Sodoma y Gomorra en Melilla


            La prostitución se extiende por toda la ciudad

          “El clamor de Sodoma y Gomorra ha crecido mucho, y su pecado se ha agravado en extremo; voy a bajar,  a ver si sus obras han llegado  a ser como el clamor que ha venido hasta mí, y si no, lo sabréis”. Génesis 18

       La prostitución, es el único tipo de esclavitud que no ha podido ser abolida a lo largo de la historia de la humanidad. No solo eso, sino que además es uno de los negocios más lucrativos del Mundo, junto con los del tráfico de armas y el de drogas. La frase bíblica alude al problema del que vamos a escribir y sobre todo, indica que antes de pronunciarse sobre un tema, debe comprobarse de alguna manera por medios propios.

          Marx, Engels y sobre todo León Trotsky, aludían a la situación de opresion de las mujeres, como la revolución eternamente pendiente. Éste último decía: Una revolución no es digna de llamarse tal si con todo el poder y todos los medios de que dispone no es capaz de ayudar a la mujer —doble o triplemente esclavizada, como lo fue en el pasado— a salir a flote y avanzar por el camino del progreso social e individual.

     Nos encontramos pues ante un problema no resuelto. No se debe combatir a la mujer que se prostituye, sino al que hace uso de ella mediante el dinero, y sobre todo, al que saca beneficio de la explotación sexual de las mujeres, esto es, el proxeneta.

               Una visión marxista sobre la prostitución

      En la web del movimiento político Corriente Roja *, hemos encontrado un interesante análisis sobre la prostitución y este demoledor análisis de Federico Engels: “Pero cuanto más se modifica el hetairismo [prostitución] antiguo en nuestra época por la producción capitalista a la cual se adapta, más se transforma en prostitución descocada y más desmoralizadora se hace su influencia. Y, a decir verdad, más desmoraliza a los hombres que a las mujeres. La prostitución, entre las mujeres, no degrada sino a las infelices que a ella se dedican, y aún a estas en un grado mucho menos de lo que suele creerse. En cambio, envilece el carácter del sexo masculino entero”.

                             La situación en Melilla

      La situación en Melilla está desbordada. La crisis ha hecho que entren desde Marruecos muchas más mujeres a ejercer la prostitución. Se habla del problema en el Barrio del Real y en algunas de sus calles, pero se omite que en pleno centro de la ciudad, en el parque Hernández, apenas a un centenar de metros del Palacio de La Asamblea, y a la misma distancia de la Consejería de Servicios Sociales, decenas de mujeres esperan sentadas a que alguien solicite sus servicios, a lo largo de toda la mañana. Junto a ellas, situados a pocos metros, en el banco contiguo o en el de enfrente, se sitúan sus controladores varones, sin otro oficio que el de vigilar, controlar y obtener el beneficio de la actividad de estas mujeres. Es la misma situación que en la periferia, pero en el mismo centro de la urbe.

       Por la noche la situación varía, pero la situación del Centro es la misma que la del Barrio del Real, con la diferencia que al tener escasa población, la molestia para los vecinos no es la misma. También existe la prostitución encubierta, en locales de restauración aparentemente normales, pero en donde se ampara este mismo tipo de actividad degradante e impropia del siglo XXI y de cualquier otro. Hace apenas unos meses, hubo un tiroteo con un varón fallecido, en un conocido pub de la ciudad, del que poco más se ha vuelto a saber.

        ¿Tiene la Consejería de Bienestar Social algún plan para evitar que Melilla se convierta en un destino de turismo sexual?. ¿Hay algún censo aproximado del número de mujeres de están ejerciendo esta actividad en sus calles?. ¿Existe algún plan para sacar a las mujeres de este negro pozo de esclavitud?. La realidad es que cada vez hay más mujeres ejerciendo la prostitución en Melilla, más jóvenes y en proceso constante de renovación. El 90% de las mujeres que se dedican a la prostitución, están controladas por mafias que se lucran con su explotación.  Algo que también llama mucho la atención, es la cantidad de eufemismos con los que se intenta cubrir este tipo de esclavitud y opresión sobre las mujeres.

     La Policía entra y sale del parque, pero como más puede hacer que pedir la documentación, porque estar sentado en un banco toda la mañana no es delito alguno. La que no actúa ni percibe el problema en toda su dimensión, es la Consejería.

      Nota: http://www.corrienteroja.net/una-mirada-marxista-sobre-la-prostitucion/

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15 Respuestas a “Sodoma y Gomorra en Melilla

  1. Es muy bueno el análisis que has puesto de Corriente Roja. Estoy de acuerdo en todo lo que dice. Considero que las medidas que se deben tomar son ayudar a las mujeres a salir de esa situación y penalizar a los prostituidores, (a los que se llama con el eufemismo “clientes”, por si hay dudas) , como se hace en Suecia. La explotación ya está penalizada.
    La posición de los partidos en este asunto es algo que deberíamos saber ante las próximas elecciones, pero como de otros problemas de mujeres, no se hablará.

  2. Decir que “la prostitución envilece el carácter masculino” resulta rompedor en el pensamiento dominante. Es muy signifícativo, pone de manifiesto que en contra de la lógica de que las necesidades económicas de subsistencia son prioritarias a las supuestas necesidades sexuales masculinas, sin embargo la sociedad no considera vitales las motivaciones de las mujeres, las estigmatiza a ellas y salva a los hombres.
    Hace años se suponía que cuando acabase la represión sexual en España la prostitución disminuiría, pero no ha sido así, ha aumentado, a pesar de la facilidad existente para establecer cualquier tipo de relación. El negocio y el dinero es una causa fundamental, pero hay algo más. No es que la prostitución envilezca a los hombres, es la vileza de muchos hombres la que da lugar a esto. Hay algo perverso en buscar sexo de pago, no es solo para satisfacer la lascivia, es la satisfacción morbosa de imponer el dominio, de obligar, de humillar.

  3. Han sido muy hábiles, presentando el problema como circunscrito a un barrio y a una de sus calles, cuando es una realidad palpable en toda la ciudad.

  4. La pobreza aumentará y con ella la prostitución y la mendicidad. ¿Qué hacer con esa gente? Pues esconderla que no se vea, faltaría más. Para eso están los guetos, las zonas degradadas, las empresas locales de sexo. Lo que pase dentro no importa, no es asunto nuestro.

  5. Se ha puesto todo en evidencia, pero no parece importar demasiado. El mundo de la calle es el que ve la gente y los ciudadanos. En la realidad virtual de los despachos todo es feliz y multicolor.
    No podemos acostumbrarnos a convivir con esta realidad y a aceptarla como algo irremediable.

  6. Has tocado un tema muy espinoso hospitalario. La prostitución es también una elección y yo estoy en contra de castigar aquellas mujeres que quieren hacerlo.

  7. Ese es un falso mito machista. No hay mujeres que quieran ejercer la prostitución de modo voluntario. Lo hacen obligadas por circunstancias de muy diversa índole. He escrito que a las únicas a las que no debe penalizarse es a las mujeres.

  8. Eso es verdad y estoy de acuerdo. También hay otro fenómeno y cada vez más numeroso, la prostitución masculina.

  9. Cierto esto último. En el parque Hernández puede accederse a las dos modalidades de prostitución. Los únicos que no se enteran son los de la Consejería de Bienestar Social, que no tienen hecho estudio alguno sobre esta situación, ni ninguna medida para combatirla.
    Cuanto mayor sea la pobreza que nos rodea, aumentará la oferta disponible.

  10. La prostitución masculina sobre todo la callejera es en su casi (vamos a decir casi) totalidad una demanda de hombres para hombres.
    También es cierto que algunas mujeres pagan por sexo. Minoría. Un gran error de las mujeres es creer que consiguen la igualdad copiando los comportamientos masculinos, incluso los peores. Lo dice con mucha claridad la última ganadora del Premio Planeta por una novela sobre prostitución masculina: “Puesto que existe la desigualdad, igualémonos al menos en los defectos”. Es terrorífico ese todo vale que se está extendiendo, tanto ser “trabajadora” en algo tan indigno como ser la explotadora, asumido como normal por toda la sociedad, hombres y mujeres. El mal tan disfrazado que se confunde con algo bello y liberador.

  11. Pero aunque el mal se esté extendiendo, Revolucion, todavía hay diferencias entre hombres y mujeres. Apostoría cualquier cosa a que ninguna mujer de Melilla va al parque en busca de esos hombres.

  12. ¿Qué podía pasar en Sodoma y con qué intensidad, como para que pudiese alarmar a Dios?. Hay otra cosa interesante en el texto, y es que Dios necesita la verificación, o sea, que no todo le llega: “Voy a bajar, a ver si sus obras han llegado  a ser como el clamor que ha venido hasta mí“.

  13. Ese: voy a bajar, resulta muy intimidante.

  14. En ese sentido puedes estar tranquilo, que no va a bajar.
    Pero si tienes un poco de conocimiento, solo un poco, de las perversiones que sufren las mujeres, cada vez más las niñas y niños en el mundo, verás que hay más que motivos para estar intimidado no, acojonado, de vivir en este infierno que estamos construyendo.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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