Archivo diario: 24 noviembre, 2015

El nombre y el número de la bestia


      El Apocalipsis o revelación,  son las visiones del evangelista Juan en la isla de Patmos, lugar al que fue relegado por orden del emperador Domiciano (81-96), uno de los más duros perseguidores del incipiente cristianismo. ¿Por qué no reveló Juan  el nombre la bestia y lo dejó todo pendiente de un acertijo numérico?.  En aquel momento, el de la revelación, debía ser ya un hombre anciano, que había sobrevivido a todos sus compañeros, sin poder contemplar el regreso definitivo del Mesías, que siempre se consideró inminente.

    Lo primero que hay que decir es que el número de la bestia no puede ser 666, porque éstos son números árabes y no existían en esa época. La bestia y sus seguidores, los que se dejan seducir por ella, no pueden llevar tres seises escritos., aunque sí llevarán una señal reconocible.

    La otra cosa que hay que señalar, es que la revelación pudo ser recibida a finales del siglo primero, pero no podemos saber cuando fue puesta por escrito. El idioma original de los evangelios es el griego, y al igual que el resto de las lenguas habladas en aquel momento, no disponían de números, por lo que asignaban un valor a cada letra para poder representar las cantidades. En griego, seiscientos sesenta y seis se representaría así: χξζ (ji-xi-dseta), y se escribiría como, ἑξακόσιοι ἑξήκοντα και ἕξ (hexakóisioi hexékonta kai hex).  Leído y oído de esta manera, carece de sentido para nosotros, dos mil años después, pero no en aquel momento. Juan escondió el nombre y los camufló en una cifra.

     Sin embargo, en latín, las letras empleadas para designar los números se escribirían así DCLXVI y formarían un acrónimo. Los evangelios también fueron luego escritos en latín, tras ser volcados del griego. Es probable que Juan sí conociese el latín y el significado que otorgaba a esas cifras fuese el siguiente, según la interpretación de Robert Graves en su obra La Diosa Blanca: Domitius César Legatos Xristos Violenter Interfecit, que traducido sería Domicio(nombre original de Nerón) César mató con violencia a los legados de Cristo. Los cristianos primitivos tenían tal terror a Nerón que siempre pensaron en que se reencarnaría, de hecho Domiciano, tenía un nombre parecido al de Nerón, antes de ser adoptado por Claudio como heredero, Domicio, en realidad su nombre era Lucio Domicio Claudio (LDC), que alterados en su orden compondría las tres primeras cifras del número de la bestia DCL.

      El emperador Nerón, gran perseguidor de los cristianos, a los que acusó, según las crónicas históricas, del incendio de Roma, mató a los principales apóstoles de Jesucristo. Esto es cierto y esta sería la solución del enigma. Para mayor coincidencia, las excavaciones bajo el Vaticano, han puesto de manifiesto que bajo su suelo, se encuentra la famosa Domus Aurea, o gran palacio de Nerón.

      Pese a todo, el Apocalipsis se trata de una revelación, de una profecía que se repite a lo largo de la historia y que no se detiene en los acontecimientos que narra. No habrá una única bestia, sino muchas, que se sucederán a lo largo de la historia, y siempre tendrá sus seguidores, que serán siempre reconocibles, porque llevarán la marca de la bestia, la que corresponda en cada momento. No habrá pues un único final, sino muchos y serán continuados. Y todo se repetirá de modo cíclico, hasta el instante final. Todo será anunciado desde los cielos, para que pueda ser percibido y visible para todos/as.

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El tránsito de edificio a ruina


 

                  Lo que hoy está en pie, puede caer mañana o pasado.Esto es una máxima que vale para todo. La ruina tiene diversas categorías. En una ciudad sin suelo como Melilla, la gestión de lo arruinado es la gran industria de la ciudad. recalificaciones  y aumentos de edificabilidad son los dos grandes motores de la actividad económica y de la recaudación pública. Poco hay que objetar a esto, porque son actividades y calificaciones perfectamente legales. La única consideración a tener en cuenta es la despersonalización de los barrios y de su carácter, algo muy notorio en los barrios del Real, Tesorillo y Monte de la Libertad, en donde se construye una caja detrás de otra.

                  Los solares suelen ser pequeños y los constructores se las ven y desean para meter dos viviendas por planta, en donde antes había solo una, del tipo casamata, como esta del Tesorillo ya derribada. Son muchos los nuevos edificios sin ascensores, o con escaleras casi imposibles para personas con movilidad completa. Algunas se dotan de plazas de garaje con maniobrabilidad imposible, que acaban convertidos en trasteros, como sucedió en el Rarrio del Real y en el Monte de la Libertad. Hay muchos garajes en los bajos de los edificios, que no han resuelto el problema de aparcamiento, porque no pueden ser utilizados como tales.

                         Las cuatro categorías de la ruina

    1) La Ruina Económica es cuando el coste de las reparaciones necesarias para dejar el edificio en condiciones de habitabilidad originales, supera el 50% del valor de reposición, (lo que costaría hacer este edificio nuevo hoy). Dentro de este concepto se justifica muchas demoliciones que liquidan mucho patrimonio histórico. Es la categoría más buscada

      2) La Ruina Técnica  es un concepto más que un número,  pues lo que viene a decir es que ,independientemente de la ruina económica, si algún elemento fundamental de la estructura ( en este campo de fundamental entra toda la jurisprudencia del mundo y algunas ordenanzas intentan fijarlo en porcentajes) está en estado ruinoso o ha perdido su capacidad portante, se puede considerar que el edificio está en ruina técnica. y por lo tanto exonera al propietario del deber de conservar, ya que la reparación de tal elemento supera dicho concepto de mantenimiento o conservación.

    3) La Ruina inminente, es fácil de deducir, que es aquella que exige el desalojo inmediato de los ocupantes y el apuntalamiento integral del edificio.

      4) Ruina absoluta, que sería aquel que ha atravesado los tres estados anteriores, sin que la Administración responsable de evitarla se haya dado cuenta de nada, ni conseguido anticiparse a ninguna de las calificaciones de ruina ni sus respectivos saltos cualitativos. También sería aquel estado, en el que el edificio es derribado por el propietario, sin que la Administración lo haya autorizado, en principio, como el caso del Cine Español.

             Esto ya lo escribimos hace mucho, peor no está de más recordarlo de vez en cuando, porque todas las semanas cae un edificio en alguna parte de la ciudad, y muchos otros están esperando entras en alguna de estas categorías. Muchos edificios no tienen valor, pero sí precio..