Día de La Mujer y de La Enfermería


 

                                   Un día y dos conmemoraciones

                El día 8 de marzo es el día de la Mujer trabajadora, y también de La Enfermería. A lo largo del siglo XIX y XX, las mujeres iniciaron su camino en la búsqueda del reconocimiento de sus derechos. El origen del día de La Mujer no es único, ni tiene una efeméride específica, es más, hay muchos mitos falsos y también muchos acontecimientos históricos que reivindican su surgimiento. La aparición del concepto de lucha de clases, de la conquista de derechos laborales y personales, de igualdad entre hombres y mujeres, surge con el marxismo, una de las ideologías políticas que más ha hecho avanzar a la sociedad, aunque ahora estén siendo demolidas muchas de las conquistas logradas gracias a su aparición.

          Los conceptos marxistas transcendieron su propio ámbito y se convirtieron en objetivos comunes. Con el marxismo los trabajadores tomaron conciencia de sí mismos. En 1910, la II Conferencia Internacional de Mujeres socialistas, proclamó en Conpenhague, el día 8 de marzo como  Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Por oposición, la ONU, proclamaría en 1975 el 8 de marzo como día internacional de La Mujer. Eso es lo que se celebra o conmemora actualmente. La conmemoración está perdiendo su carga política e histórica y se está institucionalizando demasiado. Este es un proceso que parece extenderse a casi cualquier ámbito..

                                Sanidad pública, negocios privados

                 Joao de Deus, era un soldado portugués (nacido y muerto un 8 de marzo), al servicio del ejército de Carlos V. Su vida es rocambolesca  y llena de sucesos extraños. El caso es que en su época, 1495-1550, las personas se morían en los campos de batalla y en las calles, sin que nadie los atendiese. Todo lo que vio, tanto en el ejército imperial, como tras abandonarlo, le llevaron a fundar un grupo de «padres hospitalarios» para la atención de enfermos, y crear un hospital en Granada. Contará con la ayuda del conquense Antón Martín, que será quién funde la Orden Hospitalaria , a la que denominará San Juan de Dios. La figura de Antón Martín es muy sólida, sin excentricidades, y constituirá la base sobre la que surja este primer modelo de atención hospitalaria. La enfermería profesional europea, de influencia católica, celebra este día como el su patrón. En Melilla, los estudiantes de enfermería salen a la calle para dar a conocer su trabajo y su labor profesional. Hoy hacían pruebas de glucemia y toma de tensión, a todas las personas que voluntariamente se prestaban a ello.

                Al igual que en la primera parte de la conmemoración del día, los derechos conquistados a lo largo de la historia y de siglos de lucha, están en riesgo de perderse, o sufriendo graves agresiones. La ideología neoliberal, representada en Europa y en España por la derecha y el Partido Popular, están desmantelando la Sanidad Pública y los servicios sociales, mientras proliferan los negocios privados del ámbito sanitario. En Melilla el ejemplo máximo de esta política de desmantelamiento del sector público, es el paralizado hospital universitario. Es una obra que se encuentra en situación de deterioro y abandono, desde el primer mes de la llegada del PP al Gobierno de España. Mientras tanto, las clínicas privadas proliferan por toda la ciudad, obteniendo pingües beneficios; mientras que se incrementas los recortes en medicamentos, y se reducen las prestaciones de las compañías de salud asociadas al sector público.

La santificación de Manuel Gonzalez, obispo de Palencia


               

Manuel González, el obispo sin misericordia  

      Manuel González García, nacido en Sevilla,  fue nombrado obispo auxiliar de Málaga el 16 de enero de 1916, o lo que es lo mismo, obispo de Olimpo. Como obispo de Olimpo fue nombrado senador por el arzobispado de Granada para la Legislatura de 1918/19. En 1920 fue ya nombrado obispo residente de Málaga, cargo que ocuparía hasta su expulsión de la ciudad en 1931, tras los desórdenes populares de mayo, que acabarían con el incendio del Palacio Episcopal y prácticamente de todas las iglesias de la ciudad.

       El obispo Manuel González  se refugió primero en Ronda, luego en Gibraltar y finalmente en Madrid, desde donde dirigiría la diócesis de Málaga hasta su nombramiento como obispo de Palencia en 1935. ¿Por qué ocurrió todo aquello en Málaga, por qué el Vaticano o la Santa Sede nunca autorizó su regreso a la ciudad?. Pese a los varios y buenos libros leídos sobre la incendiaria primavera de Málaga en 1931, no he encontrado una respuesta satisfactoria sobre estos sucesos, ni sobre ese supuesto peligro para la vida del obispo, que hizo que la Santa Sede le impidiera el retorno a la capital malacitana.

           Para estos dos preguntas no hay respuesta, pero probablemente sería durante este «exilio» de 4 años, en el que engendraría el rencor que luego mostraría en la ciudad de Palencia, y que le llevarían a señalar con el dedo a mi abuela Ubaldina García Díaz, y a otras mujeres maestras, que a los pocos días de la apertura del curso escolar,  acabaron sus días en la carretera de Palencia a Burgos, asesinadas en la finca de Campo Ramírez, en donde todavía hoy permanecen enterradas y sin localizar. Era una información que guardaba, para el día en que La Iglesia decidiera hacer santo a este hombre.

                              La imborrable huella del obispo de Palencia

          Los 4 años de exilio diocesano en Madrid le llevaron, casi con toda probabilidad, a alguna forma de compromiso con la conspiración contra La República, ya fuese de manera personal o espiritual. Durante todo ese tiempo se llenó de un sentimiento de rencor que plasmaría en sus cartas pastorales, tras el intento de golpe de Estado del 18 de Julio. Si no llegó más lejos, es porque la muerte lo abatió de manera fulminante en 1940. Sin embargo, en los primeros meses de la sublevación militar, sus acciones y declaraciones públicas, hicieron que maestras y maestros palentinos fueran objeto de las acciones criminales de Falange. No todos los obispos y sacerdotes españoles se comportaron de esta manera, de igual modo que no se puede achacar a La República todos los crímenes e incendios cometidos por masas incontroladas, fundamentalmente del campo anarquista.

    Hubo muchos religiosos/as y obispos asesinados y perseguidos (como los obipos de Guadix y Almería), pero no es el caso del futuro santo Manuel González, que en ningún momento, ni siquiera en Málaga, fue objeto de persecución personal. Lo sucedido en la capital malagueña no tiene todavía explicación, y debe buscársela.

    La asociación para La Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia ha editado ya tres libros sobre la feroz represión ejercida en la ciudad, y especialmente sobre el magisterio de la provincia. En uno de ellos (1), no quedan dudas sobre la implicación personal del obispo Manuel González, quien emitió una circular a los sacerdotes palentinos, para que realizaran los preceptivos informes personales para los Comités de Depuración de Responsabilidades Políticas, es más, exigió que se enviaran primero al obispado para centralizarlos y poder asegurarse de que se llevaban a cabo.  En el libro de Eufemio Lorenzo Sanz: Represión y depuración de los maestros en Palencia, queda claro que muchos sacerdotes fueron reticentes a obedercele, y que el próximo santo les exigía una y otra vez la obligatoriedad de remitirle los escritos.

                  Apertura del curso en Palencia, 1936. Ubaldina García frente al obispo

          El 1 de septiembre de 1936 se inicia el curso escolar en Palencia, ciudad que ya estaba encuadrada en el nuevo Estado nacional Católico franquista. El obispo Manuel González ya no necesita fingir más y da rienda suelta a su rencor. El curso se reinicia bajo el lema de «la restauración del crucifijo». Ubaldina García, como directora de la escuela Modesto Lafuente,  acude al acto acompañada de su hija, Mª Luisa, mi tía. Delante de todos, el obispo Manuel González la acusa, y así lo recoge la prensa, de haber retirado los crucifijos y de obligar a entrar a los niños en la clase con el saludo de «no hay dios». También sería asesinada salvajemente la maestra Sofia Polo.

       Las afirmaciones del obispo son falsas y mendaces, pero hace que la muchedumbre increpe e insulte a mi abuela y a su hija. Ambas son llevadas al Gobierno Civil de Palencia. Me consta que se produce una reunión en su interior en los días posteriores, a la que acuden mi abuelo Esteban, el delegado del Instituto de Estadística de Palencia, la hija mayor de  Ubaldina, mi tía Carmen, y otras autoridades. Sé, por los testimonios familiares, que la reunión fue violentísima, y que destacó por su feroz rencor, el obispo Manuel González. En homilías posteriores y en otros escritos, el obispo dejó muy clara su afinidad política con el Estado nacional católico, su falta de misericordia y su rencor hacia las republicanas.

          El 7 de septiembre, un grupo de personas entre las que se encuentran Ubaldina García Isabel Esteban Nieto, maestra de Brañosera, son trasladadas hacia Burgos. La camioneta se detiene en Quintana del Puente. Allí, al atardecer, son todas asesinadas. La fosa sigue sin ser localizada.

Muros agrietados


 

   ¿Existe Protección Civil en Melilla?

       No se puede dejar de escribir sobre algo que no ha acabado, los movimientos sísmicos en el Mar de Alborán: La ciudad parece cada vez más agrietada y las autoridades melillenses parecen haber pasado página. No hay ninguna comisión de evaluación, los plazos para reclamar los posibles daños ya han acabado, y mucho nos tenemos que los 11,9 millones de euros sea sólo una cifra de propagandística. Las reclamaciones de daños presentadas apenas superan los 2 centenares, con lo que puede asegurarse que la mayor parte de los edificios, muros, tabiques, azoteas, dañados por los seísmos, no serán revisados, ni incluidos en el plan de ayudas.

     El pasado día 3 de marzo, a las 12h 36 minutos, se produjo un nuevo terremoto de magnitud 4,7, y no se activaron planes de emergencia o evacuaciones de los edificios públicos. Las Torres V Centenario se mueve mucho, y no hay ninguna instrucción dada a los organismos allí instalados, repletos de trabajadores y de público, sobre qué hacer en el caso de que el nuevo movimiento sísmico supere la magnitud 4, que es cuando puede hablarse propiamente de un nuevo terremoto. Es incierto que haya habido un único terremoto y 1600 réplicas. La realidad es que ha habido más de 60 terremotos significativos, cada uno con su grupo propio de réplicas.

        Protección Civil parece no existir en Melilla. Hay una situación continuada de movimientos sísmicos, y no hay instrucciones para saber qué hacer en caso de nuevos seísmos, normas para abandonar los edificios de riesgo, o sobre qué hacer o cómo comportarse, o a dónde dirigirse.

           El tramo de calle comprendido entre las Torres de la Administración del Estado, y la plaza de España, está delimitado por muros que presentan un estado muy deteriorado, con profundas y amplias grietas. Cientos de personas pasan por allí todos los días, y la mayoría no son conscientes del riesgo que podrían correr en caso de que un último movimiento sísmico, termine por echar abajo los muros que circundan la Delegación del Gobierno, la fábrica de electricidad de ENDESA, y el Club Marítimo.

     El aspecto de esas grietas es muy amenazantes y no ofrecen confianza alguna, como tampoco una en un edificio de la calle Gral. Marina, frente a la salida del parque Hernández. Los desprendimientos de cornisas, trozos de fachadas y caídas de muros, son los que causan más víctimas en caso de terremotos de intensidad media o fuerte,; como es el caso. Algunas cosas no pueden evitarse, como los movimientos sísmicos, el peligro para los ciudadanos sí, y eso es lo que no parece tenerse en cuenta en esta ciudad. Junto a estos muros no debería pasar nadie.

El futuro del trabajo


                      Sindicatos de clase y polítícos

      La clase más revolucionaria es la burguesía, decía Karl Marx, porque siempre está transformando los medios de producción. El capital siempre se anticipa a los hechos históricos para sobrevivir. Solo en una ocasión la historia les desbordó, fue en Rusia en octubre de 1917, y apenas tardaron un siglo en volcar la experiencia socialista. Es cierto que el modelo implantado fue un «capitalismo de Estado», pero a su rebufo las clases trabajadoras europeas consiguieron derechos laborales, transformaciones políticas y la aparición del Estado del Bienestar. Fracasó el modelo de Estado, pero eso no supuso la desaparición de las ideas, ni tampoco que todo el modelo económico quedara descartado. Si en algún momento hubo menos desigualdades sociales y en donde la protección del Estado fuera mayor, ese tiempo fue el de los Estados socialistas, aunque solo lo fuesen de nombre y de intenciones.

       El único modo para transformar la sociedad es hacerse con el Poder político. Ya no es era de revoluciones violentas, así pues el único modo de acceder al poder, es mediante las elecciones. En un tiempo, los sindicatos eran no solo de clase, sino también de adscripción política. Hoy cuesta mucho pensar en Comisiones Obreras como un sindicato comunista, sin embargo su origen es ese. Casi lo mismo sucede con la Unión General de Trabajadores y el socialismo, o el brazo laboral del PSOE. El resto, salvo el sindicato anarquista (Confederación General de Trabajadores), o la ideología suicida, son sindicatos corporativos, que defienden intereses de colectivos específicos, aunque parte de ellos conserven su carga ideológica. Algunos está adscritos a la izquierda, y el resto, los corporativos, son casi todos de derecha o conservadores. Sindicatos y partidos caminaron en otro tiempo de la mano y por la misma senda. Fue en la etapa del gobierno de Felipe González (1982-1996), cuando se quebró la alianza entre la UGT y su partido matriz. La ruptura entre CC.OO y el partido comunista ya ni se recuerda.

                                              Trabajadores del Estado en Melilla

               Melilla cuenta con 661 trabajadores del Estado, o sea, personas que están unidas al mismo con un contrato laboral. La pervivencia de este colectivo, junto con el de funcionarios, es la que ha permitido que en una de las crisis cíclicas del capitalismo, de las más extensas y profundas de las últimas décadas, se haya mantenido una gran base social con cierto poder adquisitivo, que ha sostenido una demanda de consumo que ha impedido el desmoronamiento completo de la economía. En una sociedad de consumo como la actual, escasamente industrializada, si no se garantiza un nivel de consumo mínimo, el desplome afectaría a la economía en su conjunto. Los servicios del Estado a la población (educación, sanidad, seguridad, pensiones), son los que vertebran la sociedad, garantizan los servicios básicos e impiden los movimientos sociales revolucionarios, al margen de la actividad política de partidos. Según el marxismo tradicional, en unas condiciones como las actuales, las masas desheredadas deberían alzarse en busca del cambio político revolucionario. Sin embargo, nada de eso ocurre ya, teniendo en cuenta que el salario medio del funcionario o trabajador estatal es de 1200€, la pensión media es de unos 800€, el salario mínimo no alcanza los 700€ y la paga básica a los desempleados de larga duración es de 400€. Con lo que roba o defrauda uno solo de los ricos españoles o cualquiera de los saqueadores del Estado, se podría sostener a decenas de miles de pensionistas y parados. Todo esto sucede en un mercado laboral en la que  ya ha aparecido la figura del trabajador pobre, o sea, la persona que teniendo trabajo, apenas cubre los recibos de mantenimiento del hogar y los desplazamiento al lugar de trabajo.

            El futuro laboral carecerá de empleo estable, digno y bien remunerado, salvo en los sectores básicos garantizados y que queden en manos del Estado. La figura del precariado avanza hacia el mundo del trabajo, traída de la mano por las últimas reformas laborales. Los sindicatos todavía ofrecen alguna protección, en un mundo en el que el trabajador ya no siente la necesidad de estar afiliado. Muchos grandes empresas disuaden a sus trabajadores de pertenecer a los sindicatos, y muchos sectores económicos funcionan ya sin regulación laboral alguna. La desaparición de la industria y la atomización del mundo laboral trajo consigo la disminución de la capacidad de presión frente al abuso empresarial. El neoliberalismo y su concepción del mundo del trabajo se expande sin freno alguno por todo el orbe. La deslocalización de empresas hace que sean trasladadas hacia lugares en donde el coste salarial es ínfimo, los derechos nulos, y el beneficio máximo. Los convenios colectivos desaparecen como escudo de protección del trabajador. La última reforma laboral, impuesta por la derecha política con el voto de cómplice de las clases más afectadas por ella, ha sido una de las más agresivas del último siglo. Todo el camino recorrido hasta aquí en los últimos 100 años, ha sido volatilizado en un solo mes.

           En las elecciones sindicales del pasado 24 de febrero, votó casi el 70% de los trabajadores del Estado en la ciudad. El originario sindicato socialista, UGT, obtuvo 187 votos y 10 delegados. Los ex comunistas de CC.OO sumaron 95 votos y 5 delegados. Unión Sindical Obrera, situado en la derecha ideológica, obtuvo la misma representación que Comisiones Obreras, 5 delegados, con 87 votos. Los corporativos de enfermería, Satse, y Csif de funcionarios, alcanzaron un delegado cada uno, con 28 y 25 votos respectivamente

La Luna de día


             El astro solar abre el día y lo cierra y su luz pone límite a las tinieblas, que quedaron recluidas a la noche. No sucede esto mismo con el satélite terrestre, la Luna, que aunque esté asociada a la noche, también puede verse durante el día. En esta primera semana de marzo, la Luna está en fase menguante, sobre la constelación de Sagitario, apareciendo de madrugada, pero ocultándose hacia el mediodía. Es una presencia casi invisible, pues la luz solar  hace que pase casi desapercibida, casi confundida como una pequeña nube errante. Dentro de la ciudad es difícil fijarse en ella, sin embargo está ahí, como tantas otras cosas.                 Se la ve nítida y resulta llamativa, pero a la hora de apuntar con el objetivo de la cámara desaparece del campo de visión. Hay que apuntar a ciegas y luego ver el resultado. El azul celeste es demasiado intenso y resulta deslumbrante. La Luna es un nombre propio que también ha acabado siendo un genérico. Suele decirse que Júpiter o cualquier otro planeta del Sistema Solar tiene determinadas lunas, del mismo modo en que se utiliza también el término de satélite.

 

La procesionaria del pino


 

              La procesionaria del pino indica la llegada de la primavera, que es cuando las larvas de la mariposa nocturna, nacidas en verano, empiezan a salir de los bolsones en los que han pasado todo el invierno, ocultas entre las ramas de los pinos, y entre las acídulas. No ha sido un invierno frío en Melilla, salvo la parte final del mes de febrero. La naturaleza tiene sus propios ritmos y no entiende de las hojas del taco del calendario. Su presencia también es un síntoma de un pinar enfermo. Los pinos de Rostrogordo presentan problemas ecológicos importantes desde hace años. Un experto lo califica como paleo pinar. Muchos de sus ejemplares están bastante secos y su color en marrón, en claro contraste con las zonas menos frecuentadas e inaccesibles en coche.

                     Estas procesionarias iban camino del pinar militar del cuartel de La Legión, más fresco y apetecible para establecerse. Es un pinar y un monte bajo custodia militar, por lo que la presencia humana está prohibida y eso hace que se conserve en buen estado, frente al deteriorado y reseco pinar que sirve de zona de recreo de los melillenses.

                   La presencia de la procesionaria resultaba impresionante. Constituían dos largas filas, y en el momento de la fotografía atravesaban un zona reseca y pedregosa, equivalente para su tamaño a lo que resultaría el desierto de Tabernas para cualquiera de nosotros. La fila no se detenía ante nada, piedras o ramas, y no se descomponía en ningún momento. En apenas dos o tres días estarán colonizando su lugar de destino, el pinar de La Legión.

             Este tipo de pinos es de tipo mediterráneo, propio del Levante y del sur de España, y fue plantado aquí en la época del Protectorado. El espacio en el que se ubica nuestra ciudad fue deforestado por las necesidades bélicas, perdiendo casi toda su vegetación autóctona. Solo tras la llegada de la paz con el Reino de Marruecos, se procedió a la repoblación, con una especie no autóctona de pinos, cuya presencia se extiende hasta Cazaza,. Lo más parecido al bosque original existente en el territorio de Melilla, es el que rodea al cementerio de Sidi Ouarichi.