Archivo diario: 5 octubre, 2016

La biblioteca del Casino


El valor del capitán Plum

              Todo se pierde en Melilla. Desde principios de la semana hay unas cajas con libros antiguos en el Rastro, calle Montes Tirado. Algo llamó mi curiosidad y me decidí a ver qué clase de libros eran. Todo novelas antiguas. Lo sorprendente era la procedencia: la biblioteca del Casino Militar, o del Centro Cultural de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. La pomposidad del franquismo hasta en el “ex libris”. Se supone que están arrojando al vacío solo lo que consideran que no tiene valor. Hace 20 años estuve en esa biblioteca cuando investigaba los inicios del la Sublevación militar en Melilla. Tenían una gran colección de libros y revistas. ¿Dónde está lo valioso?, ¿quién decide que lo es?.

          Desde que existe la Biblioteca Militar, uno de los lugares más organizados de la ciudad y en donde el espíritu de colaboración se hace presente nada más entrar; sé que existe la orden de enviar allí todos los documentos y libros de antiguas bibliotecas militares.Algo podría haber fallado al encontrar estos libros en la calle. Cosa distinta es ir a otros archivos, en dónde habitualmente no suele sacarse casi nada, de interés. Bien porque no exista, o porque no esté informatizado, o por el nulo interés de las autoridades culturales porque los archivos sean útiles. Es más fácil descargarse la Biblioteca Nacional entera, que una sola copia de un año determinado, del Telegrama del Rif.

         En los tiempos corrientes nada se pierde, todo se cataloga, pero eso no fue así siempre. La biblioteca del Casino español fue esquilmada sin escrúpulos. Incluso se tomaban la molestia de recortar fotografías de las revistas gráficas. Todo, hasta la destrucción, con tal de que el otro no se entere de lo que tú has visto.

           Muchos archivos del pasado, de bibliotecas de cuarteles, fueron esquilmados de esa manera. Alguien daba el aviso de que se iba a proceder a tirar todo, y se avisaba a los elegidos para que escogiesen entre todo, aquello que tuviese valor. Así se inició la semilla de los megadateros y archivistosáurios. Hay leyendas tremendas sobre las cosas que pudieron eliminarse, o de aquellas que desaparecieron camino de archivos, que no serán vistos hasta el día del Juicio Final. Todo para la propia gloria, nada, ni siquiera migas, para el adversario.

          

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Traslado temporal de Ingar Radio


      Entre las calles de Sidi Abdelkader y del General O´Donnell, se encuentra el comercio de Ingar Radio, presente en esa misma calle desde 1942. A lo largo de esta semana cerrará sus puertas, pero el traslado será temporal. Se han unido tres factores para que se produzca el traslado, el fin de la moratoria de la Ley Boyer de alquileres, que ha supuesto el cierre de miles de comercios tradicionales, los daños provocados por el Gran terremoto del 25 de enero, y el cambio en la propiedad del edificio.

        El  antiguo propietario respetó y renovó el arrendamiento del comercio, lo que le permitió seguir con su actividad, mezcla de la vieja tienda de productos eléctricos con los productos biológicos de alimentación y herboristería. Durante el tiempo que duren las obras de acondicionamiento del edifico, Ingar Radio se desplazará a la calle Cabo Noval nº 5,  en el barrio del Tesorillo.

          La crisis ha hecho enraizar el temor a cualquier cambio, por lo que se ven anuncios tan insólitos como: Nos hemos traslados a 100 metros, estamos en la acera de enfrente, estamos al lado. En cualquier caso, la ciudad que conocíamos ya ha desaparecido. En la memoria de cada uno existen establecimientos legendarios que ya solo son una foto antigua.

        También se ha desplazado temporalmente el laboratorio fotográfico de Manoli & R, aunque en la misma calle, y recuperando el nombre clásico, el de foto Demanuel. La nueva propiedad empezará renovando la parte baja del edifico, la de bajos comerciales, para proseguir con los pisos.