Melilla, el mar de amianto


 

Amianto, el veneno a la vista de todos

          Hasta que cayó en mis manos el libro de Paco Puche*, el mayor activista español en contra del amianto, no podía imaginar que el material venenoso estuviese tan cerca de nuestras vidas y en esas cantidades tan exageradas. Escondido bajo el nombre de uralita, y comercializado en España por la familia March entre 1943 y 1993, supone el principal problema de salud pública para la ciudad, y que hasta ahora ha pasado desapercibido o incluso ocultado deliberadamente. Tan solo unas pocas noticias en los últimos años y poco más, pero sin ofrecer dato alguno del “mapa del amianto” en la ciudad, pero que ya estamos elaborando desde El Alminar.

        La uralita como tal no es peligrosa, salvo cuando se degrada, cuando se retira, se fractura o es retirada sin las debidas garantías. La uralita solo puede ser retirada por empresas especializadas, no puede ser fracturada, ni llevada a los vertederos de escombros de manera oculta, para ser triturada y hecha desaparecer. La única forma de apartar las placas de uralita es mediante el desmontaje y almacenamiento, recogiéndolas en el estado en que se encuentren.

           En 2002 se prohibió su comercialización, producción y distribución en España, es más, tiene un periodo de vida útil, a partir del cual debe ser retirada. Toda la uralita instalada entre 1940 y 1960 debía haber estado retirada antes del año 2000. Existen una calendarios con su correspondiente fecha de caducidad y fin de la vida útil.  A partir de ese tiempo empieza a ser peligrosa, porque el deterioro en su superficie puede provocar su descomposición en fibrilas, partículas invisibles pero letales.

         En Amianto, ediciones La Catarata, de Paco Puche se dice lo siguiente en su página 17: “Esas fibras también pueden quedar atrapadas en el agua, y entonces se vuelve peligroso ingerirlas,. Si se respiran o inhalan, sabemos que pueden producir enfermedades muy graves, como cánceres o asbestosis; y si se ingieren , queda la duda de los posibles efectos graves que puedan causar con el tiempo”.

         ¿Ingerir?. Es muy fácil, todos los bidones de almacenamiento de agua del centro de la ciudad y de las edificaciones más antiguas de Melilla son de uralita. ¿Respirar?. Los mercados de la ciudad, como el del Real, pabellones deportivos como el de La Hípica, las techumbres de los aparcamientos, todos los cuarteles de la ciudad (Santiago, Ingenieros, Artillería, Parque de Artillería, Intendencia, Gabriel de Morales, Alcántara), tienen uralita en sus techos, así como muchas azoteas del barrio del industrial, los talleres de la COA (Cooperativa de Autobuses, los Almacenes Weil del Paseo Marítimo, casi toda la techumbre de Isla de Talleres, y así hasta casi el infinito. Una de las zonas más preocupantes es el antiguo Hospital Militar de Melilla, completamente infectado de uralita.

           Ahora ya sí cuadran las cifras y los tiempos. La familia March se hizo con la propiedad de la fábrica de uralita en 1943, hasta ese momento propiedad de la familia Roviralta. Como pago o premio por su contribución a la financiación del Alzamiento Nacional, recibieron la concesión de instalar la uralita en los cuarteles, industrias, talleres, vaquerías, granjas,  lugares públicos y en cualquier otro lugar imaginable. El negocio fastuoso, el problema para la salud pública dantesco. La mayor parte de los trabajadores que produjeron la uralita y estuvieron en contacto con el amianto, contrajeron cánceres y otras enfermedades pulmonares

                                  Desamiantado, el gran problema

          El desamiantado de Melilla es una cuestión urgente, un problema al que hay que hacer frente sin mayores dilaciones. En Melilla se está retirando toda la uralita de la cubierta de la plaza de toros, en total secreto y sin saber en qué condiciones, ni qué se está haciendo con ese material. El problema es de gran magnitud, y necesita un Plan director, un tiempo de ejecución y una inversión millonaria. Hoy damos a conocer la magnitud del problema, en un tiempo corto ofreceremos el mapa del amianto o uralita en nuestra ciudad.

        Nota*: Todos los datos están extraídos del libro Amianto, una epidemia oculta e impune. https://elalminardemelilla.com/2017/07/26/amianto-el-mal-invisible/

Anuncios

16 Respuestas a “Melilla, el mar de amianto

  1. Demasiados cánceres, demasiados tumores malignos que no se explican por malos hábitos de vida o alimenticios, sobre todo en los niños. Nos envenenan con la.comida y con los materiales entre los que vivimos. Está claro que hay causas ambientales en toda esta proliferación de enfermedades. Una realidad dantesca.

  2. O sea, que los acuartelamientos que Defensa piensa ceder a la Ciudad Autónoma son en realidad “regalos envenenados”. Con esa cantidad de amianto no sirven para nada.
    Ten en cuenta que también están las canalizaciones o los bajantes.

  3. No había pensado en los bajantes de uralita. Una de los problemas más grandes de Melilla y de toda España, porque la infección va desde Almería hasta Galicia.
    https://www.amianstop.com/retirada-de-amianto/

  4. De fibrocemento son las redes de abastecimiento, saneamiento y riego. Bebemos y usamos agua contaminada.
    http://www.sinpermiso.info/textos/la-buena-nueva-proclamada-por-uralita-durante-el-siglo-xx

  5. Para aportar algo positivo al asunto, decir que hace un año o así el colegio La Salle cambió la techumbre de la piscina. Una sabia decisión visto lo visto.

    • Pues sí, pero no recuerdo si esa antigua techumbre tenía o no uralita.

      • Yo tampoco lo sé a ciencia cierta pero un día pude observar a un par de operarios en lo alto del tejado que llevaban mono blanco que cubría hasta la cabeza y mascarillas. En su momento me resultó extraño, ahora después de leer este artículo he unido cabos.

  6. Al menos hospitalario, dentro de tanto amianto, las noticias no son nada malas. Digo que no son malas porque tampoco es que se haya producido una devastación. Tampoco hay que estirar mucho.

  7. Entonces sí había amianto. Interesante observación, Antonio Casado.

  8. Por supuesto que es un veneno. Pero quienes más lo habrán padecido son los que descargaban el amianto pero también los que arreglaban y construían con esta sustancia tóxica. Quizá han sufrido las mismas enfermedades respiratorias que los empleados de afuera que manipulaban el mineral en las fábricas de origen. Todos inhalaron fatalmente el veneno, pero la mayoría de aquí creo que no desarrollaron ninguna afección. En cuanto a establecer responsabilidades eso sería un verdadero escollo.

  9. Hospitalario hice un comentario y parece que no ha entrado. A ver si se ha colado en la carpeta spam.

  10. Ya están todos localizados. A veces se pierden. Gracias por tus comentarios, Josema.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s