Muerte sobre el asfalto


              A las 11 de la mañana, frente a la Delegación del Gobierno en Melilla, un hombre aparece muerto sobre el asfalto. Nadie ha visto nada, ni tampoco se ha oído un frenazo y golpe que hiciera pensar en un atropello. Policía Nacional, Policía Judicial y Policía Local acordonaban la zona en busca de pruebas. El suceso es muy inquietante. En la escasa información facilitada se dice que el fallecido presentaba signos de violencia, incluso se hace referencia a una herida punzante en junto o sobre la arteria femoral. Cualquier hipótesis empeora la situación. No parecía existir “un rastro de sangre” que hiciera pensar en un apuñalamiento o agresión cercana, y un desplome de la víctima sobre el asfalto. En un caso así el agredido hubiese gritado y alertado a los transeúntes. En Melilla siempre parece existir alguien que ve cualquier cosa desde el lugar más insospechado.

          Es de suponer que la Delegación de Gobierno, y el Palacio de la Ciudad Autónoma deben tener cámaras de seguridad que registre cualquier movimiento extraño, como un coche o furgoneta que estacione brevemente y arroje un cadaver por la puerta. Esta hipótesis sería silenciosa y apenas levantaría sospechas. Nadie podía esperar iniciar el año con un suceso de estas características. Algo ocurre y no es solo “sensación de inseguridad”.

          Cualquier ciudad tiene zonas oscuras, lugares en donde la Ley y el Orden parecen desdibujarse, pero en Melilla casi todo ocurre a la vista de todo el mundo. No hay un más allá. Esto es el centro urbano de la ciudad, su corazón administrativo. Un atropello o que el fallecido se hubiese desplomado allí mismo, tras un paseo agónico, parecerían las respuestas menos incómodas. La realidad podría ser más inquietante. No hay datos sobre la identidad del fallecido, su nacionalidad, o sobre si era residente en la ciudad. Quizá conozcamos la respuesta en los próximos días. No es una noticia agradable para empezar el año, pero en El Alminar damos cuenta de lo que vemos.

 

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6 Respuestas a “Muerte sobre el asfalto

  1. ¿Un camión atropella a un peatón, lo plancha como a una calamar y el conductor no se da cuenta, alguien puede creerse algo semejante?.

  2. ¿Si el fallecido tenía huellas tan claras de un atropello, por qué las investigaciones han durado tres días?. ¿Por qué se emitió tanta información contradictoria o abiertamente incierta?.

  3. ¿Conocen la sensibilidad de los amortiguadores de un camión?, ¿es posible pasar por encima de un hombre sin que el conductor lo advierta?.

  4. ¿Se dice que el conductor es familiar de alguien?

  5. Ni unas modestas condolencias. Nada, pero por parte de nadie y el caso es que si el atropello y fuga eran tan claros, ¿por qué emitieron información engañosa?. En un principio parecía cualquier cosa, con la información que ellos mismos revelaron.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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