La década del Alminar



 

       Acabamos de iniciar un nuevo año y los viejos problemas persisten.  Todo está por escribir o quizá no. Con todos los contadores a cero y las barras de visitas vacías, la sensación de vértigo es enorme, porque la incertidumbre siempre existe. La sensación es más abrumadora cuando se miran las cifras pasadas, en los 10 años sobre los que se extiende la escritura del Alminar, sus 2250 artículos y sus más de 6000 fotografías publicadas. Hemos elaborado una lista con los artículos más leídos de nuestra historia, tanto del propio año de escritura, como las visitas acumuladas.

                           Los 10 artículos más leídos de la historia del Alminar

  1- El Cordero, la Meca y la Luna. 7000 visitas. Año 2015

2- La desaparición de las clínicas Remartínez. 5600 visitas. Año 2019

3- En la muerte de Juan José Medina. 3700 visitas. Año 2014

4- Cupones de la rifa de la Caridad. 3100 visitas. Año 2018

5- Apuntes biográficos de Fidel Pagés. 2700 visitas. Año 2017

6- La leyenda del Cristo de Pedro de Mena. 2500 visitas. Año 2011

7- Ni Franco, ni Astray, salvaron a Melilla. 2200 visitas. Año 2016

8- El asesinato de Hanna Outmane. 2000 visitas. Año 2014

9- El hombre que paseaba a los perros. 1900 visitas. Año 2016

10- El monolito de Monte Arruit. 1800 visitas. Año 2013

                   Año nuevo, viejos problemas. Cuestiones y claves

   El Alminar surge en el año 2011 por un hecho clave, y es la imposición de la censura a los medios de comunicación, que afectaban tanto a nombres, como a tipo de noticias, e incluso a colaboradores y temas. La década melillicida (2010-2019) precisaba de la ausencia de testigos incómodos. Fue un inicio incierto que nos ha llevado hasta aquí, una década después.

      En un principio nos nutrimos de los comentaristas, que fueron desapareciendo bajo la presión del terror y la amenaza, pero esto es algo que no solo afecta al Alminar. Incluso en las redes sociales fueron perseguidos los nicks, las avatares y todo tipo de páginas y foros incómodos. El caso más emblemático fue el de Lisbeth Salander, contra el que se empleó todo el poder atemorizador del Poder. Aun así permanecen nuestrass colaboradoras/es.

       Son muchos los colaboradores/as que nos preguntan por qué seguimos dando noticias de derribos. La respuesta más sencilla es porque son llamativos. Hay derribos espectaculares, nunca vistos en las zonas desarrolladas del mundo. También porque no hemos conseguido acostumbrarnos a las formas de derribar edificios en Melilla y eso que hemos visto caer de todo. La imagen que hoy presentamos como emblemática es la de una casa en la calle Aragón, que no podemos discernir si se trata de un derribo o de una reforma pasada de rosca.  En Melilla falta cultura de ciudad y eso es algo que no se ha fomentado en todo este tiempo. Será la piedra de toque en la que se decidirá si existe futuro o no.

           Creemos haber contribuido modesta y honestamente a la historia de la ciudad en todo este tiempo. Aquí encontraron refugio los perseguidos por el Poder más arbitrario de la historia democrática de Melilla, como el presidente Ignacio Velázquez, autor de uno de los 10 artículos, y eso que poder y arbitrariedad puede resultar un pleonasmo.

          ¿Es más lo desaparecido o lo renovado? ¿Son más los recuerdos o lo que podemos contemplar?. Muchas preguntas quedarán sin respuestas, pero nosotros no surgimos con la intención de responder preguntas, sino de mostrar hechos y proporcionar las herramientas para que cada cual responda por sí mismo, o sea, para que ejercite su libertad; pero sobre todo: para mantener encendida la lámpara.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/03/21/la-opinion-de-los-10-000/

 

 

6 Respuestas a “La década del Alminar

  1. En Melilla gustan mucho las endogámicas condecoraciones y reconocimientos. O bien de instituciones o entidades cuyo único mérito es simplemente ser o bien de subvencionadas y mediocres organizaciones que rinden peaje a su benefactor otorgándole una presea baratucha para presentarla bajo los focos del secuestrado, en Melilla, derecho a la información.
    Siempre me ha llamado la atención cómo unos se ponen la medallita a los otros, los mismos en todo caso, sin pudor alguno. Lugares comunes (a la policía, al ejército, al vago senador destronado…) y poco más y vuelta a empezar.

    Sin embargo, hay algunos que verdaderamente sois merecedores de reconocimiento y reconocidos. Gente con su puro talento y su generosidad de espíritu, al servicio de la ciudad y los melillenses. Ojalá sepas considerar nuestros ávidos ojos de lectores como las más dignas insignias de la ciudad que te son otorgadas, aunque la oficialidad, incluso actual y no hablaremos del Imbrodismo, pretenda desconocerlo o mire envidioso para otro lado.

    Larga vida al Alminar, que será también la nuestra en común a través de la palabra y la imagen.

    • Muchas gracias Icono. Quiero que sepas que en este blog, de muy modestas pretensiones, ampliamente superadas por su propia realidad, lo más valorados han sido siempre sus comentaristas y sus lectores/as. Todas/os, son los que nos han mantenido y nos mantienen. Nuestras medallas y reconocimiento son todas esas visitas y comentarios.

  2. Maestre de Puerta

    Siempre hemos valorado a nuestros comentaristas, colaboradores y visitantes: https://elalminardemelilla.com/2014/03/21/la-opinion-de-los-10-000/

  3. Aunque hay una afirmación tuya que me ha inquietado, porque también es percibida así desde la parte alta del Alminar. Está en el penúltimo párrafo de tu respuesta, que vuelvo a agradecerte.

  4. Un político inteligente debería querer tener contacto cercano con personas que aporten, comparativamente brillantes, conocedoras y limpias. Pero la inteligencia no viene de serie a los políticos, Melilla no iba a ser una excepción. Y el librepensamiento se ve como problemático, al tiempo que se reconforta en el calor mediocre que los palmeros otorgan.
    Así nos fue y tiene pinta de que así nos irá.

    • Los pasillos de la política, de una corte, de la misma Iglesia no son para los independientes, sino para los cortesanos y pasilleros. Gente muy experimentada en esas lides. Nosotros nos estamos alejando, yendo si se quiere, pero sin que se note.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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