El último barco del viernes


    Todos los viernes , a las 15 horas, sale el barco de la ya casi inexistente  naviera ARMAS, reducida al mínimo para sanear sus desmesurados números rojos; en dirección al llamado puerto de Motril,  localidad que es está a 70 kms de Granada,  a 90 de Málaga y a 110 de Almeria, o lo que es lo mismo, en medio de la nada.

  Ninguno de los embarcados se queda en Motril,  que en su mayoría se dirigen a Almería o a Granada, porque  para ir a Málaga ya existe la línea propia, que opera Balearia. El barco se llena porque es la última oportunidad de salir de Melilla el viernes. La hora es irremediable y aunque en la sea en la última del día,  un poco antes de la media noche se está en la península.

  La otra opción es salir en el minuto cero del sábado en dirección a Málaga,  llegando a esta capital a las 07h 00 de la mañana. En la misma noche del sábado el barco de Motril regresa a Melillla,  imaginamos que sin pasaje, pero con carga, porque entonces no tendrían sentido alguno estás maniobras nocturnas. El volcán de Timanfaya queda amarrado en la ciudad hasta el domingo siguiente. El flamante Rusadir reposa en Málaga todo el sábado y no regresa hasta el domingo por la noche,  para retomar sus rutas. Esto es el sábado sin barcos en nuestra ciudad.

  El extraño reparto de líneas, destinos y horarios del «contrato salomónico», consensuado entre nuestras autoridades locales y estatales, con muy desigual calidad de los barcos, proyecta líneas de sombra sobre cualquiera de sus aspectos.  Dijeron que en épocas claves habría refuerzos y no se ven ni escuchan por ningún lado. La Operación Paso del Estrecho está encima, ha pasado semana santa, estamos inmersos en el Aid el Kebir y el verano está a las puertas, y la inquietud es máxima.

Se supone que los Comités de expertos son de gente entendida, pero qué es lo que tienen en cuenta y a quiénes, a usuarios o a navieras.

La pesadumbre de Pedro Sánchez


Cuando tenía un instante de descanso, cuando nadie se fijaba en él, en esos breves segundos, la imagen de Pedro Sánchez era la de la «pesadumbre», que es un estado anímico que lacera el espíritu, cuando la presión de la realidad circundante ya no permite respiro alguno. Agachaba la cabeza, nunca le hemos visto agacharla tanto, en alguien que, hasta la fecha, solía encarar y mira de frente en cualquier situación, de las muy difíciles que se ha atravesado con su gobierno, progresista para algunos y de demasiados zurcidos para otros. Los indudables logros económicos, están quedando en cuestión, o ni siquiera se habla de ellos, frente a una realidad muy adversa. El ajenjo del apoyo de JUNTS, nacioanalistas catalanes, está cubriendo de sabor amargo cualquier acción del gobierno, aunque sea la inauguración, parcial, de un complejo hospitalario en Melilla, que había que poner en marcha, mejor ahora, que no más tarde. El problema no es haber traspasado líneas rojas, sino el haber dicho y escrito que no se iban a traspasar determinadas posiciones.

En este aspecto, el relato de la disgregación de España, sea cierta o no, se está mostrando más eficaz que el de la pacificación territorial, a cambio de ciertas concesiones. Un socialista catalán gobierna en Cataluña, con el nacionalismo en el banquillo, pero el traslado de esa paz política está constantemente perturbado por Puigdemont, esté donde esté. La sensacion que se en cualquier lugar, desde los acólitos hasta los permanentemene airados, es que al ultranacionalismo de JUNTS habría que ponerle algún límite. La Ley de Amnistía para el Procés ha sido declarada constitucional, pero esa verdad ya tampoco vale, porque se ha conseguido que se dude de cualquier hecho, aunque sea evidente. En España todo el mundo sabe que la cuestión de la catalanidad permanecerá ahí, hasta otra ocasión más propicia. Un gobierno elaborar leyes anticonstitucionales, o contra la propia legalidad del Estado. Solo se cree lo que beneficia y da la razón, y se pone en solfa aquello que no conviene o nos refuta.

  Un gobierno lo sabe todo y mucho más su presidente, de ahí la indisimulable pesadumbre de Pedro Sánchez en Melilla, que sólo pudo espantar en los breves minutos de los selfies, cuando el protocolo, que no la seguridad, aflojó sus rígidos brazos. Él sabe perfectamente lo que le espera y conoce la respuesta  a esta situación insostenible. Esta cruz ya pesa demasiado,  y no hay hombros  capaces de ayudar asostenerla, porque nadie quiere el madero de otro, y Simón Cirineo solo apareció una vez. Todo empieza a ser un tormento insoportable, incluso para los ciudadanos. Ni existe una verdad, ni la espera ya nadie, pero el único camino es decirla, mostrarla.

   La estrategia crispada

En junio de 2016, el PP de Mariano Rajoy ganó unas elecciones en precario y sostuvo su gobierno hasta el 1 de junio de 2018, cuando una moción de censura de Pedro Sánchez extramuros, le arrojó fuera del Poder. Pero aquello fue zozobra y esto es pesadumbre.  Zozobra es cuando un barco, o el ánimo, se hunde sin una causa evidente; y la pesadumbre es cuando se sabe cuál es la razón del desastre presente,  pero no se conoce el momento del final, qué será más determinante, ni cuánto durará la agonía. El circo mediático lo domina todo. Los tres grandes crispadores fueron Pablo Casado, tras la caída de Rajoy, Albert Rivera, llegado para crispar y Pablo Iglesias, la crispación permanente. Como gran paradoja decir que los tres personajes políticos están desaparecidos, y en las aguas crispadas el que mejor navega es VOX, que pasó de la inexistencia en 2015, a su mayor y más voluminosa presencia en noviembre de 2019. No abracen confiadamente ese remedio.

  La encrucijada de Pedro Sánchez

No sabemos qué es verdad ni qué mentira,  en toda esta «pestilencia». Personajes terribles  pululan y viven en los pasillos de los partidos políticos. El oleaje político ruge en cualquier parte del mundo, y ante un mar embravecido, al que se oye mejor es al que mejor grita, que puede no ser el capitán del barco. El cántico de las sirenas siempre está presto a confundir. Esperar a que el temporal pase tampoco es ya una opción.

  Buscar puerto seguro, o el abrigo de un cabo. Variar el rumbo, fijar una orientación. El capitán debe subir al puente,  y contar la verdad, dar explicaciones,  de lo divino y de lo humano y pedir la opinión del pueblo,  pero solo tras haber contado la verdad. No sirven más retiros, ni cartas. En esta situación,  lo que está en riesgo es todo. Si cae la arboladura, el barco queda a deriva de las corrientes,  que son las más peligrosas.

  Hemos seguido a Pedro Sánchez en sus tres visitas presidenciales a Melillla. Nunca le habíamos visto en este estado. ! Acuérdate de mí,  cuando esta noche estés en el Paraíso ! Siempre preferir el lado de Dimas, que el de Gestas.

  

     

Pedro Sánchez en la historia de Melilla


   Los hospitales son muy importantes en la historia de Melilla, tanto, que cualquier melillense conoce los nombres de los  hospitales que han sido en la historia de la ciudad ( del Rey, Docker, Cruz Roja, Remonta y ahora el Universitario). Iniciar, y sobre todo culminarlo, hace entrar a un gobierno e incluso a una época, en nuestra historia. Inaugurarlo es un hecho histórico.

  Esto lo que ha ocurrido hoy, 2 de junio, festividad de San Pedro exorcista, actividad muy importante en un país lleno de demonios. La historia del ya vigente Hospital Universitario, recorre toda la existencia del Alminar, de este modesto blog, y atraviesa tres gobiernos, uno de los cuales (el de Mariano Rajoy), lo mantuvo paralizado y en estado de abandono durante casi 8 años. No vale pues,  echar la culpa de la inauguración, a quienes iniciaron las obras,  por presuntos defectos que tuviera el proyecto original, que nunca se han demostrado o puesto sobre la mesa. La infraestructura hospitalaria es imprescindible para Melilla. Este hospital nos integra en la sanidad del siglo XXI, y si se gestiona bien, su vida útil se prolongará hasta el VI Centenario de la ciudad en 2097. Las previsiones de gestión deben trascender con mucho, al propio momento histórico.

  Mandatarios del Estado en Melilla

  Pedro Sánchez ya es el presidente de gobierno que más veces ha visitado la ciudad, tres, con la presente, a la que hay que añadir la de mayo de 2021 (crisis de los 10.000), y la de marzo de 2022, para reiniciar las obras del hospital universitario varado, que ha sido inaugurado hoy mismo, 2 de junio de 2025. El primer presidente que visitó Melilla fue José Canalejas en 1911, acompañado al Rey Alfonso XIII, que también había visitado la ciudad en 1905, para dar comienzo a las obras del Puerto. Es algo más de un siglo de visitas de Estado, y en las que el monarca Alfonso XIII ostenta el haber sido el primer jefe de Estado en visitarnos, y también el que más veces lo ha hecho, tres, como Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno. Aunque se han sucedido otras muchas obras a lo largo de la historia, estas dos (puerto y hospital), pueden considerarse como las más importantes, tanto en su magnitud, como en los recursos que ofrece a sus habitantes. Con una visita tenemos al Rey Juan Carlos I, y a los presidentes Adolfo Suárez y Rodríguez Zapatero. Debería ser obligada una visitas a las Ciudades Autónomas, al menos una vez por Legislatura, para cada presidente del gobierno de España.

Autoridades, invitados, público

El público, el pueblo, fue alejado del acto de inauguración, permaneciendo fuera del triple vallado del complejo hospitalario, imaginamos por los escándalos que suelen montarse en las visitas del Presidente Sánchez Pérez–Castejón, en cualquier lugar al que acuda. Apenas pudieron ver los coches y poco más. Los rectores del acto, obviaron que esas «manifestaciones airadas» están organizadas por sectores muy radicalizados de la política española, y que en Melilla no tienen una presencia determinante o articulada. Pedro Sánchez ha estado en el complejo hospitalario el tiempo justo para la recepción, la ruta guiada por el interior del hospital (Laboratorio, área de Tomografía y Resonancia), acto de inauguración de la placa conmemorativa, y discursos rituales. En total una hora y media, acompañado por la Ministra de Sanidad Mónica García, por fin en Melilla, y flanqueado por la Delegada del Gobierno Sabrina Moh y el Presidente de Melilla Juan José Imbroda. No hubo rueda de prensa, no suele haberlas, charlas con autoriades o gestores hospitalarios, ni encuentro con el público. Todo extraordinariamente rápido, en la ciudad más tranquila posible.

El desarrollo de la comitiva

Una comitiva de Estado es un tren que te arrolla. La labor de la prensa es muy ingrata, pese a que es la que da testimonio de todo. Primero hay que acreditarse, mostrar todo el equipaje y realizar una fotografía delante de un responsable de seguridad. Luego se reciben unas clases rápidas sobre como actuar en presencia de las autoridades. Se camina siempre delante de ellos, que no se detienen nunca, y no se entretienen demasiado en mirar las cosas. El tiempo es mínimo, las fotografías se hacen en bloque, y luego se mira para ver que ha salido. Se camina rápido de un lado a otro. La autoridades tienen otra ruta y siempre te las encuentreas de frente. Si ves una buena foto, tienes que hacerla en ese segundo o la has perdido. Suele haber nervios entre los escoltas y agentes de Seguridad del Estado, que establecen líneas imaginarias que no se pueden traspasar. Sus miradas cubre todo el espacio y vigilan los 360º en torno al presidente del Gobierno, o a la autoridad que corresponda. Es imposible pasar de un entorno a otro, por ejemplo del de prensa al de invitados. Todo el mundo parece estar revuelto, pero cada uno está en su sitio. Hoy, se ha podido fotografiar casi a discrección. El presidente Sánchez tenía el tiempo justo, pero no tenía prisa en algunos momentos.

¿Quién hace un hospital?

Las infraestructuras las llevan a cabo, además de los obreros, las líneas segunda y tercera del organigrama del Estado. Son gestores de todo tipo, ya se públicos o privados, secretarios de los ministerios participantes en el desarrollo del hospital. Los responsables del equipamiento, del personal. Existe una pléyade de personas trabajando en todas las áreas imagiables, que hacen posible que estas infraestructuras tomen forman y sirvan al ciudadano. Eso es el Estado. A los recalcitrantes les diremos que este no el hospital de Pedro Sánchez, aunque haya sido quien puso la voluntad política en su conlcusión y al que le ha correspondido inaugurarlo. En la acción política importa, sobre todo, el cómo acaban las cosas. Otros, que ahora se quejan, lo tuvieron paralizado durante casi ocho años, cuando no quedaban más de tres para su finalización.

Conclusión

Melilla y todos sus habitantes, estamos de enhorabuena porque este hospital esté ya en marcha. Se asienta sobre una superficie de 45.000 m2 y una capacidad para 256 camas. Es una infraestructura total, con capacidad para atender casi el 100% de las necesidades médicas de los melillenses. Es una obra visible desde cualquier punto de la ciudad. Su coste ha sido de 150 millones de euros y trabajarán allí más de 1200 personas. Es algo absolutamente necesario para esta ciudad. Una buena noticia. La gestión posterior será otra cuestión, pero necesitamos verdades. Hechos.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/10/20/hospital-universitario-cronica-de-una-paralizacion/

Giovanni Falcone, un año más


Han pasado 33 años desde el asesinato del Juez Giovanni Falcone y 14 desde que lo recordamos cada 23 de mayo en El Alminar de Melilla. Son muchos años y tanto el recuerdo como su ejemplo empiezan a ser una efeméride más, paso previo al olvido. Tanto él como su compañero y amigo, Paolo Borsellino, asesinado también apenas unos meses después. son y serán conocidos como los jueces antimafia, y toda la corrupción que esta actividad trae consigo. Al quedar reducidos a ese concepto, se empieza a perder parte de la dimensión de su lucha, porque la corrupción y la actividad fraudulenta, paralela a la del Estado, socavan la Democracia, y sus fundamentos.

En la primera Democracia del mundo, los Estados Unidos, se ha puesto de manifiesto que puede ser perforada por la carcoma del autoritarismo y de la corrupción. Esto es lo que sostienen Levitsky y Ziblatt en Cómo Mueren las Democracias. Los círculos de influencia (lobbies) acumulan más poder que el propio Poder. Los Parlamentos suponen solo lo visible, y como el iceberg, solo muestra una décima parte de la realidad política. Barak Obama dijo que: «En nuestra democracia, el papel del ciudadano se limita a votar una vez cada cuatro años». Claro que él se refería a la suya, pero si eso pasa en la primera de todas, en la primus inter pares, en la de los demás también y peor. Algunas de las que considerábamos como tales, que no mencionaremos, pueden considerarse como técticamente desaparecidas. Esto lo dijo el presidente español que más tiempo ha gobernado, Felipe González: «Votar es un requisito, pero no es el único». González fue uno de los presidentes más combatidos de la historia democrática en España.

El ejemplo más paradigmático fue el de Alberto Fujimori en Perú, analizado por los autores mencionados. ¿Qué le convirtió en autócrata y luego en dictador? Quizá nadie lo sepa nunca, pero la justificación la halló en la guerrilla maoista de Sendero Luminoso. A partir de la lucha contra ella, decidió saltarse todos los controles. ¿Hay una signo que anticipe todo? Al parecer sí, pero el ciudadano está inmerso en sus preocupaciones diarias y por lo general, carece de capacidad para evitar todas esas «variaciones» metódicas y encaminadas a un solo fin. La perpetuación en el Poder de los estamentos, que no clases, dominantes. Victor Samuel Rivera, filósofo y profesor universitario en Cusco (Perú), publicó en 2018 un ensayo titulado Pestilencia y Alteración, la corrupción política como dispositivo: «En
este sentido, no es que vaya a demostrarse que las democracias tardías son corruptas, sino que vamos a tomar como punto de inicio la evidencia manifiesta e innegable de su corrupción»
.

Las élites políticas se mueven y desplazan como las placas tectónicas. Están en constante transformación, conviviendo las antiguas plataformas junto con las de nueva formación (Ciudadanos, Podemos). Sustituyendo unas a otras de modo gradual, o de un solo golpe. Es lo que suele denominarse como «terremoto electoral». Todo está condicionado y todo se ensaya antes en otros países. Se descartan las formas más groseras y visibles y se adoptan otras casi imperceptibles. Para cambiar la percepción sobre un determinado momemento político, y provocar una alteración de orientación política, se destila solo una parte de esa corrupción. Nunca, en ningún caso, en democracias activas, se avanza o penetra más allá de la capa superficial. La corrupción es sistémica. La labor de la prensa mediatizada es presentar como insorportable, lo que es habitual. No es lo mismo cambiar un ayuntamiento que una autonomía, o un gobierno entero. Los terremotos tienen magnitud, intensidad y aceleración. El suelo antiguo, mesozoico, es más resistente que el nuevo, aunque se fragmenta más. El barro y la arcilla absorven mejor las oscilaciones.

Hubo un tiempo, corto, en el que se creyó que la accioón ciudadana podía modificar el Poder y transformar la sociedad, pero lo de Nixon pasó solo una vez. En nuestro caso fue Rajoy, el unico presidente que sucumbió en una censura. A Felipe González le ponían una por Legislatura, el máximo permitido por La Constitución. La enseñanza dice que las élites políticas siempre subsisten, porque solo existen, se crean y desaparecen, en relación con el Poder. Nosotros, un año más, solo queremos recordar a Giovanni Falcone y a Paolo Borsellino. Siempre nos esperan en esta cita, cada 23 de mayo.

Un siglo de violencia machista en Melilla


El crimen de la calle Castelar

Enrique Delgado

Es la primera referencia que tenemos de un crimen machista en Melilla, aunque entonces no se la denominaba así. La noticia es de julio de 1925, hace exactamente un siglo. En el texto de la noticia ni siquiera se emplea la palabra crimen. Todo es tragedia y adjetivos imposibles. La conciencia iba por otros derroteros.

El calor de julio atorra las mentes, sobre todo a una obsesionada, y probablemente enardecida con el vino. Eran las dos de la tarde cuando se escucharon unas detonaciones en el número 29 de la calle Castelar. En esa época, los melillenses estaban familiarizados con el estampido de las armas de fuego. Los vecinos, los transeuntes, y los clientes de los bares de las inmediaciones se congregaron frente a la puerta. Uno de ellos, se acercó «al marido», dice directamente el texto, que con el arma en la mano, no opuso la menor resistencia y se dejó acompañar hasta un agente de la autoridad. Acababa de matar a su esposa y al amante, de precisos disparon en la cabeza.

Se trataba de Aurelio L. S., funcionario de la Compañía Española de Minas del Rif, que tenían arrendadas las habitaciones de la planta baja. Tenían tres hijos de nombres: Africa, Aurelio y Enrique. La mujer asesinada era Leonor Villaverde. Al parecer, según los vecinos, los altercados en el matrimonio eran frecuentes. Él estaba obsesionado por los celos, y regresaba a casa frecuentemente y en horarios distintos, con el fin de sorprender a su esposa, incluso a los pocos minutos de haber abandonado la casa. El veneno de la sospecha, fue al parecer activado por «denunciantes anónimos», que advirtieron tanto al marido, como a la esposa, de que el barrio conocía lo que allí se fraguaba, según relataron los vecinos a los peridistas o en los coloquios y tertulias improvisadas a pie de calle. El otro implicado e igualmente abatido, fue Francisco C., que ocupaba las habitaciones contiguas, y en donde se «consumaba» la infidelidad, según el relato. El amante fue sorprendido debajo de la cama y allí mismo abatido de un certero disparo. La mujer corrió por el pasillo y recibió varios impactos homicidas. Aurelio, consciente de todo afirmó que «había matado a su mujer y a su amante», para añadir que «esa mala mujer le había destrozado la vida». Versión que por supuesto corroboraron los vecinos, afirmando que Aurelio, un buen hombre, «no merecía ser deshonrado de esa manera».

Aurelio. además de su oficio principal, ejercía como cajero en Casa Montes y como contador en la asociación del Tiro Nacional. No sería de extrañar, aunque no se menciona, que realizase ejercicios de tiro, por la precisión de los disparos efectuados. Leonor quedó en estado preagónico, y fue conducida a la Casa de Socorro, en donde se produjo su fallecimiento. El matrimonio era natural de Torrox, localidad a la que acudían en los periodos vacacionales, y de la que se planteó «devolver a sus familiares», dado su comportamiento, pero no pudo hacerlo «por carecer de documentación». Este dato muestra claramente la situación de indefensión jurídica de la mujer, y de subordinación al marido, hace tan solo un siglo en España.

La primera víctima documentada de violencia machista en Melilla

Leonor Villaverde Medina, contaba solo con 38 años en el momento de su muerte. Era natural de Torrox y tenía 3 hijos. En el momento de los hechos, solo hablaba en la casa del vecino, o ni siquiera eso. Según avanza el relato periodísitco, desaparece la noción de cualquier evidencia. El marido regresaba a casa a cada instante. En el caso que nos ocupa, acaba de salir de casa después de almorzar. Al verse sorprendida y dada la actitud violenta de Aurelio, Leonor comenzó a gritar, acudiendo Francisco en auxilio, recibiendo casi de inmediato un disparo fatal. Aurelio realizó hasta 6 disparos, de los cuales al menos tres, alcanzaron a su esposa. En ningún momento el redactor se cuestionó de dónde había salido el revolver, pero al menos dejó el testimonio, en El Telegrama del Rif.

Indalecio, padre de Leonor, pago la sepulura de su hija, por 5 años, pasados los cuales fue llevada al osario general. De los tres hijos nada sabemos, salvo que primero fueron alojados en casa de un familiar, residente en la misma calle. El suceso, estaba destinado a caer en el olvido absoluto, salvo por una casualidad que nos ha permitido encontrarlo. No estaría de más, que esta primera víctima documentada de violencia machista, sea recordado en Melilla de algún modo.

Demoliendo torreones y murallas


Centenario del derribo del torreón de Santa Lucía

A finales del siglo XIX, casi en la última década, se puso fin a «la larga noche de los 400 años» en Melilla. Fueron cuatro siglos encerrados, sin posibilidad de salir, desde el instante inicial de la Conquista en 1497, en una situación que todavía sobrecoge». Pocos hoy pueden imaginar que la «puerta del Campo» estaba situada sobre el terreno que ocupan el edificio del Banco de España y el Casino Militar. En medio, y hasta las murallas de San Fernando, se extendía un terreno sobre el que se instalaba el zoco, en el que se comerciaba con los lugareños en tiempos de paz. Porque siempre hubo más paz que guerra, que también.

Los muros de las fortificaciones melillenses llegaban hasta la misma plaza de España, que además era el puerto de la ciudad. Todos estos lugares o hitos deberían estar señalados con una placa, y un código QR debería mostrar una fotografía de ese pasado no tan lejano. Sería una manera de vincular simbólicamente a melillenses y visitantes, con la historia de la ciudad. Una ciudad que ya no podía esperar más para su expansión urbana.

El 24 de mayo de 1925, hace 100 años, se procedía a la demolición del enorme torreón de Santa Lucía, erigido en 1735. Su presencia, los muros contiguos, y la galería subterránea que la comunicaba con los fuertes del IV Recinto, fueron decisivos en la resolución favorable del Asedio de 1774/75, cuyo 250 aniversario acaba de conmemorarse. La captura de esa zona de Ataque Seco y del Cerro de la Horca, fueron vitales para la conservación de Melilla.

  Los Altos del Real se habían conquistado en la Campaña de 1909. El Puerto se empezó a construir en 1905. Todos esos restos de torreones y murallas dificultaban el diseño de la ciudad del llano.

   Sin embargo,  sería interesante señalar todos esos emplazamientos, para incorporar esa historia olvidada, de la que venimos.

 

El pasaje prefiere Almería frente a Motril


1.174.170 pasajeros embarcan con destino Almería desde 2011

En los 12 años (2011-2022) transcurridos desde la implantación de la línea marítima de Motril-Melilla, queda evidenciado la preferencia de embarque de la línea entre nuestra ciudad con Almería, la otra línea marítima clásica, de comunicación de la población residente en Melilla con la península, junto con la de Málaga, que no está discusión, pues transporta más del doble de pasaje que cualquiera de las otras líneas.

En esos 12 años, Almería fue elegida como destino de embarque por 1 millón largo de pasajeros (1.174.570), frente a los 955.849 que embarcaron hacia la localidad granadina de Motril. Sin embargo, la diferencia se acentúa en el número de pasajeros desambarcados en Melilla, procedentes de ambas ciudades. La línea Almería-Melilla registró un total de 1.818.777 pasajeros desembarcados en nuestra ciudad, frente a la de Motril-Melilla, que alcanzó 1.076.954.

La cifras muestran claramente la estabilidad y la preferencia de la comunicación con Almería, tanto en embarque como en desembaque, frente a la opción de Motril. Está claro que hay espacio para ambas, y que todos los barcos disponibles son pocos, para la alta demanda de entrada y de salida que existe en Melilla. la naviera Armas apareció en el horizonte marítimo en 2011, antes no existía la comunicación con Motril, con ofertas y barcos que mejoraban en algunos casos los ofrecidos por la naviera única de Trasmeditarránea, que luego fue comprada por Acciona, y luego ambas fueron compradas por Armas, que se encuentra ahora mismo en una fase de transición hacia la carga, tras la venta de varios de sus buques a otras navieras europeas, sobre todo griegas.

¿Pasaje o carga, la gran cuestión?

Hasta el cierre unilateral de la aduana comercial por parte de Marruecos en 2019, la carga era la que concentraba el mayor porcentaje de ingresos por parte de la navieras en litigio. Hoy en día sigue siendo una parte fundamental del volumen de transporte y beneficios para las mismas, y destinado para el abastecimiento de la ciudad. Pero tras el cambio de la principal coordenada económica, la del comercio, la batalla del transporte se ha trasladado hacia el pasaje, en el que la Operación Paso del Estrecho (OPE) es una parte fundamental. El resto del año, las Administraciones rectoras melillenses deberían estar ideando mejoras en la ciudad para atender a esa numerosísima demanda, y no lo están. Casi la mitad de ese embarque y desembarque que llena los tres puertos de salida y destino (Málaga, Almería y Motril), es el de la OPE. Todo lo que dependa de Melilla, debería mejorarse cada año, para fijar ese tipo movimiento de pasajeros. Explicando la situación, en días pasados, el presidente de la Autoridad Portuaria de Melilla, Miguel Ángel Quevedo (Cadena Ser), que una de las consideraciones que se habían tenido para redactar la propuesta del actual contrato marítimo (10 millones de euros en 5 años), en las frecuencias de Almería y Motril, había sido la de la carga, porque Motril es fundamentalmente un puerto de carga, frente al de Almería, que es de pasaje.

El pasaje de Almería, un millón para el peor

A la vista de estos datos estadísticos de movimientos de pasajeros, solo disponibles hasta 2022, lo que resulta incomprensible, la redacción del contrato debería haberse decantado por la ciudad de Melilla, y con la preferencia de los fines de semana, para facilitar el tránsito de viajeros entre nuestra ciudad y Almería, el 2º puerto de destino tradicional. ¿Por qué? La comunicación con Granada es directa desde la capital malacitana, y Motril no sirve para eso, porque se decidieron por la carga, según explicó el Presidente de la Autoridad Portuaria. El contrato está redactado en Melilla, en eso tiene razón los granadinos, y fueron nuestras autoridades las que dejaron en segundo plano la abundante demanda de comunicación con Almería, desde diveros colectivos (funcionarios públicos , ya sea civiles o miltares, integrantes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, estudiantes, personal sanitario, y trabajadores temporeros marroquíes, que utilizaban este enlace los fines de semana). Todo eso quedó en segundo plano frente a la carga.

En este último punto recordar que existía una naviera de carga Marítima Peregar, que fue comprada por Balearia, y finalmente disuelta. Hay que incidir también que ya no hay duplicidad de oferta en los destinos, y que además se ha perdido un día completo de tránsito, el sábado. La movilidad entre Melilla y la península es fundamental, y Armas debería haber dejado al Fortuny en su línea con Almería. No se ha exigido lo principal, y que está puesto de manifiesto en estas estadísticas.

Cuando hay algo nuevo en interesante, como el crucero Ocean Victory, enseguida encuentran soluciones.

Nota: Memoria Autoridad Portuaria de Melilla.