Instantáneas de la peatonalización


             Obstaculizando a los vehículos de emergencias

           No son zonas peatonales. Son zonas híbridas en donde nadie sabe qué hacer. Es difícil atravesar por el gigantesco paso de cebra de la calle Luis de Sotomayor. La mayor parte de los automovilistas no reconocen esa zona elevada como paso de peatones. Muchos vehículos lo atraviesan sin  mirar y es más peligroso que antes. La calzada no está diferenciada con un color que haga comprender a los conductores que no deben ceder la prioridad a los peatones.

                En las zonas peatonales se instalan unos «bolardos electrónicos», que delimitan la zona peatonal y que solo pueden accionar los vehículos de emergencias. Ayer fuimos testigos de las dificultades de estacionamiento que tienen las ambulancias que traen a los enfermos del hospital para realizar pruebas diagnósticas, en el escáner de Mariano Remartínez. Es ridículo ver a una ambulancia realizando infinidad de maniobras, entre farolas y maceteros, para poder situarse frente a la Unidad diagnóstica.

                     La Policía nunca aparca mal. Pueden hacerlo en donde quieran, pero también es absurdo que tengan dificultades de aparcamiento este tipo de vehículos. No se puede obstaculizar la labor de este tipo de vehículos. Eso es lo que han hecho en esta obra contracorriente. Las aceras fueron pensadas para proteger a los peatones. En las zonas peatonales se impide la entrada de vehículos de la forma antes mencionada.  Ayer se pudo ver como un «taxista», atravesaba la zona peatonal de Carlos Ramírez de Arellano, desde la intersección de la calle del General Buceta.

                     Todos tienen dificultades. Tanto los vehículos de carga y descarga como los de emergencias o los policiales. O se decide uno a ser completamente malo, o se queda entre los buenos. El quedarse a mitad de camino solo lleva a ser rechazado  por los primeros e ignorado por los segundos. La situación creada es absurda.

Averroes: el garaje dantesco


 

                            El garaje de Silent Hill

             Nunca había visto nada igual en el mundo real. En el virtual sí, cuando jugaba a Silent Hill, un juego en el que el protagonista se interna en una ciudad abandonada y con niebla constante. Algún que otro molesto zombie suelto rompía el silencio en ocasiones, pero nada más terrorífico que atravesar calles permanentemente vacías, rebuscar en un piso de apartamentos deshabitado con la única ayuda de una linterna, o entrar en un inmenso aparcamiento sin coches y en donde ya no aparca nadie.

             En mis muchas visitas a la nueva barriada de Averroes nadie me había mencionado jamás el garaje, hasta que una vecina, con la que comentaba los desperfectos de las torres construidas en 2005, me hizo la propuesta: ¿Has visto el garaje?. Le dije que no, y le pregunté que si tenía algo interesante que ver. ¿Quieres verlo?. No es un lugar del que suelan hablar, porque el 98% de las 258 familias del nuevo grupo de Averroes han olvidado que tienen garaje.

    Los dos sótanos colectivos de lo que un día fueron pensados como aparcamientos, no tienen comparación posible, salvo en el ámbito de las pesadillas . Ocurre que esta gente no se queja, sobrevive como puede en un territorio en donde los planes de empleo caen con cuentagotas. Melilla es la ciudad de las desigualdades y de los desequilibrios. Mucho para pocos en determinadas zonas,  y poco para muchos en otras.

                                   La situación del garaje comunitario

         En el principio el garaje era común a todos los bloques, pero eso fue antes de que existiera el tiempo. Los robos en coches y trasteros empezaron a proliferar, y los residentes fueron abandonando los aparcamientos. Hay que decir que a esta zona de aparcamiento solo se accede con llave, tanto en los ascensores como por las escaleras. No hay posibilidad de acceso libre desde el exterior.

       En el principio de la creación de Averroes, ese hueco oscuro y reventado de la fotografía era una «oficina de Emvismesa»*. No es un chiste fácil, es la realidad. No hay luz. Se han quitado los diferenciales. Los únicos trasteros operativos están en el sótano 1, pues al sótano 2 nadie baja. En época de lluvia, los bajantes se atoran y el agua alcanza medio metro de nivel. Inunda coches y la maquinaria de los ascensores. El sótano 2 es Silent Hill, allí no ha nada, salvo un viejo coche abandonado.

       No hay ruido de motores, los restos de vehículos que aparecen por allí llevan mucho tiempo en ese estado. No funciona la luz, ni los extintores de incendios. Nadie entra ni sale. el silencio es absoluto y atemorizador. No se oyen los motores de  las puertas correderas de entrada y salida a los garajes. Si alguien se queda allí encerrado tardarán mucho tiempo en saber que se encuentra en ese lugar. Hace ya algunos años que se tabicaron los accesos que comunicaban los aparcamientos y los bloques. Ahora los compartimentos son estancos.

           El secreto que se guardaba en lo oscuro ya está desvelado.

   Nota*: Emvismesa (Empresa Municipal de la Vivienda de Melilla).

Lavacoches en Melilla


             Melilla, ciudad sin nada

           Esta fotografía no es de una atracción del parque Warne, ni de Port Aventura. No es una visión futurista, ni un montaje. Es simplemente un lavacoches automático en una gasolinera de barrio en Almería.  En Melilla, la ciudad de los emprendedores, de los altos cargos , de aquellos que siguen viniendo aquí a hacer el agosto para luego marcharse y seguir dándonos lecciones desde fuera, de aquellos que su amor a la ciudad se incrementa según la distancia a la que tengan su residencia definitiva; esto no es posible. 

                     En Melilla los coches están sucios, pero es porque no hay manera de lavarlos con decencia. Si se necesita lavar el coche en cinco minutos no es posible. Hace años, una extraña normativa de Industria, obligó a cerrar a casi todos los lavacoches automáticos.  No tenemos ni siquiera Estaciones de Servicio al uso europeo. Solo queda el recurso al autolavado o al inmigrante ilegal. Luego quieren que la ciudad esté limpia y con aspecto de ciudad civilizada. Melilla, patrimonio del Tercer Mundo.

Comerse las señales de tráfico


            Esta frase hecha es ya una realidad diaria en las calles de Melilla. El estrechamiento de las calzadas, la ubicación de las señales sobre las zonas de giro, hacen que los automovilistas «se coman»  literalmente las señales de tráfico. En el Barrio del Real es una situación cotidiana. Los golpes contra las señales de tráfico son constantes. Algunas han sido derribadas hasta tres veces, como la de la calle Cataluña en su intersección con el sentido ascendente de la calle de La Legión. Lo peor es que ésta última ni siquiera ha sido repuesta y ahora no indica la ausencia de preferencia de paso para los vehículos que circulan en dirección a la calle Gurugú. El lunes de este semana que se cierra, un vehículo que giraba hacia la calle Castilla, se tragó la señal de tráfico, junto a la conocida cafetería de La Campana. Esta es la situación que han creado., la del colapso y el caos en el tráfico, tras años de amontonamiento de obras, sin un plan de ciudad colectivo. Se diseñan obras para áreas concretas, pero sin un plan conjunto o colectivo. El resultado es que esas obras provocan la saturación de vías urbanas que nada tenían que ver con las obras.

                 Ninguna administración, salvo que actúe de manera irresponsable, cercena vías principales de tráfico, como ha ocurrido en las calles de La Legión y de Carlos Ramírez de Arellano. La peatoalización de esa calle, provoca una densidad mayor en la colindante Duquesa de La Victoria, lo que convierte en un riesgo el simple hecho de cruzar un paso de peatones. El pasado viernes hubo allí un atropello, y al carecer de vías alternativas para evacuar el tráfico, el embotellamiento fue inmediato. La ambulancia tuvo dificultades para encontrar una posición, que no obstaculizara aún más el tráfico, pese a la actividad de la Policía Local.

                     Todavía no ha empezado al actividad normal de la ciudad. Los melillenses están acabando de regresar en estos días y el curso escolar no ha comenzado aún. En muy poco tiempo vamos a comprobar el impacto que estas obras van a provocar sobre los ciudadanos. El fluido de tráfico de la calle Luis de Sotomayor está estrangulado por el mega paso de peatones (el absurdo entre los absurdos) frente al Parque Hernández.  Todo era propaganda. La realidad es otra cosa.

La situación de Averroes


     ¿ Cual es la situación real de la barriada de Averroes?. ¿Es admisible que unos edificios de poco más de una década presenten desperfectos de tanta importancia?. ¿Quiénes fueron los arquitectos?, ¿Quién estaba al frente de la Consejería de Fomento bajo la cual se construyó el proyecto?, ¿Quién dirigía Emvismesa?.

         Nueva barriada de Averroes, un conjunto de 258 viviendas agrupadas en torres de 8 y 10 plantas, en un recinto no integrado en la trama urbanística del barrio, en el lenguaje común un gueto. Desde su construcción hasta su finalización, es una obra que corresponde por completo a la gestión de «la derecha popular» de Melilla. Igual que el funesto depósito de agua de Cabrerizas, cuyo estallido en 1997 causó la destrucción de la antigua barriada de Averroes. Ninguna calle o monumento de la zona, conmemora o recuerda tan desgraciado suceso y a sus víctimas.

            A esto nos referimos cuando escribimos que se tiran 5 millones de euros al suelo en determinadas zonas de la ciudad, en busca del ideal de la ciudad de los peatones y de las bicicletas, el nuevo Sangri-La urbanístico, mientras que en otras zonas de la ciudad, no demasiado alejadas del centro, el simple concepto de accesibilidad es una realidad imposible.

                            El futuro de la nueva barriada de Averroes

         Una barriada nueva que ya es vieja, en la que estuvimos en 2013 y dimos cuenta de sus deficiencias y del mal estado de mantenimiento en las zonas comunes o de paso. En los inicios del verano se desprendió una gran porción del recubrimiento de la fachada. Con posterioridad otra zona, en las torres intermedias, también tuvo que ser echada abajo. Ahora hay una tercera zona, en las torres de la parte alta, que está acotada. Se supone que adolece del mismo problema que las anteriores. Por todos lados se aprecian las señales de las catas realizadas. Hay grietas por todos lados, tanto en las partes estructurales, como en otras que no presentan peligro para los edificios. En ningún caso es admisible tal estado de los edificios, en tan solo una década. La administración que los construyó, es la misma que ahora debe ejecutar las reparaciones y decidir sobre su futuro, que se presenta bastante incierto.  Hay vecinos que tienen las casas apuntaladas por dentro. Todos han recibido cartas de la Administración Autónoma para que hagan una valoración de daños. Algunos llevaban denunciando el estado de la fachada y su ahuecamiento progresivo desde hace varios años. El silencio es espeso. Nadie habla. Aquí hay responsabilidades técnicas, políticas y civiles.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/03/05/en-las-torres-de-averroes/

Melilla, ciudad de peatones


                            El mérito de una crítica es advertir de algo antes de que ocurra el desastre, con tiempo suficiente para rectificar. Ahora, las asociaciones obsesionadas por echar a los vehículos de la ciudad, se han sumado al carro de las críticas, visto el resultado de las absurdas peatonalizaciones de la calle La Legión, de de Carlos Ramírez de Arellano. Sin embargo, decenas de vecinos residentes de estos barrios, advirtieron sin éxito de lo que se les venía encima, e incluso recogieron firmas para intentar modificar los proyectos. Nadie les hizo caso.

                          Si no fuera porque esta absurda obra de la calle Carlos Ramírez de Arellano se ha llevado pro delante un millón de euros, diríamos que se ha hecho un ridículo urbanístico a la altura de los comics de Pepe Gotera y Otilio. Lo terrible es que hablamos de la realidad y no de viñetas. Todo está tan perféctamente colocado, que impide hasta el paso de las bicicletas.  La única que hemos visto circular en este desierto paraje, lo hacía por la zona de la antigua acera, la que debería ser utilizada por los peatones. La zona central no tiene sombra, así que cualquier planta que coloquen allí se achicharrará sin remedio.  Las farolas en el centro de la calle son relojes de Sol perfectos.

                        Este obra es peligrosa para personas invidentes, se diría que está ideada para provocar accidentes. Las farolas en el centro impiden el paso de vehículos de emergencias y serán quitadas de ese posición en una posterior reforma. Los maceteros están colocados para impedir la circulación en línea recta. La obstaculización del paso es constante. Personas en sillas de ruedas o madres con carros de bebé tiene que hacer ondulaciones constantes.  Aquí ya no entra nada, ni siquiera los vehículos de carga para los comercios de la calle. También es verdad que han evitado colocar alambre de espino, barreras antitanque o trincheras. Es un absurdo de un millón de euros.

                          Han expulsado a los coches, es verdad, pero también a los peatones. Se podían haber buscado otras soluciones, como en cualquier otra ciudad española en donde existen verdaderos carriles para bicicletas y áreas peatonalizadas. Melilla sigue derrochan dinero en el centro de la ciudad, mientras los barrios periféricos siguen en situaciones impropias de una ciudad con este presupuesto, y de estas dimensiones.

  Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

Las luces de la iglesia de Sotosalbos


                                Mensajes ocultos en las piedras

                  Cuando alguien deja un mensaje que oculta un secreto, pretende dos cosas: la primera ocultar ese contenido a sus contemporáneos, la segunda es que alguien lo descubra pasado un tiempo, cuando sea más propicio o útil ese conocimiento. Ocurre a menudo que no se pueden prever las circunstancias de la propia vida. Quien oculta algo en algún lugar, va transmitiendo el contenido del secreto o de la ubicación durante un tiempo, y ese conocimiento pasa  de unos/as a otros/as, hasta que por alguna circunstancia la cadena de transmisión se rompe, y el mensaje o secreto que pretendía ocultarse desaparece en el tiempo.

               Pasados los siglos, la casualidad y el caprichoso destino quiere que alguien totalmente ajeno a aquellas circunstancias, perciba unas luces, o el mensaje oculto, de manera que no pueda descifrar nada. En ese caso solo cabe la especulación. Esto que vamos a mostrar es una señal de algo, pero no sabemos de qué.

                       Sotosalbos, una iglesia en una posible ruta templaria

               La Orden del Temple lo había previsto todo, excepto su propia desaparición, acaecida un viernes 13 de octubre de 1307. El rey de Francia, el Papa y la Orden de Los Dominicos conspiraron  para obtener este fin. Pese a todo, las órdenes de arresto tardaron en llegar. Fue completo el colapso en Francia, pero no en lugares más alejados como Inglaterra, España y Portugal. Tuvieron tiempo para ocultar sus secretos, sus tesoros, y de algún modo, para enviar mensajes hacia el futuro, en forma de piedras, de símbolos o incluso de enigmáticas luces.

                  La iglesia de San Miguel de Sotosalbos (advocacion muy usual en zonas arrebatadas a los musulmanes hispanos), parece que se inicia su edificación en entre el final del siglo XI y el principio del XII, momento en el que la zona quedó asegurada bajo el dominio cristiano, ya irreversible; culminándose la edificación el el siglo XIII. Con toda probabilidad, Segovia pasó a manos cristianas en la misma campaña que Toledo, ciudad conquistada en 1085 por Alfonso VI, por lo que no parece probable un intento de construcción anterior.

                 Los musulmanes hispanos dividieron el territorio hispano en tres zonas o marcas, la Superior sobre el Ebro y el Duero, la Media en el río Tajo, y la inferior sobre el Guadiana y Guadalquivir. La marca Media fue la frontera entre musulmanes y cristianos desde el finales del siglo XI, hasta la conquista de Sevilla y Córdoba por Fernando III en la mitad del siglo XIII, tras una campaña bélica que tuvo su origen en Toledo.

                                      ¿ El Temple en Sotosalbos ?

             La Orden del Temple participó en las campañas de reconquista de territorio a los musulmanes. Muchas iglesias y edificaciones fueron obra directa suya y en las que colaboraron también dejaron señales. En la parte exterior del pórtico de San Miguel de Sotosalbos, aparece el anagrama del Temple de modo claro. Sin embargo lo curioso es el efecto lumínico interior provocado por la luz del Sol poniente, durante la primera semana de agosto, fechas en las que se celebran las fiestas del pueblo. estas fotos están obtenidas el día 8 de agosto a la puesta de Sol.

                        Los rayos solares, se concentran en las dos partes en la que se divide la ventana de la fachada Oeste, la que recibe la puesta de Sol. Los dos vanos de luz en los que se divide, dibujan dos esplendorosas llamas sobre los capiteles segundo y tercero del primer conjunto de tres arcos, que se abren al Oeste de la puerta norte. Entre las dos pequeñas columnitas que dividen el arco, hay dos pequeños orificios cuya función no está clara. Es muy llamativo que no solo se divida la luz, sino también el color. El segundo conjunto del pórtico tiene cuatro  arcos.

                            Este efecto, claramente deliberado, se produce solo durante unos breves días de la primera semana de agosto, pues La Tierra cambian su posición con respecto al Sol a lo largo del año. ¿Envía algún mensaje desde siglos pasados?. ¿Hay algo escondido debajo de esos arcos?. Lo que sí puede verse en el lado exterior de la fachada, es el anagrama de los Templarios, justo el que señalan las llamas.