Saludos iniciales Gol de BekaLa EspigueraCD Guadalajara UD Melilla
Melilla y Guadalajara en el grupo 5º
El grupo 5º de la 2ª división RFEF (Real Federación Española de Fútbol) se encuentra fuera del tiempo, pero no del espacio, porque siempre se ocupa un espacio físico, salvo que no se exista. Esta 2ª división federativa es un enorme pozo con 5 bocas, que contienen casi 100 equipos de fútbol de capitales y ciudades importantes de España. Antiguos equipos de 1ª división como el Logroñés, el Salamanca y el Sabadell, navegan a la deriva por alguno de sus grupos. El equipo que nos ha visitado hoy, el CD Guadalajara, estuvo dos temporadas en la división de plata española, entre 2011 y 2013, sufriendo un descenso federativo.
Lo que está claro es que en el cielo futbolístico no hay lugar para todos y además es muy caro. En la oscura 2ª RFEF no hay visibilidad informativa ni publicitaria, por lo que conseguir patrocinadores no es una tarea fácil. En la denominada como 2ª federación, se puede entrar, pero podría no salirse. Solo hay que darse una vuelta por lo grupos y comprobar los nombres que aquí yacen. Esto es lo más parecido al recipiente de vidrio conocido como «damajuana». Aquí casi solo vale quedar el 1º de grupo.
Una victoria inquietante
El estreno del club melillense no pudo llevarse a cabo en su tradicional estadio del Álvarez Claro (que debería cambiar de nombre), sino en el de LaEspiguera, construido con los fondos del Mundial 82, y sede tradicional del club deportivo Huracán, disuelto en 2023 por amaño de partidos y de resultados.
La victoria del primer equipo melillense resultó inquietante por lo escasa, frente a un equipo joven y noble como el Guadalajara, pero que no demostró peligro alguno. El muy tempranero gol melillense, en el minuto 2, tranquilizó a las gradas, pero no volvió a crear ninguna más en todo el primer tiempo. Por fortuna, el Guadalajara tampoco. En esta división o categoría solo vale el primer puesto, es el único que evita el azar. El siguiente club que acecha es el renacido CF Talavera, uno de los «huesos» del grupo. El primer gol del Melilla en casa lo marcó el georgiano Beka Kavtaradze.
Nota: Por cuestión de la iluminación solar, los equipos formaron de espaldas a la tribuna.
Bobastro, la rebelión mozárabe CarmonaCovadongaTurégano, torreones califalesBaños de la Encina, alcazaba
Parte del mundo académico arabista, el histórico, el político, y el pueblo llano al que todo llega finalmente, andan envueltos en una extraña polémica sobre si existió invasión y conquista musulmana de la península Ibérica en 711 (que es un hecho), y si existió la «reconquista» como tal (que también lo es). El problema radica que es un periodo histórico larguísimo, ocho siglos, con diferentes etapas bien definidas, pero que originaron un mosaico de realidades diferentes. El otro problema es que los hechos son muy anteriores a los términos que hoy debatimos. Nadie llamaba en el siglo VIII musulmanes a los sarracenos, término que sí aparece en la Crónica Mozárabe (CM), escrita en 754, pero sí llama «invasión» a la invasión. La CM describe conquistas muy violentas de algunas ciudades, que sirvieron para atemorizar al resto de ciudades de «Spanie«, a la que denomina con este nombre en la Crónica, que resulta un escollo difícil de sortear para los «neoandalusíes» y sus pretensiones
Quienes se enfrentaron a la invasión o quienes la llevaron a cabo, quienes resistieron, no estaban preocupados por recordar las cosas para poder narrarlas posteriormente. No tenían distancia ni perspectiva sobre la nueva etapa que se iniciaba, y que ni siquiera sabían que lo era
De Covadonga al Emirato
En el primer medio siglo tras la invasión de 711, las tribus o distintos grupos de los nuevos pobladores se fueron asentando en diferentes localizaciones geográficas, bien con resistencia o sin ella. El Estado Andalusí lo organizará Abderramán Ien 756 y le dará 3 siglos de existencia. De no haber surgido su figura, la evolución de la invasión hubiese resultado totalmente distinta. En un momento indeterminado de esos 40 años, se produce la escaramuza, batalla o confrontación de Covadonga, en pleno centro del territorio Asturleonés. El triunfo de los indígenas astures, ayudados por mozárabes huidos tras la derrota de Rodrigo en La Janda, será ensalzado por unos y minimizado por otros, pero resultará decisivo a la postre. Las crónicas árabes posteriores denigrarán el episodio, calificando a Pelayo y sus resistentes como «asnos salvajes«. La fuerza invasora derrotada debía ser solamente una tropa expedicionaria, pero esa agresividad descriptiva le da visos de verosimilitud histórica. En cualquier caso, no pueden trazarse líneas de continuidad histórica con nada. Emilio González Ferrín, en su Historia General de Al Ándalus arremete duramente contra la Crónica y contra Covadonga, que sí parece reflejar el hecho: «Atacando con su ejército los lugares imprescindibles, vuelve a su patria (Córdoba) por lugares inciertos, habiendo perdido muchos guerreros, teniendo que reconocer el poder de Dios a quienes habían pedido misericordia los pocos cristianos que habitaban las cumbres». Ningún invasor debe dejar una sola zona sin conquistar, o lo acabará pagando, aunque sea 8 siglos después.
Lo que sigue, y simplificando mucho, es un dominio total de lterritorio conquistado, de Norte a Sur y de Este a Oeste, salvo el Norte. Jalonado eso sí, por constantes revueltas y luchas internas. Las líneas del Duero y Ebro, o Marcas Altas, se mantendrán estables durante siglos. Quien fuese Pelayo murió sin saber que iniciaba nada, y en el siglo y medio posterior a su muerte, no existió nada comparable a una «reconquista». La crónica anónima titulada Ajbar Machmuà, siglo XI, recoge ya la derrota en Asturias y el nombre de Pelayo y la data en la mitad del siglo VIII (750). Por tanto, es a la vez un hecho histórico y un mito, pero que resultará trascendente. Sobre todo porque creará un espacio en donde refugiarse, de las cosas que estaban ocurriendo al sur de la marca Media, del Tajo.
En su libro Mozárabes en el Origen de los Reinos Cristianos,Francisco de Borja García Duarte, documentará la idea de la emigración del Sur al Norte, como origen y fundamento de los reinos cristianos, cuando las cosas empezaron ponerse duras. Sin embargo, seguimos hablando de siglos, con lo que nadie que habitase aquellos tiempos, podía tener perspectiva alguna sobre lo que estaba sucediendo.
El ya Califato de Córdoba, no tenía rival ni freno posible pese a los ajustes de territorio, en el inicio del tercer siglo de dominación musulmana, aunque el término no sea todavía correcto. El Estado califal estaba plenamente asentado, pero sufrirán su primera gran derrota en la batalla conocida como Simancas-Alhandega en 939, según relata Margarita Torres Sevilla en Las Batallas Legendarias (2003). La situación estaba tan consolidad en ambos lados del Duero, que las derrotas o victorias no mermarán la capacidad de respuesta, ni de la Califal, ni de los Reinos del norte. Sin embargo, la marea ya estaba cambiando de sentido. Faltaba todavía siglo y medio para que las huestes cristianas llegasen a la que se constituirá como la gran frontera, la de Toledo, en el río Tajo en 1085, en pleno derrumbe de Las Taifas.
El último que atravesó el río Tajo, el Duero, llegando hasta la misma catedral de Santiago será Al Mansour, el victorioso, natural de Torrox, en 997. Almanzor arrasó el norte cristiano desde Santiago hasta Manresa. Sus aceifas eran una pesadilla que nadie consiguió detener en esos 30 años, ni en los 300 anteriores. Tras su muerte en Medinaceli en 1002, la suerte del Califato estaba echada. Hasta Las Navas de Tolosa quedaban todavía dos siglos, con derrotas durísimas para los Reinos del Norte. La primera se produce en Zalaca o Sagrajas en 1086, en las inmediaciones de Badajoz, frente a los Almorávides. La segunda tendrá como emplazamiento Alarcos, en 1195, frente a los Almohades. La vida y el país entero se jugaban en cada una de esas batallas, en una sola jornada. La fortuna y las disensiones en el campo musulmán, hicieron que esos dos derrotas se quedaran en esas localiades, y no arrastrasen a la península entera, aunque los Almorávides sitiaron Toledo tras su victoria de 1086, sin lograr reconquistarla.
Será en ese lugar y en ese momento (Toledo), que ya nadie volverá a rebasar, en donde la «reconquista» tome cuerpo y sentido, aunque en los conceptos y parámetros del siglo XI. Es prácticamente la mitad del periodo de la «Hispania musulmana», fecha intermedia entre la conquista de 711 y el final en Granada en 1492. A Sánchez Albornoz hay que leerlo, porque su gran acierto es nombrar su historia como España Musulmana, porque todo lo que sucede en la península Ibérica es hispano. Lo que que se da aquí no es comparable a ningún otro lado, sobre todo cuando Abderramán III proclama el califato y lo cierra a cualquier influencia e intromisión exterior. Una vez que desaparezca ya no existirá más. Es una etapa única en la historia del mundo, que solo es y pertenece a Hispania.
Marca Alta y Taifas
La resistencia existió siempre y Córdoba se dió cuenta e intentó quebrantarla una vez tras otra, pero las fronteras o «marcas» resultaron muy sólidas. Simancas (939) resultó importante porque por primera vez en dos siglos los ejércitos califales parecieron vencibles. El Reino Astur-Leonés llegó a la Marca Alta (Duero) al final del siglo X y ya no retrocedería más, con las ocupaciones o conquistas de León, Zamora y Toro. Un siglo después, estarán ya en la Marca Media, río Tajo en 1086. La situación en los Reinos de Aragón y Navarra, era totalmente distinta. Conquistarán Huesca en 1096, pero no llegarán hasta el río Ebro en Zaragoza hasta 1118, que conquistarán en el mes de diciembre, según cuenta María Jesús Viguera en Aragón Musulmán. Alfonso I de Aragón conquistará Zaragoza, pero será duramente derrotado por los almorávides en 1134, que habían recuperado Fraga en 1124.
Las Taifas eran todavía Al Ándalus, como cuenta la historiadora Viguera Molins. Los almorávides liquidarán todo resto andalusí tras su entrada en Hispania en julio de 1086, conquistando todas las taifas, que se opondrán duramente a ellos. En 1146 llegaron los almohades, pero ni unos ni otros eran ya hispanos, y los andalusíes lo sentirán así. Hasta Las Navas de Tolosa quedará todavía casi un siglo, y hasta el final completo de la presencia islámica en España, otros dos siglos y medio. Los últimos andalusíes serán y fueron, los nazaríes del Reino de Granada.
Las nuevas propuestas
Ochocientos años resulta ser una etapa histórica inmensa, que está bien segmentada en sus distintas etapas, pero ¿Cómo se denomina al hecho de la recuperación constante del territorio peninsular, desde el siglo X, si no se quiere usar la palabra reconquista? ¿Cuándo surge por primera vez la palabra reconquista? Si se pretende el fin de unos términos, deben proponerse otros que abarquen igualmente, ese periodo tan extenso. Invadieron unos, varias veces, conquistaron, mantuvieron, perdieron territorio y también reconquistaron, aunque menos. Los otros, resistieron durante siglos, sin opción. Fueron ocupando y conquistando territorio, perdiendo también en ocasiones, con el mismo objetivo que los hispanomusulmanes del sur, la dominación total. Sin la ayuda extranjera, el Sur musulmán no se hubiese mantenido tanto tiempo. Fue más determinante que la ayuda franca en el Norte.
La otra gran paradoja es que una parte significativa de la población hispano-romana aceptó la conversión (muladíes) al islam (aunque no existiese el término) cuando se les ofreció esa alternativa a partir de 711, a la de la sumisión mediante tributo, que les convertía en ciudadanos sin derechos (mozárabes). Cuando cambiaron las tornas en los territotorios «reconquistados» a partir del siglo XI, casi nadie aceptará la conversión al cristianismo (mudéjares), y preferirán la expulsión antes que la conversión. Los nararíes eran musulmanes hispanos, esa fue su gran tragedia.
Otra bibliografía propia: Pedro Martínez Montávez, Europa Islámica. Memorias del último Rey Zirí de Granada, traducción de Emilio García Gómez. Mª Jesús Viguera Molíns, Los Reinos de Taifas. Sebastián Gaspariño, Historia de Al Ándalus según las Crónicas Medievales. Serafín Fanjul, La quimera de Al-Andalus y Al-Andalus contra España. Susana Calvo Capilla, Las mezquitas de Al Ándalus. Rafael Sánchez Saus, Al Ándalus y la Cruz. Luz Gómez García, Diccionario de islam e islamismo. Claudio Sánchez Albornoz, La formación del Reino de Asturias.
Cafetería PandaCon Jacinto Montes, profesor de LatínPancho Ginel en el PandaÚltima imagen del Panda
La cafeteria y bar Panda era la más antigua del centro de la ciudad, en su emplazamiento y nombre original. Se encontraba en los bajos comerciales surgidos tras la demolición del teatro Monumental, allá por los inicios de la década de 1980. Fue un asunto escabroso donde las haya y del que nunca se sabrá toda la verdad. Fue el pistoletazo de salida para la demolición del «Modernismo melillense».
Fue también uno de los primeros establecimientos de hostelería bajo la titularidad de una mujer. A lo largo de estos años ha cambiado tres veces de propietario y sufrido otras tantas remuneraciones internas. Un poco más adelante en la calle, estaba el legendario «Los Candiles«, otro local de tertulias y conspiraciones, pero desaparecido ya hace mucho, casi hasta de la memoria.
La tertulia era la característica de la cafetería Panda. No sólo se iba a tomar café o a desayunar. La disposición de las mesas, enfrentadas las unas hacia la otras, facilitaba el ambiente para la charla, que podía versar sobre de cualquier tema. Los que íbamos allí habitualmente, comentábamos cualquier tipo de asuntos. Al ser un local pequeño se trababa conocimiento pronto, por lo que luego ya resultaba dificil permanecer en silencio, y más con Sergio, su último propietario, que interpelaba constantemente a sus clientes asiduos. Allí se iba a desyaunar, y también a charlar, compartir o debatir temas, en total orden y armonía, independientemente de la adscripción política. Los clientes del Panda procedíamos de todos los sectores económicos de la ciudad, por lo que para cualquier problema o duda, siempre había alguien que pudiera resolverla o procurar un consejo. Los propietarios y trabajadores de los negocios y establecimientos cercanos solían desayunar allí, incluidos algunos de los trabajadores más jóvenes del banco de Santander, o Mimón, el vendedor de la ONCE más próximo. Los locales del pasaje Avenida nutrían también la variopinta composición de la clientela del ya desaparecido Panda.
La siempre cambiante legislación vigente obliga a constantes actualizaciones a los propietarios de pequeños negocios. Aunque su último reforma era reciente, precisaba ya de algunas adaptaciones, pero lo que decidió su suerte fue el traslado de su último arrendatario, a un establecimiento hostelero de de mayor empaque. Pero sobre todo, persiste la maldición del Teatro Monumental. Ningún negocio, local o uso ha tenido allí continuidad. La cafetería Panda era la última de Filipinas. La guerra ya estaba perdida desde hacía mucho, pero resistían.
Esta vez no ha pasado la que otras. Lentamente fuimos capturando instantes de esas tertulias y tertulianos, para que al menos quede eso.
Eucaliptos, Beni EnzarAltos del Real, eucaliptos Mercado del Buen Acuerdo Arroyo Mezquita Río de Oro
Los eucaliptales centenarios de Melilla
Concentrados en algunas zonas, principalmente en el cerro de Camellos y en la calle Mar Chica, en Melilla podrían sobrevivir unos 500 eucaliptos, de los 2000 míticos que daban por plantados en El Telegrama del Rif, el 11 de enero de 1923. El resto está diseminados por distintas calles y barrios, como por ejemplo en las laderas del monte de Mª Cristina, el parque de Altos de la Vía, la plaza de Daoíz y Velarde, la Hípica, riberas del río de Oro, y arroyos como el Mezquita y el de Alfonso XII, frontera de Beni Enzar, y carretera perimetral. Su presencia se extiende por toda la ciudad en mayor o menor medida.
¿Hubo alguna vez 2000 eucaliptos? ¿Hay algún eucalipto centenario en Melilla? Si es por altura y dimensiones, los que probablemente se acerquen al siglo puede ser los situados en los márgenes del río de Oro, aunque los próximos a la mezquita de Altos del Real, o incluso los de la frontera de Beni Enzar son realmente colosales. La misma noticia que informaba de la existencia de 2000 eucaliptos en la ciudad, avisaba de que en fechas próximas se añadirían otros tantos, hasta alcanzar la cifra de 4000. Una cifra enorme que debió quedar en una declaración de intenciones. El hecho es que no volvieron a aparecer más noticias sobre los eucaliptos, y que el máximo desarrollo urbano de esta especie arbórea, se produjo en la década de 1970. La mayor parte de los eucaliptos que vemos pueden tener entre 50 y 60 años.
El eucalipto es un árbol de crecimiento rápido. Si se le riega, abona y atiende bien, puedo alcanzar los 30 metros de altura en un espacio de 20 años. A partir de aquí el crecimiento se ralentiza y se ensancha el tronco. Es un árbol que necesita mucha agua, por eso se desarrolla muy bien en las riberas de ríos y arroyos. La contrapartida es que elimina cualquie otra clase de vegetación en su entorno. Como norma no deben plantarse en lugares en donde llueva poco. También necesitan mucho espacio para crecer con normalidad.
¿Qué ocurrió con los 2000 eucaliptos? Fueron plantados por sus propiedades medicinales y efectos benéficos para la respiración, en una ciudad húmeda y azotada por enfermedades pulmonares en el pasado. La extensión de la ciudad hacia el campo exterior y la necesaria explanación del terreno, debieron tener como consecuencia la tala de la mayor parte de esa legendaria cifra. Luego pasó de ser una especie apreciada, a ser considerada como invasora e inició su inexorable declive y lenta desaparición. Todavía están presentes en casi toda la ciudad, pero en las últimas década se han perdido un centenar de ejemplares. En los terrenos del antiguo hospital militar, hubo una tala completa de eucalitos y de ficus.
Urge catalogar, preservar y cuantificar el arbolado de Melilla.
Presentación en Donostia de los libros ganadores. En la imagen, Fatima Frutos, autora de » Andrómeda encadenada «.Carlota O´NeillCarlota Leret en el osario militar de Melilla
Tiempo de mareas
Una placa colocada en una casa de Pamplona en la calle Compañía, sabe Dios porqué ayuntamiento y en qué momento, hizo que la poeta y escritora Fátima Frutos reparara en un nombre sacado del olvido (En esta casa nació el aviador Virgilio Leret). Buscando ese nombre llegó hasta Carlota O`Neill y desde ella, hasta Melilla, una ciudad a la que califica como «altamente inspiradora». Y esto es cierto, pero los melillenses nativos o los de paso, no suelen tener conciencia de la gran cantidad de escritores/as, poetas, de relevancia nacional, que tienen a nuestra ciudad como fuente de inspiración para una parte de su obra. Sin Melilla hay muchas cosas que no se explican en España.
Una de esas escritoras, las del exilio, quizá de las más relevantes, Carlota O´Neill, escribe la parte más importante de su obra, o bien en Melilla, o totalmente relacionada con la ciudad. Son tres obras: Una mujer en la guerra de España, Romanza de las rejas y Los muertos también hablan, que reeditara y publicara su hija Carlota Leret en 2004, en la colección Oberón del grupo Anaya. La presentación de la obra tuvo como lugares significados a Madrid y Melilla.
Fátima Frutos, además de poeta, escritora y autora teatral, es investigadora. En estos momentos prepara su tesis doctoral sobre Carlota O´Neill, contextualizándola con otras escritoras del exilio y de la resistencia frente al fascismo como Ilse Weber, una escritora judía muerta en Auschwitz en 1944. Según cuenta Fátima Frutos: «en Alemania existe un gran interés en las escritoras contemporáneas españolas, pero tienen como máximo referente a Carmen Laforet. Tras presentar en Friburgo sus trabajos preliminares sobre Carlota y su equiparación con Hannah Arendt, obtuvo un notable éxito, tanto por la posible ubicación de la escritora española, como por dar a conocer nuevos nombres en la resistencia intelectual frente a los totalitarismos.
Para Melilla es también una suerte notable que Fátima Frutos se haya fijado en Carlota O´Neill, porque su relación con la ciudad es indisoluble, como la de Fernando Arrabal. No solo está ella en esta tarea sobre el rescate y estudio de la autora exiliada española, están otras importantes autoras como Rosana Murias, Rocío González Naranjo y Raquel Osborne, tienen también obras dedicadas a ella. «Es por este motivo, dice Fátima Frutos, por el Melilla podría ser un centro de conferencias o diálogos sobre esta autora, o inaugurar unas jornadas sobre su vida y obra».
¿Qué tres requisitos debe integrar una autora para ser un referente de memoria?se pregunta la socióloga donostiarra. «Debe reunir poesía, teatro y la intención memorialista». Por eso une a Ilse Weber con Carlota O´Neill, de la que anticipa «su gran proyección de futuro» y que Melilla no debería perderse. En otoño del próximo año (2025) presentará una obra teatral dedicada a Carlota, que ha sido titulada como Tiempo de Mareas, y que transcurre integramente en el viaje de barco que la lleva al exilio y a la libertad.
Escritoras frente al totalitarismo
Según Hannah Arendt, cuya obra constituye una de las columnas del pensamiento político europeo, no es posible disociar el totalitarismo nazi del estalinista. Son categorías absolutas y por tanto equiparables. Por ello, desde el Alminar, y aprovechando los requisitos especificados porFátima Frutos, traemos a colación a dos grandes nombres de la resistencia frente al totalitarismo de Stalin: Anna Larina (esposa de Bujarin) y Anna Ajmátova. Salvo Ilse Weber, todas estas autoras sobrevivieron a la persecución, y no vieron publicadas sus obras hasta las desapariciones de las dictaduras franquista y soviética.
Fátima Frutos es un escritora polifacética muy premiada, que cuenta con varias obras, algunas de ellas muy sobresalientes, como Andrómeda Encadenada y La selva bajo mi piel, ambientada en la guerrilla salvadoreña y el asesinato de Ignacio Ellacuría, por fuerzas paramilitares.
Busto de Savonarola en San MarcoPlaca conmemorativa en FlorenciaConvento de San MarcoCapa de Girolamo SavonarolaCelda del prior Savonarola
Tragedia y fuego en Florencia(1498)
Enrique Delgado
La página oficial del Vaticano ofrece «cero» resultados públicos sobre Girolamo Savonarola. En Florencia las guías oficiales llevan al convento de San Marco, pero no a Savonarola. En la Galería Ulfizi no está su retrato, pese a que era el prior del convento, y que fue gobernador de la república popular de Florencia tras la expulsión de los Medici en 1494. Su incompatibilidad con la familia más poderosa de lla ciudad era total.
Atacó sin templanza ni mesura alguna, a dos pontífices corruptos, Inocencio VIIIy Alejandro VI Borgia, y persiguió todos «los pecados que asolaban Florencia», y que coincidían con los últimos 5 mandamientos, sobre todo del sexto en adelante. En una época difícil y violenta, llena de guerras y con un temor real a «las llamas del infierno», el predicador dominico tenía el campo abonado. La peste, las plagas, las necesidades y las enfermedades (sífilis) asolaban al común de la población, lo que se asociaba a castigos divinos por culpa de la iniquidad. El Nuevo Mundo ya había sido descubierto, pero todavía no era una realidad común. En muchos aspectos, la Tierra, o al menos Europa, era todavía plana.
El problema con Savonarola, como dice Marco Pellegrini en su trabajo sobre el predicador, es que «la falacia de la certeza human es una carga que llevaba consigo desde una edad temprana1«. La certeza rígida o su pretensión, conducen casi inevitablemente al error. La corrupción, ya en la proximidad del 1500, era universal. Sin embargo, las predicaciones de Savonarola, su célebre hoguera de las vanidades, que ardía el año entero en la plaza de La Señoría (Signoria), no libró a los florentinos de sus problemas, aunque sí de los Medici, pero solo por un periodo muy corto. Fueron repuestos en su dominio con la ayuda del rey español y emperador CarlosV.
Excomunión y asalto al convento de San Marco
En el Poder nada es inocente, esto está claro desde siempre, y tampoco es lugar para «almas cándidas». Era algo que sabía Savonarola y que le impidió frenar. Pese al carácter corrupto del Papa Borgia, queda la duda sobre sus intentos de reducir por la vía de la diplomacia a Fray Girolamo: bién tentándolo con el nombramiento cardenalicio o recluyendo y reduciendo sus predicaciones a la iglesia conventual. Sin embargo, la asistencia a sus sermones era cada vez mayor, y también el dominico tuvo la osadía de acercarse a la catedral de Santa María del Fiore y atacar desde allí al Papa y a la Sede Apostólica, a la que calificaba como «la Babilonia de todos los vicios«, que también era cierto. El asunto es que no tenía una alternativa, y que en aquella época, Roma era enormemente poderosa.
Es excomulgado el 13 de mayo de 1497 y declarado oficialmente hereje. Los movimientos y las intrigas políticas se suceden sin cesar. La multitud y los soldados del Gobierno de Florencia cerca el convento el 7 de abril de 1498, siendo finalmente asaltado en la noche del día 8. Son arrestados fray Girolamo Savonarola, fray Domenico Buonvicini y fray Silvestro Maruffi. El Papa Alejandro VI emite una bula especial para que puedan ser torturados. Todos será quemados (arso o brusciato) en la plaza de La Signoria el día 23 de mayo de 1498.
Cuatro siglos de olvido absoluto
Convertirlos en ceniza y nada. Fueron quemados hasta tres veces y arrojados al río Arno, para que jamás existiera reliquia o recuerdo alguno suyo. Solo 400 años después se pudo instalar una placa del hecho en la plaza principal de Florencia. Los monjes dominicos escondieron durante más de ese tiempo, las pocas pertenencias personales, que hoy puede verse en el convento de San Marco, fuertemente custodiadas y con la menor publicidad posible.
Una placa, enfrente de la fuente de Neptuno, sobre la que todo el mundo pasa y pisa sin la menor consideración ni atención. Nada indica que está allí. Solo algunos se percatan y leen, sin entender qué es lo que conmemora o quién fue Savonarola. Hay quien va a buscarla, pero nada más.
Te hago luz, en la oscuridad Congregación del Santo Oficio, RomaMario Iceta, obispo de Burgos y Francisco I (COPE)
Excommunicationem latae sententiae
Hace no mucho, la excomunión suponía la muerte civil, y en otras ocasiones también la física, tras ser sometido «a la relajación por el brazo secular», lo que comúnmente es conocido como la hoguera. Las clarisas han incurrido en un delito contra la unidad de la iglesia, y han promovido rebelión contra el ordinario (obispo) y contra el Papa Francisco I, al que han calificado de hereje, las más común de las descalificaciones contra el papado de Begoglio. Sin embargo, es casi normativamente imposible que un Papa pueda ser hereje, del mismo modo que un juez no puede firmar una sentencia ilegal. Se puede errar siendo Papa, y prevaricar siendo juez, pero la herejía y la ilegalidad son categorías imposibles en estas dos autoridades.
Las clarisas herejes están perseverando en su error, y con manifiesta contumacia y escándalo público. Sin embargo, para ser cismático hay que triunfar como Lutero, en caso contrario se acaba en la categoría de rebelde, como el diablo, o en vulgar herejía. No habiendo hecho apostasía de la fe, ni promoviendo una nueva iglesia, quedan solo en rebelión sin fin aparente, salvo la del 10º mandamiento; la de codiciar bienes ajenos, los de la Iglesia, de los que solo disponen en usufructo.
Al calificar al Papa como hereje, negando su autoridad, así como la del Ordinario, han incurrido automáticamente en herejía, lo que además de la excomunión, le supondrá la pérdida del estado clerical, con la obligada salida del convento que ya no les pertenece. En el pasado, obispos, cardenales y clérigos disponían de bienes propios y ajenos, con gran conmoción social, por lo que todo se fue regulando con el Código de Derecho Canónico, que es la constitución y legislación de la Iglesia. Incluso podrían recibir varias penas de excomunión, que ellas califican como caricaturas. No les parecerá lo mismo cuando estén frente a las llamas del infierno, o sentadas extra muros de la Iglesia, a la que pertenecían hasta hace poco.
En todo este viaje relámpago, lo que ha quedado claro, es la manifiesta inconsistencia de las clarisas, arrimadas a unos personajes estrambóticos, de la autoproclamada como Pía Unión de San Pablo Apostol, esta sí caricatura de la muy solvente Fraternidad de San Pío X, del arzobispo francés Marcele lefebvre, que sí se enfrentó al Papa y al Vaticano, pero con una sólida doctrina y acción, que obligó a la propia Santa Seda a dar marcha atrás en su decreto de excomunión sobre el arzobispo Lefebvre. Sería el propio Benedicto XVI, quien pusiese fin al cisma francés, reconociendo y autorizando la fraternidad lefebvrista.
Ansiosos de cismas y rebeliones en el seno de la Iglesia, muchos ojos y oídos se volvieron hacia las clarisas de Belorado (Burgos), atisbando una oportunidad de discordia, que a la luz de los focos mediáticos, se ha disuelto como el vampiro frente al clarear del día. Aquí hay poca gloria, y mucha zozobra, sin justificar a una Iglesia que no suele prestar demasiada atención a las monjas y mujeres en estado clerical; a las que considera como de segunda categoría, pero que le resuelven una parte fundamental de lo que suele denominarse como «obra social de la iglesia».
Es una Iglesia con bienes extraordinarios, pero muy manirrota, asolada por escándalos financieros, como la quiebra técnica de la Diócesis de Almería y otros de mayor y mundial calado. No sabemos si la Iglesia paga sueldos y cotizaciones sociales a sus trabajadoras religiosas, que también lo son. La raíz de la desafección puede tener más de una causa.
Desafiar a la Iglesia no es tarea fácil, vencerla está al alcance de muy pocos. Estremece la lista de herejías y cismas a los que ha apisonado la Iglesia. Aquí hemos mencionado a dos vencedores, Lutero y Lefebvre. Fuera de sus muros hay frío y viento, igual que le ocurre a los que no militan en los partidos políticos dominantes. Nada les espera fuera y serán expulsadas del covento. Las cuentas canceladas y la propiedad de los inmuebles inmovilizada. Serán vencidas por el hambre y la sed. Su último comunicado es caótico, parece redactado por cualquier demonio, el mismo Asmodeo. El diablo se adentró en el convento por las redes, en donde miradas curiosas e inocentes quedaron deslumbrados por el aparente brillo de fuera.
«El covento es para la que lo trabaja«, es una expresión correcta, pero la propiedad intelectual es de Marx y no de San Mateo. Pero recuerden siempre: Y no nos dejes caer en la tentación ( et ne nos inducas in tentationem).
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.