La violencia contra las mujeres


 

                              Mujeres maltratadas en Melilla

     No se pueden escribir sus nombres, ni dar ningún dato que las identifique. Tampoco se puede decir en qué lugar están acogidas, pero son mujeres en peligro.  Son mujeres muy jóvenes , una apenas rebasa los 20 años, la otra no ha llegado a ellos. Ambas tienen hijos y han sufrido situaciones de gran violencia física. En la actualidad viven con el miedo rodeándolas. Miedo a los maridos que las persiguen y amenazan, pese a tener órdenes judiciales de alejamiento. Se refieren a sus hijos como «sus tesoros», por ellos luchan e intentan salir adelante como pueden.  A pesar del dramatismo de sus historias, no pierden la sonrisa. Son mujeres muy jóvenes pero tienen coraje y voluntad de salir adelante. Necesitan eso sí, el apoyo institucional y judicial necesario para librarlas de las amenazas con las que se enfrentan a diario.

        Todos los días  leemos noticias sobre violencia contra las mujeres, pero en muy raras ocasiones nos encontramos con casos así, cara a cara. ¿Porqué algunas personas dedican parte de su tiempo a ayudar a otras, a ocuparse aunque sea mínimamente de sus asuntos?. Primero porque somos humanos, y porque no se puede vivir de espaldas a la realidad. También porque alguien a quien conoces, José Adongo (inmigrante camerunés llegado a Melilla en 1992), te encuentra en el parque y te cuenta el caso de estas dos mujeres a las que acompañaba, y también daba protección. En segundo lugar porque hay que mantener la llama de la solidaridad y la ayuda humana. Quien hoy demanda protección puede ofrecerla en un futuro, y quien hoy la ofrece puede necesitarle en otro tramo de la vida.

                         Las historias de Meriem y Nour

       Son dos historias diferentes, pero también es la misma, porque Meriem y Nour comparten lazos familiares. Proceden de una población cercana a Melilla. A muchas mujeres en gran parte del mundo, solo el matrimonio les ofrece una expectativa para salir de casa y tener alguna expectativa de promoción social. Están desamparadas en origen y en destino y esta opción solo es lo más parecido al juego de «la ruleta rusa».  Si todo sale mal, como es el caso, se encuentran a un lado y otro de la frontera de los veinte años, una con dos hijos en el caso de Mariem y otra con uno, el caso de Nour.

         En el río revuelto de la falta de opciones y de expectativas sociales, resulta demasiado fácil engañar a una mujer con promesas, que en raros casos se verán cumplidas, e inducirlas a cometer el error de sus vidas. Los malos tratos y la violencia física sobre Nour se iniciaron nada más casarse, pero la peor parte de esa situación se produjo en Marruecos, por lo que no tiene rastro documental en el que apoyar su testimonio. El ex marido fue absuelto en Melilla de la acusación, pero sin embargo tiene una orden de alejamiento sobre la que fuera su esposa, que ya ha incumplido varias veces. La persigue de modo constante y aparece corriendo en dirección a ella desde cualquier parte, para mantenerse luego alejado pero acechante. Su situación es la más peligrosa de las dos. Las amenazas telefónicas son constantes y Nour ya se ha visto obligada a cambiar varias veces del piso de acogida. Ella aguantó menos tiempo en su matrimonio y sin embargo vivió las mayores situaciones de violencia física. Actualmente está acogida en una residencia para mujeres maltratadas y tiene en trámite la concesión de la residencia por este motivo.

               Meriem es algo mayor que Nour. Tiene 22 años y dos hijas. La más pequeña, que no cuenta con un año de edad, tiene problemas físicos por el traumático embarazo al que se vio sometida.  La falta de alimentación adecuada y de cuidados médicos, el marido le obstaculizaba acudir a las revisiones, hizo que pasara toda la gestación con claros síntomas de desnutrición y anemia. Meriem soportó más tiempo la situación de maltrato y como ella misma dice:  «hemos derramado juntas lágrimas de sangre en nuestras vidas». Pese a su poca edad, han vivido situaciones de violencia extrema. Al igual que su amiga, con la que comparte lazos familiares.

                   Lidia Falcón, la Gran Sacerdotisa contra la violencia

      La abogada y feminista Lidia Falcón publicó en 1991 el libro Violencia contra la mujer, que puede considerarse una auténtica Biblia de la historia, causas y objetivos de la violencia contra las mujeres. La sociedad patriarcal y el machismo, su gran ideología, inmersas en el modo capitalista, tienen como objetivo el sometimiento de las mujeres al modo de producción domestico. Pese a estar escrito hace 25 años, el libro presenta una vigencia asombrosa. Realmente es un Manifiesto Feminista del por qué de la violencia contra las mujeres.

            Solo en unos pocos países, que no me atrevo a llamar desarrollados, las mujeres han escapado al perverso mundo del sometimiento que la sociedad patriarcal tiene reservado para ellas. El machismo es una ideología de dominación, en reinvención constante. Los nuevos machismos es el nuevo y último trabajo de Lidia Falcón. Su otra gran aportación es el concepto de «terrorismo machista».

                  Las soluciones para la violencia contra las mujeres

          La educación para la no violencia es la piedra angular de todo el arco. A esto se deben añadir las campañas contra la información sexista y toda la producción fílmica y literaria que nos invade, en donde se presenta la violencia contra las mujeres de manera demasiado explícita, y a veces casi recreándose en las imágenes y descripciones. Pro todo esto son discusiones de contenido teórico y de propuesta de modelos.

         La parte principal es la protección real y efectiva de las mujeres que son víctimas del terrorismo machista. Las administraciones, las emisoras de las campañas contra el maltrato, suelen estar insensibilizadas en los escalones más altos. Solo a partir del tercer nivel, el de las trabajadoras/es, que están en contacto directo con los casos, se detecta una mayor implicación en la lucha contra esta lacra social. Deben agilizarse los trámites para la concesión de la protección, de la residencia  y de la ayuda jurídica y policial necesaria.

     Son delitos que deberían perseguirse de oficio, y no exponer a la mujer a la presentación constante de denuncias, porque las amenazas y el miedo fuerzan a que muchas veces retiren esas demandas o perdonen a sus maltratadores. La ley no puede amparar del mismo modo al verdugo y a su víctima.

        En el caso que nos ocupa, el de Nour y Mariem, deberían habilitarse procesos rápidos para la concesión de la residencia, una protección judicial y policial efectiva y proporcionarles la formación necesaria para que puedan alcanzar sus propios medios de vida.

Las campanas ardientes de San Agustín


      El libro de Las Confesiones de San Agustín siempre ha estado en mi casa, era un libro familiar presente en casi todos los hogares, del que jamás había leído página alguna. Mi interés por sus confesiones surgió de leer a Wittgenstein, que estaba fascinado por ese libro. Tras encontrar esa puerta de entrada, suelo releer y buscar en sus confesiones alguna cosa que me sea útil. Es muy interesante todo lo relacionado con la herejía de los maniqueos.

                         La prodigiosa vida de San Agustín

    Agustín nació en Tagaste, lo que hoy sería Túnez, en el año 354 de Nuestra Era. Durante un largo tiempo se dedicó a una vida licenciosa, narrada por él mismo en «Las Confesiones». Dedicado a la lujuria, al robo, a los amores deshonestos, o como él mismo decía: «Al gusto por hacer el mal». Durante años visitó todos los lupanares de la costa africana, o las ciudades más famosas por tener los más atractivos de todos ellos: «me revolcaba en su cieno, como si se tratara de un ungüento oloroso». Aborrecía las Sagradas Escrituras por aburridas y se convirtió en seguidor de una herejía, la maniquea.

     San Agustín muestra claramente dos cosas, una es la perniciosa influencia que ciertas cosas, aparentemente buenas y bellas, pueden tener sobre los blandos espíritus de los adolescentes. La otra es la gran importancia que tienen «las compañías» sobre los jóvenes. Esta última es la gran preocupación de cualquier padre o madre. Agustín tuvo una madre, Mónica (que acabaría siendo santa), que anduvo detrás de él, no dejándole solo en sus fechorías e intentando mitigarlas en todo lo posible. Al final consiguió detener la loca carrera de su hijo, aunque tuvieron que pasar más de diez años para ello. Agustín vió una luz durante una predicación de San Ambrosio.

      Desde ese momento, se convirtió en un exégeta de las Sagradas Escrituras y en firme azote de toda herejía, especialmente duro fue con la que había sido su secta nodriza, la de los maniqueos. A partir de ese momento y además de explicar claramente cuales son los caminos que conducen al «pecado», ideó  La Ciudad de Dios, un lugar imposible y a salvo de todo mal. Actualmente, proliferean en todas las religiones, grupos que intentan preservar a los suyos de todo mal, o de todo contacto con el supuesto «pecado». Construyen oníricas ciudades de Dios, en las que si hay algo ausente no es el pecado, y sí la presencia de Dios, en cualquiera de sus múltiples interpretaciones.

     Si San Agustín enseñó algo, y enseñó muchas cosas, fue que tanto el bien , como el mal, debe ser descubierto por uno mismo. De lo que hay que dotar a las almas de las personas, es de instrumentos para  discernir ambos caminos,  incluso de que después de haber caído en el malo, uno sepa darse cuenta y rectificar su rumbo. Aún así, muy pocas cosas pueden evitarse, pero se debe intentar.

                  Iglesia de San Agustín en Melilla

    Fue un anterior almacén del anexo cuartel de Intendencia, comprado por los vecinos del Real y convertido en Iglesia en 1938. Este año han conmemorado el 75 aniversario de la fundación de la parroquia.     El pasado domingo al tomar la curva del la iglesia en dirección al centro de la ciudad, pudo observar que el reflejo solar del ardiente julio, provocaba un efecto óptico que parecía incendiar las campanas. Parecían arder en llamas figuradas.

Incluso el Sol se pone


 

       El Sol de julio también se oculta, aunque  encendido como una antorcha. Su color rojo deja ver que ha convertido el aire una densa masa cálida y ardiente. Ese Sol  recuerda a la profecía de Malaquías: Llegará un día semejante a un horno encendido, en que los impíos arderán como la estopa. Durante mucho tiempo, a los excesos de los poderosos solo se les ponía el límite de la justicia divina, porque en la humana no ha confiado nadie nunca, por mucho que haya que decir otra cosa.

       La frase la leí hace tiempo en una novela titulada «Los Leones de Al Rassan». Parece que no dice nada, pero sí. Como todo, puede aplicarse a muchas cosas, pero encierra una verdad imposible de ser obviada. Es sencilla

          Julio y su Sol convertido en una tea, en una brasa suspendida del cielo, impone un ritmo más lento, una parsimonia mayor a la hora de hacer las cosas, sobre todo, porque detrás de su paso está el mes de agosto.

           El Sol de julio se pone incluso para El Alminar. Siempre quedaran historias por contar y a las que prestar atención. En los últimos días hemos saldado cuentas pendientes. Una parte de lo que tenía que ser escrito, ya lo esta. Ahora es necesario no pensar más.

Lo que todavía queda


             Todo desaparece en Melilla. Lo viejo lo tiran y lo nuevo también se cae. En los últimos meses se están desprendiendo recubrimientos de fachadas por toda la ciudad. La antigüedad de las casas es casi lo de menos. A veces aguanta más lo antiguo que lo nuevo, salvo que lo tiren. Esta casa es un ejemplo de la desidia en la gestión que asola la ciudad. Hace dos o tres años una casa próxima, en la calle Miguel Zazo,  se encontraba en construcción. La pluma de la grúa estaba mal montada y se cayó sobre el tejado de ésta, que también hace esquina con la calle General Buceta. Jamás se reparó nada. Es más, da la sensación de que la situación se aprovechó para iniciar el lento, seguro finalmente lucrativo camino hacia la ruina.

           Me he fijado muchas veces en esta casa. Creo que es la última con tejas en el centro de la ciudad. Sin embargo, lo que más destaca es el voladizo de madera y su bonito artesonado. Todo está ya roto y parcialmente desprendido. Son solo ruinas, como casi todo, que veremos por muy poco tiempo más. Hace ya tiempo que no vive allí ningún vecino. En la zona se venden casas completas.

Alfa y Omega del sargento Fernández Cloux


 

                          La respuesta de La Legión 

     En marzo del presente año, una ciudadana francesa, nieta de un legionario, escribía a este blog intentando recabar información sobre su abuelo, el sargento del  Tercio Acantonado en Tauima José María Fernández Cloux, fusilado el 5 de marzo de 1938.

    Cuatro meses después, desde la Brigada de La Legión de Viator, le han respondido y enviado el expediente militar completo de su abuelo, todo lo que está en poder del Tercio,  y se lo han remitido a Francia. La Legión siempre responde cuando se trata de los suyos, nunca deja a nadie sin respuesta. En otros archivos militares ponen pegas y trabas, pero no en el de La Legión. Eso es algo que es obligado destacar.

                        El sargento Fernández Cloux

       En las copias remitidas a su nieta, Betty Bresse Bergés, quedan claras muchas cosas, entre otras que se trataba de un militar leal, en el que destacaba «su amor al servicio», expresión que obra en un oficio que recomendada su ascenso a la categoría de Brigada en 1934. Fernández Cloux era también abogado y como tal ejerció en el Colegio de Abogados de Melilla, aunque no he podido encontrar rastro documental de esta actividad.

         Estaba comprometido con la modernización del ejército y las ideas de izquierda, pero es que en La República no estaba prohibida la militancia política. En ningún caso constan faltas de disciplina o relacionadas con su profesión. Lo que le llevara a cambiar de nombre (Antonio Bergés del Palacio), estaba solo relacionado con su vida personal y su pasado, pero en La Legión, es ley lo de: a nadie importa mi vida anterior.

          En algún periódico de la Hemeroteca Nacional, he comprobado su presencia en la Unidad de Automovilismo, pero en la década de 1920. Antes de llegar a Melilla con su familia, estuvieron en El Tercio de Ceuta, en donde tampoco había queja o mancha alguno sobre su actividad como militar.

                   La detención de Fernández Cloux

          Por los expedientes consultados se produce en los primeros momentos del día 17 de julio, o el 18 como muy tarde. Los militares sublevados ya tenían perfectamente identificados a todos los que no eran simpatizantes con «el movimiento nacional», y que iban a permanecer leales al Gobierno de La República. Fernández Cloux era uno de los que vigilaban los movimientos sediciosos de los africanistas, y tenía amistad y relación con el teniente de La Legión Aniceto Martínez que fue trasladado de Melilla en los primeros días de julio, por exigencias de los militares africanistas. Son muchos los que afirman que de haber seguido en Melilla este teniente, la suerte de los sublevados no hubiese sido la misma. También consta en el expediente su especial amistad con el concejal socialista Bienvenido Rutllant. Es de suponer que compartiría muchas tardes en el Café El Paralelo, propiedad del concejal socialista y que estaba situado en la calle Ejército Español. Con toda probabilidad, la atenta lectura del expediente del sargento legionario acabará con muchas de las falsedades, todavía en boga, de la historia de la sublevación de julio en Melilla.

                               La instrucción del expediente judicial

        Corrió a cargo del muy conocido Julio de La Torre y participaron como declarantes, en contra, otros también conocidos como Heli Rolando de Tella. A lo largo del año y medio del expediente, solo pudieron llenarlo de tonterías y vaguedades tales como: contrario al movimiento nacional, cercano a la masonería y el comunismo, proferir gritos contra el fascismo, asistir a una reunión de la  C.N.T., o haber pagado al Socorro Rojo. También se le acusaba, sin concretar más, de haber intentado crear «un ejército rojo», al modelo del soviético.

          Con semejantes afirmaciones, un hombre inocente, como todos los demás, fue llevado al paredón de fusilamiento.

                       El último día de Fernández Cloux

        En la tétrica fortaleza de Rostrogordo estuvo preso casi todo el año de 1937, y los dos primeros meses de 1938, hasta su fusilamiento el 5 de marzo de 1938, en compañía de Antonio Morcillo, Juan Camacho, Francisco Álvarez y Juan Cerrada. Todos serían fusilados a partir de las seis horas, frente al espaldón de Rostrogordo, a unos 500 mts. en línea recta desde el fuerte militar. Un pelotón de La Legión, otro del Batallón de Ceuta y uno de Regulares se hicieron cargo de todos los reos, cuyas manos estaban atadas bien con grilletes o cuerdas. Todos contaron con banda de música.

          PD: Este fue su fin, y el de tantos otros. Todos estos juicios son nulos y sin fundamento. La Democracia debería declarar nulos todos los juicios del franquismo e indemnizar a todas las familias víctimas de la represión, incontenible y injustificable.

Volvemos a las banderas rojas


Playas cerradas en Melilla

      Ayer, los dueños del circo, con el maestro de pista a la cabeza inauguraban la bandera azul en el Puerto Deportivo e imponían una plaza más con un nombre del entorno familiar o de los amigos del Poder. Pasado el rato de la siempre  molesta presencia en las  calles, hoy se han retirado a sus clubes, a sus urbanizaciones con piscina, a sus piscinas privadas, o a sus yates,  lejos de las insalubres aguas de la dársena melillense.

           El resto de las ciudadanos, los que no tenemos a nuestra disposición ninguna de esas exclusividades, nos encontrábamos con las playas cerradas, con bandera roja, y no porque hubiese triunfado la  revolución comunista de Podemos, o porque lo desaconsejase el oleaje, pues el levante estaba remitiendo, sino porque una vez más, se ha roto un colector de aguas residuales, y ha inundado con su ponzoña las turísticas y promocionadas playas de Melilla.

          Esta es la gestión que tenemos. Aquí no cesarán a ningún consejero por causa alguna, o dimitirá alguno de motu propio, reconociendo su manifiesta incapacidad, para el único trabajo por el que cobra del erario público, que es mantener limpias y en perfecto estado de uso, nuestro escaso kilómetro de playas.

           La gestión de Medio Ambiente es lamentable. Las playas dan asco. Los servicios son propios de una autonomía bananera, y sobre todo, no hay interés alguno en que las cosas sean de otro modo. Solo hay un camino, ceses y dimisiones.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/08/02/bandera-roja-en-las-playas-de-melilla/

La presencia de las garcillas


                Las aves están presentes en toda la ciudad. En contraste con las gaviotas, ruidosas, acechantes y casi hasta amenazadoras, estas garcillas resultan muy educadas. Hoy guardaban rigurosa cola frente a la pescadería del mercado del Barrio de La Victoria. Son silenciosas, no alborotan nada, al contrario que las palomas, que a pesar de la buena fama que tienen son también muy ruidosas. Las garcillas llevan unos años en la ciudad. Era frecuente verlas en la desembocadura del Río de Oro, y también en el pequeño humedal de Mariguari. La sequía y las obras en el cauce del río les han desprovisto de esos pequeños hábitats. Ahora deambulan por la ciudad en busca de comida o de alguna pequeña charca en donde beber e incluso limpiar su plumaje. A algunas se las ve algo sucias. Resultaba gracioso e incluso tierno, verlas guardar cola en espera de que el pescadero les lanzase algún trozo de pescado. Incluso en el desordenado Rastro de Melilla, las garcillas suelen ser muy respetuosas y pacientes. Las vemos muy a menudo. Tienen un aspecto delicado e incluso antiguo. Son las aves de los papiros egipcios.

             Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/17/la-marisma-del-rastro/