Parábola del Encuentro


Con una alegría incontenible, una joven nazarena del Rocío y del Cautivo, saltaba en medio de la avenida, mientras se materializaba el Encuentro a sus espaldas, como punto y final a una Semana Santa que ha sido especial. Los sinsabores, las angustias, los esfuerzos casi al límite de la resistencia física quedaban superados, con la imagen final del encuentro. Es cierto que son las mismas calles, las mismas imágenes, año tras año, pero también es verdad que nada es igual. Los perfiles humanos cambian, el pueblo, la gente siempre está ahí acompañando, pero nadie está igual de un año a otro. Cambia también la propia percepción. El observador y lo observado ejercen una influencia mutua. Cambia mucho más el pueblo observante que las jerarquías, que en los 12 años del Alminar han variado muy poco, se mire en el ámbito que se mire.

En ese encuentro suceden cosas que no se comprenden, que no son fáciles de discernir. Pero es esa sensación de haber hecho algo fuera de lo común, aunque no se comprenda, la que llevaba a la nazarena a saltar una y otra vez. ¿Existe el horror vacui tras la semana santa? Eso afirma hoy el siempre muy versado y erudito, don Antonio Gutiérrez Molina, diputado por Melilla entre 1996 y 2016, en su columna semanal de El Faro de Melilla. En el barroco se le tenía mucho miedo a ese espacio vacío y difuso, y por eso se llenaba con decoración hasta el último rincón existente. Hoy también existe ese miedo y se le lleno con todo lo que está a mano, principalmente las redes sociales.

Tras una semana de concentración de sentimientos intensos, desde el amor hasta la angustia, desde la camaradería de los apóstoles hasta la soledad tras la muerte, queda la sensación de que hemos dado un salto desde el hecho histórico, hasta la «resurrección de la fe», algo que intuyera desde el inicio San Pablo, que no era apóstol. Ese es el hecho diferencial no apoyado por confirmación alguna, que supo intuir el cofundador de la Iglesia. Esa es la inmensa duda, tan grande e inabarcable como el océano. Aquí no hay tierra firme, ningún punto en el que fijar la vista y situar una referencia. El creyente Tridentino se enfrenta a problema severos, que no se resuelven tras el paso de otra semana santa. Habrá que esperar a la siguiente y todo permanecerá ahí, en el mismo lugar.

Sin embargo, la parábola es la del encuentro, el único lugar sobre el que se asienta el futuro, o al menos el único deseable. Se tiene la sensación, tras esta última estación semanosantera, que ha habido mucha interculturalidad, pero poco encuentro, en el gobierno que está a punto de desaparecer. Cada facción ha remado más hacia su color político, que hacia el de la ciudad, y esto ha sido más evidente cuanto más se avanzaba hacia este inexorable final, que va a alcanzar a todos.

El pueblo, la gente anónima, a la que rara vez se hace caso, estaba ahí, disfrutando de ese encuentro, de ese final, que vuelve a convertirse en principio año tras año. Y esa es la parábola, no sólo el propio encuentro, sino también el lugar, en esa plaza de España y ese centro urbano que es un patrimonio común. Las elecciones que se aproximan, serán un transitorio juicio final, en el que unos recibirán su premio, otros su castigo, y los que deberán penar en el purgatorio de la oposición.

Nota: La abrumadora presencia de adolescentes y menores, crea muchos problemas a la hora de hacer fotografías y de publicarlas. Imaginamos que las cofradías cuentan con las autorizaciones necesarias para la posible publicación de las mismas, sin otro ánimo que no sea el informativo.

Viernes Santo final


Nunca había habido tanta gente en el centro de Melilla, acompañando los pasos procesionales o llenando algunos puntos del recorrido. El Viernes Santo es el día clave, el de las procesiones oficiales. También es el día en que acaba la historia, lo constatable: fue enterrado, muerto y sepultado , y descendió a los infiernos; para dar comienzo al camino de la fe: y al tercer día resucitó de entre los muertos.

La presencia de la semana santa en el norte de África es una reliquia histórica, fruto de la presencia europea desde el siglo XV. Los otros focos cristianos están en Egipto, Etiopía y en el Túnez de San Agustín, aunque allí lo que impera es la tradición ortodoxa oriental y copta, y no el catolicismo romano. La distinta evolución del cristianismo configuró realidades distintas.

A nadie se le escapan las dificultades a las que se enfrenta la existencia futura de la semana santa melillense, algunas de las cuales se muestran cada año, como la insuficiencia de portadores de trono o el escaso número de nazarenos. Aún así, el mérito es mayor que en cualquier otra ciudad española, ya que algunas cofradías portan pasos procesionales dos y tres veces a lo largo de la semana, casi con los mismos portadores o costaleros, sin relevos posibles, como son las cofradías del Flagelado y la del Rocío. El acortamiento del recorrido y la permanencia de los tronos en la plaza de toros, ha ayudado a que todos los pasos permanezcan, desde el retorno de las procesiones en 1984, tras la década iconoclasta.

Semana Santa 2023

La pandemia del coronavirus detuvo toda actividad a lo largo de dos años (2020 y 2021). El regreso ha sido completo. El acierto, ya iniciado el pasado año, de instalar gradas suficientes y sillas en el recorrido de la carrera oficial, ha ayudado a la mayor presencia y permanencia de los melillenses durante el paso de las imágenes. Además, le ha dado una mayor presencia y vistosidad al enorme esfuerzo que supone tener un trono o varios en las calles, a lo largo de 5 horas.

Cualquier reforma futura del centro de la ciudad debe tener en cuenta la pervivencia de la semana santa melillense, y del propio centro como eje económico y cultural. En esta parte de la ciudad hay población y hasta ella se debe acceder con comodidad. Mejorar la accesibilidad no debe significar hacerlo inaccesible. Es un trazado inmejorable y la avenida principal es muy amplia y espaciosa. La calle General Marina iba a ser «reventada» apenas unos días antes del inicio de la semana santa. La construcción no entiende de hechos diferenciadores. No todo puede ser una alocada carrera por ver quién hace más en el último mes.

Imágenes y pasos

Son siempre los mismo, pero siempre cambia algo. Cambian los espectadores, los portadores, los lugares y las luces. Algunos de los que forjaron este modelo de semana santa ya no están, como Sebastián García, hermano mayor y refundador del Rocío, fallecido el pasado mes de marzo. Desde algunos sectores se ha afeado el hecho de que no haya existido un mínimo recuerdo a su importante contribución a la semana santa de Melilla y a sus imágenes más emblemáticas, las del Cautivo y del Rocío.

Cada día tiene su propio afán y su imagen más representativa. El viernes son la de la Virgen de los Dolores (Soledad antigua) y la del Cristo del Socorro, ambas de Melilla la Vieja, o Pueblo. La primera es la procesión oficial, y en la que participan las autoridades civiles y militares. Ante la segunda se realiza el responso oficial desde la tribuna oficial. Siempre quedaran certezas y también dudas. Cada cual tendrá su día y su imagen emblemática, la del Alminar es siempre la de Dolores. Esa imagen tiene algo especial. Llamativa también, la abundante presencia de jóvenes y adolescentes bajo los varales de los tronos.

El futuro de la ciudad se decide dentro de muy pocas semanas, con la sensación de muchas oportunidades perdidas, y la de tener muy pocas alternativas. Quizá haya que esperar más. Quizá no sea este el momento, pero debería. Tras esta semana santa, que ha sido especial, el Alminar cumplirá 12 años de existencia. Demasiado tiempo, nunca esperamos que fuera tanto. Ahora ya, estamos casi en Soledad.

Post Data: Como despedida final, damos el último adiós al amigo y compañero de tres blogs (Al Sur de Alborán, Historia de la Melilla de izquierdas, Historias de la Melilla marinera) Carlos Esquembri, fallecido el pasado día 18 de marzo, en aguas del Atlántico Norte.

La iconoclasia en Melilla


La suspensión de la Semana Santa melillense

   Los melillenses del año 1974 se despertaron sobresaltado con una noticia que recogían los periódicos y medios de comunicación de la época: La Vicaria Episcopal de Melilla anunciaba la suspensión de la semana santa melillense.

  El hecho fue injusto y supuso un castigo no merecido para la feligresía melillense. La justificación tampoco era del todo cierta y además, se suspendió sine die, no para reparar una situación anómala, y de un modo temporal. Es cierto que se empleaban soldados para portar los tronos, pero eso no sucedía ni en todos los pasos, ni lo hacían todas las cofradías. Ni tampoco era Melilla la única ciudad de España en la que se utilizaban «recursos extraordinarios» para portar los tronos. En otras ciudades también se llegaron a utilizar tronos con ruedas e incluso se pagaba a jornaleros y a parados. Eran recursos para evitar comprometer la salud física en tronos y palios muy pesados y en procesiones que pasaban gran número de horas en las calles. Ninguna ciudad española escapó a la gran crisis semanosantera.

   El escándalo de la suspensión procesional fue tal, que al día siguiente la Vicaria tuvo que rectificar, precisar, y enmendarse a sí misma. Sin embargo, lo peor estaba por llegar. La suspensión trajo consigo la disolución de las cofradías, el abandono de las iglesias y el arrumbamiento de las imágenes en los templos. Se tiraron ornamentos, estandartes y ropajes. Desaparecieron exornos, figuras y cuadros de valor. Se taparon capillas, se destruyeron púlpitos, se abatieron altares, rejas, balaustradas, y se liquidaron cultos populares. Nada quedó a salvo de los iconoclastas. La década de 1970 no volvió a ver más procesiones en nuestra ciudad.

   El manto de los Dolores del Real

   Se cumplen ahora 11 años desde que este blog localizara en Almería el manto centenario de la Virgen de los Dolores del Real, que a su vez procedía de la Virgen de la Paloma de Málaga, regalo a su vez de Alfonso XIII. En 1978 fue vendido por los padres Paules de San Agustín por 78.000 pesetas (470€) a la Agrupación de Cofradías de Almería, que por entonces reorganizaba su semana santa. Compraron también tronos, exornos, imágenes, ropajes, que distribuyeron por las distintas parroquias de la ciudad. Los templos melillenses quedaron tan vacíos como los luteranos. Se asemejaron así a las iglesias de la Reforma.

Desde ese año 2012, el primero del Alminar, cumplimos un rito que consiste en acudir a la parroquia de San Pedro en Almería y contemplar a la virgen de los Dolores, que sólo luce su manto centenario para la procesión del Viernes Santo. Contemplar sus bordados, palpar su firme y aterciopelada tela, tocar suavemente sus densos y dorados bordados, percibir su historia y oraciones reposadas entre los pliegues de su tejido.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/04/02/tras-el-manto-de-la-virgen-de-los-dolores/

La Capilla Real de Granada


    La sepultura Real de Isabel y Fernando

    Hemos pedido los oportunos permisos al Obispado de Granada y el capellán Real Manuel Reyes, que nos acompañó en la obtención de las fotografías del impresionate conjunto marmóreo bajo el que reposan los Reyes Católicos Isabel y Fernando, su hija la Reina Juana I de Castilla y el yerno Real Felipe el hermoso, padres del Emperador Carlos I de España, y también los de su otro hijo, el príncipe Miguel.

  La conquista del Reino de Granada

   La conquista del Reino de Granada (1482-1492), considerado inexpugnable, es un hecho de armas portentoso, equiparable a la conquista de todo el Reino Visigodo de Hispania (711-727), sucedido 8 siglos antes, pero con una notable diferencia. Caído Rodrigo en Guadalete con todo su ejército, apenas quedaba fuerza alguna para defender el resto del Reino. Los conquistadores o invasores musulmanes, salvo batallas muy localizadas, fueron tomando posesión casi sin resistencia, o en total ausencia de esta, de todo el territorio penínsular. No sucedió lo mismo con el Reino Nazarí. Desde que el Rey Fernando dirigiera su ejército contra Loja en 1482, el resto del territorio se conquistó con batallas muy cruentas, que se sucedieron casi sin interrupciones, a lo largo de 10 años. Se produjo pues una situación inversa, en la que rara vez se conquistó territorio sin lucha.

En contra de lo que dicen las leyendas, Boabdil defendió muy bien su reino, frente al primer ejército del mundo en el siglo XV y posteriores, el del Reino de España.

      La Capilla Real de Granada

   En sus disposiciones testamentarias dictadas en Medina del Campo, la Reina Isabel dispuso que tanto ella como su esposo, fuesen enterados en Granada, en donde sus cuerpos mortales reposasen eternamente, y que también fuese erigida una capilla en donde se celebrase culto. El que cumpliría todas estas disposiciones sería su nieto Carlos I, quien inauguró la capilla Real en 1521. Los Reyes Católicos están representados muchas veces, tanto a ambos lados del altar, como imágenes aisladas y orantes, y también en relieves y retablos. Su primorosa arquitectura, en la que destaca Diego de Siloé, pertenece a los evoluciones del gótico conocidas como estilo isabelino y flamígero. En el museo hay objetos y obras artísticas de primera magnitud.

    La expulsión de los judíos

  El 31 de marzo de 1492, dentro de un reinado lleno de luces y de dificultades, incluso familiares, apareció la gran sombra, que a día de hoy, 531 años después, sigue generando duras controversias históricas. Es sin ninguna duda, el mayor error de Estado de la historia de España. ¿Qué llevo a una pareja de Reyes prudentes, rodeados de notabilísimos consejeros, algunos de ellos judíos, a cometer un error de esta magnitud?

    El nombre del dominico y gran Inquisidor fray Tomás de Torquemada aparece en cualquier cábala. ¿Pudo imponerse el criterio de un hombre, bastante obtuso en materia de fe, imponerse a consejeros muy notables y que le superaban en altura intelectual y moral?  Salvo prueba o documento en contra, afirmaremos que sí. Está claro que tenía un canal de comunicación con Los Católicos del que no disponían los demás. El Decreto de expulsión fue redactado por él, pero firmando por los Reyes. El que gobierna firma, y el que firma es responsable. Es la esencia del Poder. Esto es lo que le distingue. La expulsion de los judíos, comunidad española que podía llevar asentada mil años en la península, constituyó un drama social y humano sin precedentes, además de una catástrofe política y económica, aunque muchos y notables historiadores lo nieguen.

    Sierva de Dios Isabel Reina

  Como monarca, su figura está a la altura de su nieto y emperador Carlos I. La Iglesia acaba de admitir su expediente de canonización, lo que la convierte en sierva de Dios. Esto quiere decir que como tal, puede recibir culto privado o personal. En Granada y en el resto de España son muchos los que abogan por su beatificación, pero en principio resulta difícil pensar que la Iglesia de un paso así, y que conoce como pocos qué momentos históricos son los adecuados. La controversia sobre ella es mucha, independientemente de sus virtudes personales. La Reina Católica tiene su propia leyenda negra, aunque diste mucho de la realidad. Pese a todo, su importancia y magnitud histórica no puede ser obviada en modo alguno. Es la única que creyó en Cristóbal Colón y su aventura de Las Indias, el hecho histórico que cambió el mundo.

Nota: https://capillarealgranada.com/

     

La Gimnástica Segoviana en Melilla


Pueritia mea est omnis divisa in parte tres, o lo que es lo mismo: mi infancia está dividida en tres partes, una primera en Badajoz que es equivalente en tiempo a la de Segovia y entre ambas se encuentra Oviedo, la capital de Asturias.

Gracias a los preriplos viajeros de la UD. Melilla a lo largo y ancho de divisiones y subdivisiones regionales y nacionales, he podido volver a ver a equipos de mis anteriores ciudades, salvo el Real Oviedo, que como tal data de 1926, aunque existen denominaciones anteriores.

En Segovia existía otro equipo, los rojiblancos del Acueducto, que rivalizaban con el azulgrana de la Gimnástica, que es el equipo titular y emblema de la ciudad. Es una historia similar a la del desaparecido Industrial frente a la UD. Melilla.

La Gimnástica Segoviana que tiene su origen en 1928, y si empre ha jugado en las duras categorías regionales de Castilla central, o en la antigua 3ª división, que era lo más parecido a un purgatorio futbolístico, algo parecido a la actual categoría, pero con campos de tierra dura. El infierno estaba reservado a la 1ª regional. De todos estos equipos solo el Oviedo llegó a ascender a 1ª División. Los ovetenses lucen una camiseta azul celeste y los pacenses su tradicional blanquinegra, en rayas verticales.

En una calurosa y diáfana mañana de marzo de la recién estrenada primavera, el equipo de la ciudad del Acueducto, del comunero Juan Bravo y de la proclamación de Isabel I como Reina de Castilla, visitó nuestra ciudad como rival deportivo.

El encuentro se ha salado con victoria para el club melillense por un único gol, tras aprovechar un penalti. A estas alturas de la competición se corten los menos riesgos posible. Fue la Gimnástica Segovia la que tuvo la oportunidad de marcar, tras aprovechar un fallo de la defensa melillense. Luego siguió un ataque del equipo azulino, con un doble remate sobre la portería de los segovianos. Finalmente decidió el penalti. Casi al inicio del partido, estuvo a punto de lesionarse uno de los jueces de línea, al dar un mal paso sobre el escalón lateral del césped del Álvarez Claro.

Con el Laurel de los Héroes


El Estado arropa a Carlos Esquembri en Melilla

La escueta nota oficial presentada por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria solo decía que el suceso que ha conmocionado a Melilla, el fallecimiento en acto de servicio de Carlos Esquembri, se había producido a 750 millas al oeste de Canarias, o 1350 kilómetros en distancia terrestre. Eso es el más allá marítimo, lo que se conoce como Atlántico Norte y por debajo de Las Azores. Se supone que la distancia se indica a partir de la isla más alejada hacia el Oeste, Santa Cruz de la Palma o El Hierro.

Hacemos todas estas indicaciones para que se perciba el enorme esfuerzo realizado por la tripulación del Fulmar, la patrullera de altura de la AEAT, que ha recorrido la inmensa distancia que separa el lugar del suceso de la ciudad de Melilla, y que han recorrido en cuatro días de navegación constante para traer a su compañero hasta la que es, para siempre, su ciudad. Desde el pasado día 18, cuando llegó la noticia desde el océano Atlántico, Melilla ha vivido en completa tensión y dolor por la tragedia.

A las 16h 00 del día de hoy, la proa del Fulmar despuntaba sobre la bocana del Puerto, seguido del Alcaraván V, otra patrullera de pequeño tonelaje de la Agencia Tributaria, con base en Almería, de la que Carlos Esquembri era su capitán. En el Fulmar era su primer oficial. Esta patrullera era denominada como «Alca» por su tripulación. Sobre ambas embarcaciones sobrevolaba el helicóptero, que les daba escolta desde la capital almeriense. Así han entrado con rigurosa puntualidad en el puerto melillense.

El largo regreso a casa

Fondeados ya en los muelles del Puerto, primero el Alcas y luego el Fulmar, en donde venía Carlor Esquembri, ambas tripulaciones formaron frente a sus embarcaciones, y en el lado opuesto una formación de honores del Cuerpo Nacional de Policía, que había participado en esta operación. En el mar estaba la lancha del Grupo de Operaciones Subacuáticas de la Guardia Civil. Presidiendo el acto estaban las autoridades del Ministerio de Hacienda y de la AEAT, el Presidente de Melilla Eduardo de Castro y la Delgada del Gobierno Sabrina Moh.

Al haber fallecido en acto de servicio, Carlos Esquembri fue descendido a hombros, con el féretro cubierto por la bandera de España y sobre ella la corona de laurel reservada a los caídos en combate o en acto de servicio, según la terminología civil, porque en realidad esto es «la guerra al narcotráfico» y el Fulmar se diferencia muy poco de una patrullera militar. La tecnología de la que está dotado el Fulmar es puntera en todos los sentidos, y se le conoce como «el terror de los narcotraficantes».

Un bello día y mar completamente en calma esperaban al melillense caído en aguas del Atlántico Norte. El puente de mando del Fulmar, llevará desde ahora su nombre por expreso deseo de su tripulación. En los barcos rigen normas propias, bajo el mando del capitán y de los deseos de sus tripulantes. La familia del mar, como ellos se denominan, tiene otras reglas, solo entendibles para los marinos.

Carlos Esquembri ya está en casa para siempre, no de la forma y en el tiempo que hubiésemos deseado, pero en el mar rigen otros sucesos. Ahora ya ha alcanzado la gloria de los inmortales, el laurel reservado a los héroes. Lo que más le hubiese gustado a Carlos, era haber podido disfrutar y ver todo esto. A él, enamorado del mar, de sus dos familias, de su tierra, de la defensa del Estado. Lo hemos hecho nosotros por él y algún día se lo contaremos, si no es que lo sabe ya. Descansa ya en paz para siempre, amigo.

A Carlos Esquembri Hinojo


¿Qué consuelo nos queda en una sociedad humana como ésta, plagada de errores y penalidades, sino la lealtad no fingida y el mutuo afecto de los buenos y auténticos amigos? San Agustín, La ciudad de Dios

Hay amigos que son más que amigos, o lo son en un sentido pleno, y que son casi tanto como hermanos. En esta categoría se encontraba Carlos Esquembri desde mi llegada a Melilla en 1979, cuando formamos la pandilla del parque Hernández. Allí íbamos tarde tras tarde, sin faltar una, tras el fin de las clases del Instituto. Desde esos 18 años, Esquembri, quería ser marino y estudiar Ciencias del Mar en Cádiz, objetivo irrenunciable que mantuvo pese a los «locos y contrarios» consejos de todos los que éramos sus amigos. La Mar Océana era su pasión y a ella dedicó su vida. Primero en los petroleros con los que cruzó el mundo, desde Alejandreta (Turquía), hasta Nigeria y Sudamérica, hasta su regreso a Melilla, que era su otra pasión después del mar y el océano.

Estuvo casi una década en el Capitán Mayoral, barco perteneciente a la Compañía de Mar hasta el 2010, en el que fue dado de baja y enviado al desguace. Él formó parte de la tripulación civil contratada por el Ministerio de Defensa, para abastecer a los Peñones e Islas de soberanía española. Estar vinculado a la legendaria unidad que desembarcara en Melilla en 1497, le llenó de orgullo y satisfacción. Unos años antes, enterado del próximo cese de ese servicio marítimo, decidió preparar las oposiciones de Vigilancia Aduanera, como tripulante de embarcaciones y con la categoría de primer oficial de puente. Y si estaba satisfecho como su pertenencia a la legendaria unidad en la que llegaron los conquistadores de Melilla, su orgullo se hizo pleno cuando pasó a formar parte de los patrulleros de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, en su lucha contra el narcotráfico y el contrabando. En esta actividad ha permanecido a lo largo de más de dos décadas. En el mundo de la mar abarcó todo cuanto le fue posible.

Amigo entrañable y melillense de talento

En el origen del Alminar estuvo él, que ya tenía su blog de Al Sur de Alborán, y que siempre me animó (y lo he escrito) a que creara mi propio blog. Carlos Esquembri coincidía plenamente con El Alminar y sus objetivos, aunque él, siempre tan prudente, se llevaba las manos a la cabeza cuando publicaba alguna de las más osadas opiniones e investigaciones publicadas aquí desde hace 12 años. «Un día volveré y del Alminar no quedarán ni los ladrillos», solía decirme. Pero él regresaba siempre y mi blog siempre estaba. Y así ha sido siempre hasta ayer, el funesto día 18 de marzo de 2023.

Porque la clave de todo, para nuestra amistad, para su familia, era que él siempre regresaba. La cena de rigor entre ambas parejas de amigos/as; en la que comentábamos todos los disparates y esperpentos sucedidos en Melilla durante sus ausencias, era esencial para la puesta al día y su actividad literaria. No solía darle excesiva importancia a sus arriesgadas persecuciones marítimas de narco embarcaciones, pese a que eran muy largas y exigentes. En algunas ocasiones atravesaron la línea del Ecuador o llegaban más allá de aquella zona en la que en los mapas antiguos se escribía: Hic sunt dracones (encontrarás dragones).

Y ha sido justo allí, a 750 millas marítimas de no se sabe dónde, en una persecución durísima, en un océano embravecido, con una narco tripulación que se resistió hasta el límite, en donde Carlos Esquembri Hinojo, 1er oficial de Vigilancia Aduanera, se encontró con el terrible dragón de la muerte, de modo heroico y defendiendo su divisa de Servidor del Estado, a bordo del Fulmar, el buque estrella de la Agencia Tributaria. Porque su muerte ha sido heroica y ahora espero que el Estado al que sirvió recompense y enaltezca su memoria, porque otra cosa ya no puede devolverle.

Barruntos

La última cena conjunta fue el pasado 4 de marzo, apenas hace dos semanas. En última intervención, en el mes de febrero, apresaron un carguero con 4500 kilos de cocaína. Las misiones eran cada vez más continuas, largas y arriesgadas. Se le notaba el cansancio y la preocupación. Solo disponían de dos patrulleros de altura, el Fulmar y el Petrel, y las tripulaciones justa para tan arriesgadas misiones. En el vídeo difundido por la propia Agencia Tributaria del último abordaje, se puede apreciar la peligrosidad del mismo. Para hacerlo debían abandonar el barco y embarcar en una lancha zodiac, que es la que dicen que ha volcado y que le ha costado la vida. El lunes 13 fue el último día en que lo vi y conversamos en las calles de Melilla. No me dijo en ningún momento que volvería a salir. Solían llamarle los martes.

Su faceta literaria y de investigación histórica

El tiempo que pasaba en Melilla lo dedicaba a su familia y a su ciudad. Tenía otro blog:https://melillaizquierda.blogspot.com/, y es autor de numerosos artículos de investigación histórica. Publicó un biografía del diputado por Melilla Carlos Echeguren, y una historia del sector pesquero melillense. Tenía publicados importantes trabajos sobre la Historia de Chafarinas y sobre el poblamiento del «campo exterior». Pertenecía a la Asociación de Estudios Melillenses.

El último viaje a Melilla

Las tripulaciones son como familias, eso me contaba. La supervivencia depende de la suma de cada uno de ellos, de su cohesión. Llevaban a un mes juntos en alta mar sin posibilidad de ir a ningún lado. El apoyo mutuo y el hacer vida familiar resultaba imprescindible. Su tripulación no ha querido dejarle en ningún lado. Lo traen sin interrupción desde ese más allá marítimo en el que navegaban, hasta Melilla, a la que llegarán (D.m.) en la tarde del miércoles 22. Luego ya se quedará con nosotros para siempre.