Melilla sin transporte público


              Declaración de Melilla por la movilidad sostenible   

    Entre el 16 y 21 de septiembre, Melilla se ha adherido a la Semana Europea de la movilidad sostenible. Melilla ha editado dípticos y ha publicitado todo la propaganda posible, pero la realidad es muy tozuda y la propaganda sólo es eso. Melilla es probablemente la única ciudad de España que carece de un transporte público, pues no hay nada parecido a una empresa municipal de transportes.  Nuestra ciudad tiene los mismos problemas que cualquier otra de España, pero también carece de muchas cosas que son habituales en el resto del País.  

         El transporte público en Melilla no existe. Los autobuses melillenses (COA), no cumplen con las expectativas que se esperarían de un medio de transporte que intentase evitar, en lo mas posible, el uso del vehículo privado. En la mayor parte de los casos, los melillenses tenemos que esperar de pie y al raso la llegada de los autobuses (COA). Las pocas marquesinas existentes, o están muy deterioradas o carecen de asientos. La COA tiene tres lineas de transporte fronterizo ( Beni Enzar, Barrio Chino y Mariguari) y sólo dos de las que podrían denominarse como urbanas ( Cabrerizas y Victoria/Real). Los horarios son imposibles y la frecuencia de paso es demasiado larga. No hay información alguna en las paradas acerca del recorrido  o de los horarios. También hay barrios y nuevas zonas residenciales sin línea de autobús. La COA vive en realidad de la subvención municipal, por lo que  resulta inexplicable no acometer la municipalización del servicio de transporte público en Melilla.

           Y por si esto no fuera bastante, en la última encuesta sobre el servicio de taxis, resultó que Melilla es la ciudad de España con los taxis menos seguros. Carecen de cinturones de seguridad en los asientos traseros, no disponen de sillas de seguridad para niños. En su mayoría son automóviles absolutamente obsoletos y carecen de cualquier comodidad como el «aire acondicionado».

            Para tener todas estas cosas, habría que sentarse en los despachos y gestionar la ciudad y eso es lo que se echa en falta en Melilla. No somos diferentes en cuanto a problemas, pero sí en cuanto a carencias y en cuanto a resultados.

El día de La Conquista de Melilla ( I )


 

 

 

           Diario de Francisco Ramírez de Madrid.  Relato novelado de la conquista de Melilla.

         Enrique Delgado ( El Faro de Melilla, 18/09/2009)

          –Me llamo Francisco Ramírez de Madrid, Secretario Real, también conocido como «el artillero». Estoy al frente de la armada que va a conquistar Melilla. Son 10 carabelas y siete naves, una con un tren de artillería. Las hemos cargado con 5.000 infantes, un grupo de caballería y maestros para edificar. Llevamos harina, vino, tocinos y aceite. Artillería, lanzas, ballestas, espingardas, otras armas y toda clase de munición. Cal, madera y toda clase de artesanos.

             ¡Espero que haya alguien defendiendo la ciudad, si no, sería muy aburrido!

         – Hace unos pocos meses reconocimos la ciudad, todavía había gente en ella y mucha en los alrededores. ¡Es bonita la mezquita de Melilla!.  Nos confundieron con mercaderes, íbamos disfrazados. Pedro, el contable de Medina Sidonia, apunta cualquier dato que pueda ser provechoso. Mi compañero, el capitán Martín Galindo está preocupado, dice que todo está rodeado de “moros alárabes y que antes será carnicería de nuestra gente que población de cristianos”.

    -Intento tranquilizarle, le recuerdo que hemos participado en las conquistas de Almería, Málaga y Granada, y que Ramiro López nos prestará su invento de “falso amurallamiento”, idea que leyó en las coplas de Jorge Manrique.

    -Se nos acercan pobladores de Malila y nos preguntan: ¿Que cuándo van a venir los castellanos? Nos hacemos los distraídos y preguntamos que dónde han oído semejante dislate. Nos dicen  que hace no mucho vino un capitán castellano (debían estarse refiriendo al chiflado de Hernando de Zafra), que prometió dinero y tierras en la antigua Al-Andalus a aquellos que decidieran entregar Malila al Rey Católico._

    ¡Maldito sea ese viejo chiflado de Zafra!. Es así cómo se enteraron los malilíes (melillenses), de que íbamos a venir a cumplir lo pactado en Tordesillas en 1494. Todo esto complicará las cosas. Martín Galindo ya dice que enviará un informe negativo al Rey Católico. A Pedro le da igual, él y su hermano Bartolomé solo desean  gloria y cuanto mayor sea la empresa, más abultada será la factura que pasará al Rey. ¡Nos va a cobrar hasta los clavos!

– Tras pasar toda la tarde reconociendo la zona de Malila, decidimos quitarnos el polvo y la suciedad en uno de los muchos baños de esta ciudad. Es una de las cosas que tiene, más bien pocas. En el hamman (baño) un antiguo residente de Garnata (Granada), que llegó a Cazaza con Boabdil, nos relata cómo acabó el intento de compra de la ciudad por parte del viejo zorro de Zafra.

   Todo fue descubierto Los alcaides traidores y sus familias habían dado referencia de cómo tomar la ciudad y dónde eran sus defensas más débiles. También refirieron cual era el mejor desembarcadero. Al parecer uno de los que iba con ellos se enteró de toda la maquinación y lo relató al Rey de Fes, que vino hasta Malila con una pequeña escolta y decidió expulsarlos de la ciudad, tras matar a alguno de los conjurados. Pero también se enteró de la firme decisión de los castellanos de conquistar la villa y de la poderosa flota que pensaban enviar a apoderarse de la ciudad.

           Desde ese momento sus habitantes vivieron en un temor constante y todos sospechaban de todos, pues seguían creyendo que había traidores entre sus filas. Todos daban ya la conquista como segura. Algunos abandonaron la ciudad y también decidieron derrumbar los adarves de la muralla para que no nos fuese útil y quemaron cualquier cosa que nos pudiera ser útil en caso de tener que asaltarla y conquistarla.

            Todos estos datos y esta inspección nos fue de gran provecho, pero pensamos que debíamos cambiar los planes y hacer la flota más grande. Ahora habrá que convencer al Rey Fernando y sobre todo, a la Reina Isabel,  de que le quite sus barcos al engreído de Colón. Le dejaré ese trabajo a mi esposa, Beatriz Galindo: “La latina”.

    PD: Este relato novelado de la conquista de Melilla, lo publiqué en el diario El Faro durante tres días consecutivos (18,19 y 20 de septiembre de 2009). Lo quise hacer coincidir con los al menos tres primeros días del «verdadero desembarco», que se produjo en estas costas en 1497. Escogí a Ramírez de Madrid por su impresionante hoja de servicios y la altura histórica del personaje.  Con respecto al original, he realizado unas escasas modificaciones de estilo y corregido algunas erratas.

     Foto: http://malagapedia.wikanda.es/wiki/Portada

Cierra el kiosco de Diego


      El mundo que conocemos va variando cada día, sin que podamos hacer nada por evitarlo. ¿Cuántas cosas de una ciudad que recordamos ya no están?, ¿cuántas cosas nuevas ya no tienen significado para nosotros?.    El kiosco de Diego ha cerrado, el día 20 de septiembre fue su último día de actividad. Con el se cierra un punto de referencia y de encuentro de la calle Duquesa de La Victoria, porque Diego era su kiosquero desde hace 20 años.  En el kiosco de Diego se acudía a comprar la prensa, a charlar un rato en los días de calor, o en los de lluvia. Se acudía a encontrarse con algún amigo o se utilizaba como punto de enlace. Si necesitabas dejarle algo a otra persona, no existía mejor forma de hacerlo que decirle: «Te lo dejo en el kiosco de Diego».

           Diego ha cerrado y con el todos sus amigos, todos los que le echaban una mano en el negocio, los que acudían allí a diario a pasar la mañana, quedarán, quedaremos dispersos por la ciudad, sin que exista otro sitio igual, ni alternativa posible. Hay personas a las que la vida le muestra su cara más hosca y Diego era uno de ellas, pero nunca perdió ni su buen humor ni su cordialidad.

Ni Franco, ni Astray, salvaron a Melilla


   El Regimiento de Infantería de La Corona

Cada 20 de septiembre La Legión celebra su aniversario y como es un cuerpo de sobra conocido, no vamos ni a glosar sus méritos ni a señalar su deméritos, entre otras cosas porque La Legión de 2011 nada tiene que ver con la fundada en 1920 y hoy es un cuerpo muy respetado dentro de Las Fuerzas Armadas españolas,  que se ha ganado un prestigio nuevo y el derecho a una nueva imagen, con su participación en las Misiones Internacionales de pacificación, en las que está colaborando.

Independientemente de que «todo» forme parte de su historia, en nada favorece a La Legión mostrar la vinculación obsesiva con personajes como Franco y Astray, o intentar justificar su bárbaro incidente con el Rector de La Universidad D. Miguel de Unamuno. Tampoco se le deben atribuir méritos que no son suyos, como el de la protección de Melilla en 1921, o que al menos no lo son en su totalidad, porque ese hecho, lo compartieron con otras muchas unidades del Ejército español.

El olvido del Regimiento de La Corona en 1921

En 1921 Francisco Franco era un soldado-oficial mas, de los 50.000 militares que había en la ciudad a a finales de agosto de 1921.   Por tanto el pretendido mérito del comandante Franco en la supuesta salvación de Melilla, cae por su propio peso cuando se repasa el “Telegrama del Rif “ de 1921.

En los días de la llegada de los diferentes regimientos y ejércitos que acudían a Melilla a proteger la ciudad (que no a salvarla), nunca se menciona a Franco, porque no era nadie destacable en ese momento.

 Los primeros en llegar a Melilla fueron el  Batallón nº 71 del Regimiento de La Corona con base en Almería y los tabores de Regulares de Ceuta. Son estos dos  cuerpos de ejército los primeros que desembarcaron en Melilla, para protegerla de un posible cerco por las tropas de Ab-Del-Krim.

También tuvieron el honor de llegar entre los primeros los batallones de Infantería de Borbón, Extremadura y Granada y por supuesto “El Tercio de Extranjeros”, que es verdad que concitó un especial entusiasmo.

Este reciente y casi desconocido Cuerpo, el Tercio de Extranjeros,que envió a Melilla a sus dos primeras banderas, llegó a la ciudad en el transatlántico “Ciudad de Cádiz”, con la espectacularidad que le caracteriza. Del Tercio  se destacaba en la noticia, que al frente del mismo se encontraba el Tte. Coronel Millán, al que también se le denomina como Millán Terreros o Sr. Millán. Las diferentes denominaciones se debe a que, pese a todo, no era especialmente conocido. A Franco ni se le menciona.

El batallón de La Corona sí fue el primero, y está absolutamente olvidado en Melilla, pero no en Marruecos, cosas del destino, en donde una población cercana a Alhucemas, tomo el nombre del Regimiento, al quedar establecido en las inmediaciones y todavía se llama Courona, pero  de Franco, en julio de 1921, ni rastro.

La historia del Regimiento

El regimiento de la Corona es de los más antiguos de España, pues fue creado en 1566 con el nombre de Tercio Nuevo de Nápoles. El apelativo de «Nuevo» se le puso para diferenciarle de las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, que en 1537 constituyeron la primera Infantería de Marina española.

El Tercio Nuevo de Nápoles era uno de los denominados Grandes Tercios Viejos y fue una de las unidades creadas para combatir en batallas navales y en acciones de desembarco; su función era, pues, de Infantería de Marina, y su escenario de actuación el Mediterráneo. En 1633 adoptó el nombre de Tercio Fijo de la Mar de Nápoles, y en 1718 el de Regimiento de Infantería de la Corona. Historia Militar de España. Tenían su base en Almería, en el acuartelamiento que hay debajo de la alcazaba árabe y sobre el lugar en el que se encontraba la antigua mezquita mayor de Almería.

(http://www.ingenierosdelrey.com/unidades/infanteria/delacorona.htm

  PD: El olvido del Regimiento de La Corona en Melilla está a punto de acabar, porque un amante de la historia está finalizando un libro en el que glosa la historia de este Regimiento y su especial contribución a la defensa de Melilla en 1921. El Regimiento de Infantería de La Corona fue  desembarcado  y destinado inmediatamente  a cubrir la 1ª línea de defensa de Melilla, teniendo un 80% de bajas. Su acción fue todo, menos testimonial, sin embargo, la fama y el mérito se le siguen atribuyendo a otros.

          «Era una unidad de reclutas, que superó en combate a otras unidades  profesionales»: La historia secreta de Annual, Juan Pando.

      

La memoria seguirá esperando en Melilla


 

       Presentación del libro de José Luis Navarro sobre Carlota O’Neill

    A los títulos de «muy valerosa», «muy humanitaria» y «muy caritativa» ciudad de Melilla, se debería añadir el de «muy olvidadiza», pues nuestra ciudad se caracteriza por tener una memoria muy parcial y sesgada, en la que se olvida de modo deliberado a quienes contribuyeron a hacer de Melilla lo que es hoy, por mucho que algunos se empeñen en tapar esa memoria.

                En los últimos tiempos asistimos a un particular florecimientos de nombres absurdos en nuestras calles ( Tirolína, Globo, Casiopea, Osa Mayor) o a otros sin vinculación con la historia de la ciudad (Consejo de Europa, plaza de los poetas, calle de las rimas), mientras se siguen postergando los verdaderos nombres que contribuyeron a forjar la memoria de Melilla. como es el caso de la escritora Carlota O’Neill, sin cuyo libro: «una mujer en la guerra de Melilla», nada sabríamos de la represión franquista en Melilla.

            Sin embargo, los gobernantes de Melilla siguen rellenando el callejero a golpe de ocurrencias, o de nombres sin mayores méritos que los de cualquier otro melillense, pero que no generan un posicionamiento específico o político acerca de la memoria de los melillenses.

              Después de mucha presión, de varias visitas de Carlota Leret O´Neill a Melilla, de varios libros de distintos autores recuperando la memoria de Carlota O´Neill, el Gobierno de Melilla accedió a concederle su nombre a una calle, y lo que pareció un gesto de reconocimiento, aunque tardío, resulta ser casi una burla o una broma de mal gusto, a tenor de las fotografías que publico.

       30 de septiembre, presentación del libro

         José Luis Navarro, el escritor melillense más premiado (después del poeta Miguel Fernández)  y menos reconocido en Melilla, vuelve a intentar un nuevo ejercicio de «la memoria» sobre la escritora Carlota O ‘Neill. En esta ocasión presenta a los lectores melillenses un relato novelado sobre su vida,  que es realmente un guión cinematográfico. No pudo llegar a buen puerto la película, pero sí la obra escrita, editada por la editorial melillense GEEPP (Gestión y Edición de Publicaciones Profesionales), y que será dada a conocer el día 30 de septiembre. La presentación correrá a cargo del historiador  Vicente Moga.

            Mientras tanto, la memoria, la que conforma una ciudad, seguirá esperando.

   

Mustafa Aberchán frente a la Patrona de Melilla


     

 El presidente Mustafa Aberchán en la misa de La Patrona

       Mustafa Aberchán fue el primer alcalde rifeño de confesión musulmana, que accedía a la categoría de Alcalde de Melilla, 502 años después de que el último caid bereber fuera depuesto por La Conquista española de 1497. El hecho, independientemente del juicio político que merezca su presidencia, adquirió la categoría de «histórico» por sí mismo. Han  pasado sólo once  años y muchos melillenses, o no lo recuerdan o ni siquiera lo conocen, pero tiene una magnitud histórica que no decaerá con el paso del tiempo. Hay hechos que pasan a la historia por sí mismos y éste es uno de ellos.

         La historia política de Mustafa Aberchán como presidente y alcalde de Melilla fue la «lucha contra un caballo desbocado», del que sabes que tarde o temprano acabará tirándote de la montura, por lo que se trata de limitar los daños en la caída. Sin embargo, ese año escaso de 1999/2000,  estuvo plagado de actos muy significativos, que merecen ser recordados, interpretados y valorados con las luces de la perspectiva.

          El primero y más importante fue la presencia de un alcalde de confesión musulmana en un acto litúrgico cristiano, frente a La Patrona de Melilla, el 8 de septiembre de 1999. No creo que haya un caso similar en toda la historia moderna ( yo no he encontrado ninguno equivalente),salvo la presencia en actos ecuménicos de clérigos de diferentes religiones. Sin embargo, la «ofrenda» de Mustafa Aberchán a La Virgen de La Victoria ( la que ayudo a los cristianos en La Reconquista), en nombre de todos los melillenses, fue un hecho histórico que debería permanecer en el «haber» de Mustafa Aberchan, sean cuales sean los errores que haya podido cometer después.

       Revisada la prensa local, sólo El Faro comprendió la trascendencia del acto y valoró sin tapujos la ofrenda de Aberchán, calificándola como «emotivo discurso del Alcalde de Melilla». El resto de la prensa fue más bien cicatera en el elogio y se enredó con las críticas del fraile capuchino Fray Cejudo, a la clase política de Melilla. La homilía del fraile capuchino fue duramente criticada por parte de la oposición políticaEl diario Melilla Hoy publicó con posterioridad una entrevista con Aberchán, en la que explicaba sus motivaciones para la realización de la ofrenda ante La Virgen de La Victoria. El presidente Aberchán delegaría la representación  de la Presidencia en La procesión de La Virgen, en uno de los miembros de su gobierno, concretamente en José Mejías, Consejero de Economía.

      Pocos días después Mustafa Aberchán conmemoraba y presidía el día de Melilla. Su discurso, que intentó ser alternativo y novedoso, fue duramente criticado por casi todos los medios de comunicación, en un sana discrepancia que ahora mismo, en 2011, ya no existe.  Mustafa Aberchán no colocó ninguna corona de laurel bajo la estatua de Pedro de Estopiñán (al que las crónicas atribuyen la conquista de Melilla) y ese fue la única acción que varió un guión que se ha repetido desde 1991, cuando se recuperó el acto institucional del Día de Melilla.

   La conclusión de todo esto es que Mustafa Aberchán hizo todo esto porque entre cristianos y musulmanes existe un espacio común, que permite asistir a oficios religiosos mutuos sin que se resientan las creencias más íntimas, pero igualmente, cualquier día, otro presidente/alcalde de Melilla de confesión musulmana, podría no acudir a realizar la ofrenda y debería ser aceptado como igualmente normal y lógico, sin pensar que estamos ante el final de Melilla. Creo que doce años después, no se ha valorado suficientemente aquel gesto sumamente ecléctico de Mustafa Aberchan.

 PD (modificada a 20/09/2011): En aras de la precisión histórica voy a añadir algunos datos sobre este interesante 17 de septiembre de 1999. El entonces Presidente Mustafa Aberchán pidió al asesor de Presidencia Jesús Ayala el diseño de un Día de Melilla que respetara al efeméride, pero que no conmemorara La Conquista, por eso, aquel 17/09/1999 fue rebautizado como Día de La Autonomía de Melilla y en ningún momento del discurso presidencial se hizo la más mínima alusión a Pedro de Estopiñán y tampoco se le hizo la hasta ese momento tradicional ofrenda de laurel. Una fina finta que pretendía preservar el Día de Melilla, pero no conmemorar el indudable hecho bélico que supuso la Conquista, porque si no hubo muertes ese día, sí se produjo un encuentro bélico en apenas una semana y a partir de ahí, sin parar durante cuatro siglos.

       Lo que tampoco hizo el Presidente Aberchán es la ofrenda floral a La Patrona, porque como él mismo dice en la entrevista reproducida del diario Melilla Hoy: «En ceremonias religiosas, tan malo es pasarse como no llegar». También delegó su presencia en la procesión ritual del 8 de septiembre.     Mustafa Aberchán nunca retiró el crucifijo que hasta ese momento presidía la Mesa de La Asamblea de Melilla, y durante su presidencia fue desplazado hacia la zona de las vicepresidencias, pero estando igualmente presente.  En la actualidad, ese crucifijo, ya no puede verse por lado alguno.

¿ Qué fue de de los capuchinos en Melilla ?


         De los Padres Capuchinos (orden menor franciscana), se decía que habían llegado a Melilla junto con la expedición de Bartolomé y Pedro de Estopiñán y que eran tan antiguos en la ciudad como la Compañía de Mar, la unidad mas antigua del ejército español. Tras la última averiguaciones que realicé para el artículo sobre «La Patrona de Melilla», es probable que en la expedición del La Conquista también vinieran franciscanos de la Orden Mínima, o quizá sólo ellos. Esto podría explicar la resistencia de los capuchinos a considerar a La Virgen de La Victoria como Patrona de Melilla, pese a que la 1ª ermita fundada en la ciudad llevaba su advocación. Los capuchinos no consentían otro patronazgo que el de La Inmaculada e impusieron ese nombre al nuevo templo de Melilla. Es único en toda España, que el templo Patronal no esté dedicado a la propia virgen patrona y sin embargo lo esté a La Purísima Concepción, con la que estaban obsesionados los franciscanos, en todas sus variantes.

            En 1997 y con motivo del V Centenario de Melilla, los Padres Capuchinos recibieron la Medalla de Oro de Melilla, creo que junto a la Cia de Mar. Años mas tarde recibieron orden de repliegue por parte de los Superiores de su Orden y abandonaron para siempre Melilla, pero no se llevaron la Medalla de Oro, sino que la dejaron prendida en el manto de La Patrona (por alguna razón no se la quisieron llevar a su Casa Central). Pese a todo, cada 17 de septiembre después de su marcha, acudían a la ciudad a presidir la misa conmemorativa de La Conquista. Desde hace ya tres años ni siquiera acuden a Melilla a esa protocolaria visita y ni siquiera se les cursa invitación porque ya no responden. Tampoco la Casa de Medina Sidonia tiene la más mínima relación con lo que fuera su «ciudad ducal» y  a la que se honra en el escudo melillense, dicen que hace muchos años,acudieron allí gentes de Melilla como investigadores y «desaparecieron» documentos  del archivo.

        Desde luego en nuestra ciudad hubo en el pasado, una rara habilidad para hacer desaparecer documentos de los Archivos Oficiales y de hecho, muchos archivos personales, ocultos, tienen más documentación, fotografías, que los propios archivos y muchas de esas cosas, sólo pudieron salir de expolios de Archivos Oficiales, en los años turbios de «La transición».   Todo eso está perdido para la historia de Melilla.