Volviendo al Área 51


                                            La puerta cerrada del Gobernador

         Se le llama la Casa del Gobernador, pero hace ya décadas que no reside allí ningún gobernador, ni nadie. La puerta está siempre está cerrada. Un día y otro, y un mes, y un año entero, y otro. Así desde 2014. Nadie ha vuelto a entrar allí y ver qué sucede. En años y tiempos que ya casi nadie recuerda, se descubrieron allí restos ¿romanos, medievales?. El último arqueólogo solvente que excavó allí fue el ceutí Noé Villaverde. Luego todo se cerró, se volvió a abrir en busca del mítico pasado fenicio de la ciudad y el lugar dejó de existir. Las órdenes eran estrictas. Nadie podía entrar aquí bajo ninguna circunstancia. Cualquier movimiento extraño  de personas con cámaras fotográficas debía ser comunicado. Hicimos fotos desde la terrazas contiguas, con la colaboración vecinal, desde las de enfrente, desde otras más lejanas, pero también se dieron órdenes claras: «no dejar pasar a nadie a las terrazas, bajo ningún concepto, con ninguna excusa». Todo debía estar cerrado a miradas y ojos extraños. Más allá del cartel nadie puede pasar. Fotografiarse en la puerta sí. Las últimas fotos que tenemos del lugar datan de 2014. Fue la última vez que pudimos subir a una  terraza y observar. Las excavaciones se detuvieron en 2011.

        Este verano se informó de que se rememoraba el 4º aniversario de las excavaciones de 2011*. Todo se abandonó, pero nadie dijo el motivo. ¿No se encontró lo que se buscaba? o se encontró lo que no se estaba buscando. ¿Qué ocurre allí?. Algunos se olvidan de las cosas, nosotros no.

           Las instalaciones de la Nasa se encuentra en el desierto de Nevada, en EEUU y se conocen con el nombre del Área 51. Las instalaciones de la Casa del Gobernador se encuentran en la Plaza de Pedro de Estopiñán.

         Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/01/16/en-la-selva-del-gobernador/. *http://www.melillahoy.es/noticia/74127/juventud/doce-jovenes-reviven-las-excavaciones-en-la-casa-del-gobernador-.html

El fiasco de la zona deportiva


                         Instalaciones deportivas del Supersol

          Ha pasado ya tanto tiempo que ni siquiera es una denuncia, ni siquiera un escándalo. Ya no suscita alarma ninguna. Fue un fracaso más, uno de tantos. Esta zona deportiva está encima del Supersol, en origen Ecoahorro, un nombre que todavía no se ha perdido en el vocabulario de la gente que sigue comprando en este supermercado, el primero que abrieron en Melilla, allá por la primeros años de la década de 1990. pasados 25 años todavía no hemos pasado de la fase de los «supermercados», cuando en el península llevan dos décadas comprando en las Grandes Superficies comerciales. Este es el gran atraso de nuestra ciudad.

               Las recalificaciones urbanísticas son la chistera del mago para los ayuntamientos, fuentes de financiación, de problemas y de corruptelas. Han pasado demasiados años como para que ya esto le importe a alguien. El caso es que las recalificaciones tiene sus etapas, que es imposible saltarse. Todo esto estaba calificado como zona deportiva y de equipamientos, no podía edificarse en esta parcela. Tampoco se pueden dividir, pero en algunos casos sí.

                La cuestión es que para edificar este supermercado hubo que hacer algo de prestidigitación administrativa. Se autorizaba la construcción del supermercado, pero a cambio debían mantenerse las dotaciones deportivas, pero en la azotea. En su momento sí constituyó en escándalo, con acusaciones cruzadas en la prensa, que por supuesto no llegaron a nada. Pasadas dos décadas solo hay olvido y desconocimiento. La mitad de la población no saben que en la azotea del Hipersol hay unos supuestos campos de deporte, y el resto de la población, que sí lo ve, ya ni recuerda porqué está eso ahí.

El derribo necesario


       Algunos, en su ficción, creen que con haber retirado los símbolos del yugo y las flechas, la doble aspa de los requetés, y el lema de Una, Grande y Libre, un monumento fascista deja de serlo. La ausencia de debate libre, la opinión domesticada, les hace creer que eso es asentimiento. Es más, llegaron a publicar una encuesta absurda en la que el 45% de los arquitectos de Melilla afirmaban estar a favor de mantenerlo. No se dieron cuenta que con ese titular estaban diciendo que más de la mitad o estaban en contra, o les daba igual su derribo. La carta en la manga de la supuesta autoría de Enrique Nieto ni si quiera se atreven a esgrimirla, porque ya hay cuatro ases sobre la mesa, y ese sería el falso. Hay una placa delatora que iguala las águilas. La del monumento, la de las banderas y la de  a qué tipo de héroes rinde homenaje el monumento. Ahora ya sí hemos acabado enero.

El frío de enero


     «En enero los labradores se están quejando, unos por duro y otros por blando». Enero es el primer mes completo del invierno, y debe sobre todo llover. Los refranes y dichos sobre el tiempo, funcionan o son certeros según el lugar, pero de enero se espera agua, frío y soles templados, aunque el sol de enero suele frío. En enero remonta el periodo de luz, hasta 46 minutos a lo largo del mes. También suele ser un mes ventisquero.

       Enero es mes de inicios y de fines. Debe concluirse lo que queda pendiente del año recién acabado, e iniciare nuevos proyectos. En el mundo romano estaba dedicada al dios Jano, el de las dos caras, el de los principios y de los finales.

        Algunas imágenes nuevas nos ha dejado el mes, como la de la cumbre nevada del monte Gurugú, o la fractura del una de las caras del reloj de la iglesia arciprestal del Sagrado Corazón.  En el mes de enero existe un rito en la España peninsular, que es la bendición de animales en San Antón, el día 17. También se dice que: Por San Vicente, el invierno pierde un diente, y esto sucede el día 22.

            Para finalizar y a modo de jaculatoria, diremos aquello de: quién pasa enero, pasa el año entero.

      Nota:http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2017/01/ultima-nevada-en-melilla-27-enero-2005.html

Menores y mendigos


                 Menores en un fuerte de guerra

         Se ha escrito ya muchos sobre los menores deambulantes y sin documentación en la ciudad de Melilla. Han muerto quemados en cuevas, han caído en las redes de explotación sexual. Han muerto estrellados en las rocas de Melilla La Vieja o se han ahogado en las aguas del puerto. También han sido protagonistas de incidentes violentos y de robos. Han herido a otras personas y también han sido heridos. Gracias a su colaboración, se descubrió el cadáver de Zineb Maanae, cuyo homicidio se ha sentenciado hace muy poco tiempo.

            Se insiste poco en la idoneidad del lugar en el que están confinados, o por voluntad propia. Es un fuerte militar de guerra, concretamente de la conocida como Guerra de Margallo, la de demarcación de límites de la ciudad de Melilla. Es un lugar frío y húmedo en invierno, y caluroso hasta el extremo en verano. Es un lugar inhóspito. No resulta extraño que nadie quiera estar allí. Es un lugar en el que también se han denunciado abusos sexuales e incluso rituales exorcistas en el pasado.

       Los informes de la asociación Harragas son demoledores. Estamos ante una emergencia social y de seguridad pública. Se gasta muchísimo dinero en un lugar no adecuado, sin un proyecto de futuro. Grupos de menores abandonados, que acaban haciéndose adultos, deambulan a diario por toda la ciudad, buscando cualquier cosa con que alimentarse, o solares y casas abandonadas en donde dormir o resguardarse de las inclemencias climatológicas. De menores no acompañados pasan a mendigos y ese es el ultimo escalón para cualquier cosa.

               Ayer se acercaron a la ambulancia de emergencias sociales de Cruz Roja. No estaban inscritos en ningún registro de mendigos, de personas necesitadas o en emergencia social y no les pudieron ofrecer nada de desayuno. Nos hemos enterado de algo más. La ciudad que más gasta y malgasta el dinero en cualquier cosa, no tiene censados a los menores que pasan a adultos deambulantes en ningún registro para atenderlos en la calle.

     Nota:https://harragamelilla.wordpress.com/2016/10/03/informe-sobre-la-situacion-de-los-menores-extranjeros-no-acompanados-en-melilla/

Retirando los pascueros


            Cientos o quizá miles de pascueros son comprados e instalados cada año para adornar la ciudad durante la  Navidad. No cabe duda de que resulta un negocio florido. Una muesca más de la factura de gastos en las fiestas navideñas. ¿Sirven para algo, se trata de un gasto necesario?. Quizá sea este tipo de gastos el que debería evitarse. No se trata de no adornar nada, de dejarlo todo yermo. Los pascueros son unas plantas efímeras. Pasado el fasto queda el gasto y la labor de retirarlos. Hemos narrado en otros años como se descargaban los camiones de pascueros, y este año los hemos visto retirar. Ahora van camino  de los parques y jardines de la ciudad, o directamente a la incineradora. Todos los años igual.

             Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/01/08/los-pascueros-de-navidad/

Cementerios y coches abandonados


        La realidad que se percibe, no es ni la mitad de la realidad que permanece oculta, y la realidad que podemos reflejar, es solo una décima parte del todo.  ¿Cuál es el concepto de coche abandonado?. El tamaño de los cementerios de coches en Melilla es considerable. El contrato administrativo para el depósito de coches abandonados y/o embargados es uno de los negocios más sustanciosos de la ciudad. Mientras se hace la guerra al coche circulante, se pasa por alto la existencia de coches realmente abandonados en las calles. Hay aceras completas de compra y venta de vehículos de 2ª mano, con el espacio permanentemente ocupado.

         Pasear por las calles y barrios de la periferia resulta desolador. ¿Qué puede sentir o pensar quien habite en ellos?. Desde luego que vive en una ciudad distinta. Hace un mes el Gobierno daba la cifra de los millones de los que han dispuesto en los últimos 10 años y la cifra resultaba escalofriante: 2300 millones de euros. Por mucho que se construya un parque infantil, si la realidad que se percibe en las calles es esta, poco desarrollo común podrá ofrecerse. Fuera de las operaciones de maquillaje, no existe nada más. Dos mundos, dos realidades.

               Hay posibilidades de desarrollo y de dinamización económicas, pero es más cómodo seguir conectados a los diferentes contratos con el Estado.