Lavacoches en Melilla


             Melilla, ciudad sin nada

           Esta fotografía no es de una atracción del parque Warne, ni de Port Aventura. No es una visión futurista, ni un montaje. Es simplemente un lavacoches automático en una gasolinera de barrio en Almería.  En Melilla, la ciudad de los emprendedores, de los altos cargos , de aquellos que siguen viniendo aquí a hacer el agosto para luego marcharse y seguir dándonos lecciones desde fuera, de aquellos que su amor a la ciudad se incrementa según la distancia a la que tengan su residencia definitiva; esto no es posible. 

                     En Melilla los coches están sucios, pero es porque no hay manera de lavarlos con decencia. Si se necesita lavar el coche en cinco minutos no es posible. Hace años, una extraña normativa de Industria, obligó a cerrar a casi todos los lavacoches automáticos.  No tenemos ni siquiera Estaciones de Servicio al uso europeo. Solo queda el recurso al autolavado o al inmigrante ilegal. Luego quieren que la ciudad esté limpia y con aspecto de ciudad civilizada. Melilla, patrimonio del Tercer Mundo.

Comerse las señales de tráfico


            Esta frase hecha es ya una realidad diaria en las calles de Melilla. El estrechamiento de las calzadas, la ubicación de las señales sobre las zonas de giro, hacen que los automovilistas «se coman»  literalmente las señales de tráfico. En el Barrio del Real es una situación cotidiana. Los golpes contra las señales de tráfico son constantes. Algunas han sido derribadas hasta tres veces, como la de la calle Cataluña en su intersección con el sentido ascendente de la calle de La Legión. Lo peor es que ésta última ni siquiera ha sido repuesta y ahora no indica la ausencia de preferencia de paso para los vehículos que circulan en dirección a la calle Gurugú. El lunes de este semana que se cierra, un vehículo que giraba hacia la calle Castilla, se tragó la señal de tráfico, junto a la conocida cafetería de La Campana. Esta es la situación que han creado., la del colapso y el caos en el tráfico, tras años de amontonamiento de obras, sin un plan de ciudad colectivo. Se diseñan obras para áreas concretas, pero sin un plan conjunto o colectivo. El resultado es que esas obras provocan la saturación de vías urbanas que nada tenían que ver con las obras.

                 Ninguna administración, salvo que actúe de manera irresponsable, cercena vías principales de tráfico, como ha ocurrido en las calles de La Legión y de Carlos Ramírez de Arellano. La peatoalización de esa calle, provoca una densidad mayor en la colindante Duquesa de La Victoria, lo que convierte en un riesgo el simple hecho de cruzar un paso de peatones. El pasado viernes hubo allí un atropello, y al carecer de vías alternativas para evacuar el tráfico, el embotellamiento fue inmediato. La ambulancia tuvo dificultades para encontrar una posición, que no obstaculizara aún más el tráfico, pese a la actividad de la Policía Local.

                     Todavía no ha empezado al actividad normal de la ciudad. Los melillenses están acabando de regresar en estos días y el curso escolar no ha comenzado aún. En muy poco tiempo vamos a comprobar el impacto que estas obras van a provocar sobre los ciudadanos. El fluido de tráfico de la calle Luis de Sotomayor está estrangulado por el mega paso de peatones (el absurdo entre los absurdos) frente al Parque Hernández.  Todo era propaganda. La realidad es otra cosa.

Melilla, ciudad de peatones


                            El mérito de una crítica es advertir de algo antes de que ocurra el desastre, con tiempo suficiente para rectificar. Ahora, las asociaciones obsesionadas por echar a los vehículos de la ciudad, se han sumado al carro de las críticas, visto el resultado de las absurdas peatonalizaciones de la calle La Legión, de de Carlos Ramírez de Arellano. Sin embargo, decenas de vecinos residentes de estos barrios, advirtieron sin éxito de lo que se les venía encima, e incluso recogieron firmas para intentar modificar los proyectos. Nadie les hizo caso.

                          Si no fuera porque esta absurda obra de la calle Carlos Ramírez de Arellano se ha llevado pro delante un millón de euros, diríamos que se ha hecho un ridículo urbanístico a la altura de los comics de Pepe Gotera y Otilio. Lo terrible es que hablamos de la realidad y no de viñetas. Todo está tan perféctamente colocado, que impide hasta el paso de las bicicletas.  La única que hemos visto circular en este desierto paraje, lo hacía por la zona de la antigua acera, la que debería ser utilizada por los peatones. La zona central no tiene sombra, así que cualquier planta que coloquen allí se achicharrará sin remedio.  Las farolas en el centro de la calle son relojes de Sol perfectos.

                        Este obra es peligrosa para personas invidentes, se diría que está ideada para provocar accidentes. Las farolas en el centro impiden el paso de vehículos de emergencias y serán quitadas de ese posición en una posterior reforma. Los maceteros están colocados para impedir la circulación en línea recta. La obstaculización del paso es constante. Personas en sillas de ruedas o madres con carros de bebé tiene que hacer ondulaciones constantes.  Aquí ya no entra nada, ni siquiera los vehículos de carga para los comercios de la calle. También es verdad que han evitado colocar alambre de espino, barreras antitanque o trincheras. Es un absurdo de un millón de euros.

                          Han expulsado a los coches, es verdad, pero también a los peatones. Se podían haber buscado otras soluciones, como en cualquier otra ciudad española en donde existen verdaderos carriles para bicicletas y áreas peatonalizadas. Melilla sigue derrochan dinero en el centro de la ciudad, mientras los barrios periféricos siguen en situaciones impropias de una ciudad con este presupuesto, y de estas dimensiones.

  Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

El arco que lo sostiene todo


            Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocando al de Verbo de vida, porque la vida se ha manifestado, y nosotros hemos visto y testificamos…..Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos a vosotros, a fin de que también viváis en comunión con nosotros. Carta 1ª de Juan

                            Los arcos centrales del acueducto de Segovia

            Conducir el agua, comunicar dos lugares en diferentes niveles, sortear una dificultad grande. Esa es la función del acueducto de Segovia. En realidad se trata de dos acueductos, o dos puentes. Uno encima del otro. La arcada principal supera los 20 metros de altura en su parte central, más el segundo tramo de arcos que se asienta sobre el primero, sin otro elemento de sustentación que el propio peso, y el ajuste milimétrico y preciso de las piedras, ajustadas unas sobre otras y talladas con rigurosa precisión. Casi dos milenios de historia se muestran ante los ojos y las cámaras de quienes lo fotografían. Desde algunas perspectivas asemejan un inmenso bosque de columnas de piedras. Su única amenaza son los agentes erosivos ambientales, y el propio paso del tiempo.

            Se trata de una obra magnífica, de piedras encajadas y talladas de modo preciso. Se sostiene sobre sí mismo, sin ningún tipo de argamasa o elemento que no sea el propio peso y el ajuste preciso de las piedras. La técnica del arco de medio punto fue traída por los romanos, desde Oriente. la perfeccionaron y la convirtieron en una opción constructiva de primer orden. La capacidad de carga de este tipo de arco es enorme, tratándose de una solución técnica en uso en la actualidad. El siguiente gran avance arquitectónico fue la bóveda, que casi llegaron a desarrollar de modo completo.

       Una imagen impresionante de una obra magnífica. Una metáfora muy adecuada para el regreso del Alminar, tras el necesario periodo de silencio estival. Con la fotografía de una de los arcos centrales visto desde abajo, cumplimos con otra máxima del blog, la de ver  las cosas de otro modo. El Alminar es una comunidad, en la que participan aquellos/as que quieren. Desde aquí mostramos y compartimos aquello que vemos, y damos cuenta de ello. Esto es así desde hace más de cuatro años.

El fuego del infierno


                ¿Creéis que existe un fuego así, que nunca se extingue?, le preguntaba Salieri a Morzart en la película Amadeus. Interrumpiendo el dictado de notas sobre su Réquiem, Mozart le respondió con un sereno y lacónico: Sí. Hablaban del fuego del infierno.

                  El Sol ardiendo como una tea sobre el cielo, dejándolo todo de un rojo encendido al ocultarse. El aire llameante y el agua caliente del mar no ofrecen refugio alguno. Es salir de ella y secarse al instante sobre la piel, para que el aire sofocante vuelva a pegarse sobre ella.

                  Desde que el pasado uno de julio ofreciéramos la vista de la luna llena que daba inicio al mes, casi tres semanas de aires ardientes han abrasado todo el sur peninsular y la casi totalidad del norte de África llegando también hasta el centro de Europa. Un  calor constante y homogéneo, igual en el día que en la noche y que obliga a la vigilia, a la falta de descanso y casi a la pesadilla. Una leve brisa expande más el calor y hace arder todo. El aire es seco y tórrido. No deja ningún rincón a salvo de su abrazo incinerador. La noche no sirve de tregua y el Sol volverá a brillar implacable en apenas unas horas.

                Sin embargo, esto apenas sería un reflejo del Día del Sol de Justicia, o de las llamas del infierno, de ese anunciado fuego que nunca se extingue.

          Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/10/29/el-dia-del-sol-de-justicia/

El brasero solar


 

             Todo resulta ser siempre una combinación de factores. En una ocasión escribí que no creía en la posición privilegiada de La Tierra en el Sistema Solar. La misma posición y distancia pero con un eje perpendicular, convertiría al Planeta Azul en una olla de vapor hirviente. La misma posición y eje inclinado, pero si rotación, haría que tuviésemos dos caras, como La Luna. Una fría y otra en la que ya haría tiempo que habría desaparecido todo rastro de vida humana, animal y vegetal, salvo formas desconocidas que pudieran sobrevivir con temperaturas superiores a 100 grados y a un día perpetuo.

                    Aun así, con la perfecta combinación de estos tres factores (distancia, rotación y eje inclinado), hay inmensas zonas del planeta que son desiertos, hirvientes o helados, sin que haya mediado la nefasta acción del hombre sobre el clima terrestre. Solo se puede sobrevivir en una estrecha franja del planeta y ayudados por otra combinación de factores climatológicos, y a la acción de la especie humana sobre el entorno.

                       Melilla es la única ciudad que desde una determinada posición, puede ser fotografiada entera. No sé si estas tres fotografías, de toda la ciudad, darán una idea del brasero en el que hemos vivido en los últimos 10 días, especialmente en la parte central de esta última semana.  Las imágenes son del día en el que hizo más calor. El aire parece arder. La sensación de calor se transmite en las imágenes. Todo parecía asolado.

Gobernando con su enemigo


                                Digan lo que digan o silencien lo que silencien, lo que está sucediendo en Melilla es evidente para los que están en la trinchera de observación,  que rodea a la lucha política. Ocurre que en nuestra ciudad no hay analistas políticos que se arriesguen a hacer conjeturas, o es un tipo de opinión que no se fomenta, salvo en los editoriales, que son siempre interesados y nada imparciales.

              La enemistad política y personal entre el presidente Imbroda y el que fuera el primer presidente de la ciudad, Ignacio Velázquez, es tanto política como personal, y hunde sus raíces en la noche de los tiempos. A Ignacio Velázquez no se le publicaban fotos de sus ruedas de prensa, y en algunas ocasiones ni siquiera se le citaba. Eran las consignas impartidas en una ciudad, en la que existe una censura de prensa no reconocida, pese a estar prohibida por La Constitución. Esto es algo que sucede en todos los medios de comunicación de España, pero enmascarado bajo todo tipo de eufemismos. La información que nos ofrecen esta muy cribada. Por eso llama la atención al entrevista de 3 páginas con Ignacio Velázquez, presidente del PPL  y que sin embargo no ha sido subida a internet, publicada por el diario El Faro.

               Quién hasta este momento disponía de una cobertura ínfima, y del que no se publicaban fotografías, recibe de repente un  despliegue máximo. Quien lea detenidamente la entrevista, podrá entender de qué manera se va a atar en corto, al recién elegido como Presidente de Melilla.

                          El Presidente en el nido de las águilas

             El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, siempre acude a los actos y celebraciones públicas     de la ciudad, y siempre se deja ver, aunque sea solo unos instantes. La cercanía es mayor en la Feria medieval, dada la estrechez del lugar, y en donde suele siempre protagonizar imágenes interesantes y que dan pie a comentarios de varios sentidos. Eso sí, se dispone solo de un instante y se precisa estar muy atento a lo que sucede alrededor. Ningún encuentro es forzado y todo sucede bajo las reglas del azar. Este año se ha dejado ver junto a la muestra de aves rapaces, en el nido de las águilas, algunas muy llamativas y vistosas. Las aves rapaces siempre resulta enigmáticas y cautivadoras, con su siempre atenta mirada.

                En toda esta situación de pacto forzado, hay un elemento de desequilibrio en la oposición, y es la presencia de Ciudadanos (la lista sin partido), sobre cuyo futuro político nada puede preverse. Las elecciones generales del próximo otoño, harán volver parte de esos votos hacia el Partido Popular, lo que podría conducir a esta neoformación hacia una desaparición paulatina, algo más rápida que las del PPL del propio Ignacio Velázquez. La situación actual es inestable, y en un futuro próximo  le podrían no faltar otros apoyos al Presidente actual.

                     La previsible derrota electoral del Partido Popular en el conjunto del Estado, puede convertir en humo los actuales pactos, y alterar por completo el desintegrado panorama político presente. El Gobierno de Rajoy se sustenta sobre una mayoría parlamentaria, que ya no tiene el mismo sustento social. Un cambio deseable de mayorías en Madrid, volvería a dejar aislado al gobierno de Melilla. El futuro estable de la ciudad, pasaría ya por pactar cualquier gobierno, o conformar cualquier alternativa política, con Coalición por Melilla.  Cuanto más se tarde en aceptar esta realidad, peor será.