La cuestión de los vados


Vados en Melilla

                 En Melilla es difícil aparcar, como en cualquier otra ciudad. Para garantizarse el aparcamiento, o un tiempo determinado durante una franja horaria, existe los vados, entendiéndose por vado en la vía pública toda modificación de estructura de la acera y bordillo destinada exclusivamente a facilitar el acceso de vehículos a locales sitos en las fincas frente a las que se practique. Hay vados permanentes y otros limitados, generalmente para carga y descarga. En nuestra ciudad, la señalización de los vados es confusa. En Almería, junto a la licencia municipal, se instala una pequeña placa metálica, en la que figura el número del año correspondiente. Así se sabe si ese vado está vigente o  no. El vado debe estar apoyado por la pintura amarilla en el bordillo de la acera y esto nos lleva a una nueva cuestión, y es la del tamaño del mismo, que en principio debe ser el mismo que el de la embocadura del garaje al que se debe acceder. Ocurre también, que en algunas zonas, si la zona de vado coincide con el de la puerta a la que se pretende acceder, y dada la estrechez de algunas calles, la maniobrabilidad no existe, por lo que algunos pintan la zona amarilla un poco más de la cuenta. La sensación, como viene siendo habitual en nuestra ciudad, es la que todo funciona con demasiada manga ancha. Las licencias de garajes y habitabilidad se conceden con excesiva benevolencia, sobre todo en las nuevas construcciones de los barrios del Real, Monte de La Libertad, Tesorillo, Cabrerizas, El Rastro y luego aparcar resulta toda una hazaña. Hay que regular con cierto criterio y luego vigilar. La pregunta es: ¿ Cómo se sabe si una licencia de vado está en vigor?.  Este que muestro es de la avenida de  Castelar, pero podría ser de cualquier otro lugar de la ciudad.

Los puentes de Melilla


                        El nombre de los puentes en Melilla

          El territorio de la ciudad de Melilla está dividido por el cauce del Río de Oro, y también el de otros ríos, tan históricos como el mencionado, el arroyo Mezquita y el de Farhana. Todos esos cauces y la abundancia de agua hicieron de «las tierras circundantes» un entorno habitable y fértil.

           A partir del Tratado de Ampliación de Límites de la ciudad en 1860, se inició la desviación y encauzamiento del Río de Oro (1872), así como la correspondiente construcción de puentes para comunicar las dos partes en las que había quedado dividido el nuevo territorio melillense. La mayor parte de los puentes se construyeron en esa época y en la etapa de Protectorado Español. El franquismo, tan dado a la construcción de pantanos y esperpénticos monumentos auto conmemorativos, nos dejó secos en lo que a la construcción de nuevos puentes se refiere. En realidad, el régimen franquista no tendió puentes con nadie, sino todo lo contrario.

              Hubo que esperar a La Democracia para ver en nuestra ciudad la construcción de nuevos puentes, como el del Paseo Marítimo, el nuevo del Tesorillo, y el que comunica la carretera de Hidúm con la barriada de La Constitución.

                             Confusión en la denominación de los puentes

           Una de las características de los puentes de Melilla, que han sufrido grandes transformaciones desde su inauguración (algunos ya no existen), es la confusión en cuanto a su nombre. Cada uno los denomina como quiere, y no es infrecuente ver fotografías de un mismo puente, denominado de maneras distintas. El único intento serio por catalogar el nombre y la historia de los puentes melillenses, se llevó a cabo por parte de la Asociación de Estudios Melillenses, en el callejero ilustrado que editó el Ayuntamiento en 1997. Es usual seguir denominando como puente «de los alemanes», a un puente que jamás se ha llamado así, y que es el del Ferrocarril o de La Minas del Rif, junto a los edificios del Centro Asistencial, y que une los dos tramos de la calle Alcalde Antonio Díez.

                             Obras en el puente del General Marina

             El lunes 11 de febrero se cerrará al tráfico el puente del general Marina, que sin embargo es más conocido como el puente de «Triana», aunque jamás se ha llamado así. Existía en este punto, un puente llamado de la Reina Victoria, que por su posición fotográfica, coincide con el del General Marina. No sé si este último sustituyó al anterior, o se trata de un puente desaparecido.

El regreso del lado oscuro


         Hacía mucho que no volvíamos a notar sus efectos, casi desde el principio del Alminar, pero el lado oscuro ha vuelto y ha partido el Explorador de Windows. El ordenador central del Alminar apenas pudo ser utilizado ayer. Afortunadamente trabajamos con el disco del sistema operativo original, lo que permite una reinstalación, y evita que la información y los archivos se pierdan. Nuestros conocimientos informáticos son exiguos pero eficientes, y constituyen una base estrecha pero sólida. Nadie está a salvo de nada. La informática es un mundo extenso y también muy vulnerable. Casi nadie y casa nada puede resistir un ciber ataque. Hemos salido a flote con una instalación de urgencia y también con el explorador de Google, el Chrome. Esta noche volveremos a intentar reanudar nuestra singladura. La última vez que sentimos los efectos del lado oscuro, teníamos  187 visitas diarias, la 1/4 parte que las actuales.

          Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/21/el-lado-oscuro/

Trabajar con dignidad


Denunciar los abusos es necesario y efectivo

            Hace cuatro días denunciábamos desde El Alminar, la condiciones en las que desempeñaban su labor una cuadrilla de obreros, en la renovación del pavimento del aparcamiento del Puerto Deportivo de Melilla, dependiente de la Autoridad Portuaria. Esos obreros retiraban los fragmentos del pavimento a mano, sin herramientas de ningún tipo, sin carretillas, ni protección para las manos. Hoy, al inicio de la semana, estaba la misma cuadrilla trabajando en el mismo lugar, pero hoy tenían a su disposición una carretilla, un cepillo para barrer los escombros, un pico y un pala.

        Siempre hay alguien al otro lado. Está claro que leen este blog, y que han sentido vergüenza, aunque solo sea por esta vez. Hay que seguir luchando por defender los derechos laborales y sociales conquistados a lo largo de muchas décadas y siglos. No se puede dejar todo en manos de los depredadores del liberalismo. No nos podemos ni rendir, ni bajar la guardia. Estar aquí, en la línea del frente, es muy duro, pero a veces  gratifica el ver los resultados, el poder ayudar a los más desprotegidos. También contamos con toda una legión de amigos y colaboradores, con muchas personas que no nos dejan solos. Por eso seguimos aquí.

        Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/01/24/el-duro-trabajo-del-obrero/

 

Imágenes del inicio de año


  Inmigración, rebajas, baches y La Cañada de Hidúm

        Diversas imágenes han llamado mi atención en este inicio de año en Melilla, o me he encontrado con ellas, como se prefiera. La inmigración sigue siendo  incesante. Todos los días, a primeras horas de la mañana, decenas de centro africanos se concentran frente a la sede del Cuerpo Nacional de Policía, registrándose tras una entrada, o en espera de obtener el pase a la península. Los inmigrantes, al día en que se les autoriza el tránsito al resto del territorio nacional, le llaman: «The freedom day», el día de la libertad. El pasado año, el primero de gobierno íntegramente popular, después del septenio del partido socialista, la inmigración ha alcanzado su máximo histórico, incrementándose en un 10% sobre el año anterior.

             Otra imagen que se produce  vez tras vez,  en los periodos de rebajas,  en las franquicias comerciales que se han asentado en nuestra ciudad, es la de la ropa tirada por el suelo sin ninguna consideración. Las cosas pueden caerse, pero esa cantidad de ropa en los suelos, más bien parece la de una total falta de consideración, que no se produce ni siquiera en los mercadillos callejeros. Hay una manera de comprar en nuestra ciudad, que resulta insólita, chocante.

            Los baches, el deterioro de las calzadas, mil veces fragmentadas por las obras, muchas descoordinadas, resultan una  incomodidad y un peligro. En este de la calle Comisario Valero, un vehículo ha hincado la rueda esta mañana. Por el ruido, parecía que había rajado el amortiguador. No puede ser, el estado de la ciudad resulta bastante deficitario. No se corresponde con el dinero que se gasta en el mantenimiento de la misma.

            Y por último una imagen de la carretera de Hidúm, en donde esta tarde  la Policía Local ha cortado el acceso rodado al barrio, a la altura de la Urbanización Las Palmeras. Da la sensación de que vivimos sobre un polvorín social, que puede estallar en cualquier momento. Hay demasiada pobreza, demasiado paro, demasiada gestión ineficaz. Los altos cargos del Distrito IV y V ya están nombrados, pero no se ve el desarrollo. Es una política de parcheo.

Como cabras en jardines


Las imágenes inverosímiles de Melilla

          En las ciudades, los niños y el resto de las personas apenas están ya en contacto con el mundo animal y natural. Como mucho, en los parques con animales, pueden verse algunos patos o carpas. Gorriones, palomas, gatos o perros, componen la máxima fauna que puede verse,  salvo las excentricidades de algunas mascotas.  Entre las exclusividades de nuestra ciudad, está el pastoreo. Los cabreros y pastores todavía ejercen su actividad, tanto en zonas céntricas, como en otras periféricas.

        Es normal ver cabras y ovejas en La Cañada de Hidum, o en Cabrerizas, que por algo se llaman así, pero no en el centro de Melilla, a muy pocos metros del Parador Nacional de Turismo y apenas algo por encima del emblemático y faraonico Kursaal.  La imagen resulta reconfortante, aparte de que las cabras dan buena cuenta de los bien cuidados «jardines» de la Consejería de Medio Ambiente. La frondosidad del verde, y lo variado del mismo, hace pensar en que estos animales también tienen su derecho a su » buffet libre», a su exclusiva escuela de hostelería. Todo no van a ser comilonas en el V Pino. Si existe todavía algo gratuito y sin coste para el erario público, que lo disfruten, aunque sean las cabras.

Melilla y las imágenes inverosímiles


Retiradores

Retiradores

                 Melilla es la ciudad de los hechos imposibles y de la imágenes inverosímiles. En días pasados circulaba por la calle Astilleros en dirección al Real, cuando de repente vi a una antena parabólica moverse.  Por un momento me sentí transportado al espacio exterior, como tripulante o piloto de una nave espacial, en busca de satélites abandonados, y que pudieran constituir un peligro para vuelos orbitales tripulados, en misión para identificar a la «chatarra galáctica» y poder así retirarla. Esto sería el sueño, la realidad es que se trata de un retirador de chatarra, de todas aquellas cosas que no se reciclan en la ciudad  y que encuentran otro uso, o una segunda vida en Marruecos. Un satélite en desuso es arrojado más allá de la órbita terrestre, o proyectado hacia la atmósfera, en donde se desintegrará abrasado por el contacto con el oxígeno. A esta  antena parabólica le espera la fundición de Taouima o la instalación en otra vivienda. En Marruecos todavía existe el mundo analógico, y la recepción de las señales de televisión por el aire y las ondas.

           Hace no mucho el gobierno de la ciudad puso en marcha un reglamente para impedir  esta actividad, que a nadie perjudica, que beneficia a Melilla y que sirve de sustento a un gran número de personas al otro lado de la frontera.

                Llevaba la cámara a mano, y en cuanto se abrió el semáforo, pude realizar esta instantánea casi inverosímil.