Volveremos siempre a Trápana


                    Melilla es una ciudad cíclica. Todo lo que pasa y nos escandaliza ha pasado ya anteriormente. Hace un año hubo ola de calor, rotura de tuberías de aguas fecales sobre nuestra maltratada playa urbana, y la gente buscándose la vida para bañarse en los mismos sitios en donde tradicionalmente se ha hecho. Cala de Trápana, ensenada de Los Galápagos, Aguadú, playa de La Alcazaba. Es una paradoja o quizá no, pero en donde no actúa la mano del hombre, ni la del gobierno local, la situación es paradisiaca. El 18 de julio de 2011, en las entradas del Alminar perdido, hice un comentario sobre gente bañándose en esa evocadora playa, tan vinculada a la historia de Melilla.

          Hoy con playa azul cerrada hasta nueva orden de La Autoridad, los melillenses volvían a recorrer senderos olvidados para acceder a esta playa, que ofrece siempre imágenes idílicas, de absoluta reconciliación con la naturaleza, esa que afortunadamente está al margen de la acción de nuestro gobierno y de su promoción turística.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/07/18/la-cala-de-trapana/

Cabinas telefónicas en Melilla


                                 Relíquias útiles

   En Melilla todavía pueden verse cuatro o cinco de las antiguas cabinas telefónicas, que a la luz de las nuevas tecnologías de comunicación se nos aparecen como artefactos antediluvianos o totalmente anacrónicos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A la compañía Movistar, antes Telefónica, le cuesta mucho dinero su mantenimiento, pero siguen resultando muy útiles, pues no siempre se dispone de una teléfono móvil, de hecho todavía hay quien no lo tiene y solo efectúa sus llamadas por las lineas regulares, las de cableado. Muchas veces nos encontramos con la sorpresa de que hemos olvidado el teléfono móvil, o no se ha descargado la batería, o también, se ha desconectado el satélite y nos encontramos con una zona de sombra o de apagón y no podemos efectuar la llamada. En una situación así, tener cerca un «poste telefónico» resuelve más de una situación comprometida.

          Si uno lo piensa, ya resulta extraño hablar con un poste, metiendo una moneda en una ranura  y que alguien te oiga. Resulta más lógico y aceptado coger una pastilla de plástico y hablar con alguien al otro lado del mundo y sin necesidad de cables o hilos,  enviarle una fotografía por el aire, o el eter, que tanto da. ¿Cuánto durarán las cabina?. Nadie lo sabe, pero de momento, ya las he utilizado recientemente y siguen siendo muy útiles. Nunca se puede desdeñar lo viejo solo por serlo; ni tampoco por su aspecto. Hay cosas que aunque no reparemos en ellas, son necesarias.

Revientan una parte del monolito de Arruit


         

              El ángulo izquierdo del monolito de Monte Arruit ha sido deshecho de un golpe. Es la fractura más grande del histórico monolito, desde que empezáramos a dar noticia de su lento deterioro el día 4 de enero de 2012 (https://elalminardemelilla.com/2012/01/04/el-monolito-de-monte-arruit/). Fue una primera entrada con 68 comentarios. Luego seguirían otras entradas como la del 8 de febrero con 77 comentarios y otras dos posteriores. Lo sucedido ya no admite añadir nada más. Han pasado 7 meses y el daño al monolito es ya irreparable.

Bote con V de barco


          

        Sábado. Apacible tarde de playa en un nuestro deficiente litoral costero. El cambio a levante todavía no ha enturbiado el agua de modo definitivo y asqueroso. Nuestras playas todavía no han recibido la bandera azul, aunque quizá este año no haya suficiente dinero para comprarlas. Pese a todo, iba dispuesto a pasar una horas agradables, a bañarme con mi familia y amigos, sobre todo para que las niñas jueguen en el agua y en la arena. Este verano no pienso buscar defectos en las playas. Son tan evidentes y el aspecto de las instalaciones tiene tal grado de decadencia, que no pienso pasarme otro verano como el pasado, con las decenas de entradas sobre «el verano azul de Melilla». También hay que decir y reflejar el grado de maltrato que el melillense inflige al dominio público.

       Al llegar a la zona de La Hípica destacaba una novedad. La instalación de una embarcación perteneciente a la Compañía de Mar. Un homenaje más a la Melilla marinera, en este caso a la marina militar. No hay nada que objetar, salvo en el caso de que la restauración del barco hubiese costado los 200.000€ habituales. Pensé: «Cuando salgamos del agua hago las fotos. Me gusta más la tibia luz del ocaso».

        Concluye la tarde de playa. Recogémos los enseres playeros y los cargo en dos viajes hasta el coche. Percibo algo raro, creo que he visto escrito «vote», de embarcación con uve. ¡ No puede ser !. Al regresar del coche veo la palabra «Bote mixto» correctamente escrita. Me dirijo a la parte trasera de la embarcación y allí, tras recorrer toda la eslora del barco,  veo claramente la errata: «Vote Mixto».  

          Saco la cámara y reflejo el hecho. Mañana o pasado, lo corregirán, pero El Alminar ha llegado antes.    La errata está en la popa, en donde el enemigo suele asestar los golpes más duros.

 

La madre de todas las placas


    

                 Siempre me ha gustado el milagro de las bodas de Canaan por dos motivos. El primero es porque siempre me ha parecido un buen detalle el reservar algo de  lo mejor para el final. El segundo es porque se demuestra lo que es «una madre». Los invitados de la boda se habían quedado sin vino y María, madre de Jesucristo le hace notar el hecho a su hijo: «No tienen vino», a lo que su hijo  responde de no muy buen modo: ¿Y qué tiene que ver eso contigo y conmigo?. María, madre de Dios, pasa directamente del desplante de su hijo y le dice a los criados que llenen seis tinajas de agua. Seguidamente les advierte: «Haced lo que Él os diga».  Sin necesidad de repetírselo, no duda ni por un instante, que su hijo va a convertir el agua en vino. Eso es una madre, pero también es algo que La Iglesia no ha conseguido comprender todavía. Una madre le dice a su hijo lo que tiene que hacer, por muy Hijo de Dios que sea.  Como dice mi cuñada Mabel: «Una madre es siempre una madre».

                      La madre de todas las placas

         Por el motivo anterior, cuando se quiere aludir a que algo es lo más de lo más, se alude a que es la madre de todo, inmortal concepto acuñado por el dictador iraquí y gran amigo de Occidente Sadam Hussein. Hemos hablado de placas de todas las formas, tamaños, colores y sabores, pero no habíamos llegado hasta «la placa», la que puede ser considerada como la madre de todas las placas de Melilla. Hay cosas muy singulares en esta placa, instalada en el nº 1, por supuesto,  de la calle Castillejos.

        Sorprende lo tardío de su erección, año 1971, en la ciudad que tanto le amaba. Llama la atención la desconsideración hacia el Jefe del Estado, al que solo se llama D. Francisco, como si fuera uno más. El modo correcto de denominarlo era: «Su Excelencia el Jefe del Estado,  Generalísimo Franco», nunca D. Francisco. El último dato erróneo de la placa es que en esa casa nunca vivió el Jefe del Estado, si no el Jefe del Tercio de Extranjeros o La Legión, una vez que la divina providencia le hubiese auxiliado una vez más, quitándole de en medio al Tte. Coronel Valenzuela.

     Nota:    Este es el único número que nunca cambia por más remodelaciones del callejero que se hagan. También es el único número que nadie se atreve a cambiar, que todo hay que decirlo.

    PD: Como en las bodas de Canaan, solo relatadas por el evangelista Juan, en El Alminar estamos reservando lo mejor para este, ya próximo, final de la primera etapa. 

El gimnasio fantasmal


         

              El presidente portuario de Melilla, el singular D. Arturo, concede una entrevista a la cadena SER en diciembre de 2011 y dice: » Melilla vive de espaldas a su estación marítima, aquí hay una magnífica cafetería/restaurante, al qe se puede venir y disfrutar a la vez de unas vistas maravillosas». Cuatro meses después cierran la cafetería/restaurante y abren un gimnasio. No tiene lógica alguna. No creo que en ninguna estación marítima, de ferrocarril  o aeropuerto de toda Europa, exista un sólo gimnasio. No se entiende qué función puede tener un establecimiento de este tipo, en un edificio de tránsito de pasajeros. Tampoco ayuda el que la zona colindante al gimnasio esté semi abandonada, con las paredes sin enfoscar, y con el aspecto de ser un cuarto de los trastos portuarios.

        Los aeropuertos, las estaciones de ferrocarril, o los puertos, se utilizan para transportar viajeros. Las cosas que debe haber en estos edificios y que de hecho hay, son muy determinadas: Zonas de ocio, cafeterías, tiendas, o incluso centros comerciales. En Melilla han decidido, los responsables de esto, que tenemos que marchar con el paso cambiado y al revés del mundo. Un pasajero de la Estación Marítima de Melilla ya no tiene lugar en dónde sentarse, en donde cenar, desayunar o almorzar, o simplemente esperar el horario de salida de su barco. No hay tiendas, la mini cafetería tiene un horario muy limitado, no hay ni siquiera un cajero automático. No hay nada.

        El pasajero que sale o llega a Meilla por la noche se encuentra con que no dispone de un lugar para tomar un café. Si el barco sale en un horario nocturno o incluso de madrugada, solo ve el ambiente fantasmal del gimnasio. Es una visión irreal. La propaganda lo presentó como lo más sofisticado del planeta y la verdad es que resulta bastante normalito, tiene el aspecto de ser un gimnasio. La pregunta principal es qué modelo de Estación Marítima están buscando, si es que tienen alguno en mente.

       Dentro de poco, la operación Paso del Estrecho pondrá a prueba nuestra a la Estación Marítima Master del Universo, y la verdad es que no hay nada que ofrecer al viajero. Ningún área de descanso, ningún establecimiento comercial, ningún restaurante. Es una visión fantasmal. Una Estación Marítima es por definición un lugar de tránsito. La impresión que da la nuestra es que se quiere que salgamos de ella disparados, como almas que lleva el diablo.

Stalin, el regreso


           Y sus discípulos melillenses

       Iosiv Vissarionovich Djugashvili, también conocido como Beso, o incluso como Stalin (acero), el hombre al que nadie llamaba por su nombre, porque todos le llamaban «camarada Stalin», fue un depurador de..fotografías. Creo que fue el primero en el mundo en darse cuenta de que la historia podía manipularse abiertamente, incluso fue pionero en la depuración fotográfica. No bastaba con eliminar al adversario, sino que además debía borrarse todo rastro de su recuerdo, incluso en libros oficiales.  Stalin murió, pero sus métodos depurativos quedaron intectos, incluso fueron perfeccionados. Un insigne melillense, el más insigne de todos, Fernando Arrabal, ha sido  borrado de cualquier díptico promocional, por haber apoyado abiertamente el regreso político y físico de Ignacio Velázquez. Ocurre que Fernando Arrabal es más grande que todos, es un inmortal. Su nombre y su obra permanecerá, cuando absolutamente todos los hombres del presente ya no sean  recordados por nadie.

     La actividades de Stalin, su obsesión por la manipulación de la historia, fueron denunciadas por George Orwell en 1984 y en Granja Animal. Modificaba la historia a su antojo, tanto, que inició el borrado de personajes de las fotografías, un técnica algo burda en aquellos años, década de 1930, pero que abría una puerta nueva a la falsificación de la historia. El adversario político era hecho desaparecer de cualquier lugar, libro, placa o recuerdo. Sus técnicas manipuladoras, eran toscas. No podemos imaginar lo que hubiese podido hacer si pudiera haber contado con las técnicas actuales. Lo que no se comprende es que con los modernísimos programas de retocado de fotografías, se recurra, en el año 2012, al burdo y tosco tijeretazo. Mal está hacerlo, pero mucho peor es hacerlo mal.

        En 1938, quedarse con una fotografía original de Stalin paseando junto  Nikolai Yezhov junto al río Moscova podía constituir un riesgo, sobre todo, cuando se había dado la orden de destruir todas las fotografías anteriores. En 2012 no tiene sentido alguno, sobre todo porque siempre hay alguien que tiene el libro anterior, el actual, y está dispuesto a mostralo en cuanto se lo pidan, como es el caso.

        La tosquedad del asunto es de tal calibre, que demanda o exige una dimisión inmediata. No se puede seguir al frente de la Cultura de Melilla, después de haber consentido, ordenado o autorizado algo así. Además está la parte con más calado, la impresión o edición de 4000 libros, que nadie ha visto, que no están en Melilla y todo por la módica cantidad de 70.000€ . Hay motivos para dudar de todo, incluso de que se hallan editado esos 4000 ejemplares. Hay que explicar todo, hasta el más mínimo detalle,  y responder hasta la última pregunta. Luego que cada cual actúe en consecuencia.

         Relato de los hechos

 En 1997, con ocasión de los actos de conmemoración del V Centerario de la Conquista de Melilla, se recibe en la ciudad a una delegación de judios melillenses afincados en Israel. Devolvían la visita que un año antes, 1996, se había realizado a  la ciudad de  Jerusalem, en donde se funda la Casa de Melilla, editándose en libro conmemorativo en 1998. El Presidente era en aquel entonces Ignacio Velázquez Rivera (1991-1998).

         Diez años después se repite la visita a Jerusalem, en ese momento el presidente es ya Juan José Imbroda. Se siguen los pasos marcados anteriormente y se reedita otro libro conmemorativo, pero en vez de hacer uno nuevo, recordando las dos visitas, se procede a hacer fusilería del texto anterior. Se recortan algunas fotos, se hacen desaparecer otras y se incluyen fotografías nuevas. La nueva edición de 2008 consta de 4000 ejemplares, de los cuales, no hay ni uno solo en biblioteca alguna de Melilla. Se hace desaparecer de la historia al anterior Presidente de Melilla.