La Cofradía Alauía de Melilla


          La cofradía o tarika Alauía de Melilla está situada en el cerro denominado como de la Palma Santa, y también Loma del viento. La cofradía Alauía fue fundada en Argelia en 1921 por Sidi Ahmed Ben Mohammed Alauía, que extendió su predicación hacia el interior de Marruecos y traspasó la frontera del Muluya, llegando hasta Melilla. Sidi Hamed, conocido como el santón de Mostaganen, tuvo como discípulo a Sidi Mohammadi Hach Tahar, fue el iniciador de la predicación en la zona de Guelaya, Quebdana y Beni Said. Sus seguidores llegaron a sobrepasar el millar.

            Como explica el arabista ceutí Clemente Cerdeira, con ánimo erudito y científico, las cofradías eran intentos personales de místicos sufíes, que predicaban el islam, manteniendo las tradiciones de la zona. Sin ellos, los santones, y sin ellas, las cofradías, la expansión del islam no hubiese sido ni homogénea, ni profunda. No todas llegaban a cuajar y consolidarse, desapareciendo con el tiempo la mayor parte de ellas.

             En Melilla, el militar, articulista y autor de la novela «La hija de Marte», Francisco Carcaño, dedicó varios artículos a la implantación de esta cofradía, a la que él llamaba secta. En los momentos en que escribe el militar, todavía se está bajo el impacto del Desastre de Annual, por lo que atribuye a esta predicación, el levantamiento de las cábilas contra el ejército colonial español. Cita además una frase del infausto general Silvestre, en la que relacionada la evidente tensión en el Rif, con la predicación «alauíta», a la que llamaban así por error. La frase dice de silvestre es la siguiente: «la nube que se presenta en la zona, nube negra y que inspira seria inquietud, es la cuestión de la secta alauíta». Como a muchos otros autores, fue evolucionando desde la típica y tópica mentalidad colonial, hacia otra más considerada con la cultura y la mentalidad del Rif. Esta evolución se notaría mucho en sus «Rifeñerías».

                                   La Zauía Alauía de Melilla

                 El rifeño del campo exterior de Melilla que trajo hasta el perímetro la predicación de Ben- Alauía, fue Sidi Mohammedi Hach Tahar, que sufrió 9 años de cautiverio bajo la acusación, infundada, de haber instigado el levantamiento de las cábilas contra España, como si no hubiesen bastado los errores de la política colonial española y las luchas entre los espadones, entre los que se encontraba el general Silvestre. Era un hombre pacífico y estudioso del Corán.

                    Lo que no es tan conocido, es que la mezquita indígena en la que se implantó la predicación alauía, no estaba en el emplazamiento actual, sino en la parte alta de la loma, junto a la zona de demarcación fronteriza. La mezquita original fue derribada en 1937, y se edificó la actual, aunque de menores dimensiones, en el año 1938. Como en aquel entonces los rifeños estaban ayudando en masa a la causa de Franco, se volvió a hacer surgir el ideario mítico del pasado común hispano-musulmán, unidos en la misma causa contra el enemigo ateo, o sea, La República. El franquismo convertía al rifeño, sin pudor alguno, en amigo o enemigo según las necesidades del momento.

                  El nuevo edificio, fue inaugurado el día 8 de marzo de 1938, y se le cita como Medarsa Tanauía de Farhana, siendo construido a lo largo de todo el año 1937. Lo que se dice claramente es que fue emplazado en el lugar exacto que ocupara la anterior mezquita indígena. Lo que todavía ofrece dudas es si hubo de ser reedificada de nuevo tras la independencia de Marruecos en 1956,como afirman los más ancianos de la loma, que dicen que hubo de ser trasladada, ya que la edificación del Protectorado, caía en la zona de demarcación fronteriza. La edificación actual data de 1997, en la que casi reedificada, dado el estado ruinoso que presentaba, y ocupa una extensión de 900 m².

               La Medarsa Tanauía de Frahana, tuvo un coste de 62.400  pesetas, e incluía patio, escuela coránica, mezquita, consultorio medico y un aljibe de 16.000 m³. El director de la obra fue Francisco Hernanz,  y Florido el contratista. El proyecto fue inaugurado por el Interventor Regional Tte. Coronel Bermejo, el Rector de Estudios Islámicos Sidi Mohamed el Murir; y sus primeros profesores fueron Mohamed Achemelal, Pérez Recio, Andrade y Queipo.

                           Una tarde en  la Zauía Alauía 

                 Todos los jueves, tras la caída del Sol, los fieles de la Zauía celebran un rito que consiste en comer un plato de cous-cous con leche, en conmemoración de lo que hiciera el profeta Mahoma. En el año 2009 fui invitado por Hach Mimón, ya fallecido, e hijo del fundador de la Tarika a compartir esa ceremonia. Fue una tarde apacible en la que además, me permitió hacerle una fotografía junto a la tumba de su padre. Hach Mimón no pude ver cumplido su deseo de ser enterrado allí mismo, junto a su padre.

                     Todos los años, en el mes de julio, se celebra allí una romería a la que acuden personas de muy diversos países. La neoislamización impuesta y sufragada por Arabia Saudí, está haciendo disminuir la afluencia a estos lugares de culto, que en muchos otros lugares están siendo destruidos, como el morabito de Sidi Hamed el Hach en la parte más alta del Gurugú, y que es el verdadero nombre del macizo montañoso que rodea a Melilla.

Diego Martínez Barrio en Melilla


         La visita olvidada de un jefe de gobierno de La República a Melilla

Enrique Delgado

                       La II República  fue un proyecto del pueblo español, construido por hombres y mujeres. El paso del tiempo deja apenas unos pocos de esos nombres en el acerbo común de la gente. Esta criba es inexorable y nada ni nadie escapa a ella. Uno de esos nombres que ha permanecido vinculado a la esencia de la II República es Diego Martínez Barrio, nacido en Sevilla en 1883 y muerto en el exilio en Francia en 1962. Los recuerdos son un complemento de los hechos, pero son débiles, por eso deben estar apoyados por los datos históricos y por las imágenes.

                   Diego Martínez Barrio lo fue todo en la II República, desde ministro de Comunicaciones y de La Gobernación, hasta Presidente de Las Cortes y de forma interina, Presidente de La República. Su militancia política pasó desde el Partido Radical de Alejandro Lerroux, hasta el Partido Radical Demócrata (fundado por él mismo), con el que acabaría integrándose en la Unión Republicana y finalmente en el Frente Popular.

                     También es un hecho su pertenencia a la masonería, ingresando en la Gran Logia de Andalucía, con el apodo de Justicia., y en la que alcanzaría el grado máximo de Gran Maestre. Su visita a Melilla en 1935, está relacionada con ambas cosas, tanto la relacionada con su actividad política, como la que le unía a la masonería.

                          Diego  Martínez Barrio en Melilla, 21 de abril de 1935

               En la sección Plaza y Campo, el diario El Telegrama del Rif del día 18 de abril, informaba de la próxima presencia de Melilla, de Diego Martínez Barrio y Manuel Torres Campaña, pertenecientes ambos a Unión Republicana. El breve informaba de que se llevaría a cabo un mitin en el teatro Perelló y un posterior homenaje en Los Viveros municipales.

           A las 11 de la mañana del 21 de abril, se celebró el acto político, con los discursos de Fernández Labandera y Giner de los Ríos (ambos ex diputados), Martínez Barrio, Torres Campaña, que fueron presentados por el presidente de la formación en Melilla, Aguilar Lagos. La importancia del acto, dada la importancia y talla política de los intervinientes, ha sido completamente oscurecida en la historia de Melilla. No son éstos, el tipo de hechos que interesa recordar en nuestra ciudad.  Diego Martínez Barrio es la más alta personalidad de  La República que estuvo en la ciudad de Melilla.

                Texto histórico y palabras de Martínez Barrio en Melilla

        «Hace tiempo que acariciaba la idea de visitar esta ciudad. Me ocurría con ella lo que con la otra, que a la subida del Estrecho, es vigía y avanzada de España. Sentía afecto por esta ciudad y por conocerla íntimamente, por estudiar más de cerca sus problemas y necesidades. Estas dos ciudades constituyen dos razones de su preferencia: estos  pueblos, colonia de otros días gloriosos de la historia de España, están constituidos por aquellos que vieron caer una civilización en el solar peninsular y la abandonaron para rendir aquí fruto a su trabajo. Otra razón es que a Ceuta y Melilla han venido de antiguo, hombres de España, y cada uno trajo un drama o una aspiración, forzándose en laborar y en ser cada uno un formidable ejemplo en el orden individual. En cada uno ve a un señor que trabajó con el pensamiento puesto en la tierra que abandonó. Vosotros, españoles radicados aquí, que sentís como propios los anhelos de la libertad, presentad la demanda de vuestras aspiraciones, que os corresponden, porque este concurso a La República lo hacéis a la Patria y a la Humanidad, dueña futura de sus destinos».

                     Luego prosiguió con un análisis detallado de la situación política de España, en la que ya se barruntaba la conspiración de las derechas y de las fuerzas más reaccionarias, contra La República. Al término del acto político, fue objeto de un homenaje en los Viveros Municipales, en donde departió con correligionarios y con todos los que quisieron intercambiar unas palabras con él. La presentación la realizó el concejal José Marín Figueras, asesinado en el parque Hernández por miembros de Falange, el 3 de agosto de 1936

                     Por la tarde, recibió en la sede de Unión Republicana a los integrantes de su partido. En la mañana del lunes, 22 de abril,  se trasladó a la localidad de Nador, en donde fue recibido por José Mª Burgos Nicolás y las autoridades de la zona. Por la tarde, regresó en vapor, junto a todos los miembros de su comitiva, a la península.

                                                La clave masónica

                Un estudio elaborado por José Antonio Ferrer Benimeli, sacerdote jesuita, aporta una visión novedosa sobre el análisis masónico de la política africanista española, en concreto del Grande Oriente Ibérico. En el documento, se destacan las visitas de Diego Martínez Barrio realizó por el Protectorado Español en Marruecos, y sus visitas a las diferentes logias africanas. En abril de 1934 visitó la ciudad de Tanger, crónica también recogida por El Telegrama del Rif el día 26.

          En el artículo titulado Tres documentos y situaciones de la masonería en Melilla y Tetuán; se aporta una carta de salutación de un rifeño nacionalista, apodado Hassan, en la que saluda la visita de Martínez Barrio de esta forma:

                             ¡A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo!

                          Queridos hermanos: en este acto transcendental, en el que nos visita el muy Respetable Gran Maestre de la Orden, muy Ilustre hermano Diego Martínez Barrio, no quiero desperdiciar la ocasión para trazar unas líneas para que este distinguido hombre público  sepa de los labios de un hermano que ha jurado decir la verdad en todo momento y ocasión, cual es la realidad del país protegido por España, cuna de nuestros antepasados.

El Campanario de La Concepción


 

 

                 Campanas y badajos en la Iglesia mayor de Melilla

      La Iglesia de La Purísima es la iglesia mayor de Melilla. No todo se sabe acerca de ella, aunque se ha escrito y contado mucho. En su entrada hay un folleto al que habría que añadir algo de información, al menos la relativa a las campanas y hacer más precisos algunos datos.. Tiene tres sobre su campanario en forma de espadaña. Hace un mes elaboramos una entrada acerca de ellas y José Luis Blasco, nos proporcionó una información que precisa, que completaba la historia. Ha sido necesario volver al campanario, realizar nuevas fotografías  y obtener nuevos datos. Nunca podemos pretender escribir la última palabra sobre algo, pues siempre habrá un dato más que añadir o un detalle más que descubrir.

                          Las campanas  Victoria y Concepción

           En el balcón del campanario de la iglesia de Melilla la Vieja hay dos grandes campanas, una mayor y otra menor. Se llama lado del evangelio a la parte derecha de la nave mirando desde el altar, y lado de la epístola, a la parte izquierda. Según este modo de identificación, la más grande de las campanas, la fabricada en 1719 en Málaga, se denominaría como Concepción, por ser la titularidad de la iglesia, y Victoria en honor a la patrona de Melilla. Son una denominaciones populares o basadas en la tradición, porque las campanas no llevan nombre alguno.

          Es interesante hacer notar que hay una campana anterior al asedio de 1745, y otra posterior. También una es anterior  a la proclamación de la Virgen de La Victoria como patrona de la ciudad en 1756, y  otra posterior. El asedio de 1745 y su levantamiento el día de San José, y la proclamación de la patrona, son los dos hechos más importantes que dividen la historia política y religiosa de la Melilla antigua. Todavía hay mucho sin saber, como la procedencia de la imagen patronal, que ya empieza a ser claro que no vino en las naves de Pedro de Estopiñán.

                               En el interior de las campanas

           Ambas campanas han perdido los yugos de sujeción. Bombazos, terremotos y derrumbes descompusieron la imagen original de la fachada de la iglesia. En la actualidad están fijada por tres vigas de acero que atraviesan sus asas. El interior muestra inscripciones, como la de Nuria en 1922. La sujeción del badajo al interior de la campana se realiza mediante una argolla y un gancho, como es el caso de la campana mayor y más antigua, la más pesada también. La campana menor, casi un siglo posterior a su compañera, está reforzada por una atadura elaborada con «una verga de toro», según la sensacional revelación efectuada por el historiador religioso José Luis Blasco. Parece campanas gemelas pero no lo son. Parece una historia completa, pero tampoco. Siempre habrá algo más. que decir o que mostrar.  Falta un pequeño párrafo alusivo a las campanas en el folleto sobre esta iglesia.

El general Miaja Menant en Melilla


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                      José Miaja Menant, el nombre olvidado en Melilla

       En el Barrio del Real, existe una calle y una placa con el nombre de La legión, que fue instalada en 1930, e inaugurada por el General Republicano y defensor de Madrid José Miaja Menant.  En la publicación de la Fundación Gaselec: «El reflejo de Marte en Melilla», dedicada a todos los monumentos y placas que conmemoran hechos militares o ensalzan a militares españoles , se habla de esta placa, pero se olvida el nombre de quien la inaugura, y sobre todo, se omite la fotografía del General Miaja, retirando la cortinilla en el acto oficial, que en  aquellos tiempos era el Coronel Jefe del Regimiento de Melilla. Nos consta que la nomemclatura y los megadateros tienen las fotografías originales, pues el hecho fue recogido por la prensa.

        José Miaja Menant fue una persona muy vinculada  a Melilla, y al que muchos quieren olvidar por muchas razones. No aparece ninguna referencia suya, pese a haber participado en la reconquista del Gurugú en 1909 y en otros hechos de armas. Decenas de personajes menos representativos, son hagiografiados hasta el paroxismo, y siguen recibiendo todo tipo de honores y de reconocimientos. José Miaja Menant,  general defensor de Madríd,  evitó la caída de la ciudad en el invierno de 1936, en manos del sublevado ejército de Franco.

     También estuvo muy integrado en la vida social de la ciudad. Una de sus apariciones más conocidas, se produjo en el cortejo fúnebre de las víctimas de la explosión del polvorín de Cabrerizas el 25 de septiembre de 1928. Ninguna de las numerosas fotografías publicadas a lo largo de décadas, muestran al general Miaja, pese a la importancia de su presencia.

       Al general José Miaja le fueron incautadas varias viviendas en la ciudad, en las calles Isabel La Católica nº 5, en la calle gral. Buceta nº1 y en Benlliure nº 5. En la cartografía de 1975, todavía existe una finca denominada con el nombre de Miaja. Son nombres inexplicablemente puestos en el olvido por la historiografía oficial. Todas las propiedades fueron adquiridas por el Ayuntamiento de Melilla.

    Nota: Solo Carlos Esquembri rescató las fotografías de José Miaja en las calles de Melilla. Estuvo muchos años en la ciudad, por lo que deben existir decenas de fotos suyas, ocultas en archivos insondables. Las fotografías son del cortejo fúnebre del entierro de las víctimas de Cabrerizas.

  http://melillaizquierda.blogspot.com.es/2011/11/el-general-jose-miaja-y-melilla.html

   PD: Recuerdos de una de las hijas del general Miaja, María Luisa,  en Melilla:http://www3.uah.es/jmc/maria%20luisa%20miaja.pdf


Campanas e iglesia de La Divina Infantita


                              El bien suena y el mal vuela

Enrique Delgado

               La búsqueda constante y la casualidad, hacen que a veces se compongan los hilos del recuero. Hay muy poco escrito, muy poco fijado. Había muchas fotos y datos pero todo fue desapareciendo. Las religiosas esclavas de La Inmaculada Niña o Divina Infantita, llegaron a la ciudad en 1921. El Desastre de Annual hizo que el nombre de Melilla diera la vuelta al mundo. Es una advocación de origen mexicano, pero fundada en España por un almeriense, el padre Federico Salvador Ramón.

              Su primer colegio y convento se construyó casi en el mismo lugar que ocupa actualmente, en el barrio del Industrial, en donde han permanecido desde su llegada a la ciudad. Su primera capilla, con frente de espadaña y mirando hacia la calle se inauguró y bendijo durante las fiestas del barrio del año 1929, el día uno de septiembre. La capilla residencia y colegio se construyeron sin estilo arquitectónico determinado, pero el proyecto de la capilla originales del capitán ingeniero militar Francisco Carcaño, y éste sí es un importante dato olvidado.

                         Las campanas olvidadas de La Divina Infantita

            La pequeña congregación de la Divina Infantita esconde la historia de un milagro asombroso, en época de gran mortandad infantil en la ciudad, y uno de los escándalos judiciales más espectaculares de la historia de Melilla. Tenemos datos tanto de una como de otra cosa pero ahora no podemos escribir acerca de ello. Todas estas cosas me fueron reveladas por José Vacca (q.e.p.d.) y en principio no le creí, al menos en las proporciones que él lo contaba. Sin embargo, un día, varios años después de su fallecimiento en 2007, encontré el rastro judicial de ese formidable escándalo judicial, que pasó sin pena ni gloria entre el acontecer de la ciudad, pese a sus espectaculares proporciones.

        No sé en qué momento se transformó por completo el aspecto de la residencia, capilla y colegio de las religiosas de la Inmaculada Niña. Todo rastro del pasado fue alterado y borrado. Incluso las campanas fueron retiradas y ya no tañen desde entonces. Se encuentran depositadas en la azotea de la moderna residencia de las religiosas, y han sido objeto de constante atención por parte de coleccionistas, que han pretendido llevárselas, con la excusa de conservarlas y restaurarlas. Las traemos hoy aquí, al Alminar, con objeto de protegerlas. Al identificar en donde están y mostrarlo al mundo entero, ya nadie se intentará apropiar de ellas. Hasta ahora han sido defendidas con celo por parte de las hermanas de la Divina Infantita, y por algunos custodios voluntarios entre los que se encuentra José Luis Blasco.

                Son tres campanas de bronce, de tamaño mediano y pequeño;  y que podemos mostrar en su emplazamiento original gracias a una foto perdida de archivos fotográficos sin propietario. Solo una de ellas está datada, en el año 1923, y tiene una efigie del Sagrado Corazón de Jesús. Esta campana está coronada por  una cinta de ángeles en su parte superior. La más grande de ellas o principal, tiene un crucifijo grabado en su parte delantera y otro Sagrado Corazón en la parte posterior. Ésta última campana no lleva datación ni otras marcas. La tercera y más pequeña está totalmente lisa y no lleva nada significativo labrado. Todo puede haber sido borrado, o quizá no. También guardan rastro de haber sido pintadas en color beis claro.

Paquita, una campana francesa


          Enrique Delgado  

     Esta es una historia antigua y casi olvidada y que todos recordarán en cuanto la pongamos por escrito. Nuestra ciudad está llena de archivos personales inconsultables, sin otra finalidad que la de ocultar datos, documentos, fotografías. Solo cuando alguien escribe, recuerda o redescubre  algo ya olvidado o destinado a perderse, los «megadateros» se reúnen en sus cuevas, echan manos de sus copiosos datos, de sus abundantes y desconocidas fotografías y se quedan satisfechos porque esto tampoco pone en cuestión su hegemonía. Luego todo será pasto de los vampiros de ideas y de los plagiadores.

                                            Historia de una campana francesa

       Esta es una historia del Alminar. Nos es indiferente quién haya escrito antes o quién lo haga después. Nadie hasta esta fecha se ha subido al cielo de «Paquita», la ha limpiado, la ha acariciado y ha extraído todos sus secretos, que tampoco son tantos. Conocemos este lugar desde el año 2007. Siempre lo habíamos visto desde abajo, nunca desde arriba, a la misma  altura de Paquita, sobre su cielo.

        Es un dato común que la capilla del Centro Asistencial fue inaugurada un 4 de febrero de 1928. No es tan conocido que la campana, de nombre Paquita, dedicada a la esposa de Cándido Lobera, se llame así porque está dedicada a la que fuera su esposa: Francisca Peré.

         La bendición de la campana se efectuó el día 19 de enero de 1928, acto en el que no estuvieron presentes ni Cándido Lobera ni su esposa, por lo que fueron representados por Jaime Tur y su esposa Gloria Barraca. La inauguración de la capìlla estaba prevista para el día 23 de enero, pero tuvo que ser aplazada dada la imposibilidad de la asistencia del matrimonio Lobera. Este es el motivo por el que todo se retrasó hasta el día 4 de febrero de ese año.

                              Fonderie Paccard d Annecy

            Lo que nadie podía imaginar, ni saber, porque jamás fue escrito ni dado a conocer, es que Paquita es una campana francesa, elaborada en una de las fundiciones de campanas más selectas de Francia, las Paccard de la localidad de Annecy, junto al lago del mismo nombre, en la región del Ródano, junto a los Alpes franceses. Este es el secreto que nos reservaba Paquita, y que solo ha mostrado a quien ha estado junto a ella, en el cielo que domina desde el año de 1928.

            Las campanas de Paccard, son consideradas las mejores posibles, por su elegante aspecto, por su dulce y timbrado sonido y por su delicada forma. Se las conoce como  las «stradivarius» de las campanas. Han pasado casi 100 años desde su fabricación y está como el primer día. Se aspecto es diferente a las que hemos visto. Es pequeña y hermosa. La historia que yacía olvidada, ya no se perderá.

17 de septiembre en Melilla


          Un 2 de julio de 1494, en la villa de Arévalo, España y Portugal firman el conocido como Tratado de Tordesillas, por el cual se van a repartir el mundo conocido. España ha culminado la Reconquista, o la unificación del territorio peninsular, bajo el dominio de la fe de Cristo. Los musulmanes hispanos han perdido el último reino, el  de Granada, en el que se mantuvieron durante casi ocho siglos. El ejército al servicio de los Reyes Católicos es el más potente y mejor entrenado del Mundo. Fernando el Católico quiere conquistar plazas en el norte de África, para vigilar la costa e impedir una nueva invasión del territorio peninsular. Es algo que ya nunca se va a producir, pero en aquel momento no podían saberlo.

               Este es el motivo por el que en el Tratado de Tordesillas se menciona, en siete ocasiones, la necesidad de «conquistar las villas de Melilla y Cazaza que se duda sobre su pertenencia al Reino de Fez, pero con relación a Portugal, pues el límite norte del reparto, se situaba en las fronteras del mencionado reino. Portugal no estaba interesado en el norte y cede en sus pretensiones ante España, reservándose el comercio hacia el sur del continente africano.

                                       Las expediciones españolas sobre Melilla

            Las expediciones de sondeo sobre las posibilidades de ocupar, conquistar o tomar posesión de Melilla se inician apenas firmando el Tratado. Todas ellas coinciden en la dificultad de la empresa. Melilla está habitada en aquel momento, pero no con una gran población y carece de ejército propio. Martín Galindo y Cristobal Colón se posicionarán claramente en contra. Los Reyes Católicos se desentenderán de la empresa.

            Será la Casa de Medina Sidonia, que depende del obispado de Badajoz, la que tomará a su nombre y a su costa la expedición de conquista y ocupación del territorio. Previamente se intentó la negociación directa con los alguaciles o la familia en posesión de la ciudad. La vía de la rendición por pacto fracasa y los alguaciles serán considerados como traidores por los escasos habitantes de la ciudad. Pedirán ayuda al Rey de Fez, pero carece de fuerzas para impedir una invasión  como la que se les venía encima.  Deciden abandonar la ciudad, derruir los adarves, y quemarla, para que «los cristianos no encontrasen nada útil». Esto lo confirmará Juan león el Africano, quien afirma: que los cristianos tomaron gran disgusto en ver la ciudad en aquel estado.

                                                La cuestión de la fecha

           Todo el mundo sabe, que en estas tierras norteafricanas, siempre hay alguien observándolo todo, por ello, parece ser que la expedición pudo partir desde Gibraltar, para hacerla invisible. Se tomó la decisión de navegar de noche o alejados de la costa, y se escogió el mes de septiembre debido a la mayor continuidad de los vientos de poniente. El desembarco con viento de levante hubiera hecho imposible la navegación el desembarco, de hecho es algo que advirtió claramente el almirante de la Mar Océana Cristobal Colón, quien finalmente aceptó el aplazamiento de su 4º viaje a América, para facilitar el uso de la flota en la conquista y ocupación de Melilla.

              Parece más verosímil que la expedición se formara en 1497, pero es imposible concretar el día del desembarco. Las crónicas solo datan el mes de septiembre como el de partida de la expedición. Queda claro que el gran desembarco no se pudo realizar en un solo día, sino que debió durar al menos una semana o más. Su primer alcaide fue Mariño de Ribera, quien tomó posesión de la ciudad, cuando esta ya estuvo asegurada y reconstruida. Hubo varios viajes desde aquel primero y la zona solo quedo definitivamente en manos españolas, tras varios meses de esforzados y onerosos trabajos.

                      Melilla quedará como una ciudad española, pero Ducal, hasta el día 7 de junio de 1556, fecha en la que la Corona de España tomará posesión de la misma, tras la renuncia de la Casa de Medina Sidonia a seguir sosteniéndola. Este día es, a juicio del Alminar, el verdadero día de la ciudad. El 17 de septiembre es y seguirá siendo una fecha incierta