El Observador observado


Observador

Feliz 2013 desde El Alminar

         El observador influye sobre el hecho observado, eso dice, aunque de modo más preciso y exacto la Mecánica Cuántica. El Alminar de Melilla es y ha sido un escrupuloso observador a lo largo de todo el año, y hemos influido en muchas cosas. Muchas cosas han sido distintas, el Poder nos sigue de modo atento y hemos influido sobre la vida social y política de Melilla. A su vez, cientos de miles de visitantes, han observado El Alminar y han influido en él. Nos han cambiado, nos han sugerido cosas y todos hemos cambiado. El principio de la Mecánica Cuántico se cumple siempre, por eso es científico. Este instantánea con la que despido el año, se produjo en  el Talgo Madrid-Almería del día 27 de diciembre. Yo buscaba fotografiar algo, no recuerdo qué y el reflejo del Sol convirtió el cristal del vagón en un espejo. Fue fortuito, pero sirve para ilustrar y despedir el final físico de este año, el que se produce cada 31 de diciembre. Ya he  escrito que el 2012 ha tenido para mí dos finales. El que he señalado en la anterior entrada y éste, el tradicional.

             Desde El Alminar de Melilla, deseamos a todos un Feliz y Próspero Año 2013, a pesar del Gobierno.

Feliz Navidad desde el Alminar


       Entrada nº 777

     Este será el primer año completo del Alminar y eso que,  hasta que no se toma la última uva del día 31 de diciembre, no puede afirmarse que se ha pasado el año. En la entrada con la que cerré el final de año anterior, escribí una de mis profecías más oscuras, adornándola con una fotografía de la parroquia de San Juan Bautista de Málaga, uno de nuestros  santos protectores, el más emblemático si se quiere.

             Deseo, de todo corazón, felicidad y para todas las personas que han entrado, aunque sea una sola vez,  en nuestra página. Ha costado mucho mantenerse a lo largo del año, consolidar este proyecto de blog, que desde el principio pretendía ser algo más. Yo siempre le llamé «comunidad». El año 2011 acabé con 163 visitas de media diaria, mientras que en el presente 2012,  se ha multiplicado por 4, superando las 670 al día. Ha sido un año duro en muchos aspectos, tanto colectivo como individual. Escribir y mantenerse aquí es muy difícil, he pasado por momentos en los que para escribir, debía vencerme a mí mismo, a mi propia resistencia.

    Le explicaba hace unos días a un amigo, que igual que caminando nos acompaña siempre la sombra, el escribir lleva siempre aparejada la tentación de abandono, de hecho, en al menos dos momentos a lo largo del año, he detenido el curso del Alminar, porque literalmente, no podía dar un paso más. Apenas han sido interrupciones de una semana, pero en ellas se han modificado cosas, tanto en el modo de escribir en mi propio blog, como en la propia concepción del mismo. No estoy solo en ningún momento, porque los lectores están ahí siempre, y transmiten cierto empuje, que acaba obligando a levantarse y continuar, de un modo menos costoso en la propia elaboración y confección de los temas propuestos.  El que más aprende de un blog como este, es el que lo elabora, porque además, existe un consejo de redacción oficioso  del Alminar. Muchas opiniones directas que son tenidas en cuenta. Aparte, existe un consejo consultivo, que son todos aquellos que comentan cosas en algún momento concreto, o a lo largo de gran parte de nuestra existencia. De muchos comentarios hemos sacado consejos e ideas para el blog.

           No se trata solo de presentar temas, sino también de proponer ideas, de transmitir sensaciones y opiniones, de crear el vinculo humano, ese del que dicen algunos comentaristas que «engancha». Se trata de ofrecer algo que sea útil, que sirva, tanto en los momentos duros, como en los buenos, evitando la sensación de desamparo. Estamos aquí y mi intención es seguir estando, con la ayuda de todos los que,  en la medida en que ellos decidan,  se sientan parte del Alminar de Melilla.

           A todos los que forman la Comunidad del Alminar, a todas las mujeres y hombres  de buena voluntad y sentimientos, les deseo Feliz Navidad y un próspero Año 2013, esperando que la vida les ofrezca a todos un aliciente más y oportunidades para culminar los proyectos de cada uno.

     Nota:  https://elalminardemelilla.com/2011/12/30/el-ano-de-el-alminar/

Instantes fugaces


        Dos personas están en el mismo lugar, leen el mismo libro, contemplan una misma ciudad o una misma cosa y no necesariamente se fijarán en lo mismo, o incluso no significará para el uno lo mismo que para el otro. Han compartido esa experiencia y habrá una parte del recuerdo, de la sensación, que en su mayor parte será común. Son esos instantes comunes los que componen una vida. A veces es una experiencia individual, un descubrimiento personal, el que se decide compartir, poner en común y así la sensación se extiende, la superficie de unión se acrecienta.

        Hay párrafos que valen un libro, imágenes que son una película. En muchos casos, esas imágenes serán varias, pero a la larga, algunas serán comunes a todos. Hoy escribiré de dos cosas, la primera es sobre un libro de Italo Calvino, en el que la crítica especializada escogió un solo párrafo, como el más representativo de todo el libro, aunque en realidad es todo el libro. Se trata de «Las ciudades invisibles», en la que Marco Polo y el Kublai khan comparten experiencias sobre ciudades imaginadas, que nunca ha visitado. El párrafo final es una sorprendente definición del infierno, que debería adoptar la propia Iglesia de Roma, creo que es difícil de superar:   «El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya está aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no  sufrirlo. La primera es fácil para muchos; aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: Buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure y dejarle espacio». He leído atentamente el libro, buscando algún parrafo más, como miles de otros antes, y no hay nada que supere o iguale a esta definición, a esta reflexión puesta en boca de Marco Polo, en el párrrafo final y dentro del último capitulo de ciudades, las escondidas.

          El siguiente instante se incluye dentro de la película Blade Runner, cuando el sargento Deckar, es salvado de la muerte por el mismo replicante Nexus 6, al que estaba dando caza. Tras salvarlo le dice: «Es toda una experiencia vivir con miedo, eso es lo que significa ser esclavo». Tras explicar todas las cosas que ha visto, añade: «Y todos esos momentos se perderán con el tiempo, como lágrimas en la lluvia» . Rick Deckard se queda contemplando atónito como la vida limitada de la criatura genética del laboratorio de la Thirrel Corporation se extingue ante sus ojos. En ese instante, todas sus certezas desaparecen, se disuelven como el humo en el aire.

        Evitar que ciertas experiencias, que ciertas cosas se pierdan. Esa ha sido la intención fundacional del Alminar, el motor que nos ha movido desde el principio.

Un año de invierno azul


 

                   Los días nefastos del calendario romano

   Los días nefastos del calendario romano se marcaban con una N (la n de noviembre),  y eran aquellos en los que por alguna razón ( la conmemoración de una trágica derrota, la muerte de algún gran personaje), no se podían realizar fastos de ningún tipo, de ahí la palabra nefastos.  Solo se podían llevar a cabo oficios religiosos. Incluso la política de «pan y circo» tenía sus límites.

     El 20 de noviembre de 2011 acabará siendo un día nefasto para todos en España, aunque de hecho, para mucha gente ya lo es. Aquel día aciago se nos echó encima el liberalismo económico, emboscado detrás de  una opción política, que prometió hacer otras cosas, exactamente las contrarias a las  que está haciendo.

           La demolición del edificio de protección pública, la entrega del Estado a los lobos de la empresa privada y del capitalismo salvaje, bajo la falsa idea de que la gestión privada es más efectiva y eficaz. La banca española es una actividad privada y está en la ruina, apuntalada por la protección pública y por la inyección de dinero del Estado.  Las empresas españolas están subsidiadas casi enteramente por ese mismo Estado al que pretender liquidar, bajo las formas de subvenciones directas, exenciones fiscales o rebajas tributarias. Qué decir del último presidende de los empresarios españoles, o de la huida hacia paraisos fiscales de los ricos, o de empresarios y banqueros con cuentas opacas en Suiza.

          Se trata de un movimiento económico, el liberalismo, que ampara y auspicia políticas económicas criminales, tanto en países europeos como del resto del Mundo. Duele ver la magnitud de las consecuencias de esta mentira en la que cayeron o fueron inducidos a caer 11 millones de españoles. Duele mucho ver como todavía hay quienes justifican la poda y merma de derechos laborales, sociales y asistenciales de la población, que no eran regalo alguno, sino la conquista sostenida de muchos decenios de lucha, por no decir de siglos. Estamos ante una involución de proporciones históricas. En Grecia, sometida al rigor implacable del «ajuste duro», la tasa de suicidios ha aumentado un 37% y hay otras muchas noticias y consecuencias que nos ocultan.

                Esto ya está teniendo consecuencias para la salud y la vida de la gente, y no solo en España. Ya no hay nadie, ninguna familia que no se haya visto afectada por los recortes indiscriminados, insolidarios e injustos. Se han arruinado países completos (España, Grecia, Portugal)  y los estafadores siguen instalados en la cúspide social, dictando las medidas económicas, acrecentando sus fortunas, con una clase política maniatada, cómplice en su mayor parte y que sólo actúa al dictado, en mayor o menor medida, de los intereses económicos depredadores del liberalismo.  España, para lo único que queda es para ser sede de un Mega Casino, símbolo de los intereses económicos más oscuros e inconfesables.

                 Las señales eran claras, solo había que prestarles atención y leerlas, pero también estaban disimuladas bajo el espeso entramado de los grupos mediáticos que les amparan y que les dan cobertura. Hubo unos pésimos gestores anteriores, pero los actuales se presentaron de una manera distinta a lo que han resultado ser, o escondiendo lo que realmente pretendían. Se enarbola la bandera de la mala gestión anterior, para tapar la magnitud del engaño actual. Lo que está en colapso es el sistema y un modo de gestión de la vida pública, pero eso nadie pretende reformarlo desde la raiz.

                Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/11/19/el-invierno-azul/, (2) https://elalminardemelilla.com/2011/11/21/el-sindrome-de-casandra/, (3) https://elalminardemelilla.com/2011/09/14/caudillo-la-lancha/, (4) https://elalminardemelilla.com/2011/10/14/hacia-el-20-de-noviembre/, (5) https://elalminardemelilla.com/2012/02/25/la-niebla-cubre-el-alminar/, (6) https://elalminardemelilla.com/2012/01/01/2012-el-apocalipsis-economico-segun-el-pp/

        Son solo una cuantas advertencias, y ¿para qué más?. Todo acabará siendo prístino, incluso para aquellos que todavía se niegan a ver. Se está ahorrando dinero, reduciendo solo el déficit público, pero a costa del sufrimiento y el empobrecimiento de la mayoría de la gente

Imágenes del Río de Oro


           El Río de Oro siempre ha acechado a Melilla. Las avenidas de sus aguas han ocasionados siempre problemas y enfermedades a los habitantes del entorno melillense. También ha sido un instrumento de guerra. En ocasiones, los cabileños desviaban su curso en dirección a la ciudad vieja, para provocar el hundimiento de las murallas y de la ciudad entera. Durante siglo provocó todo tipo de enfermedades a la población y la acechó con plagas diversas. Por eso, tras lo acuerdos de ampliación del territorio, los españoles, lo primero que hicieron fue desviar su curso, alejarlo de la villa vieja y situarlo en el trazado actual, allá por 1870.

          Tras una semana de lluvias y de temporales, en días pasados, el río melillense ofrecía este tranquilo y relajante aspecto. El agua bajaba algo turbia. Arrastra demasiados desechos, los del trazado marroquí, y los de la parte española. Pese a todo, podría ofrecer un mejor aspecto. Este gobierno lleva 11 años luchando en la desembocadura contra no se sabe qué.  Alguien dijo, hace ya meses, que la obra de la parte final del río  era comparable a la de los chinos en la presa de Las Tres Gargantas.

                    Siempre se ha comparado al río,  a su constante fluir, a la vida humana. Torrenteras, meandros. La corriente que nos lleva, que nunca es la misma, pero que siempre es el mismo río. Lo ríos parecen a veces amenazantes y otras totalmente apacibles, pero siempre hay que tener cuidado, Un hoya o un bodón pueden aparecer en cualquier parte. Un río, al igual que la vida, esconde muchas sorpresas y nunca debe confiarse en su aspecto a primera vista. Cuanto más apacible puede resultar más peligroso. Yo nací en una ciudad bañada por el Guadiana  y siempre se contaban historias sobre sucesos, leyendas y misterios relacionados con el río. Dos ríos bañaron mi infancia,  Badajoz, la ciudad del Guadiana y Ciudad Rodrigo, la del río con nombre de mujer, el Águeda.  Todos los veranos vuelvo a un río, a las pozas del Eresma en Segovia. El primer baño es un ritual que repito año tras año, casi como un bautismo.

   Nota: La misma imagen del río, tomada en el mismo lugar, a lo largo de cuatro años. Es el mismo cauce, pero no es la misma corriente. El cambio es constante, como en la vida.

En las trincheras de Melilla


La trincheras de «Los Pinos»

             Melilla,  ciudad de trincheras y ciudad atrincherada. No es usual en las ciudades españolas ver a soldados por el centro urbano, sé que son las llamadas marchas tácticas, diseñadas para mantener a las tropas en óptimo estado y para conferir seguridad psicológica a la población. No critico nada, solo constato el hecho. Tenía una serie de piezas de un rompecabezas que se completó en días pasados, al ver a los soldados «en marcha» por el centro de la villa.  En la pasada primavera  pasamos varios fin de semana en «los Pinos», en donde existen varias líneas de trincheras de la década de 1970. Hasta esos años Melilla no tenía frontera, solo unos hitos y una pequeña alambrada nos separaba de Marruecos. Los melillenses pasábamos andando por el «puesto fronterizo de Los Pinos», en Rostrogordo, para ir de excursión a las contiguas calas marroquíes.

               Hasta la década de 1980, Marruecos era un entorno cercano y amigable, casi familiar. En algún momento, desconozco la causa y los motivos, todo eso dejó de ser así y Melilla se convirtió en la ciudad atrincherada. Una ciudad en permanente defensa frente a un enemigo que no se sabe cual es. Dijeron que todo empezó con la epidemia de cólera de los años 70 del siglo pasado, luego sucedió un extraño episodio, denominado como «crisis de los tanques», en las que un «general» que barruntaba guerra, puso al ejército en disposición de combate y ordenó cavar todas esas trincheras, y edificó unas cuantas decenas de búnkeres, perfectamente identificables y refugio de los sin techos.

               Todo esto se deja notar en la ciudad, demasiado asfixiada y reconcentrada sobe sí misma, sobre sus fantasmas pasados, presentes y futuros. Se nota en las declaraciones de la clase política, calificando un repunte de la inmigración como una invasión. Luego,  ese miedo y esas ideas obsesivas penetran en la población, que percibe todo como una amenaza. El enemigo no está, no aparece por ningún sitio, porque no tiene forma, pero tiene varias nombres: «Liberalismo, insolidaridad, xenofobia, nacionalismo».  Melilla fue en otro momento una ciudad abierta, hoy es una ciudad bunkerizada.

          Nota:    Hace un año. estuvimos en otras trincheras, las de Mari Guari. https://elalminardemelilla.com/2011/11/22/las-trincheras-de-mari-guari/

Aterrizar


       Muchas veces son las circunstancias las que nos obligan a hacerlo. Son aterrizajes forzados. Hay que dejar cualquier otra cosa que se esté haciendo y posarse en el suelo. Aterrizar no es sencillo, es la más difícil de las tres partes en que se divide un vuelo. Fuera de la gravedad terrestre, en el espacio, y sin rozamiento ninguno, el vuelo es perpetuo. Nada parará de moverse nunca. El despegue en vertical, el de los cohetes, es una situación de riesgo pero sencilla. ¿Porqué los cohetes tienen ese tamaño?. Es también sencillo de responder. Tienen ese tamaño porque es el imprescindible para el transporte del combustible necesario para superar la gravedad terrestre, más la carga transportada. El aterrizaje de la nave Challenger, Columbia o el Endeavour eran complicadísimos, pues debían circunvolucionar la tierra varias veces, haciendo a la vez giros y rotaciones, diseñadas mediante ecuaciones matemáticas. No se puede aterrizar cuando uno quiere, es más frecuente abortar un aterrizaje que un despegue. En muchas ocasiones no se despega porque el aterrizaje no es seguro.  Es necesario hacerlo en las condiciones adecuadas, en el lugar justo, en el momento idóneo. Antes o después no sirve para nada. Se puede echar a perder el trabajo realizado.

            Aterrizar, posarse, tras una semana como la anterior, con casi 6500 visitas es algo obligado. Siempre volvemos a lo mismo, porque siempre están ahí las mismas cosas, así pasen los tiempos o los gobiernos. Nada de esto se resolverá nunca. Las tensiones que crean ciertos acontecimientos se reflejan luego en la vida diaria.  Al final se prefiere siempre vivir amparado bajo el engaño, que salir a enfrentarse con la verdad cara a cara. Además, la verdad suele ser siempre muy esquiva, mientras que la mentira se ofrece rápida y clara.