Las campanas gemelas de Santa María de La Victoria


           Las campanas de Melilla la Vieja tienen tres siglos de antigüedad

Enrique Delgado

             Las campanas tienen una función muy importante en las iglesias, tanto que muchas de ellas son bautizadas, rociadas con agua bendita, antes de ser instaladas en su torre, campanario o espadaña. En tiempos pasados su tañidos regulaban la vida de la ciudad, pueblo o comarca. Marcaban los nacimientos, las defunciones, eran la señal de aviso para contingencias, accidentes y grandes acontecimientos.  La labor de campanero era uno de los oficios importantes dentro de las personas que vivían dentro de la iglesia. Voltear una campana, ponerla en marcha de modo manual es algo que ya apenas se hace, entre otras porque es un oficio peligroso. En las grandes campanas de las catedrales hay que subirse en ellas e iniciar el movimiento con la fuerza y destreza humana.

           Las campanas ya no suenan en casi ninguna iglesia, entre otras cosas porque hoy se vive en una sociedad en la que casi todo molesta. Son muy pocos los lugares en donde el tañido de las campanas marcan las horas y los cuartos, aunque todavía quedan. Algunas son demasiado estridentes y otras aturden. Por eso, junto a las campanas principales, que solo se tañen en ocasiones especiales, se instalan otras más pequeñas para realizar las funciones horarias.

                Las campanas de la iglesia de La Purísima Concepción de Melilla

                   Son tres campanas las que se ven en la espadaña de la fachada de la iglesia de Melilla la Vieja. La más pequeña es de las llamadas de volteo, y fue instalada allí el 19/03/1940. Es pequeña y estridente. Su colocación fue objeto de una ostentosa ceremonia, y fue apadrinada por el general García Valiño y su esposa. Esta no nos interesa pero dejamos el dato apuntado.

                        En todos los folletos, artículos e historias  consultadas sobre la iglesia patronal de Melilla, nunca hemos visto ni una sola línea referida a las campanas, a su historia, a sus posibles nombre o a su antigüedad. Las campanas se fabrican en moldes específicos que luego se destruyen, por eso no hay dos iguales. En ellas se inscriben jaculatorias, el nombre de quien las encarga, el peso, el punto en donde debe golpear el badajo, o cualquier otra cosa que se quiera. También se adornar con escudos o anagramas en el cuerpo de la campana, y con filigranas e inscripciones en los bordes o labios.

                   Las dos campanas de la iglesia de La Purísima de Melilla la Vieja ya han perdido el yunque, y están sostenidas por vigas de hierro que atraviesan sus asas y hombros. En la parte superior o tercio, tienen la misma jaculatoria: Santa María ora pro nobis. En el cuerpo de la campana hay una misma cruz de filigranas, atravesada por clavos y la palabra INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudiorium). Las campanas están colocadas en sentido inverso, una frente a la calle y la otra frente a la iglesia. La cruces tiene también alguna diferencias, en la disposición de los clavos y en los adornos superiores. La campana con los datos de fabricación lleva encima la cruz hospitalaria, mientras que la otra tiene un pequeño asterisco o estrella.

                  Entre ambas hay unas pequeñas diferencias solamente. La situada en el lado del evangelio, en el labio tiene unos acrónimos con sus datos de fabricación: XPL DEBARGAS MFFESI MÁLAGA AÑO 1719. Su compañera y gemela no los lleva, pero en la parte superior, cerrando la jaculatoria, se lee el año de fabricación, el mismo 1719.

Un monumento arbóreo de Melilla


La tríada de ficus de la calle Pablo Vallescá

             En u  principio eran cuatro, pero una desafortunada poda hace 30 años hizo que uno se secara y tuvo que se talado. Esos árboles llevan en ese lugar desde 950, cuando se construyó el edificio de Correos. Constituyen un monumento arbóreo de primer orden, y deberían ser declarados como tal. Deberían ser protegidos mediante una ordenanza municipal, y preservarlos de podas y de cualquier acción en su contra. En la mitad del Paseo de Almería hay un ficus centenario, y está preservado como una joya. Tiene incluso una placa con su descripción y con la datación de su antigüedad.

                 Estos tres árboles cubren con sus ramas toda la fachada del edificio, proporcionando una sombra abundante y una frescura a la acera, como ya no queda otra en la ciudad, arrasada en su masa arbórea por las podas indiscriminadas y permanentes. A nadie se le escapa que estos tres árboles están así de frondosos porque no han recibido atención alguna en los últimos veinte años. La mejor manera de sobrevivir en Melilla es conseguir que el poder público no te haga caso.

                 El edificio fue abandonado por Correos de modo inexplicable hace ya cinco años. Ahora ha sido comprado por la Ciudad Autónoma y con la futura remodelación del lugar, tendrán la tentación de podar su ramas y sus raíces colgantes. Antes de que ocurra algo así, deberían catalogarse y protegerse, embelleciendo los alcorques que los circundan.

                   Por el momento disfrutaremos con su contemplación y frescura.

Tarde para la patrona de Melilla


                La tarde de cada 8 de septiembre es para la patrona de Melilla, la Virgen de la Victoria. Con su desfile procesional se cierra la Feria de la ciudad y también entreabre la puerta del otoño.  Este año hemos esperado a la Virgen de la Victoria en el mismo lugar que el año pasado, sin embargo, llegó una hora más tarde que en 2014. Es demasiado tarde para la patrona. La población melillense de confesión cristiana,  es poco mayor que la de un pequeño pueblo peninsular. Probablemente la afluencia de público sea similar en términos porcentuales, pero en Melilla eso se nota mucho más. Nunca hay más de 1000 personas congregadas y eso se deja notar. La sociedad puede ser multicultural, pero la confesión religiosa es algo distinto.

                A algunos que no lo saben, les sorprende que una imagen en madera, representación de una advocación cristiana de la Virgen María, de la Victoria en este caso, sea alcaldesa honoraria y perpetua de la ciudad. Esa decisión, insólita a todas luces, fue tomada por un ayuntamiento democrático en 1996, en concreto el del popular Ignacio Velázquez. Algo así hubiese sido entendible en épocas pretéritas, pero no en una época tan reciente.

                   Otra cosa que rechina, es la presencia de autoridades en las procesiones ejerciendo como tales. Pueden ir, obviamente, pero mezcladas entre el público. Una de las cosas sobre las que debe meditar la Santa Madre Iglesia, es en seguir fomentando y participando de esta mezcla entre lo político y lo público, al menos en procesiones oficiales. Quien sea practicante católico debe ir, pero como uno más, confundido entre el resto de los fieles. Por lo visto, año tras año, es una ocasión para el hastío y para el propio lucimiento.

                    En un libro leído recientemente sobre el obispo Pedro Casaldáliga, se cerraba con esta extraordianaria máxima: «No basta con ser creyentes, hay también que ser creíbles». Muchos de los que iban en esa procesión no están en ninguna de las dos categorías.

                          En El Alminar nos quedamos con la imagen de la Virgen de La Victoria, con su portadores, con los fieles anónimos, con la banda de música y con la siempre vistosa escolta de Regulares. Este año no mostraremos a los figurantes.

La ley de la motosierra


              Por muy lejos que se esté de Melilla, las noticias acaban alcanzándonos. El agosto melillense es un mes de barbaridades informativas. Es como si aprovecharan el vacío de la ciudad para llevar a cabo las cosas mas insólitas e inverosímiles. Los árboles empiezan a molestar en algunas ciudades, pues impiden la realización de proyectos megalómanos, destinados solo al beneficio de las empresas y de los comisionistas. La noticia del serrado desproporcionado de los árboles del bulevar del Real me llegó estando a más de 100o kms. de la ciudad. Ya habíamos escrito de ello, pero siempre habrá un vuelta de tuerca más.

        Si hay que serrar, talar o podar los árboles de modo salvaje y desproporcionado. Los de la calle La Legión en el barrio del Real  es una de las canalladas arbóreas más grandes vistas nunca en la ciudad. Este serrado de ramas, o talado completo de algunas, ha sido perpetrado contra unos ficus plantados allí en 1940. A lo largo de año han sido objeto de tres podas y serrados, que los han desprovisto de más del 50% de su copa. La calle de La legión es ya intransitable e inhóspita. No tiene sombra y lo que ante era un paseo fresco ahora es ardiente.

                    Les han serrado las ramas sin ni siquiera cubrir la superficie cortada con algún tratamiento que impida la entrada de insectos e incluso la posterior muerte del árbol. En el barrio del Real se puede observar ya troncos completamente secos, que puede quebrarse y caer en cualquier temporal, como está sucediendo en muchas otras ciudades de España, con caída constante de árboles y el consiguiente peligro para los ciudadanos.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2015/06/22/poda-y-repoda-en-el-barrio-del-real/

Buzones de correos en Melilla


Reliquias urbanas

              En el mundo de lo inmediato, de lo instantáneo, de la mensajería digital, acercarse hasta un buzón de correos y echar una carta resulta ya casi un gesto arcaico, sin embargo, y parafraseando al gran Lope: «quien te conoce lo sabe»; esto quiere decir que nada hay comparable a depositar una carta física en un buzón y esperar respuesta. El avance del mundo digital es tan rápido, que el mismo correo electrónico es ya algo obsoleto, y a veces inservible por la saturación que provoca el spam.

           Yo todavía, cada vez menos, uso el correo físico, sobre todo para las felicitaciones navideñas y para objetos físicos que no son convertibles a formatos digitales (word, pdf, o imágenes jpg). Lo físico es tan real como lo electrónico y digital, sin embargo el primero ocupa un volumen en el espacio, cosa que no sucede con los formatos digitales.

                Las cabinas telefónicas pueden desaparecer en cualquier momento, de hecho es algo que ya se está planteando Telefónica de España, debido a su ya escaso uso, al coste del mantenimiento y también debido al vandalismo urbano, que convierte algunas de ellas en puras ruinas.

                  Todas estas desapariciones implicarán la pérdida de puestos de trabajo, y con ellas se perderá un mundo imposible de recuperar o de explicar. La sensación de recibir una carta o una postal, no podrá compararse nunca a la mensajería instantánea.

                    Hace ya tiempo hablamos de las cabinas de teléfonos y hoy nos tocaba hacerlo sobre los buzones, cuyo estado no invitan precisamente al uso. Aun así, un amigo cartero me digo que mientras exista un buzón en la calle, existirá alguien que lo abra una vez al día y transporte las cartas y  postales a la correspondiente oficina de Correos. Mientras existan, los seguiré usando.

             Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/07/31/cabinas-telefonicas/

La resaca de Averroes


           La publicación de las fotografías de parte de los garajes de la barriada de Averroes hizo que El Alminar registrara 1713 visitas el primer día y 950 el segundo, casi 2700 en 48 horas. Era una realidad oculta que no se había mostrado. Una de las dificultades fue escoger 6 imágenes entre todas las realizadas. Se quería mostrar una sensación tétrica y el objetivo quedo alcanzado. Sin embargo apenas hemos mostrado la angustia que envuelve a 258 familias que viven en unos bloques, que ya no sienten como seguros. Las grietas están apareciendo por todos lados, incluso en algunos pilares. Las más llamativas son las de los marcos de las ventanas. Hay decenas y hay que mostrar las más significativas. Los coches abandonados en el garaje superaban la decena. Siempre hay que escoger entre aquello que se quiere mostrar. El impacto visual alcanzado ha sido grande, pero la realidad es peor.

      La prensa señala que ya se ha concluido la retirada de escombros y el problema parece solucionado, sin embargo,  el derrumbe solo ha mostrado una parte de lo que se esconde en unos edificios con solo 10 años de antigüedad. En una parte de la ciudad el drama se sitúa en el derribo de unas obras ilegales en un ático. En la otra, el drama es el estado incalificable de edificios completos. Sobre esta barriada se va  a hablar y mucho, en los próximos meses.

Instantáneas de la peatonalización


             Obstaculizando a los vehículos de emergencias

           No son zonas peatonales. Son zonas híbridas en donde nadie sabe qué hacer. Es difícil atravesar por el gigantesco paso de cebra de la calle Luis de Sotomayor. La mayor parte de los automovilistas no reconocen esa zona elevada como paso de peatones. Muchos vehículos lo atraviesan sin  mirar y es más peligroso que antes. La calzada no está diferenciada con un color que haga comprender a los conductores que no deben ceder la prioridad a los peatones.

                En las zonas peatonales se instalan unos «bolardos electrónicos», que delimitan la zona peatonal y que solo pueden accionar los vehículos de emergencias. Ayer fuimos testigos de las dificultades de estacionamiento que tienen las ambulancias que traen a los enfermos del hospital para realizar pruebas diagnósticas, en el escáner de Mariano Remartínez. Es ridículo ver a una ambulancia realizando infinidad de maniobras, entre farolas y maceteros, para poder situarse frente a la Unidad diagnóstica.

                     La Policía nunca aparca mal. Pueden hacerlo en donde quieran, pero también es absurdo que tengan dificultades de aparcamiento este tipo de vehículos. No se puede obstaculizar la labor de este tipo de vehículos. Eso es lo que han hecho en esta obra contracorriente. Las aceras fueron pensadas para proteger a los peatones. En las zonas peatonales se impide la entrada de vehículos de la forma antes mencionada.  Ayer se pudo ver como un «taxista», atravesaba la zona peatonal de Carlos Ramírez de Arellano, desde la intersección de la calle del General Buceta.

                     Todos tienen dificultades. Tanto los vehículos de carga y descarga como los de emergencias o los policiales. O se decide uno a ser completamente malo, o se queda entre los buenos. El quedarse a mitad de camino solo lleva a ser rechazado  por los primeros e ignorado por los segundos. La situación creada es absurda.