La explosión naranja


Llevo varios días pasando por la calle Sor Alegría (vírgenes, santas y monjas), una de las tres categorías casi imprescindibles para que una mujer de nombre a una calle en Melilla; observando la explosión de color naranja de los naranjos amargos. Están cuajados de frutos maduros, que pronto comenzarán a caer por su propio peso o a estropearse directamente en las propias ramas del árbol. El caso es que el color naranja fue en un tiempo el color del Partido Popular y se fue también el color de moda en la derecha en Europa, como la CDU de Angela Merckel. La emergencia del naranja se produjo en Ucrania y su ya olvidada revolución naranja, cuando este territorio decidió escindirse definitivamente de la Federación Rusa y desgajarse definitivamente del territorio al que siempre había pertenecido. Por poner un ejemplo aproximado, sería algo parecido a que cualquiera de las dos Castillas decidiese independizarse del resto de España.

Con la caída de la Unión Soviética en 1999 y de todos los países de la Europa del Este, el mundo creyó liberarse del yugo que lo sojuzgaba, y se pasó por alto que los sistemas políticos comunistas apenas habían existido durante casi un siglo. Lo que esclaviza al mundo, desde siempre, es la burguesía, sus modos de producción y el sistema capitalista. Con el desmoronamiento de los Estados socialistas, el capitalismo, y su versión más despiadada y brutal, el neoliberalismo, ya no encontraron barreras que pudieran hacerle frente o retrasar su avance. A lo largo de la última década hemos visto como se destruían las últimas líneas de defensas de los trabajadores: sindicatos y partidos alternativos de izquierdas. Cuando ya todo esté desmochado, el retroceso hasta el trabajo esclavo, la ausencia de derechos y la falta de libertades será casi absoluta. El capital está volviendo hacia las élites que siempre lo detentaron y la desaparición del colchón de la clase media nos dejará a merced del darwinismo social. Los ricos concentran cada vez más dinero y poder en sus manos y los pobres cada vez son más.

El caso es que la revolución naranja ucraniana ha quedado asociado a la corrupción más absoluta, con sus principales lideres encarcelados o retirados por prácticas corruptas. El azul simboliza el frío, es el color del invierno y Mariano Rajoy lo prefirió, desterrando para siempre el color naranja. Ha sido toda una señal y un síntoma. Casi toda la información sobre el cambio del PP al color naranja está desaparecida. No es fácil encontrarla en internet. Es una etapa que está siendo borrada.

Con el color naranja hay que tener cuidado, pues un poco resulta estimulante, pero demasiado puede ser considerado agresivo, pues del efecto estimulante, que dicen que tiene, hasta  el de la exaltación solo hay un paso.  El color naranja es utilizado en algunas advertencias de tráfico (mercancías peligrosas), y en las zonas de exposición a la radiación de los hospitales.

Los mismos nombres


Cuanto más se insista en denunciar una cosa, parece que más se esfuerzan en repetirla, o en hacer caso omiso de ella. En Melilla parece que es imposible escaparse de otorgar una vez tras otra los mismos nombres a calles, organismos, centros públicos o cualquier otra entidad merecedora de llevar un nombre, casi siempre de hombre y de militar, por supuesto. No hay apenas mujeres dando nombres a calles de la ciudad o a centros públicos, salvo que sean santas, vírgenes o monjas. En cualquiera de estos casos sí se hace esa excepción. Nombres de hombres y militares, como el del coronel Gabriel de Morales, que ya tiene una calle, un acuartelamiento (aunque ya vacío), y que también recibirá un nuevo centro educativo. El otro caso de sobreabundacia  es el de Pedro de Estopiñán, que pese a tener otorgado una plaza, un acuartelamiento, asociaciones de vecinos, cooperativas de trabajadores, edificios  o incluso un acuartelamiento, también le fue otorgado su nombre a otro centro educativo.

         Si uno se pasea por la calles de nuestra ciudad, parece que nunca ha habido civiles en ella, ni tampoco mujeres, salvo las santas. Da lo mismo las veces que se insista en este hecho anómalo, porque siempre desoirán la propuesta en al menos una vez más que las veces que se sugiera. La ciudad es suya, recompensan a sus amigos, correligionarios políticos, familiares instalando placas y azulejos. Erigen  monumentos conmemorando efemérides militares , o al soldado de reemplazo (el que venía obligado), pero jamás se tomarán la molestia de buscar ejemplos que sirvan para todos. Vivimos un revival de «las hazañas bélicas» y del olvido absoluto de las mujeres, que no deben llegar a la docena de nombres en toda la ciudad, de un total de más de 300 calles. Se entiende pero no se comprende que sigan empeñados en repetir los nombres de personajes ya muy representados y sigan omitiendo los de otras y otros que merecerían estar desde hace mucho en el callejero.

       Nosotros lo recordaremos mil veces y ellos lo desoirán al menos dos veces mas.

PD: ¿Un nombre de mujer para una centro u organismo público?. Aurelia Gutiérrez Blanchard, fundadora de la Escuela de Magisterio de Melilla, en donde al menos  tiene dedicada un Aula.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/03/08/nombres-de-mujeres-en-las-calles-de-melilla/

Estampas ciudadanas en Melilla La Vieja


La media plaza de San Miguel

Hemos visto muchas cosas: aceras incompresibles, ubicación diabólica de contenedores, obras repetidas en el mismo lugar como una condena infernal, ascensores que no funcionan con la lluvia, papeleras desaparecidas, rotondas sin sentido y así hasta superar la imaginación de cualquiera; pero media plaza escapa a nuestra compresión. ¿Cuál es el sentido de hacer media plaza, o reventar solo la mitad y no repararla luego?. Este lugar es el inicio de la calle de San Miguel, en Melilla La Vieja, una de las más antiguas de la ciudad, casi la primera a la que se dio nombre, el posible lugar en donde estuvo la primera ermita cristiana. Debajo de esta media plaza están los aparcamientos públicos del barrio de Medina Sidonia y también algunas galerías y almacenes. La ciudad vieja tiene problemas y por las noches se convierte en el lugar de los sin techo y de los merodeadores. Hay huellas de incendios en los contenedores y si se mantiene limpia la zona, es por la eficacia del «barrendero» que está allí destinado y que cuida de las calles como si fueran suyas. Algo pasa con esta parte de la ciudad. Se ha invertido mucho dinero en la ciudad vieja, pero no acaba de ofrecer una imagen adecuada. No hay un  modelo definido,  ni accesos adecuados para subir hasta sus calles, ni servicios públicos, ni vigilancia en condiciones. En Melilla La Vieja puede pasar cualquier cosa, por la noche.

Diciembre


 

            Diciembre cierra el año o lo empieza en algunos casos. Era el décimo mes del calendario romano (december), que fue desplazado junto los de september (séptimo), octubre (octavo) y november (noveno), para introducir los meses dedicados a Julio Cesar y Octavio Augusto. El año litúrgico de la Iglesia romana empieza en este mes, es el tiempo de Adviento o lo que está por venir.  Su color es el morado, violeta, púrpura o malva, que están asociados a las transformaciones espirituales y mentales. Se dice que su visión aporta paz y ayuda al equilibrio interior, aportando sensación de paz y ayudando a la superación de miedos, tanto reales como supuestos. Es el color de la renovación anual. En el Alminar utilizamos siempre este color en sus gamas más suaves, para el tono del fondo de escritura. Es nuestro color preferido.

           El tercer año de algo es muy importante, porque marca una tendencia. Los objetivos del Alminar para el año 2013 están cumplidos. Era muy difícil mantenerse en las 244.000 visitas alcanzadas el año pasado, y sin embargo, cuando todavía quedan tres semanas para la conclusión del mes y del año, la cifra estadística está prácticamente alcanzada. Nos da igual que el resultado final sean mil arriba o abajo, porque la consolidación del blog está alcanzada. El reto que queda es el del futuro, pero saber qué ocurrirá no está ahora mismo al alcance de nadie, aunque podamos intuir algunas cosas. ¿Qué transformaciones veremos o a cuáles nos deberemos someter?,  no son algo que ahora mismo podamos vislumbrar. Nuestra pretensión y objetivo principal, es seguir manteniéndonos. El futuro es un reto para todos  y que nos alcanzará de igual modo.

            Lo que escribamos a partir de ahora y hasta final de año, poco o mucho, ya no alterará nuestro objetivo. Hemos llegado hasta aquí y eso es suficiente. Es mucho más de lo que imaginábamos.  Esta entrada es más visual que reflexión, o es la suma de las dos cosas.

Nuevas estampas ciudadanas


         Melilla, la ciudad difícil

Las papeleras de forjado son una tentación demasiado fuerte para la fundición de acero y ferralla de Selouanne. Todo lo que sea metálico y susceptible de ser convertido en colada de hierro, tarde o temprano desaparecerá de nuestras calles. Esto está pasando en cualquier ciudad de España. Todo se roba y se vende para obtener unos euros para sobrevivir; y existe una economía paralela que se nutre de este expolio constante al mobiliario urbano de las ciudades. Aun así y todo debemos reconocer dos cosas, una es que esta ciudad es especialmente difícil y la otra que nuestras autoridades municipales , por razones que están a la vista de todo el mundo, ya no dedican el 100% de su tiempo a la gestión de la urbe. No hay gobierno alguno, que después de 10 años de gestión, siga siendo eficaz, sin haber cambiado casi ninguno de sus hombres o mujeres. Algunos resultaron ineficaces desde el principio, por ser consejerías o áreas carentes de sentido y funciones, y otros se han ido anquilosando con el tiempo. El caso es que la anunciada renovación del gobierno nunca se ha producido, y la máxima del mismo es oír, callar y aguantar, como en la época de Franco. Una vez depositado el voto, el ciudadano ya no tiene control sobre nada. Solo nos necesitan un día cada cuatro años.

            La moda de candados y cadenas

   Resulta inquietante la facilidad con la que nos imponen algunas modas y costumbres, dirigidas desde nadie sabe dónde ni con qué intenciones. Una de ellas, aunque escribiremos de otras, es la relacionada con colocar candados e incluso cadenas de acero, como símbolo o expresión de amor eterno entre parejas (da igual que luego aquello no dure más de cinco años). Al menos las ferreterías sacaron algo de beneficio de esta costumbre, que afortunadamente parece ir desacelerándose, al menos en nuestra ciudad. En algunas partes de la ciudad, en barandillas de puentes, en pasamanos de rampas, se pueden ver enormes cadenas y candados, que no parecen tener otra finalidad que la de cumplir con aquella extraña moda.

Retirada la bandera del cerro de Hardú


Durante  un año vimos como se colocaban grandes banderas marroquíes en el entorno de Melilla. Dimos cuenta de esa noticia y la relacionamos con el toro español del cerro de Cabrerizas. Fue un recurso literario como otro cualquiera, una manera de contar las cosas. Nosotros estamos pendientes de lo que sucede en nuestro entorno y Marruecos está pendiente de nosotros. Esto es algo absolutamente lógico. Sin embargo, hace apenas un mes, hemos podido observar como las banderas marroquíes han desaparecido, sobre todo la que era más llamativa, la que estaba en la loma de Hardú, justo sobre la entrada del desfiladero que los españoles conocemos como Barranco del Lobo, lugar de una de las grandes derrotas del Ejercito español, causante de la Semana Trágica de Barcelona y de toda la guerra de 1909, con más de 1000 muertos documentados, como recogen Isabel Migallón y Eduardo Sar en su libro «Nombres para la historia militar de España».

Tanto la instalación, como su retirada, pueden estar relacionadas con la actividad del senador marroquí Yahia Yahia «el recuperador», o el azote de España, según la posición desde que se analicen las cosas.  El inefable Yahia Yahia, senador marroquí y ex residente melillense, fue hasta hace un mes alcalde de Beni Enzar y presidente del Comité para la Recuperación de Ceuta y de Melilla, en los que dimitió de ambos a cargos. Durante su mandato y bajo su instigación intelectual o amparo personal, se produjeron una serie de incidentes de poco calado, pero de gran repercusión mediática, como el intento de invasión del Peñón de Vélez de La Gomera, la isla de Perejil, o diversos incidentes fronterizos, que provocaron la visita «salvadora» de José Mª Aznar; que convirtieron a Melilla y su frontera en el centro del mundo político español. También procedieron al asalto y toma simbólica de los manantiales de Yasinen, que abastecen de agua a la ciudad de Melilla desde hace más de un siglo.

Sin embargo, sería la amputación del brazo de Estopiñán en 2012, lo que llevaría al Comité recuperador y a su más emblemático discípulo Said Chamtri, a la fama mundial. Dentro de este contexto, aparecieron las enormes banderas marroquíes situadas en el puerto de Beni Enzar y sobre el emplazamiento de la loma de Hardú, llave o puerta del Barranco del Lobo. Quizá la retirada por propia voluntad, o sugerida desde más altas instancias del senador Yahia Yahia, ha contribuido a aflojar esta política de gestos, con más ruido que nueces, siendo el mas visible de todos ellos, esta desaparecida bandera, que por otra parte, Marruecos tiene derecho a instalar en cualquier parte de su territorio. Nosotros solo damos constancia de las cosas y hacemos las interpretaciones que nos parecen más adecuadas y respetuosas, para con dos países, España y Marruecos, que deben buscar cauces adecuados para entenderse y hablar de cualquier problema. Detesto la frase «condenados a entenderse», porque el entendimiento no es una condena, sino una obligación exigible a cualquier ser humano en su relación con los demás.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/10/11/el-toro-y-las-banderas-rojas/

Adiós a la confitería España


Hace dos años, en el primer semestre del Alminar, despedíamos al Kiosco de Diego (https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/cierra-el-kiosco-de-diego/) , un lugar en el que  me había dejado cientos de recuerdos y que durante años fue unos de los referentes de mi vida laboral, pues estaba muy cerca de mi lugar de trabajo.  Hoy dos años después, y de una manera sorpresiva, sin anunciarlo, la Confitería España ha echado el cierra, después de más de 4 décadas de actividad. La confitería tenía el nombre de España, el propietario era José, pero todos la conocíamos como la confitería de «Angelita», su esposa, que era la que atendía a los clientes.

Son muchas decenas de desayunos, de empanadillas de mil y un sabores, de tartas, de buñuelos,  de huesos de santo, e incluso de ponche segoviano, degustados año tras año en este establecimiento, y que ahora formarán ya parte de los recuerdos y de los sabores  irrepetibles. Son muchas tertulias y comentarios sobre la actualidad, nacional y local, que desaparecerán entre sus paredes.

Como siempre pasa, no tengo fotos del interior,  ni de sus propietarios, ni de su ambiente, porque uno no fotografía nunca los lugares que no cree que vayan a desaparecer. ¿Alguien tiene fotos del antiguo California (antes de la horrenda reforma), de la pastelería La Palma, y de tantos y tantos lugares?.