Postes eléctricos y telefónicos (V)


Insólita colocación en Cándido Lobera

  Basta con fijarse en una cosa en Melilla, para que de modo natural uno repare en las mil y una deficiencias del mismo signo que existen por toda la ciudad, y que debemos seguir señalando, ante la dejadez, abandono o desconocimiento de los responsables. La utilidad de la denuncia pública, con espíritu constructivo y como vocación, sirve primero para que los ciudadanos nos demos cuenta de que podemos actuar sobre la realidad de nuestra ciudad, y en segundo lugar, para que los poderes, tanto públicos como privados actúen sobre las deficiencias señaladas.

Estas tres ubicaciones de postes en las calles Cándido Lobera, Miguel Hernández y la inexistente pero nominada como de Las Rimas, son peligrosas, de hecho, como comentaba un vecino de la calle del poeta jienense, en ese poste se estrelló un niño que jugaba con la pelota y se hizo una brecha en la cabeza. Estas tres nuevas ubicaciones detectadas corresponden al cableado eléctrico y al telefónico. Los postes telefónicos no llevan ninguna pintura o marca, mientras que los eléctricos suelen estar pintados en los colores blanco y rojo y llevan una señal de «riesgo eléctrico».

Gaselec inicia una campaña de pintado y reubicación de postes

   Desde los primeros días del mes de octubre Gaselec ha iniciado una campaña de pintado, identificación, e incluso reubicación de sus postes de cableado eléctrico, incluso en un caso, en la calle Pedro Navarro y en la manzana más próxima al Paseo Marítimo, parece que incluso ha procedido a la reubicación de los postes, pues aparecen muy dentro de la acera, lejos del bordillo y todavía no tienen el cableado eléctrico por encima, lo que puede significar, tanto un cambio de ubicación, como un eleminación de los mismos y soterramiento de los cables de tendido eléctrico.

En cualquier caso, parece una saludable medida que se señalen adecuadamente, que se pinten con los colores que advierten del peligro y en su caso, el cambio de posición o su eliminación. Esto demuestra, una vez más, tanto la utilidad de la denuncia, como su divulgación.

   Nota: En la foto de la inexistente calle de Las Rimas, fíjense en el modo en que está instalada la señal de tráfico.

 

Una página de fans, traduce El Alminar al ruso


РАФАЭЛЬ В МЕЛИЛЬЕ. «ЕГО ВЕЛИКАЯ НОЧЬ». 2011

Raphael en Melilla. «Su gran noche». 2011

Он по-прежнему ”Тот”

                  Мой Рафаэль, (Mi Raphael)      

      Una página de fans rusos de Raphael, ha traducido al ruso y reproducido en sus páginas, la crónica integra que El Alminar de Melilla realizó el pasado día 23, sobre el concierto de del cantante español en nuestra ciudad. Este hecho supone un hito en la pequeña historia de El Alminar de Melilla y muestra la importancia de algunos acontecimientos culturales, que traspasan nuestras fronteras y consiguen divulgar el nombre de Melilla en zonas inesperadas del mundo. La traducción supone abrir el conocimiento del nombre de Melilla a un país con 200 millones de lectores potenciales .

          Hay que recordar para quien no lo sepa o no sea seguidor de Raphael, que el cantante de Linares es una celebridad en Rusia desde los tiempos de la Unión Soviética, en donde cada navidad acudía a ofrecer un concierto en Moscú. Raphael era de los pocos artistas españoles, que recibían el permiso del General Franco para actuar en la Unión Soviética, país con el que España no mantenía relaciones diplomáticas.

   Enormemente satisfecho por esta traducción al ruso y dedicado a los fans rusos de Raphael, colo una nueva foto del concierto de Raphael en Melilla y el enlace a la página rusa de fans del cantante.

          http://www.my-raphael.com/i-eto-vse-o-nem/kontsertah-raznyh-let/raphael-en-melilla-su-gran-noche-2011/

 Nota: Fotografía de Mª Ángeles Sánchez  Suárez

Tras el rastro del ratón verde


                 Lamentable situación de la Piscina Municipal de Melilla

   La Piscina Municipal de Melilla, única instalación de este tipo en la ciudad, fue inaugurada en abril de 1990, bajo el mandato del alcalde socialista Gonzalo Hernández. Por casualidad ha vuelto a Melilla el pasado fin de semana con ocasión de un acto político. Dos décadas después de su puesta en funcionamiento la situación higiénica de la misma no parecer ser la idónea.

       La semana pasada decenas de usuarios presentaban su quejas o denuncias en el libro de reclamaciones de la instalación. Habían visto en las duchas «una extraña sustancia amarilla», muy viscosa, que se pegaba a la piel (el agente amarillo). Algunos vieron lombrices en los desagües de las duchas. Siempre hay pelos en abundancia obturando las cañerías. Es una única piscina, desde hace 21 años, para una ciudad de población creciente y con una demanda de uso cada vez mayor. Hoy, 21 años después, el nombre de Melilla suena en el panorama de la natación española.

        Si se compara la situación de cualquier ciudad o capital de provincia colindante con Melilla, de más de 75.000 habitantes, la descompensación resulta pavorosa. Quien hace 20 años tenía una piscina pública, hoy tiene dos; quien entonces tenía 5, hoy tiene el doble, salvo Melilla, que sigue teniendo la misma piscina. Eso sí, tenemos tres pabellones deportivos, dos palacios de congresos, un faraónico teatro y una estación marítima que costó lo que dos y no se sabe cuántos auditoriums.

                  Los ratones de la piscina municipal

    Hay un Consejero de Deportes, un director general de deportes, un director general de instalaciones deportivas y también ratones en la Piscina Municipal. Lo habían denunciado algunos usuarios, lo saben  los monitores que son los primeros que bajan al vaso de la piscina por las mañanas, lo saben muchas de las personas que los ven y los ven correr. Yo no sé cuál es la calidad de esas aguas, a qué tipo de análisis son sometidas o si se renuevan una vez al lustro.

       Quizá sea más importante regar el campo de golf de los 5 millones de euros  de fondos FEDER (Fondos europeos para el Desarrollo Regional), que hacer una nueva piscina o s mantener en condiciones dignas la que tenemos, la del Alcalde Gonzalo Hernández, la del año 1990. Dicen que ya no se va a cumplir la promesa electoral de una piscina olímpica.

       El caso es que hay una colonia de roedores deambulando por la piscina. El Alminar de Melilla ha encontrado el rastro de muchos y el cadáver de uno. Las fotos me dan asco, pero El Alminar de Melilla es un servicio público, o una vocación de servicio público y no cobramos nada.

La frontera de El Alminar


 

       Hay una fina línea que separa todo, en donde es casi imposible distinguir la luz del amanecer de la del ocaso. Hay un terreno amplio, es la tierra de nadie en la que el mal no reina, pero el bien apenas se vislumbra. Mantenerse en lucha en esa zona es muy difícil, porque todo es nuevo cada día, porque no hay doctrinas que te salven, porque son muy pocas las cosas que pueden orientarte. Ahí, sobre esa línea difusa y casi en permanente penumbra, se encuentra la luz de El Alminar, su llamada a la oración o a la reflexión.

        Apenas se siente una suave voz que te indica un camino o una respuesta, apenas un breve mensaje contenido en un párrafo de un libro. Todo es demasiado tenue, demasiado leve. Se puede perder el sentido de la orientación en cualquier momento, se puede encontrar una respuesta en apenas un instante de observación. Esa es la vida del que elige no ampararse en ningún dogma, porque no siempre hay respuestas para las preguntas, porque sólo son preguntas aquellas que tienen respuesta.

            Nunca estamos tan solos como creemos, nunca lo suficientemente acompañados. No siempre se ve la mano tendida, pero siempre se siente su presencia. No vamos a apagar la luz de El Alminar, aunque a veces la tiniebla azota muy duro. Se siente perfectamente la presencia de los servidores de lo oscuro, pero es nítido el calor y el aliento de quienes han decidido servir a la luz y ampararse en ella. No se debe esperar recompensa alguna, porque no siempre la hay. Somos lo que somos, pero alguien tiene que serlo.

Foto: Salida de el Sol sobre el Cerro de Camellos

Cambio de rumbo en la iglesia de San Agustín


Revolución teológica en la parroquia del Barrio del Real          

      El sábado 22 de octubre se produjo una “revolución diocesana” en la parroquia de San Agustín del Barrio del Real en Melilla. Por primera vez en sus 73 años de existencia, un sacerdote de la diócesis de Málaga se hacía cargo de una iglesia, que desde su misma fundación había estado regida por la congregación de los Padres Paúles, concretamente desde el 8 de diciembre de 1938.

     El sacerdote diocesano Juan Manuel González Ruiz presenció la apertura de las catequesis del Real, como primer acto oficioso, ya que oficialmente tomó posesión de la parroquia ayer domingo 23 de octubre en la misa del mediodía. Este malagueño, ingeniero de montes, fue ordenado sacerdote en 1993, renunciando con ello a su vida mundana para profesar la vida religiosa, algo en lo que nunca había pensado hasta su conversión, siguiendo el ejemplo de Saulo de Tarso, el centurión romano que se convirtió a la fe cristiana y acabaría siendo reconocido como el apóstol San Pablo, el único que no estuvo físicamente con Jesucristo, pero que acabaría siendo fundamental para la creación de La Iglesia, tal y como la conocemos. Sin Pablo, la Iglesia de Pedro hubiese sido una cosa muy distinta, o no existiría tal y como le conocemos.

    El sacerdote Juan Manuel Martínez se formó como sacerdote en Medellín (Colombia) y ha ejercido como misionero en  Méjico y Brasil. Ha recorrido medio mundo y gran parte de Andalucía, hasta que pidió la incardinación en la provincia de Málaga, siendo uno de sus destinos el Bº de La Victoria de la capital malacitana, o la localidad de Archidona.

   Renovación teológica y doctrinal en El Real     

     A partir de 1940 se consideró a Melilla, por parte de las autoridades franquistas, tierra de evangelización, pues consideraban que la situación de la ciudad, en permanente contacto con el sarraceno, y los años de laicismo republicano, había situado a Melilla prácticamente a los pies del Maligno. Así pies, fuimos evangelizados, desde Beni-Enzar hasta Horcas Coloradas. Los padres paúles lo eran todo en Melilla y salvo el templo patronal y el arciprestal, todo los demás era territorio Paúl.

    Con la renovación del Concilio Vaticano II se inicia una pérdida progresiva de la influencia paulista, porque La Iglesia necesitaba nuevas formas, una renovación interna y externa, pero lo que marca el declive de los paúles en Barrio del Real, es el no haber sabido atajar “la desviación doctrinal” del sacerdote y ex Paul Jesús Hurtado Salazar, fundador de un movimiento catecumenal, de fuerte cariz mesiánico. Durante más de 20 años, los seguidores de este sacerdote, han funcionado por libre en esta parroquia, sin que nadie fuese capaz de atajar una desviación que ha hecho más mal que bien, en la parroquia agustina. Fue Jesús Hurtado el que ordenó abatir el culto al Cristo de Limpias en el Barrio del Real, aprovechando la reforma estructural de la iglesia en 1989.

      A La Iglesia, que se ha enfrentado a todas las herejías imaginables a lo largo de los siglos ( algunas muy poderosas ), apenas le ha bastado un plumazo para acabar con esta desviación. tan solo le ha bastado el tener voluntad de hacerlo.

     Para ello, ha puesto al frente de la parroquia a un sacerdote, profesor de teología moral, que lo primero que ha hecho ha sido imponer los libros oficiales de catequesis de La Conferencia Episcopal Española, algo imposible en la parroquia del Real, en los últimos 20 años, en los que todo se regía por la visión y los libros del ya extinguido mesías.

PD: https://elalminardemelilla.com/2011/05/31/los-paules-abandonaran-san-agustin/

La dura realidad de Melilla


          El primer aguacero inunda la ciudad y revienta colectores

     La realidad de Melilla y el sueño coincidieron en una misma tarde. Una pequeña tromba de agua, apenas media hora antes del inicio de la actuación de Raphael, provocó más de 50 salidas de los bomberos, el atasco de los desagües, que reventaran los colectores y que el olor de las aguas negras se esparciera por la ciudad. Justo a la entrada del Kursaal, se podía apreciar en que situación dejaba una «pequeña tromba de agua», a nuestras infraestructuras millonarias.  

   Más kilómetros de tuberías que toda el perímetro de La Gran Muralla de China, una renovación del alcantarillado y de las conducciones de agua  que podría dar la vuelta a La Tierra, pero tan sólo 30 litros de agua por metro cuadrado, en poco más de media hora, ponían a nuestras infraestructuras en el lugar de la realidad, y no en el de la propaganda. Hablamos de lo ocurrido en un breve lapso de tiempo,  en el centro de la ciudad y en el Paseo Marítimo, dos de los lugares escaparate de un modelo de gestión, que hace aguas con la primera tormenta.

        Esta mañana, el Paseo Marítimo era un lugar asqueroso y fétido. La zona de juegos infantiles estaba maloliente y era una zona insalubre. Todo lo que hemos visto , lo que vemos, es una ficción inflada por la propaganda. Melilla se enfrentará  a un horizonte durísimo, el día que haya una verdadera emergencia climática.

 Nota: El Barrio del Insdustrial en las imágenes de La Otra Melilla. http://laotramelilla.blogspot.com/2011/10/el-barrio-industrial-despues-de-la.html

 

Raphael en Melilla. » Su gran noche «


                         Sigue siendo «Aquel»

              Fue una gran noche en el Kursaal. Había hasta un grupo de paisanos de Raphael, de la localidad jienense de Linares, que ya estaban entregados desde el principio. El regreso de Raphael a Melilla empezó con emoción contenida, había expectación ante un Raphael eterno. Empezó cantando canciones conocidas: «Mi gran noche; Digan lo que digan; Yo sigo siendo aquel», junto con otras que no lo eran tanto y su homenaje al Tango y el concierto pareció dormirse. Pero en un solo momento Raphael se lanzó de lleno a sus canciones de siempre, las que él calificó como sus «joyas» musicales, las escritas por su compositor talismán, Manuel Alejandro, y el Kursaal pareció venirse abajo. La gente se puso de pie, aplaudió, acompañó a Raphael en la interpretación de algunas canciones y las 756 personas del aforo fueron su «seducido coro». Ya todo respondía a us gestos y a sus guiños de complicidad. Desde ese momento ya sólo había una voluntad en el Kursaal y esa era la suya.

          La apoteosis se mantuvo durante más de una hora con canciones como: «Qué sabe nadie; Estar enamorado; En carne viva; Laura; Escándalo y Te estoy queriendo tanto qué, o No puedo arrancarte de mí». Desde las lejanas gradas del anfiteatro la pasión podía sentirse igual de intensa y la voz de Raphael, su indudable don,  llegaba e inundaba las filas del «entregado auditorium».

          Casi tres horas, sin descanso, de un concierto espectacular, en una noche mágica, la primera, del regreso de Raphael a Melilla, aunque él consigue que cada noche sea «una gran noche». Como él decía en su presentación: «Ahora estoy bien». Se nota, lo demuestra y no quedó ninguna duda. El final esperado y exigido fue la interpretación de su clásico: «Yo soy aquel», ante un ya público rendido desde la mitad del concierto.

PD: Las fotografías son de Mª Ángeles Sánchez, mi mujer.