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La Odisea y la necesidad de renovarse


 

                 La Odisea y el viaje de Ulises

            Algunas cosas mantienen su nombre mucho tiempo después de que los humanos, mujeres y hombres,  ni siquiera recuerden por qué se llaman así.  La Odisea fue un gran viaje, el que realizó Ulises tras la conquista de Troya. Fue un viaje empujado por la necesidad del conocimiento, por el deseo de ir más allá de lo conocido, pero también fue un viaje impuesto por los dioses antiguos, en la esperanza de que pereciera en él. Pese a todo contó siempre con la protección de Atenea, una de las hijas de Zeus.  En toda experiencia  humana, en todo viaje, siempre se cuenta con todas las posibilidades, la de la destrucción, la del triunfo y también la de la mera supervivencia, que tampoco es mal premio. Para la inmortalidad no hay reglas ni leyes.

                   El Cabo de Gata y el arrecife de Las Sirenas

            Hoy por hoy,  nadie recuerda ni sabe el porque estos accidentes geográficos de la provincia de Almería se llaman así.  Los viejos geógrafos griegos y romanos ya los denominaban de esa forma, pero sin conocer el motivo. ¿Quiénes eran las sirenas, como era de atractivo su canto, por qué Ulises tuvo que amarrase al mástil para resistir a su llamada?. Parece claro que el canto de las sirenas es o era la adulación, con mucho, una de las más destructivas armas humanas. Sin embargo, en vez  de evitar a las sirenas, Ulises fue en su busca, pero advertido de su peligro, tomó las precauciones debidas. Era un hombre osado, audaz, pero prudente, y también un gran embaucador, el primer hacedor de patrañas de la antigüedad, como se dice en la propia Odisea; cuando explica todos los pormenores de su “insólito viaje”, a su sorprendida mujer. Penélope jamás creyó en su muerte, y  resistió durante años, a toda la legión de embaucadores que pretendían desposarla, creyéndola ya viuda.

                El Cabo de Gata se encuentra en la provincia de Almería, eso lo sabe casi todo el mundo, muchos conocen la leyenda del viaje de Ulises, y solo muy pocos la existencia del arrecife de Las Sirenas. Es verdad que la geografía homérica es sumamente imprecisa en muchos puntos, que ciertos lugares solo los menciona porque seguramente escuchó hablar de ellos a los marinos que iban y regresaban por el Mediterráneo, que no conocía la existencia de todos aquellos lugares que mencionaban. Sin embargo, ciertos conocimientos sugieren que Homero vivía en una ciudad de la costa del Egeo, o incluso en una isla.

            A Homero, hasta el siglo XIX, los catedráticos de las sociedades históricas y geográficas lo conocían como “el viejo embustero”, sin embargo, Heinrich Schiliemann, descubrió la ciudad de Troya, solo con el otro texto homérico de  La Ilíada en las manos, y su simple descripción y localización de la ciudad. La colina de Hisarlik en Turquía, era la única visible desde la isla de Ténedos, tal y como se afirma en el relato .

 La Odisea y El Alminar

                    No hemos regresado, pero tampoco hemos dejado de estar. La realidad es como una rueda de molino, que fabrica la mejor harina, pero también tritura cualquier cosa. La única manera de vencer al mundo es alejándose de él, pero tampoco es posible huir de la realidad. La hemos abandonado, pero solo parcialmente. La Odisea es la vida, y también la vida es una odisea constante. A veces hay puertos o lugares en donde refugiarse, y otros las tempestades nos encuentran en mar abierto. Nunca dejaremos de estar frente a ellas, por eso hay que aprovechar las calmas, que suelen alternarse con los vendavales. Buscamos una nueva sintonía, otra frecuencia, en la necesidad de la transformación, pero sin dejar de ser lo que somos, sin dejar de ser reconocibles.

El arrecife de Las Sirenas

            Para la presente entrada, cuento con dos fotos artísticas de Manuel Flores, mi cuñado, realizadas a pie de mar y que recogen perfectamente la magia y la leyenda del paraje. En un día en el que las brumas que envuelvan el arrecife, las fotos resultarían sobrecogedoras. Quizá Ulises nunca llegó tan lejos en su odisea, pero quién sabe.

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La iglesia del Cabo de Gata


        

            En la carretera de las salinas de Cabo de Gata y poco antes de llegar al pueblo de Las almadrabas de Monteleva, se yergue esta singular iglesia, cuyo perfil resulta inseparable del paisaje en el que se encuentra. Toda la zona del Cabo de Gata está llena de leyendas. En el mismo Cabo se encuentra el arrecife de Las Sirenas, a donde cuentan que llegó el mítico Ulises en su viaje tras la caída de Troya. Esta costa estuvo asolada durante siglos por piratas berberiscos y dicen que había piratas de mar y de tierra. En el libro de “El anillo del dedo del diablo” se cuenta, aunque de modo intemporal, que en estos pueblos habitaban piratas de tierra que con luces engañosas intentaban atraer barcos cerca de la playa, forzando qee embarrancaran y poder hacerse con sus mercancías. Engaños, como los de las sirenas de Ulises.

            La iglesia siempre ha estado ahí, desde la década de 1940. Juan Goytisolo la verá en su viaje por los “Campos de Nijar”, aunque solo señalará su existencia. Todo los que han ido a bañarse en las interminables playas del Cabo de Gata, y en sus aguas de azul cobalto, tienen la mágen de la iglesia cerrada, sin culto y en progresivo y constante deterioro. Eso ha sido un hecho en los últimos 20 años. No conozco bajo qué advocación se erigió.

            En 2010 me acerqué hasta sus inmediaciones e hice unas fotografías de su interior, a través de las ventanas sin cristales. Quedaban restos del antiguo mobiliario, pero ninguna imagen o exorno litúrgico. En los últimos años sirvió de refugio a excursionistas y no parecía excesivamente mal tratada. Solo mostraba abandono. Sin embargo, en el verano pasado una noticia incendió el mundo religioso  almeriense. La abandonada iglesia había servido para una misa de rito satánico. Decían que se habían visto velas negras en su interior, e inscripciones de culto diabólico. El Obispo de Almería D. Adolfo González Montes no desaprovechó la ocasión y consiguió concitar el interés del Ayuntamiento de la capital y de otras instituciones almerienses. Un año después de aquellos hechos, que al final fueron negados, la iglesia del Cabo de Gata aparece perfectamente rehabilitada, aunque eso sí, sigue cerrada al culto.

          En el libro de Mary Nelux que he mencionado, también se relatan episodios de misas negras en esa iglesia. En el mismo Cabo de Gata, hay un farallón con forma de dedo, que también tiene una curiosa leyenda relacionada con los piratas. Al parecer capturaron a una reina que llevaba un fabusolo anillo de oro y diamantes y al no poder sacárselo, le cortaron el dedo. Esa es la explicación  de la forma de ese farallón.

        Nota: Excelente artículo sobre la Iglesia de las salinas del Cabo de Gata. http://www.culturandalucia.com/ALMER%C3%8DA/CABO_DE_GATA/LAS_SALINAS/Las_Salinas_de_Cabo_de_Gata_%C3%81RTICULO_IGLESIA.htm