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Cuarteles abandonados de Melilla


       La retirada de las competencias de urbanismo a Melilla

        El suelo de Melilla es de carácter estratégico para la Defensa Nacional. Esta fue la razón por la que se retiraron las competencias de urbanismo a la Ciudad Autónoma de Melilla en 1999, tras el pacto de gobierno entre Coalición por Melilla, y el GIL (Grupo Independiente Liberal), o el partido de la especulación inmobiliaria. Esta peculiaridad obliga a la firma y autorización gubernativa en cualquier transacción de terreno realizada en la ciudad, tanto si es del propio terreno en sí, como si se trata de un piso en un edificio de viviendas.

       Hasta la reforma del año 1989, era casi imposible comprarse una vivienda en la ciudad, pero una reforma realizada mediante el Real Decreto 374/1989 de 31 de marzo, modificó la Ley 8/1975 de Zonas e Instalaciones de Interés para la Defensa Nacional. El principal avance de este decreto es que facultaba a los delegados gubernativos de Ceuta y de Melilla para la firma de estas transacciones inmobiliarias. que hasta ese momento debían ser ratificadas por el Ministerio de Defensa en Madrid.

                         Cuarteles de Santiago y Gabriel de Morales

               En una ciudad limitada físicamente, el suelo es uno de los mayores activos y valores de la economía melillense, tanto del lado público como del privado. La próxima cesión a la Ciudad Autónoma de los terrenos que ocupaban los antiguos cuarteles de Regulares (Santiago) y Automovilismo (Gabriel de Morales), proporcionaran casi 68.000 m² en el primer caso y 15.000 m², bocados demasiado apetitosos para la especulación inmobiliaria, y para la venta de terreno por parte del la Administración Local, siempre muy necesitada de dinero para sus cuantiosos gastos. Ambas parcelas son indivisas, y catalogadas como de uso público y otros usos, estados en los que deberían permanecer, tanto en el carácter de indiviso, como en el del tipo de uso. Es la única manera de poner freno al reinado del cemento y de la especulación.

                                          El cuartel de Valenzuela

              El terreno del acuartalemiento de Valenzuela, en donde se ubicaba la 4ª bandera de La Legión, disponía de un 56.000 m² de superficie. Su cesión a la Ciudad Autónoma en 1999, dio lugar a uno de las mayores especulaciones sobre el suelo que se ha conocido en Melilla, pues eran unos terrenos cedidos por el Ministerio de Defensa mediante Convenio, y que no evitó el movimiento especulativo posterior, en los que acabaron implicados algún integrante de la familia Pujol Ferrusola y una de sus empresas.  Lo que era un terreno sin división horizontal hoy consta de cuatro parcelas y la firma necesaria firma gubernativa no evitó este extraña transacción. El ejemplo de lo sucedido con los terrenos de Valenzuela debe servir para que el convenio de cesión de los nuevos acuartelamientos, sea muy exigente y evite situaciones como aquella. Los únicos beneficiados de los próximos 83.000 m² que pasarán a manos del gobierno de Melilla, deben ser los melillenses, y un desarrollo urbanístico ordenado, basado en los equipamientos y las zonas verdes.

                     ¿Es Constitucional la autorización gubernativa?

            Evidentemente debe existir una catalogación de terrenos de interés Estratégico para la Defensa de Melilla, que no pueden ser jamás vendidos ni cedidos, ni autorizado su cambio de uso. Sin embargo, la compra y venta de inmueble entre particulares no puede seguir cayendo dentro de esa normativa. La eliminación de esta autorización no ha sido propuesta por partido alguno, pese a que su derogación facilitaría mucho la movilidad del mercado inmobiliario de Melilla. La Administración tiene instrumentos de control suficientes sobre la compra y venta de pisos, como para que no haya nada que temer, si se elimina esta insólita norma en todo el Estado español. El Artículo 33 de La Constitución consagra el derecho a la propiedad privada, sin otros límites que las razones de interés social. Hasta ahora tenemos la prueba de que la obligatoria firma de la autoridad gubernativa, no evitó lo ocurrido en los terrenos de Valenzuela.

              Somos y seremos siempre defensores del Estado y de la prevalencia del Sector Público y de su gestión, por encima de cualquier otro interés.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/29/la-gran-superficie-de-melilla/

El puente magno de Mezquita


        El arroyo mezquita es el que se dirige a la frontera de Beni Enzar. Mezquita era una de las cábilas que rodeaban Melilla. En 1909 toda la zona fue conquistada por el Ejército español, en la batalla de Los Altos del Real, o de Mezquita. Sobre ese cauce seco, cuya historia se pierde en el tiempo, se está llevando a cabo una obra, con un nuevo puente al que solo se puede calificar como magno. Ese debería ser su nombre. La utilidad da igual, porque las obras magnas no se realizan con esa función, sino la de perpetuar la memoria del que las lleva a cabo, o de una determinada época. Hacer un puente sobre el legendario arroyo, a escasos metros de donde estaba la posada del cabo moreno, o sobre el emblemático cuartel de Valenzuela, en línea directa con el Barranco del Lobo, solo está a la altura de los grandes

¿Qué hay que decidir en Valenzuela?


                ¿ Cual es el centro comercial pendiente de autorizarse ?

      De la escasa información  emitida estos días atrás, solo queda claro que no se precisa ningún permiso para construir una gran superficie comercial en Melilla, en la parcela recalificada al efecto. Volvemos pues a la parcela de Valenzuela, de 56.692 m², también conocida como “inmediaciones de Pajares de Intendencia”.    Aquello era  una parcela única cedida por el Ministerio de Defensa en la mitad de la década de 1990.

      Posteriormente, en una complicada senda  de subastas y vericuetos legales, se segregaron tres parcelas del terreno total o primigenio, de un tamaño total de 6500 m² y que se quedó la empresa adjudicataria del terreno “Nueva Melilla SL”.  Los otros 50.000 m² restantes corresponden  a la empresa Tres Forcas Capital, que los compró por la friolera de 15.ooo.000 €, en el año 2006. Cualquiera de las dos empresas, puede iniciar la construcción de un centro comercial, tanto en la parcela mayor, como en las segregadas. Ha quedado muy claro, que sobre terrenos ya recalificados, no existe traba legal o administrativa alguna, para instalar una gran superficie comercial.

     La pregunta es clara, si en esas dos superficies ya no existen trabas, entonces: ¿ Porqué se busca el consenso o el beneplácito de quien ya nada tiene que decidir ?, me refiero a sindicatos, empresarios, comerciantes o partidos políticos.

       La segunda pregunta se deduce de la que acabamos de formular:   ¿ Si en 56.000 m² ya no existen trabas de ningún tipo  para edificar, uno o diez, centros comerciales, porqué hay que recalificar una nueva parcela para instalar otro?, o para ser más claros, ¿quién quiere instalar allí un centro comercial, si ya hay uno que se está anunciando?. ¿ Cuántos centros comerciales tienen prevista su instalación y dónde ?, ¿qué es lo que está sucediendo realmente?. En los tiempos actuales, y visto lo visto, hay que sacar la lupa, cuando alguien solicita una recalificación de terrenos, sobre todo, cuando ya hay suficiente terreno recalificado para instalar superficies comerciales.

La Gran Superficie de Melilla


 

           ¿Qué fue de la Gran Superficie Comercial?

            En 1996 trascendió a la ciudad que el Gobierno de Ignacio Velázquez estaba estudiando instalar una gran superficie comercial en Melilla. El sólo conocimiento de la intención motivó la reacción de los poderes fácticos de la ciudad. Ese escaso centenar de familias que detenta el 50% del comercio de Melilla, iniciaron la mayor campaña de boicot que se recuerda.  Manifestaciones casi semanales, pegatinas en todos los comercios de la ciudad. El boicot brutal a La Feria de 1996, en la que se negaron a servir los suministros necesarios. Una auténtica operación de acoso y derribo contra el Gobierno del PP de Ignacio Velázquez, alentada por los poderes fácticos y llevada cabo por sus brazos de hierro: “Asociación de Empresarios, Asociación de Comerciantes y Cámara de Comercio”.    Y finalmente el anuncio y  la presentación de la “moción de Censura de 1997”, que daría paso a tres años de inestabilidad política, con concejales incitados al transfuguismo y el fin de la aventura del Centro Comercial.

               El Convenio que nunca se cumplió     

            El Mº de Defensa cedió en 1999 los terrenos en los que se asentaba el acuartelamiento de Valenzuela, mediante Convenio escrito y firmado con la Ciudad Autónoma y cuyas condiciones se publicaron en el Boletín Oficial de Melilla. Los 56000 m2 debían estar destinados a la construcción de viviendas VPO.

        La parcela fue sacada en subasta pública hasta agotar las dos convocatorias exigidas por La Ley y quedar todo expedito, tras no presentarse ningún licitante, para la adjudicación del terreno (hasta eso momento calificado como urbano), mediante el procedimiento de asignación directa, secreta y sin publicidad alguna.

        Esto sucede en 2005 cuando la parcela se adjudica a la nueva firma Nueva Melilla y Asociados, que es la suma de Nueva Melilla y Asfaltos Melilla, y compran la parcela urbana de 56000 m2  por la cantidad de 2.800.000€.

        Tras ser recalificada de urbana a industrial entre 2005 y 2007, la firma Nueva Melilla y asociados venden la parcela, de la que antes segregan una parte de 6000 m2, de la que quedan como propietarios, a la firma Tres Forcas Capital por la cantidad de 15. 600. 000€.

         Han obtenido en sólo dos años y sin hacer absolutamente nada unos beneficios de 12.000.000 de euros.   

         Ni el Mº de Defensa titular primitivo de la parcela, ni la Delegación del Gobierno, han formulado objeción alguna, pese a que por el Convenio de cesión firmado el 1º era uno de los garantes de la operación y el 2º es el que autoriza necesariamente cualquier transacción de propiedad en Melilla. La Delegación del Gobierno mediante la abogacía del Estado debe vigilar y puede paralizar tratos de este tipo o formular objeciones, teniendo en cuenta que era un terreno procedente del Mº de Defensa y sujeto en origen a un convenio.

                  Una gran superficie que se anunciaba en 2010

           Algo tan público como una página web, en concreto la de la firma de Jones Lang Lasalle anunciaba la creación en Melilla de una Gran Superficie Comercial, en los primeros meses del año 2010, en los terrenos de los que es propietaria. El Gobierno Local se vio atrapado por “la filtración no deseada del asunto” y parece que no cumplió la parte que le correspondía, esto es, hacer una pequeña reforma del Reglamento Económico y permitir la instalación de Grandes Superficies comerciales en Melilla. Aun así todo es especulación, porque no se ha vuelto a saber nada del tema. También está el aspecto político, porque quienes hoy autorizarían esa Gran Superficie comercial y de ocio, serían los mismos que se opusieron a ella en 1996.

          El caso es que los melillenses seguimos sin tener derecho a disfrutar de las mismas cosas que disfrutan el resto de los ciudadanos españoles. Seguimos con un sistema de “comercio cautivo” en manos de las mismas personas y sin posibilidades de un desarrollo equilibrado de la ciudad. Cada vez menos personas acaparan un mayor volumen de la economía melillense. Hoy ya está demostrado que el comercio tradicional melillense casi ha desaparecido, sin necesidad de la ayuda de la inexistente Gran Superficie. Urge dotar a Melilla de un modelo económico que le asegure su futuro. La mitad de los 10.000 parados melillenses surgen de la ausencia de una alternativa económica para la ciudad. El hecho de que “los poderes fácticos” que reventaron la iniciativa en 1996 la apoyen en 2010, sugiere que ya controlan parte o casi todo el nuevo mercado que abriría.