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El rostro humano de la inmigración


                                 Medio millar de inmigrantes logra entrar hoy en Melilla

               La emigración es un fenómeno humano. Los inmigrantes son seres humanos, mujeres y hombres con una historia personal detrás. No son lo que quieren que veamos. No son invasores, no vienen a quedarse con nuestro falso mundo de oportunidades, ni a socavar nuestra democracia de cartón piedra. Si hay algo hipócrita en este mundo es la política occidental, esa patética falacia de la Comunidad Internacional. Europa ampara La Democracia y las decisiones populares, pero siempre y cuando los resultados no sean contrarios a sus intereses, caso del referéndum de Crimea. La Unión Europea amparó la creación de nuevos países en Europa del Este, la mayor parte absurdos, porque restaban fuerza a los sólidos países que existían antes, como Yugoslavia; y permitían crear nuevos mercados para sus insaciables negocios. La Unión Europea y la hipócrita Comunidad Internacional apoyaron una insurrección popular en Ucrania, pero condenan una votación legítima en Crimea y la califican de anexión.

                Con África sucede exactamente lo mismo. No hay país europeo que no haya obtenido y siga obteniéndolos, de los inmensos recursos naturales de África (oro, diamantes, petróleo, nuevos metales para la telefonía inteligente), pero se lleva las manos a la cabeza ante la inmigración y la califica de invasión o de problema. Se roba en el continente africano, se permiten guerras que acaban con miles de personas cada día, se claudica ante las hambrunas y las enfermedades  que entierran a pueblos enteros, pero no se quiere a ni un solo inmigrante ante las puertas europeas, y condenan a nuestra ciudad y a la de Ceuta, a la categoría de cuarto trastero.

               Nunca dejaré de ver a los inmigrantes con rostros humanos. No son “la masa amenazante” con la que pretenden asustarnos. Son seres humanos. Da igual de donde procedan, o sus nombres. Para ellos Melilla, la puerta de Europa, es el paraíso. Las campañas publicitarias son efectivas, pero en un sentido distinto al que fueron pensadas. Sean quienes sean, bienvenidos. De otras cosas, de determinar quiénes son, quién es merecedor de asilo y quién no, de atenderles; que se encarguen las autoridades, que para eso fueron elegidas y votadas.

                                           Hoy la niebla les ha amparado en la frontera. Dios, a veces, cubre con su mano a los más desfavorecidos.

San Lorenzo de las pateras


                                        

Nueva llegada de una patera a Melilla

         La realidad es tozuda, contra ella no se puede luchar porque seguirán sucediendo los acontecimientos. Con la realidad solo cabe actuar. La emigración es un fenómeno humano y no se puede luchar contra ella. La inmigración no es un problema y con ella solo cabe actuar. Dos días después de la visita del Ministro de Interior Fernández Díaz y sus promesas de blindar la frontera terrestre, los inmigrantes han vuelto a llegar, pero por mar. Las cosas son así y no hay manera de cambiarlas porque Melilla es una ciudad frontera, desde siempre.

         En la noche del viernes el programa de Hora 25 de la Cadena SER, que dirige y presenta la periodista Angels Barceló, se realizó en Melilla y entrevistaron a diferentes personas, José Palazón, el Delegado del Gobierno Abdelmalik El Barkani, el sacerdote jesuita Estaban Velázquez,  y el presidente de Melilla Juan José Imbroda, quien tuvo una buena oportunidad de explicar la situación y de posicionar a la ciudad ante el mundo y la desaprovechó. Estuvo a la defensiva desde el inicio, con su habitual estilo desabrido y acabó acusando a la periodista catalana de cosas ( dar lecciones de humanidad y de jalear la inmigración), de las que tuvo que desdecirse en directo.

          Las historias de la inmigración y de los inmigrantes son historias humanas. La clase política pretende presentar todo como un problema y esa no es la realidad. La inmigración es una realidad con la que hay que actuar. Ocurre que el Partido Popular hizo de ella un “ariete de guerra” contra el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero, y solo ahora, cuando la situación les ha desbordado, reclaman o se muestran dispuestos a un “Pacto de Estado”. Durante el periodo 2005-2010, cuando la inmigración hacia Melilla y Ceuta alcanzó cotas nunca vistas anteriormente (solo superadas en la actualidad); sembraron vientos políticos de enfrentamiento, que han acabado en los vendavales presentes.

         Las mafias que operan con el tráfico de personas sí son un problema, pero contra ellas no se actúa desde las playas y fronteras de Melilla o de Ceuta, sino desde la Unión Europea y eso es lo único que no han hecho. Los Comisarios europeas han manifestado que hasta la fecha, nadie les había informado de modo oficial sobre el problema que sufren desde hace dos décadas, ambas ciudades. Una vez más la realidad y sus hechos, le han dejado en evidencia.

        La patera llegaba esta mañana a la playa de San Lorenzo poco antes del mediodía, ante una gran expectación por parte de las personas que pasaban por allí.

          Nota: blog del sacerdote jesuita en Nador.

           http://peregrinacionentrelasdosorillas.blogspot.com.es/2014/03/esteban-velazquez-sacerdote-jesuita-en.html

Melilla, la ONU de la pobreza


           Hace ya muchos años, en la época del V Centenario de Melilla, el insigne melillense Fernando Arrabal, nombre que debería llevar el Teatro Kursaal, propuso que Melilla fuese una sede de las Naciones Unidas (ONU). Visto con perspectiva, hay una cosa que queda clara, y es que casi cualquier acontecimiento que se produzca en el Mundo, tiene su impacto migratorio en Melilla. Hace ya 20 años desde que empezaron a llegar a nuestra ciudad los primeros inmigrantes subsaharianos, y en estas dos largas décadas, han pasado por nuestras fronteras ciudadanos de casi todos los países, ya sea en conflicto bélico, o porque las situaciones económicas hacen imposible la vida en las naciones de las que proceden. Iraquíes, pakistaníes, búlgaros, argelinos, sirios, tunecinos, casi todos los países de centro África, han pasado en algún momento por esta ciudad y siempre en relación con algún conflicto político en  los países de los que proceden.

           Vista con perspectiva y amplitud,  la frase de Fernando Arrabal tiene mucho sentido y de haber comprendido la clase política melillense la situación de la ciudad, podría haber sacado mucho partido de la innegable situación geográfica de la ciudad, buscando ayudas y recursos europeos para antender a los inmigrantes (que van a seguir llegando siempre), en vez de malgastar  5 millones de euros en un campo de golf, cuyo gasto en mantenimiento es probablemente igual que el del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrnates), con la diferencia de que el primero lo usan una media de 100 personas al año, y el el segundo unos 1000. Se trata de resolver los problemas y que estos sirvan para el desarrollo de la imagen de la ciudad. Sin embargo, el tema de la inmigración se ha usado siempre como bandería para desgastar al adversario (sobre todo la derecha);  y la acción política, en vez de tender a resolver los problemas, ha sido, por lo general, muy “llorica”.

                               Dos tunecinos en Melilla

           Badel Arruah y Abdulah Ben Rabeh son dos ciudadanos tunecinos que están acampados en la Plaza de España. Llevan más de un año en Melilla y no ven solución a su problema. Obtener la condición de refugiado político es muy difícil y también es una trampa legal, pues para ello hay que demostrar que el dictador te persigue de modo específico, lo que es casi imposible. Toda inmigración es económica en el fondo. Los españoles que se exiliaron de España a partir de 1940, eran en el fondo emigrantes políticos, aunque pasaron como económicos, pues la dictadura de Franco había convertido el solar hispano en irrespirable. Se huía para buscarse una vida mejor, pero también se huía, quien podía, de la dictadura.

          Los emigrantes que continúan llegando a Melilla desde 1992, lo hacen por las mismas razones que lo hicieron los españoles en 1940 y probablemente, casi en las mismas condiciones documentales.  Si se hubiese exigido a los españoles, lo mismo que ahora se solicita a estos inmigrantes, casi nadie hubiese podido salir de España. Países como Méjico, Argentina y tantos otros, recibieron a los españoles con lo puesto. El mito es Alemania, pero Alemania no es ejemplo de nada.

          En medio de todo esto, la mayor parte de la gente solo quiere mirar a otro lado y no sentirse afectada, pero el mundo no se hunde  para un solo país. ni por una sola causa.

Poblado África


                   Los exiliados del CETI

            El CETI ( Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes ) no es una cárcel, por mucho que algunos se empeñen en darle esa calificación. Es un Centro/Residencia de inmigrantes, procedentes de países del África subsahariana, de Pakistán, de Bangladesh, etc. Es un micro cosmos complejo y necesario, en donde obviamente rigen unas normas, unos horarios que regulan la jornada habitual en este tipo de centros. Esto ocurre tanto en este centro como en cualquier otro, ya sea una residencia de ancianos, de menores. Por eso llamarlo cárcel no sólo resulta injusto, sino también excesivo.

          Nunca dejarán de afluir inmigrantes  a nuestras fronteras y las estancias se prolongarán cada vez más, porque la situación de crisis en la que ha entrado España, Europa, el Mundo, hace que el control y las trabas a la inmigración aumenten cada vez mas. Ya no hay tanta demanda de trabajo temporal y la que se ofrece, generalmente es regulada a través de Embajadas en los países de origen o se cubre con los extranjeros residentes legalmente en España, y  a veces también ilegalmente.

          El CETI no es una cárcel, por eso quienes no quieren, no viven allí. Desde hace aproximadamente un año, empezaron a acampar en la ladera Este del Cerro de la Palma Santa o Loma del Viento, los inmigrantes subsaharianos que no aceptaban el régimen horario, ni de vida del CETI. Lo que en principio pareció un pequeño asentamiento, se ha convertido hoy en una auténtica barriada, que con la llegada del calor puede producir serios problemas de higiene, en un asentamiento que ya carece de él. La población podría alcanzar actualmente los dos centenares de personas con tota facilidad y parece, que también se habrían asentado allí los inmigrantes de vida más disoluta. Se habla de consumo abundante  de  alcohol, de comercio sexual o de sustancias ya claramente ilícitas. La tensión máxima se produjo el pasado 25 de marzo, cuando tres inmigrantes murieron abrasados en su choza, ¿accidente fortuito, ajuste de cuentas?. Información policial oficiosa habla de que los inmigrantes allí establecidos no llevan precisamente lo que pudiera llamarse “una vida familiar tradicional”.

       Desde aquel suceso luctuoso, los vecinos de la Loma del Viento, hablan de un aumento de la inseguridad, de robos, de problemas de salud, de ruidos, de molestias, aunque también es cierto que ahora hay  una vigilancia policial constante y discreta, que también había antes. Pero la situación podría agravarse con la llegada del verano. Desde luego no es un lugar recomendable.

        Incluso el poblado ya tiene su propio arrabal, que se sitúa al otro lado de la Carretera de Circunvalación, sobre la ladera del Río de Oro.