Con Ceuta, desde El Alminar


Esto no es inmigración.  Los menores no emigran solos, sin padres,  sin algún tipo de estructura familiar.  Es otra cosa. España es un país que constitucional y democrático, por lo que resulta chusco que una parte de la mayoría progresistas que apoya al gobierno, le pide que proteja los Derechos Humanos. Si dudasen de eso, no se entendería que apoyasen a un gobierno del que desconfían.

  Cuando se asaltan las fronteras de un Estado de forma masiva,  en avalancha,  ya sea inducida o no, el articulado que se aplica es el de la expulsión inmediata, previo confinamiento e identificación.  En el caso de los menores,  lo que tendría que exigirse es la colaboración obligatorio del gobierno marroquí.  El fin protegible por la Ley no puede ser que los menores queden desarraigados de sus padres,  como demandan algunos juristas mediáticos, ni que se fomente este tipo de entrada en un país soberano, perteneciente a la Unión Europea, y firmante de todos los Tratados Internacionales posibles. Esto es un asalto fronterizo, con características de invasión organizada. Y a la vez, todos en Ceuta y Melilla saben porqué se huye desde el otro lado, en esas condiciones.

Ceuta, Melilla y las fronteras

La avalancha invasora ha superado las 40.000 personas, en tiempo récord, y eso es la mitad de la población de Ceuta. ¿ Qué ciudad de España soportaría una situación así,  sin que estallasen todo tipo de conflictos?  Ninguna.  Esta realidad solo es posible por la situación de convivencia multicultural existente en las ciudades españolas norteafricas, Ceuta desde 1580 y Melilla desde 1493. Para los derrotistas añadiremos que en el Tratado de Independencia de Marruecos de 1956, se reconocía la realidad española de ambas ciudades.

  Cualquiera de los 170.000 españoles residentes en Ceuta y en Melilla, es perfectamente conocedor de la realidad social y política marroquí, que explica estas avalanchas, sin necesidad de buscarles justificaciones peregrinas.  Es más,  los melillenses y ceutíes nos sentimos muy poco identificados o representados,  por las opiniones que los tertulianos de diversa adscripción emiten sobre nosotros, eso sí,  a muchos kilómetros de distancia y sin haber pisado las ciudades, o como máximo durante unas pocas horas. No somos reductos medieval, sino todo lo contrario. Un conocido de ascendencia rifeña me dijo en 2023: «No queremos Marruecos en Melilla». La solución no es deshacerse de nosotros. 

  Esto quiere decir que la realidad de las ciudades es netamente española y multicultural,  y que lo que los ciudadanos melillenses y ceutíes quieren es una actuación política clara sobre las ciudades y unidad política en la defensa de su integridad, tanto física como política. Sobran también los posicionamientos medievales.

En ninguna ciudad se vivió un confinamiento tan duro como en Melilla y Ceuta, durante la pandemia. Maruecos tardó 3 años en reabrir el paso fronterizo al tránsito humano y con muchas restricciones. La avalancha de 2021 y la actual de 2026, demuestran que la política de no hacer movimientos significativos,  como impedir la visita del Rey Felipe VI a ambas ciudades, no sirve para nada. Ni reconocer el Sáhara,  ni no reconocerlo.

  La otra cosa que sabemos en Melilla o Ceuta, es que al perímetro fronterizo no puedes acercarte individualmente para nada, sin que la patrulla reglamentaria, de cualquier lado de la frontera, te de el alto. Si se acercan 40.000 y pasan, el problema y la causa están en el otro lado.

Hay un dato poco divulgado y conocido, y es que el PP gobierna en solitario en Ceuta,  con la abstención del PSOE, para evitar la entrada de VOX en el gobierno. El camino era esa. El actual desgasta a los dos partidos mayoritarios. Ya se está lejos de culaquier pacto de Estado.

Nota:https://www.libreriaprimerapagina.es/ceuta-ciudad-y-frontera/

 

El censo de los apátridas


Hemos preguntado hasta 70 veces 7 si existía algún censo o registro del número de marroquíes con residencia ilegal en Melilla. Nadie ha respondido. Marruecos no reconoce como ciudadanos a la mayor parte de los residentes expatriados en las ciudades de Ceuta o Melilla, ciudades a las que tampoco reconoce.

Las fronteras estás cerradas desde el 15 de marzo de 2020, situación inédita en los 5 siglos de historia española de la ciudad. Es una ocasión inmejorable para realizar ese centro o registro de ciudadanos indocumentados, para que en un futuro próximo, cuando se reabran, contar con un «dique» de ciudadanos indocumentados, a los que no puedan incorporarse otros nuevos, en esta situación de suma y sigue, a la que nadie pone soluciones, desde hace décadas.

España es uno de los países europeos más garantistas con respecto a los apátridas y a los ciudadanos extranjeros. Dispone de una Ley Orgánica 4/2000 de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social y un Reglamento sobre la Condición de Apátrida, basado en el Estatuto de Apátridas, publicado por la ONU en 1954

El pasado mes de octubre causó cierta alarma social la acumulación de personas indocumentadas frente el Cargadero de Mineral, en un local de la Comisión Islámica de Melilla, que pretendía llevar a cabo «un listado de ciudadanos marroquíes en Melilla», con documentación del país de origen o sin ella. Gracias a esa iniciativa, ya tenemos una primera cifra aproximada de ciudadanos en situación de irregularidad documental, aproximadamente unos 1000, aunque probablemente sobrepasen esa cifra.

Yimmy Moh, es el representante legal de la CIM, y presidente de la Asociación para la Comunidad Musulmana, una de las más antiguas de la ciudad, presente y con actividad continuada desde el proceso de Regulación Documental de los melillenses rifeños en 1986, que dejó muchos flecos, irregularidades, y situaciones familiares de difícil explicación, que crean situaciones de desigualdad legal, que todavía no se han resuelto.

La Comisión Islámica de Melilla afirmaba el mes pasado, que se habían dirigido a la Delegación del Gobierno de modo oficial, y que no han recibido respuesta ni atendido a una solicitud de cita presencial. Al parecer, y en la presente semana, ya han solicitado esa cita mediante escrito registrado. La Delegación de Gobierno dice que este tipo de censo o de registros es competencia suya, lo que es cierto, pero en cuanto se cumplan dos años de presencia continuada en España, según la Ley de Extranjería, todos esos ciudadanos que tengan documentación marroquí, y no estén incursos en algún proceso penal, bien en Marruecos o en España, tienen derecho a que se les autorice una situación temporal de residencia.

La situación es complicada, y las relaciones con Marruecos están en estado de hibernación, por ello, y ante la falta de respuesta de las autoridades melillenses, la CIM se ha dirigido directamente al Ministerio de Interior del Gobierno de España, que tendrá que arbitrar una solución o dictamen. En pocos meses, cuando las fronteras vuelvan a estar abiertas, el globo de la residencia ilegal volverá a inflarse. Es una situación que supone una distorsión grande en la composición cultural y social de la ciudad, y que está modificando el perfil de la misma. ¿ Quién encargó el pseudo censo? Todavía hay tiempo, pero no mucho.