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Plaza de Ramón y Cajal


 

                                           La realidad cambiante

         La plaza de Ramón y Cajal se encuentra junto al Mercado Central, entre la calle Lope de Vega y la de García Cabrelles. Es un espacio ciudadano muy utilizado, al que se le podría sacar algo más de provecho. La COA, autobuses de Melilla, tiene parada en las inmediaciones, y hay abundancia de cafeterías y de comercios. dentro de poco, en cuanto obtengan la licencia de cambio de uso, la franquicia H&M  se instalará casi en la misma linde. Mejorar la imagen de esta plaza y mantenerla debería ser una necesidad urgente, dada la afluencia  peatonal y de vehículos que por allí circulan.

             Falta sombra, como en casi toda Melilla. Hay una extraña obsesión por plantar árboles ornamentales tropicales, o árboles frutales, de exiguos troncos y nula capacidad para proporcionar sombra, totalmente necesaria en nuestra ciudad; desdeñando las plantas y árboles autóctonos, ampliamente catalogados en publicaciones específicas. El abuso de las palmeras debería empezar a ser descartado.

                Entre las deficiencias destaca la ausencia total de papeleras, aunque para ese uso ya se utilizan las jardineras, que también surten de material cerámico para reparaciones caseras , pues ya faltan todos los embellecedores superiores. Aunque la más extraña de las desapariciones es la de la cabina telefónica, que estaba allí en la primera sesión fotográfica, y había desaparecido en la segunda, entre las que mediaron apenas 7 días. Probablemente se trata de una sustitución o de una desaparición paulatina de las mismas en Melilla.

                PD:  El Alminar es un blog de Melilla, pegado al suelo y a la realidad  ciudadana. Es raro que a lo largo de una vida, un ciudadano participe en una revolución, en el derrocamiento de un tirano, o en un acontecimiento heroico. Lo más normal es que deambule con mayor o menor éxito por todos los rincones de su ciudad, y los vea deteriorarse o cambiar. Una de las señas de identidad del Alminar es esta, y no vamos a renunciar, ni a hacer dejación de ella, es más, nuestra actividad de vigilia permanente, ya ha provocado muchos cambios y mejoras en el entorno urbano, que es el de todos.

Situación dantesca en la calle Alférez Sanz


                       Y la ciudad se cae

      Esta situación se produce en el centro modernista de Melilla, apenas a 100 metros de la mezquita  que nosotros conocemos como de García Cabrelles o Central. Los enormes maceteros de hierro galvanizado presentan un aspecto lamentable. Uno se situa junto al contenedor de reciclado de cartón, los otros dos impiden o se apretujan junto a los bancos. Toda la calle Alférez Sanz tiene su mobiliario urbano en estado inutilizable o descompuesto. Los mosaicos centrales, imitando una composición modernista estan completamente descompuestos. Por si fuera poco, la instalación de un supermercado  en la calle García Cabrelles, convierte la zona en un caos, y deteriora la acera de modo irremisible, ya que la carga y descarga de los contenedores de suministros se efectúa en la misma acera, con la utilización de “toritos de descarga” que incrementan el peligro para los viandantes. La descarga se realiza en los almacenes o entrada lateral de la calle Alférez Sanz, lo que deteriora la acera. Se ha instalado incluso una rampa provisional junto al bordillo. Hay que decir que la Mezquita de García Cabrelles es uno de los lugares más visitados de Melilla, ya que está en la llamada “Ruta de los templos”. Enfrente está el Mercado Central y la zona es altamente transitada.

   Ls iniciativas turísticas, las campañas de publicidad, la promoción exterior de Melilla, son inicativas que se deben hacer para promover la llegada de visitantes a la ciudad, aunque hasta la fecha el rendimiento tenga poco impacto sobre nuestra economía. Lo que no puede permitirse es que esas campañas se realicen y falle de modo estrepitoso todo lo que rodea. En publicidad, marketing y propaganda hay que dar un 9 a la ciudad de Melilla. La realidad ofrece como mucho un 6,5 y eso siendo generosas las agencias de calificación.