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La última procesión de La Victoria


El 8 de septiembre de 2017 nadie podía siquiera imaginar que estaba contemplando la última procesión de la Patrona de Melilla. Sin embargo, titulábamos la crónica de esa procesión de la siguiente manera, “La oscuridad alcanza a La Victoria“. Lo decíamos porque una parte del recorrido se llevó a cabo en la penumbra, entre otras cosas porque el decrecimiento de la luz solar en septiembre se deja notar.

El título también tenía un doble sentido, porque un año antes, el Vicario Roberto Rojo, ante la inminencia de las obras de rehabilitación en templo patronal de La Purísima, decidió bajar la imagen al templo Arciprestal, lo que provocó una rebelión abierta de parte de la congregación y de algunos fieles que les secundaron. Los acontecimientos posteriores le dieron la razón en esta medida, porque desde hace 5 años, la imagen de la Virgen de La Victoria, Patrona coronada de la ciudad, está justo en el centro de Melilla y accesible a todos.

La actual Junta de Gobierno de la Real y Franciscana Congregación de La Victoria, presidida por Mª Piedad Castellano, cumplió el pasado mes de marzo, el límite de los 8 años que establece el Código de Derecho Canónico para los mandatos en la cofradías y congregaciones religiosas. La llegada de la pandemia de Wuhan interrumpió la posible renovación en la Congregación de la Patrona de la ciudad. Sin embargo, pese a la obligatoriedad de la misma, no se tiene noticia de que se hubiese iniciado el proceso electoral. Debe entenderse que la actual Junta actúa en funciones, hasta que la situación permita la celebración electoral, de la que tampoco se tienen noticias, pese a que sí se han podido celebrar las elecciones autonómicas gallegas y vascas. Mª Piedad Castellano es Hermana Mayor desde el 23 de marzo de 2012.

La inexorabilidad del Código de Derecho Canónico

Los 1752 artículos del CDG son una amoladera de vanidades y ambiciones humanas. Quien pretenda hacer carrera dentro de La Iglesia debe prepararse para un ejercicio de paciencia y de décadas. Lo que no tiene precedente alguno es que una imagen de una virgen patronal de una capital española, no haya podido salir durante un lapso tiempo tan largo, tres años. El computo final de la actual Junta de Gobierno quedará marcada por la imposibilidad de procesionar la imagen entre el periodo 2018-2020, además de otras circunstancias internas, poco edificantes y alejadas de lo que debe ser la hermandad cristiana. A lo largo de una década de ya finalizada militancia en la Congregación, creí que era un lugar y casi un deber como melillense adoptivo, el poder contribuir al conocimiento de un símbolo, la imagen de la Victoria, que sostuvo el espíritu de los melillenses en la larga noche de los 400 años. Esa tenacidad posibilitó la pervivencia de la ciudad actual de Melilla, y su existencia actual, como lugar de encuentro de culturas antaño enfrentadas. No encontramos nada de eso allí, ni paz, ni piedad, ni perdón. Antes bien, fuimos perseguidos. Lo cual no excluye la presencia de mucha buena gente, tanto de fe como de obras.

El candidato desparecido

En 2012 existía otro candidato, un hombre de la ciudad vieja, Guilerrmo Carmona del que nada se ha vuelto a saber. Con la perspectiva del tiempo, queda hoy claro que este debió ser el candidato triunfante (perdió solo por 9 votos) Muchos otros y otras congregantes se han ido dando de baja a lo largo de estos años, o han desaparecido de los censos. El futuro se torna ya inmediato. El nuevo Vicario Eduardo Resa, ha transformado el templo arciprestal, y sujetado los mimbres desbaratados en los últimos tiempos.

El año pasado, con la segunda suspensión escribimos esta otra frase: No parece existir en los anales y crónicas religiosas de la ciudad, un precedente de esta magnitud y alcance, al que no nos atrevemos a otorgarle un significado trascendente, al menos de modo público, pero lo tiene. Y con este, ya son tres años.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/03/17/los-dos-candidatos-a-la-victoria/

Suspensión cautelar de La Victoria


 

                        El retraso que descabaló la procesión de La Patrona

                  Ninguno de todos/as los expertos  que hemos consultado recuerda una suspensión de la procesión de la Virgen de La Victoria, Patrona de Melilla.  Los romanos, grandes supersticiosos, consultaban los auspicios de modo constante. En Roma existía un colegio de augures. Los augures decían, que cuando los dioses estaban descontentos con una situación política o de gobierno, lo manifestaban por medio del tiempo y de circunstancias climatológicas extrañas, o de sucesos que solo se manifestaban en el momento de celebrar el fasto. Solo había una cosa peor que un mal augurio, y era sentar un precedente.

                        Los auspicios son negros desde hace algún tiempo, y hoy la amenaza de la lluvia se cernía sobre la procesión de La Patrona de la ciudad. En el lapso de tiempo que podemos recordar y del que estamos dando cuenta escrita, no habíamos conocido una suspensión de esta procesión. En la semana de feria de Melilla siempre suele llover, eso dice el acerbo popular melillense, pero la negra sombra de las nubes siempre respetaba el 8 de septiembre.

                        Los 1000 fieles y seguidores de la Virgen de La Victoria estaban congregados frente al templo arciprestal casi una hora antes del inicio de la procesión, prevista y anunciada para las 8 de la tarde. Sin embargo, y en contra de lo que ha venido siendo habitual, hoy 8 de septiembre de 2018, se comunicó de modo oficioso un retraso de media hora en la salida del templo. Los fieles congregados temieron por la procesión desde el primer momento. El riesgo de salir y enfrentarse a la posibilidad de lluvia no era grande, porque al estar la imagen de La Victoria alojada en la centenaria iglesia del Sagrado Corazón, apenas se hubiesen tardado unos minutos en hacer regresar a La Patrona de Melilla a su refugio. Ha existido un exceso de cautela, provocado por el retraso en la salida del templo.

                    Llevamos algunos años advirtiendo que el inicio del recorrido procesional es demasiado tardío para el mes de septiembre, porque la mayor parte del recorrido se hace ya sin luz solar. Aun así, y en la duración prevista para el recorrido, dos horas entre las 20 y las 22 horas del día, no ha caído una sola gota, pero al retrasarse la salida, las dudas y los temores se apoderaron de los que tenía que decidir.

                  Dicen los que le conocen, los que se enfrentan con él a diario, que el diablo solo necesita un instante de duda y de tribulación, una pequeña rendija; para entrar y causar un estropicio. Un solo momento de descuido frente a él  y se está perdido. Todas y todos los allí presentes, quedaron desconcertados ante el irremisible anuncio de la suspensión de la procesión patronal de Melilla.

 

 

 

 

 

La oscuridad alcanza a La Victoria


         El desfile procesional de la Virgen de la Victoria, Patrona de Melilla, empezó a oscuras por una descoordinación  con el alumbrado público. En el primer tramo de la carrera hasta el edificio Monumental, parecía que estábamos asistiendo a la procesión de la Soledad. Todo estaba oscuro y el escaso público, que un amigo del Alminar cifra en 500 personas, no daba sensación de calor al ambiente. Empezó demasiado tarde, ya sin luz solar, lo que acentuó esa sensación de penumbra. La hora de inicio debió ser las ocho de la tarde. El trono procesional siempre está custodiado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

         Faltaba también, aunque nadie se haya hecho eco der eso, la Banda Municipal de Música, que protestaba así por la falta de pago de sus salarios. La Escuela de Música y la Banda de Melilla arrastran problemas de financiación desde  el año pasado. El Gobierno de Melilla promete mucho y cumple mal. Los derroches vacían las arcas públicas.

         Esta vez el día de la Patrona ha coincidido en la parte central de la Feria de Melilla, pero eso no ha contribuido a una mayor presencia en su desfile procesional. Las tinieblas también acechan a la Virgen de la Victoria. Los recientes acontecimientos, sobre todo el atentado de Barcelona, el blindaje de la feria, las detenciones de yihadistas en los días anteriores a la celebración de la procesión, ha influido en el ánimo de la gente, que ya teme los espacios abiertos y este tipo de concentraciones.

         Hace solo un año que la actual Junta de Gobierno de la Patrona de Melilla renovó su mandato, en una situación declaro desafío al Vicario Episcopal y al Obispado, algo que también ha hecho mella entre los congregantes. La imagen ha salido por 2º año consecutivo del templo Arciprestal, y no porque don Roberto Rojo se salga siempre con la suya, sino porque las circunstancias así lo han dispuesto. Las obras prosiguen en la iglesia de La Purísima y no permiten el regreso de la imagen de la Patrona de Melilla.

           Ha pasado un año del  enfrentamiento público entre Congregación y Vicaría Episcopal, y todavía no se ha respondido a la propuesta lanzada desde la Vicaría, que la novena y la salida procesional se efectúe desde el templo del Sagrado Corazón. Nadie ha dado un paso atrás. La imagen de La Victoria se ha pasado el año entero en el templo arciprestal, en un estado muy próximo al descuido, con flores y adornos sin renovar durante meses. En ninguna villa, pueblo o capital española se ve una imagen patronal tan desatendida.

             Cerró como siempre el desfile, la escolta y Banda de Guerra de los Regulares de Melilla, la unidad más condecorada de las Fuerzas Armadas españolas, obtenidas gran parte de esas medallas y distinciones, en lucha contra el Ejército de La República. Esa es la gran reconciliación que todavía debe hacerse en España, el reconocimiento de la lealtad y el valor de muchos soldados, oficiales y mandos del Ejército republicano, que también era ejército español. Por este motivo, la calle del desfile procesional, la de Ejército Español, debería denominarse como avenida de las Fuerzas Armadas Españolas, sin mayor diferencia.

 

El día de la Patrona de Melilla


                             La Misericordia, la Virgen de la Victoria y sus fieles

        El 8 de septiembre es el día de la virgen de los Llanos, de Meritxel, del Pino, de Guadalupe, de Covadonga, de la Victoria, de la Cinta, de Montserrat, de Nuria, del Coro, de Soterraña. Muchas ciudades, pueblos, y comunidades autónoma celebran su día en esta fecha.

            La Patrona de Melilla resiste como cada año en compañía y ante la presencia de sus fieles, que no son demasiados, pero tampoco escasos. Son los mil de la Patrona, esa mítica cifra a la  que llevamos aludiendo varios años. Son mil, que tampoco descienden en número, pero que la acompañarán hasta el fin de los tiempos. Son los mil de la Victoria y de la Misericordia, por ser éste su año.

              La procesión contaba este año con una gran novedad, la de la salida desde el templo Arciprestal del Sagrado Corazón. Este ha tenido dos hechos muy beneficiosos, el primero es que la novena dedicada en su honor a tenido una numerosa presencia de fieles, y el segundo es que la procesión ha durado una hora menos, ha podido iniciarse a las ocho de la tarde, con mucho menos calor para los asistentes y participantes. Esto ha hecho que el recorrido sea más corto, más liviano, más solemne y más ambientado.

                                 El Vicario Episcopal, la Victoria y sus acólitos

                De un mal, el terremoto del 25 de enero, se ha obtenido un bien, el que la Virgen de la Victoria ha salido desde el mismo templo Arciprestal, en el centro de la ciudad. La voluntad divina,  el destino, el azar, o todos a la vez, han otorgado al Vicario Roberto Rojo Aguado, un triunfo eclesial histórico, de esos que se señalarán en las efemérides de la historia religiosa de Melilla. Flanqueado por sus dos acólitos, nombrados por el obispo de Málaga monseñor Catalá Ibañez, el Vicario de Melilla ha presidido relajado la procesión, atento a los detalles y sus fieles, dispensando bendiciones y a los que también ha dedicado gestos y palabras de atención.

              Acompañado por el clero de la ciudad en pleno, siempre delante de La Patrona, que este año a estado más cerca que nunca del pueblo de Melilla, no solo por la acción de la nueva Junta de Gobierno de Hermandad de La Victoria, sino también por un guiño del destino en forma de movimiento sísmico, y por la voluntad y la decisión personal del Vicario Episcopal, Roberto Rojo Aguado.

             En un año de zozobra para la ciudad y de ruina física para los templos cristianos, cuando el viento soplaba de frente y de costado, sobre la nave de la iglesia melillense, el Vicario ha sabido mantenerse en el timón, y no dejar la nave a la deriva, pese a que el vendaval amenazaba con echarlo todo abajo. Por medio de la Misericordia y el Perdón, el vicario Roberto Rojo ha subido sobre las suaves, pero firmes alas de la Victoria, la Patrona de Melilla.

           El acompañamiento musical de la Orquesta de la Ciudad de Melilla, y de la Banda de Guerra de Regulares, han jalonado como siempre, el paso previo y posterior al trono de La Victoria.

La Patrona de Melilla en el Sagrado Corazón


                 Esta es la imagen del día, aunque se repetirá y extenderá a lo largo de los próximos meses. Era el proyecto más acariciado por el Vicario Roberto Rojo Aguado, como gran recurso para revitalizar el templo Arciprestal de Melilla. La gran vibración sísmica del 25 de enero ha conseguido lo que muchos vicarios soñaron, que la imagen de la Virgen de La Victoria, Patrona coronada de la ciudad, sea venerada y reciba culto en el templo del Sagrado Corazón.

                Salvo en los tiempos en los que la imagen estuvo extramuros, o en ermitas anteriores a la construcción de la iglesia de La Purísima Concepción, la Virgen de La Victoria nunca había salido del que se considera su templo, pero que no lleva su nombre. Es una de las muchas anomalías concernientes a la imagen patronal de Melilla. Sólo una vez salió de la ciudad, y fue en 1930, con el objeto de ser restaurada. Tras ser proclamada como Patrona hace 260 años, ningún terremoto la había sacado de su templo, y mucho menos de la ciudad vieja. Las obras de restauración de 1998 la desplazaron al almacén de San Juan, sede de la Asociación de Estudios Melillenses. Estamos ante un hecho que será recogido en las efemérides religiosas de Melilla.

                    Según se cuenta en las memorias de Fray Felipe de Coín, editadas en 2012, tras la construcción en 1919 de la iglesia del Sagrado Corazón, se despojó al templo patronal de la mayor parte de sus exornos e imágenes. También se intentó que la Virgen de la Victoria recibiese asiento canónico en el nuevo templo. Todo fue en vano.

                      La imagen de la Virgen de la Victoria siempre ha presidido el templo de La Purísima Concepción, por encima de cualquier otra imagen. Aquí, en el templo Arciprestal se encuentra por debajo de la imagen del Sagrado Corazón. Todo se presta a muchas interpretaciones. A muchos fieles no les ha gustado que el traslado se haya hecho de madrugada, sin público, casi a escondidas. Quizá este traslado merecía haberse hecho endomingo, a media mañana y con algo más de pompa y esplendor. La ocasión lo requería.

                  El Sagrado Corazón por encima de la Patrona de la ciudad, el templo Arciprestal por encima de cualquier otro y la cabeza del Vicario solo por debajo de la del Obispo. Es la imagen del día y merecía ser retratada y reflejada en el día en el que se ha producido este suceso histórico.

Virgen de La Victoria, 260 años de su patronazgo


                           José Luis Blasco, historiador religioso de Melilla

     Nuestra ciudad carece de muchas cosas, entre otras de la de un historiador religioso, reconocido como tal, porque de hecho sí lo tiene y es José Luis Blasco. Según Claudio Barrios, profesor de Historia de Melilla, al historiador se le distingue porque cita sus fuentes. No hay más. Luego se podrá hacer historia buena o mala, al servicio de una idea o no, bendecido por la Iglesia o en la senda de la herejía.

     El historiador religioso, como cualquier otro, debe contarlo todo, y si una campana está atada al gancho con una “picha de toro”, debe contarse, y decirse que fue fray Felipe de Coín el que realizó el nudo y tuvo la feliz ocurrencia. Escribir desde la pacatarería, o la mojigatería, por creerse que así se agrada a la Iglesia no sirve de nada. Si a la Iglesia no le gusta que se escriba de un modo libre, científico, correcto e histórico, entonces es que ese modelo de iglesia no sirve. El estilo capillita es material perecedero donde los haya, sirve para una palmadita en la espalda pero para nada más. José Luis Blasco nunca ha sido nada de esto último, y además, procede del propio mundo eclesial, lo que le convierte en el más indicado para hacer convertirse en el historiador de la iglesia en Melilla.

     Ocurre que siempre es e mejor escribir sobre plagiado, no citar ni rendir la debida referencia a todos los que han escrito antes, gusten o no, y presentar como propio un material que solo es refrito. Este es un mal que devora la historiografía de la ciudad. José Luis Blasco ha escrito mucho, cedido mucho material, y le han citado y reconocido muy poco.

      Este artículo que hoy presentamos como colaboración, fue escrito y publicado en 1990. Desde entonces nadie ha avanzado más, en cuanto al estudio de la propia imagen de la Virgen de La Victoria, que algunos proclaman, sin mucho sentido, como Patrona de todos los melillenses, ya sean de confesión musulmana, cristiana o judía. Es indubitablemente la Patrona de la ciudad, pero nunca debió ser nombrada alcaldesa honoraria. Eso  fue un acto arcaísmo innecesario.

LA MILAGROSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA, PATRONA CORONADA Y ALCALDESA HONORARIA PERPETUA DE LA CIUDAD Y PLAZA FUERTE DE MELILLA

 José Luis Blasco López. Protector  Patrimonio Histórico de la Ciudad de Melilla 

INTRODUCCIÓN

En 1497 se ocupa la Ciudad de Melilla para la Corona de España. Los Franciscanos que llegan junto a la tropa que acompaña a D. Pedro de Estopiñán portan la imagen del Cristo de la Vera Cruz, devoción muy extendida y propagada por la Orden Franciscana, cuya talla podemos admirar en la Capilla del Baptisterio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Melilla (actual Parroquia de la Purísima Concepción.)

LAS LEYENDAS

Hasta el día de hoy ningún historiador nos ha revelado dato alguno que haga referencia a la llegada de la imagen de Ntra. Sra. Sin embargo, recreé una leyenda por la que conocemos una piadosa tradición según la cual, la Virgen de la Victoria fue embarcada en Sanlúcar de Barrameda, y de allí salió camino de América después del Descubrimiento. Pero fue arrastrada hacia las costas de Melilla por un fuerte temporal. Tras el naufragio, fue reembarcada de nuevo para proseguir su rumbo, momento en el que volvió la mirada a la muralla de la ciudad, entendiendo los que con Ella navegaban quería quedarse aquí.

Existe otra leyenda. En ésta se denomina a Ntra. Patrona con el sugerente título de Ntra. Sra. del Mar de Alborán. Refiere su autor, don Luciano Tejedor Mata (actual Defensor del Patrimonio),cómo los Rusaditas habían creado una gran riqueza coralífera bajo las aguas del mar.

Asediada la Ciudad fueron destruídos todos los campos coralíferos; un fuerte movimiento sísmico dio origen a la erupción de un volcán, seguido de un tremendo maremoto motivo por el cual surgió la Isla de Alborán.

Cuenta la misma leyenda que pasados cinco años desde la total destrucción de los huertos coralíferos tuvo lugar un hecho milagroso y que el escenario sería en las proximidades de la isla de Alborán, en la que consiguieron salvarse milagrosamente más de trescientos remeros y ciento veinte buceadores, después de aquella terrible tempestad, atribuyéndole tal milagro a la poderosa intercesión de Ntra. Sra. del Mar de Alborán.

Se cuenta que para conmemorar aquel prodigio fue erigida una ermita en la actual Plaza de Armas… Hasta aquí la otra leyenda.

LAS ERMITAS

Sea como fuere, lo cierto es que los cristianos levantaron la primera iglesia en la Plaza de Armas y que en este lugar estuvo hasta el año 1550 dicha iglesia, y hasta 1741 la última de sus ermitas.

Es precisamente en esta Plaza, donde según los trabajos de investigación de Fernández de Castro y Pedrera, comienza a denominarse a la Patrona de Melilla con el título de Ntra. Sra. de las Victorias a partir del año 1571. Advocación mariana debida a la devoción del Papa Pío V para conmemorar la Batalla de Lepanto.

En el siglo XVI su ermita se denomina “Ntra. Sra. de la Victoria” y así permanece y se le nombra hasta que por estorbar a la defensa de la Plaza ha de derribarse y cambiarse de lugar en tres ocasiones.

En su tiempo fueron usadas como “Iglesia Parroquial” hasta la nueva construcción de la Iglesia de San Miguel Arcángel en el lugar que hoy ocupa la actual Iglesia de la Concepción.

Según Juan Antonio de Estrada, corría el año 1631 cuando “entraron varios moros (sic) en su ermita con el fin de hacerse con la imagen y no pudiendo moverla le cortaron los tres dedos para sacarle las joyas, llevándose las coronas y alhajas”.

En esta Plaza de Armas permanecería la imagen de la Virgen hasta el año 1720 en que fue trasladada de forma provisional a la Iglesia de la Concepción mientras se construía su tercera ermita.

Para trasladar la imagen de la Patrona desde su segunda ermita a la Iglesia de la Concepción formó toda la guarnición y se cerraron las Puertas del Campo (llamada en algunos documentos Puerta de la Victoria.)

Se celebró un solemne oficio litúrgico con Exposición del Santísimo.

Hacia 1741 se derriba la tercera ermita y es trasladada definitivamente a la Iglesia de la Concepción, al Camarín que ocupa desde entonces, construído sobre la cabecera de la Capilla Mayor dedicada a Todos los Santos en el año 1682 por el Gobernador don Diego Toscano de Britto.

Desde 1741 pues, la imagen de Nuestra Señora de la Victoria permanece ininterrumpidamente en el Camarín de la Iglesia de Capuchinos.

LOS ELOGIOS DE ESTRADA

En 1746 el Pagador de la Ciudad D. Juan Antonio de Estrada escribía su obra titulada “Población General de España” y la dedicaba a “María Santísima de la Victoria que se venera en la Ciudad de Melilla”. No dudaba Estrada en dedicarle bellos elogios y así, de esta forma, escribe refiriéndose a Ella:

“A la Serenísima Madre del Verbo Encarnado, Dios, y Hombre Verdadero, Reyna de Ángeles, y Hombres María Santíssima Señora Nuestra, en su bella, y milagrosa imagen de la Victoria, venerada por Patrona en la Ciudad, Plaza, y Presidio de Melilla”. (sic.)

Luego a lo largo de varias páginas le dedicará nuevos elogios, declarándose al final como: “Vuestro rendido esclavo”

No es de extrañar el lenguaje de Estrada, el mismo o parecido es el que se usará en el año 1756 cuando la Guarnición y la Población de la Plaza inician unos “Autos sobre la Ratificación del Patronazgo a la Virgen de la Victoria”.

Para la información de estos “Autos” se sirvieron del Archivo de la Iglesia de la Concepción, concretamente del Archivo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria, donde de forma cronológica, sus hermanos fueron recogiendo toda la historia de dicha imagen.

Así gracias a ellos sabemos que…

“Anualmente en la festividad de Todos los Santos se celebre una función a nuestra Santísima Patrona en conmemoración y gracias de la preservación del terremoto, en cuyo día se ratifique este VOTO pidiendo igualmente por las felicidades de la Monarquía… para que sirva a los futuros siglos de conservación inviolable el TITULO DE PATRONA…”

Continúa el documento describiendo:

“Las obligaciones del reconocimiento por las piedades recibidas de María Santísima de la Victoria, cuyo nombre de Patrona, tiene radicalmente establecido, así la inmemorialidad, como por la REAL APROBACIÓN en la parte que la nomina la Real Orden o Decreto de conservación de la Ración que el Rey le tiene señalada para su culto…”

Pero todavía se afirma mucho…

“… más al confesar el agradecimiento manifestado en todas las obras los amores que todo el vecindario tiene a este Divino Simulacro, y pocos como yo podían asegurarlo con tan sólido fundamento, como acaban de ver sus magnánimos corazones dedicados al culto reverente de un SOLEMNE NOVENARIO en hacimiento de gracias franqueándome de sus cortos caudales cuando fuere preciso a satisfacer los gastos de tener expuesto al Señor Sacramentado por mañana y tarde todos los nueve días, procesión de rogativa el primero, y de gracias con sermón el último, que para la cortedad de este recinto se prueba bien que obras son amores.”

LA MILAGROSA IMAGEN

Todo el siglo XVIII y siguientes serán testigos del amor del Pueblo de Melilla hacia la Virgen de la Victoria.

Sería imposible seguir relatando minuciosamente todos y cada uno de los acontecimientos históricos relacionados con esta milagrosa imagen ya que la extensión y lujo de detalles con que son descritos necesitarían mayor espacio.

Así, el pueblo reconoce que la Virgen de la Victoria está presente en hambres, vientos, terremotos, temporales, tempestades, naufragios, epidemias, calamidades y un largo etcétera.

También en los SITIOS a los que fue sometida la Plaza por los distintos Sultanes de Marruecos.

De ello queda constancia escrita… “para conocimiento de las generaciones”.

No podemos silenciar la consignación que hace referencia al temblor de tierra del año 1660.

Dice así: “En cinco de agosto de 1660, día en que se celebra la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, a las seis de la tarde, se sintió un temblor de tierra tan dilatado y cruel, que atemorizó a la gente, viéndose las murallas separadas del Terraplén más de una Vara, dando vaivenes a una parte y a otra los edificios, desmoronándose algunos, y del todo los alojamientos, abierta la Torre Quemada, que guarda las Puertas Principales, hundido medio puente y absolutamente abiertos otros muchos, que después se cayeron totalmente con las lluvias, y quedó esta Plaza con muy poca o ninguna seguridad por lo respectivo a murallas, fuertes y demás edificios, por cuyo motivo parece que esta Guarnición VOTÓ una fiesta anualmente en el propio día de Nuestra Señora de las Nieves, y se continúa de presente habiendo señalado el Gobernador, Veedor y Oficiales de Estado Mayor, y Compañías de Dotación la limosna que por razón de sus empleos debe dar, en una Junta General que celebraron el día cinco de agosto de 1721… “PARA QUE POR NINGUN PRETEXTO DESAPAREZCA ESTE VOTO”.

JOSÉ LÓPEZ DE LA MOTA

También su Hermano Mayor don José López de la Mota nos dirá en 1746:

“CONOZCO CLARAMENTE QUE EL DEVOTO FERVOR DE ESTE VECINDARIO ES UNA VIVA LLAMA QUE PERENNEMENTE ARDE EN SUS SAGRADAS ALMAS y deseosos de comunicar este fuego a sus hijos, nietos y descendientes… a fin de que resulte a mayor honra y gloria a María Santísima de la Victoria, Patrona que sea eternamente alabada y venerada.”

A lo largo de estas líneas hemos podido comprobar cómo desde el primer instante de la presencia de la Virgen en nuestra ciudad hasta el día de hoy, la imagen ha estado y sigue estando íntimamente ligada a la Población y a la Guarnición.

CORONACIÓN CANÓNICA

Innumerables son los acontecimientos relacionados con el continuo peregrinar de esta imagen por la Ciudad. Ninguno ganó en belleza y devoción a los actos celebrados con motivo de su Coronación Canónica de 1948. Desde el día 3 de febrero de 1756 día de la Ratificación del Patronazgo que poseía desde tiempo inmemorial, los melillenses no habían contemplado ningún acto de exaltación mariana de mayor trascendencia en la historia de la devoción a nuestra Patrona.

Hecho grandioso que pasó a los anales de la historia de esta ciudad y del que tomó buena nota y dio cumplida información el diario melillense “El Telegrama del Rif” durante todo el desarrollo de dichos actos. A plena portada y cinco columnas, en su edición el 13 de junio de 1948 proclamaba:

“HOY SERA CORONADA LA VIRGEN DE LA VICTORIA Y PROCLAMADA REINA POR EL PUEBLO QUE LA VENERA”.

Anteriormente se habían llevado a cabo Misiones Populares y Ejercicios Espirituales en los que participaron afamados predicadores de las Provincias Capuchinas de España. Alguno de ellos se desplazó de Navarra, caso del padre Capuchino Fray Felipe de Barañaín.

La imagen de la Virgen fue llevada a todas y cada una de las Parroquias de Melilla sin olvidar los Hospitales y la Gota de Leche. Se repartieron grandes sumas de dinero y comidas a los pobres, se celebró un solemne triduo en su santuario, organizándose una grandiosa peregrinación al mismo.

Salió la Imagen hacia la Parroquia del Sagrado Corazón, desde allí fue llevada a la de la Medalla Milagrosa, luego a la “Gota de Leche” y desde allí al Hospital Militar Pagés, a las puertas de cuyo establecimiento fue recibida por las heroicas Hijas de la Caridad y enfermos acogidos en dichos centros hospitalarios, donde después de ser introducida en la Capilla de Cristo Rey sería trasladada a la Parroquia de San Agustín. Desde San Agustín acompañaron a Nuestra Señora los Padres Paúles hasta los límites parroquiales, haciéndose cargo de la imagen los marineros de la Compañía de Mar para devolverla a su Santuario introduciéndola en su Camarín. Se cuentan por miles los melillenses que se agolparon a su paso.

Visitas éstas que duraron desde el 30 de mayo al 8 de junio.

Para los actos de la Coronación llegaron distintas autoridades de la Iglesia y del Estado. El Padre Provincial de los Capuchinos con su Definitorio, el Arzobispo de Granada, obispos y prelados incluidos los de Gibraltar y Tánger. También llegaron los de Jaén y de Cádiz, Málaga y Guadix. Los Alcaldes de Málaga y Ceuta, Capitán General de Granada y el Alto Comisario de España en Marruecos. Entre todos estos se podía comprobar la presencia de las autoridades civiles y militares de Melilla.

Aparte, fueron desplazados expresamente desde Nador a Melilla, en los trenes de la Compañía Española de Minas del Rif, 1.500 legionarios por Orden del Comandante Jefe del X Cuerpo de Ejército de Marruecos, 101 División del Ejército del Maestrazgo. Todos acudieron a la amplia y generosa llamada de la alcaldía que presidía don Rafael Álvarez Claro, para en medio de una impresionante manifestación de fe, a las doce en punto del mediodía, en la españolísima Plaza de España, el día 13 de junio de 1948, ante el bullicio del público y del repicar de las campanas de las iglesias, al tiempo que atronaban los cañones de la Batería de la Costa, previa lectura del Breve Pontificio, fuera coronada canónicamente por el Arzobispo de Granada don Balbino Santos Olivera, a quien acompañaba el Teniente General Varela, a la sazón Alto Comisario de España en Marruecos y Representante del Jefe del Estado para la Coronación. A la imagen de la Virgen de la Victoria le fueron concedidos HONORES DE CAPITÁN GENERAL SÓLO Y EXCLUSIVAMENTE PARA EL DÍA DE SU CORONACIÓN (La Batería de la Costa realizó trece disparos de cañón -Orden de Plaza-.)

Desde aquel lejano 13 de junio de 1948 la Virgen de la Victoria es PATRONA CORONADA DE TODOS LOS MELILLENSES por ser tal y como recoge el Breve Pontificio: “INSIGNE POR SU ANTIGÜEDAD E ININTERRUMPIDO CULTO DE LOS FIELES Y POR LA FAMA DE CELESTIALES PRODIGIOS.”

Tras los pasos de La Patrona de Melilla



¿Se debe ir en busca de La Patrona, se debe esperar a que ella llegue al encuentro o se debe acompañarla?. Cualquier es actitud es válida. Cada uno hace lo que puede, o lo que quiere hacer en cada momento. La imagen de La Virgen de La Victoria acompañó a los melillenses en “la larga noche de los 400 años”, el larguísimo periodo de tiempo que mantuvo encerrada a la población de Melilla en “el peñón rocoso”, en el árido solar que conquistara La Casa de Medina Sidonia en 1497.
En la tarde de ayer mantuve las dudas sobre si acudir al encuentro con el desfile procesional, y que llevo realizando en los últimos diez años. Al final me decidí a acudir y a no faltar por mi causa, al tradicional encuentro en las calles, pese a que son decenas de veces las que visito la Iglesia de La Concepción a lo largo del año. La Imagen, La Patrona, no tiene responsabilidad en lo que sucede en torno a ella, no solo ahora, sino también en otras épocas.
Fui en busca de La Patrona, a encontrarla en lugares diferentes, lejos de la desangelada avenida, pero mis dudas, sobre si acudir o no, fueron castigadas con el olvido de la tarjeta de memoria de la cámara, en casa, lo que me imposibilitó buscar imágenes diferentes. Solo mi modesto móvil me permitió realizar algunas fotografías, no las que hubiera querido, pero al menos pude obtener las imágenes necesarias para plasmar la cita, y volver a hablar de ello aquí.

¿Patrona o Matrona?
No entiendo el por qué la palabra “patrón” no tiene la misma equivalencia que la de “matrona”, no entiendo por qué se habla de santo patrón y no de santa matrona, o por qué el sustantivo patronazgo, no tiene su equivalente en matronazgo. Vamos a ver, sí lo entiendo, pero es solo una pregunta retórica. El caso es que este año he visto muy vacías, me refiero a las calles por las que hace su recorrido la imagen de La Patrona de la ciudad de Melilla. Yo siempre escribo acerca de los mil de La Patrona, pero con una generosidad que luego no se suele tener conmigo. Y vuelvo a decir que esta talla, de tipo galeona, de mujer sedente, del siglo XVI, fue casi el único amparo de los melillenses en “la larga noche de los 400 años”. En general iba poco arropada por el público, muy poca gente la esperaba en la plaza de Menéndez Pelayo, y casi nadie en Ejército Español o La Avenida. Muchas ausencias notables entre los hombres y mujeres de Fe de Melilla, bastantes huecos entre la autoridades, escasa presencia de otras cofradías, pocas caras conocidas entre el público. La excusa de que era domingo, o de que el lunes también era fiesta, no vale siempre. He visto procesiones patronales en pueblos y pedanías, en donde no falta un solo vecino, ya sean gañán, aparcero, o potentado. Algo pasa, algo está ocurriendo, y nadie habla.

La cuestión de La Victoria

Poco antes de iniciar los diversos periodos vacacionales, sobrecogimos al mundo del Alminar anunciando que nos habían puesto una querella, y no pudimos dar más datos ni cuenta del motivo. Ahora sí lo vamos a hacer, ante La Patrona de Melilla, porque la querella o su anuncio, todavía no sé si ya está presentada, viene precisamente de aquí. Llevo escribiendo 6 años sobre el mundo religioso y cofrade de Melilla, he escrito más de una docena de veces sobre La Virgen de La Victoria y su Cofradía o Hermandad, que tanto da. Las cofradías son entidades públicas incardinadas dentro de la Iglesia y por tanto sometidas al articulado del Código de Derecho Canónico. Hicimos una especulación sobre una anomalía en la constitución de La Junta de Gobierno actual, relativa a que hasta el mes de junio no había sido refrendado el nombramiento por el Obispado de Málaga, pese a haberse celebrado el Cabildo electoral un año antes. Los componentes de la Junta de Gobierno actúan y representa a la cofradía de modo público y por tanto pueden ser objeto de opiniones y de discrepancias, dentro del ejercicio de ese función. El Alminar, su autor, pertenece a esa la Cofradía de La Victoria, e Imparcial es uno de los mayores historiadores religiosos de la ciudad. Ambos fuimos denunciados por un miembro de la Junta de Gobierno de La Cofradía. Pese a que nunca fue mencionado con nombre y apellido, se sintió agraviado tanto en el aspecto personal, como en el de integrante de la Junta de Gobierno de La Victoria. Solo se mencionaron cuestiones relativas al ejercicio público de su cargo.
¿Qué imagen se da de una cofradía si a dos miembros activos que discrepan, se le amenaza con una querella, muy dura en condiciones y exigencias?. Pues que es un mundo cerrado, cuasi fanatizado y hostil a cualquier mirada que se considere externa. La Hermana Mayor de La Victoria, en una entrevista publicada en El Alminar, me dijo: La Patrona, lo es de todos, sin distinción. Lo hechos parecen haberla desmentido. La Patrona parece ser solo de aquellos que la consideran suya, y al que disiente, aunque pertenezca a la Cofradía, solo le espera “la estaca”. Con sucesos como este que he relatado, lo que me extraña, es que a la Procesión de La Victoria, todavía sigan acudiendo mil personas.

Nota: Reitero el ofrecimiento al miembro de la Junta de Gobierno de La Victoria que se sintió ofendido por una noticia aquí publicada, que tiene este espacio abierto.
(1) https://elalminardemelilla.com/2012/03/17/los-dos-candidatos-a-la-victoria/