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El toro del río


                                    Una mañana taurina en Melilla

      Melilla siempre sorprende. En  la mañana de hoy, un morlaco colorado, de una capa, se paseaba por las riberas de río de Oro buscando la libertad. Al parecer se había escapado de una de las ganaderías de la carretera de Farhana. Los tendidos llenos, a una y otra ribera del río. El toro, de gran presencia, nunca le perdió la cara a los ganaderos. Estaba bien plantado, pero  en un terreno resbaladizo. En los burladeros la Policía Local, Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civíl, como mandan los cánones. La expectación creció a lo largo de la mañana, cuando la presencia del cabestro, una deslucida vaca blanca, pareció calmar al morlaco. Solo faltó la presidencia de la improvisada plaza. En las rotondas de ambos del puente del río de Oro, las patrullas de la Policía Local vigilaban por si el toro salía del cauce. En los tiempos que corren, rebasar los márgenes es siempre arriesgado. No hubo desenlace fatal. El morlaco fue indultado por su gran faena.

     Hacía mucho tiempo que no se escapaban toros. Lo sucedido puede ser el origen de una tradición centenaria. En vez del toro de la vega, el morlaco del río de Oro. Con ayuda de los antitaurinos, a los que no es conveniente provocar, la fama de la ciudad podría extenderse a lo largo y ancho del mundo. En tiempos pretéritos, poco más abajo, estuvo una de las históricas plazas de toros de la ciudad.

Toros en Melilla


El oscuro final de Miraclaro

¿Qué legislación se cumple en Melilla: la Taurina del Ministerio de Interior o la de Sanidad?, mejor dicho, ¿se cumple alguna Ley en Melilla, en el mismo modo en que se hace en cualquier otra ciudad de Españaº?. No soy taurino, no he ido jamás a una corrida de toros y tampoco pienso ir, pero tampoco me encuentro entre los antitaurinos. Todo esto viene a cuento por el oscuro final de un toro indultado en la plaza de Melilla el pasado 4 de septiembre, de la ganadería de Manolo González Encaste Nuñez, de Aracena, de nombre Miraclaro y que pese a recibir el indulto y ser salvado de la muerte en plaza, fue ajusticiado en la oscuridad de los toriles.
Es un incumplimiento clamoroso del Reglamento Taurino, legalizado por el Ministerio de Interior, y que pese a la magnitud del suceso, no ha tenido respuesta ni eco en los medios de comunicación. Ningún taurino se ha sentido en la obligación de explicar el hecho a la afición taurina, ni siquiera por parte del presidente de La Plaza, el diputado Antonio Gutierrez. Entendemos eso de que un animal de pezuña que ha entrado en Melilla, ya no puede volver a Europa en ningún caso, en el inexorable principio formulado por Manuel Céspedes en su etapa de Delegado del Gobierno: “en Melilla se entra, pero no se sale”. Claro que el afamado delegado gubernativo socialista se refería a “vivo”, y a una situación administrativa. Nadie imaginó nunca que eso pudiera llegar a producirse, pero en una situación definitiva y sin rectificación posible, como es la muerte. ¿No pudo buscarse una solución para el animal en Melilla?. El toro Mircaclaro se había ganado el derecho a vivir en la plaza, tal y como recoge el tríptico editado por la Comisión de Festejos. El pañuelo naranja exhibido por el Presidente de la Plaza equivale a “indulto”, no a ejecución oscuro en el callejón de toriles. Incluso se le podía haber buscado una solución en vital en Marruecos. Cualquier cosa antes de mostrar al mundo que “indulto” en Melilla equivale a ser disecado.
Hace solo un año falleció una gran melillense y una gran antitaurina, Mª Orlinda Montiel, que me regaló un libro titulado “Los cuernos del diablo”, que son una recopilación de artículos contra la fiesta de los toros, escritos por un periodista que murió en un extraño accidente de tráfico. Mª Orlinda y su asociación Protectora de Animales hubiese escrito su artículo de rigor contra la tarde de toros en Melilla, este año no lo ha hecho nadie; y también hubiese organizado un formidable escándalo contra la ejecución de un “toro indultado”.
Si existe un reglamento debe cumplirse. Las fotos de la plaza son cedidas por Uno de Melilla.