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La necesidad de la transparencia


                       Comunicado de la Vicaría Episcopal de Melilla

     Ante las noticias difundidas por algunos medios de comunicación, desde la Vicaría Episcopal Territorial de Melilla, queremos aclarar que en ningún momento la Parroquia de La Medalla Milagrosa ni las dependencias de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Flagelación han sido intervenidas por la Guradia Civil, ni tampoco se le ha prohibido el paso al Párroco del lugar. Además tanto en la Parroquia como en la Cofradía siguen sus actividades pastorales normalmente.

          ROBERTO ROJO. Vicario Episcopal Territorial de Melilla.

                            Aclaración del Alminar de Melilla

                      El Hermano Mayor de la Cofradía de La Flagelación y del Resucitado, fue detenido en la mañana del martes por efectivos de la Policía Judicial. Ha estado detenido durante el plazo máximo previsto por la Ley, 72 horas de incomunicación. En la tarde del viernes y tras prestar declaración se le comunicó su situación judicial: La de prisión eludible bajo fianza y al ser ésta  abonada, quedó en la situación de libertad con cargos. A lo largo de esos cuatro días, ni la propia Junta de Gobierno de La Cofradía, ni la parroquia de La Medalla Milagrosa, ni la Vicaría Episcopal de Melilla, emitieron nota alguna, y eso que la alarma social creada y la zozobra espiritual que se adueñó de mucho fieles, fue inmensa. El todavía Hermano Mayor tiene derecho como cualquier ciudadano a la presunción de inocencia, pero deberá defenderse individualemente, y no desde su posición en la Cofradía.

              Ahora, La Vicaría Episcopal aparece para “reprochar” que cierta situación, la de intervención,  no se produjo. “Llamémosle h“, como decía mi padre (q.e.p.d). El caso es que durante el primer día de la detención del Hermano Mayor J.A.R.V. , allí no pudo entrar nadie a nada, me refiero a la parroquia de La Medalla Milagrosa, hasta que la autoridad competente verificó que las depencencias religiosas estaban a salvo de las investigaciones, como reflejó El Alminar de Melilla al día siguiente.

               A la Santa Iglesia no le merece ningún reproche lo sucedido, ni tampoco tiene nada que decir sobre la gravedad de la imputación del Hermano Mayor. Mientras no dimita o sea destituida la Junta de Gobierno de La Cofradía, el daño se acrecentará. Según dice hoy un medio de comunicación, ayer se produjo una reunión a puerta cerrada, de la que nada ha trasncendido, entre el Vicario Episcopal y los miembros de La Cofradía: “sin que se llegara a ningún acuerdo“, según relataba en su información el diario Melilla Hoy.

            Por supuesto que tampoco hay comunicado alguno del Obispado, de La Vicaría Episcopal, ante la gravísima situación creada. No hay reproches para nadie, salvo, claro está, para los que dieron la noticia. Por cierto, hay tres medios de comunicación en los que ni siquiera ha salido una noticia de este calado.

          Lo único que dispara los rumores y las noticias confusas, es la falta de información, el tenebrismo, la ocultación. Solo la claridad y la transparencia sitúan a las cosas en su justo sitio. “La verdad os hará libres“, ¿les suena?.

El nuevo tiempo político


            La clave está en el ROA

     A tenor de las últimas declaraciones escuchadas, parece firme el propósito de establecer un nuevo tiempo político que destierre los malos hábitos y modos cultivados hasta el paroxismo en la pasada Legislatura. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda ha confiado la cimentación del nuevo clima político a la elaboración de un nuevo Reglamento Orgánico de la Asamblea de Melilla (ROA) y ha expuesto que los dos pilares sobre los que se asentará ese nuevo reglamento serán, son sus palabras: “La democracia y la transparencia”. Nada que objetar a una afirmación así. No se puede dudar de los deseos o de las intenciones de nadie. Eso sí, la verdadera prueba estará en los hechos y con arreglo a ellos se emitirán los pertinentes juicios.

     La función de gobierno tiene una legitimidad y una representatividad y la de control de ese gobierno, la de oposición política también. Yo espero que se de marcha atrás en la “supresión” de los auxiliares de los grupos parlamentarios y también en la supresión del sueldo asignado en las partidas presupuestarias para la Vicepresidencia 2ª de la Asamblea, porque la dignidad de esa labor, incluye también el poder dedicarse a ella por completo y no por horas o a tiempo parcial. Hay un centenar de partidas presupuestarias y de gastos superfluos de  los que ahorrar dinero.

     Espero también que ese nuevo ROA no cercene el minutaje de la Oposición para las preguntas y respuestas y que sea algo más flexible que la última modificación, llevada cabo también por este mismo gobierno. Espero también que incluya un tiempo máximo para responder a las preguntas escritas de la Oposición al Gobierno y un número máximo de preguntas que el Gobierno pueda dejar para responder en los Plenos de Control, evitando que estos se conviertan en un tedioso trance sin sentido. Espero que ese nuevo ROA no elimine la capacidad de control de la Oposición en las Comisiones y que se les permita tener copias escritas o en formato digital de los expedientes, y no como hasta ahora, que  solamente se permite el realizar anotaciones a mano.

           Espero también que del inmenso espacio de La Asamblea de Melilla, dado el inminente traslado de dos Consejerías a sus nuevas instalaciones, se dote a los tres grupos de la oposición política de unos locales y recursos más dignos que los que hasta ahora sufren, que no disfrutan. Son muchas esperanzas y expectativas que espero  no se vean defraudadas demasiado pronto. Melilla no puede aguantar otros cuatro años de desentendimiento como los que se han vivido y espero también, que este lema de campaña electoral, no se quede solo en eso.