Juicio al párroco de las tinieblas


La pesadumbre, en la iglesia de Melilla

La responsabilidad es asumir culpas que pueden no ser las tuyas, pero que si se han producido en un ámbito cerrado, y bajo el nombre de la Institución a la que se representa, en este caso la Iglesia, no hay más opción que aceptarlas. Hay otra cuestión, y es que la responsabilidad no se puede eludir. Y esto vale para todo.

El padre Fran, o Francisco Javier Cuenca está siendo juzgado en Málaga, acusado de abusar sexualmente de feligresas, o colaboradoras, a las que anulaba mediante sedación. En Melilla estuvo dos años, entre 2021 y 2023, pero organizó fiestas de confraternización que se comentaban en casi toda la ciudad. No se aludía a nada concreto, pero era un cura dinámico y partidario de abrir las puertas de la parroquia. La iglesia, tras la precipitada marcha de los Padres Paúles, parecía haber encontrado un nuevo dinamismo. Todo demasiado rápido, demasiado intenso. Y hacer allí los cursos habituales para las comuniones, o incluso ser catequista, era casi «un galardón». Desde El Alminar oímos esas campanas, pero sin acercarnos por aquellos lares. La orden episcopal fue la de «omertá absoluta». Nadie había visto nada, nadie observó comportamientos inhabituales, pese a que el párroco no solía estar en la iglesia. Fue un tiempo en que la parroquia de Santa Mª Micaela contaba con un coadjutor. En dos años, que es mucho, no coincidimos con él en ninguna actividad litúrgica, salvo las de gran raigambre. Se le veía en los desfiles de La Patrona de Melilla o en la procesión del Domingo de Resurrección.

Las 4 denuncias por las que está siendo juzgado, son de cuatro mujeres de pueblos de Málaga, en donde ejerció su ministerio. En Melilla no se ha producido ninguna, pese a que sí hubo mujeres requeridas para ello. La única denunciante melillense, es la que fuera «novia del sacerdote» y que incluso convivían con el padre Fran en la casa, y viajaban en ocasiones a concursos de baile en el sur peninsular. Ninguno de estos hechos fue percibido por nadie, ni siquiera en el bloque de la calle Covadonga, en donde el obispado tiene un piso arrendado para residencia sacerdotal. Hay miedo a algo que no podemos determinar.

El nuevo obispo malacitano, monseñor Satué Huerto, que ha llegado hoy mismo a Melilla, pidió perdón en nombre de la Diócesis, y afirmó que están dispuestos a pagar las indemnizaciones, en el caso de que la Iglesia sea declarada responsable civil subsidiaria. Esto es la práctica de la teoría de la responsabilidad. Hoy, en una conmemoración litúrgica en la Divina Infantita, los hemos visto, incluído al Vicario Episcopal Eduardo Resa, muy apesadumbrados durante la ceremonia, de la que daremos cuenta debidamente. Porque esos 72 años de prisión solicitados para el exsacerdote Fran, resulta de la suma de las distintas penas. Y la prisión efectiva resulta del cumplimiento de los 2/3 de la pena mayor.

  En Málaga están abiertas las puertas del infierno, en la Audiencia Provincial, además del hotel que lleva ardiendo tres días.  Hoy daba la sensación, en la histórica capilla de la singular congregación de la Divina Infantita, de que la pesadumbre de los dos altos dignatarios eclesiásticos, era infinita.  La información procedente de la Audiencia de Málaga es azufre en estado puro. 

  El obispo José Antonio Satué y el Vicario melillense Eduardo Resa Huertas, están afrontando «una dura noche oscura». Lo que se está sabiendo y escuchando, todavía no ha alcanzado su cenit. Estos días de estancia en Melilla le van a servir a monseñor Satué como retiro y ordenamiento espiritual. La responsabilidad no es suya, pero la asume y paga. El Vicario melillense actuó bien ante la gravedad de la denuncia,  y es recomendar a la proclamada como  «novia» del cura que fuese a la policía, que su ámbito estaba sobrepasado. Eso sí,  gracias a ella se puso fin a las actividades sexuales depravados del «barba azul» melillense. El obispo José Antonio Satué llegó directamente del aeropuerto a la misa, porque su avión acumuló más de una hora de retraso.

Nota:A la corrección fraterna del Obispo de Málaga | El Alminar de Melilla

Los defensores de Melilla


   Reflexiones sobre el Asedio

El 19 de marzo de 1775, el sultán marroquí levantaba el asedio de 100 días al que había sometido a Melilla,   ante el inminente inicio del Ramadán. Hoy, 521 años después,  acaba en la ciudad el mes sagrado de ayuno para los musulmanes. Lo único que quedó establecido para conmemrorar la efeméride, aparte del recuerdo a los defensores, fue la celebración un una misa de sufragio por todos ellos. La historia, sin cambiarse, puede ser siempre adaptada al momento presente, para adecuarla a la experiencia colectiva que configura la realidad actual.

  Por encima del difuso día de la Conquista (que todavía es el Día de Melilla), el más determinante en la historia de la ciudad es el 19 de marzo, día de San José, a cuya acción fue atribuida su protección, y en la que también intervino una celebración religiosa musulmana. Un tratado posterior de paz, reforzó esta situación. España defendió con firmeza la ciudad y Marruecos renunció a volver a intentar su asalto.

  Sin embargo una acción perdida en el tiempo, llevada a cabo por el gobernador Villalba y Angulo,  resultó determinante para la posterior defensa de la ciudad,  en la acción más contundente para alterar el curso de su historia. El 19 de noviembre de 1734, ocupó de modo incruento la altura del Cubo, en la que luego se levantarían los fuertes de Victoria Grande, Victoria Chica y la bateria del Rosario. La artilería de la época no tenía la suficiente elevación para atacar una fortificación a ras de suelo, y los proyectiles no eran todavía explosivos. Los asaltos a los muros eran por demolición.  Por eso había que conquistar las alturas y esa acción es la que salvaría a Melilla 40 años después. Esa debe ser la acción del buen gobierno,  la que protege y salvaguarda a una población para su futuro.

  Hemos vuelto a comprobar que se celebra la misa, aunque sin presencia alguna de la oposición,  porque no se busca acuerdo. Se acude al acto de homenaje,  pero en disolución completa. Ni hay lazos, ni se buscan. Conmemrorar el pasado, pero sin tender puentes al futuro,  sirve de muy poco, porque Melilla es una empresa conjunta y debería ser una vocación colectiva.

  En Badajoz, mi ciudad natal, su día coincide con esta efeméride melillense.  Conmemoran la conquista de la ciudad por Alfonso IX de León en 1230. Badajoz fue capital de la Taifa más extensa de la España musulmana y conserva su Alcazaba completa. Su historia también es muy azarosa, y por ello han declarado el día como el de «los defensores de Badajoz»,  a lo largo de toda su historia. Las fechas históricas no pueden cambiarse, pero el modo de conmemorarlas sí, para hacerlas colectivas. Muy poco público en la misa de sufragio. No estaba ni siquiera anunciada en la puerta de la iglesia Arciprestal.

Esta es la propuesta que hacemos desde este blog. Hoy había demasiada división, y nada de eso es bueno.

 

Victoria ad portas


              Un año más, La Victoria se quedó a las puertas del templo, que no es el suyo, el templo patronal. Son dos años consecutivos en los que la climatología amenazó, sin llegar a concretar nada.

              La virgen de La Victoria lleva ya 3 años fuera de su templo residente de La Purísima, en espera de unas excavaciones que no llegan a concretarse, mientras lo rehabilitado empieza a desmoronarse y a perder la prestancia. Atrás quedó el movimiento de parte de la feligresía en contra del vicario Roberto Rojo, al que se acusaba de retener contra su voluntad en el templo Arciprestal, a la sagrada imagen «matronal» y titular de Melilla. Se llegó a elaborar una página web exigiendo el inmediato regreso de la Patrona a su templo, que se cerró al haberse conseguido el objetivo de su pronto regreso.

               En todo este tiempo ha habido desconcierto y dimisiones en la Junta de Gobierno de la principal Cofradía de Melilla y que por avatares del destino, acumula ya dos suspensiones de la procesión más importante de la ciudad. No parece existir en los anales y crónicas religiosas de la ciudad, un precedente de esta magnitud y alcance, al que no nos atrevemos a otorgarle un significado trascendente, al menos de modo público, pero lo tiene.

           Las nuevas autoridades civiles, religiosas y militares de Melilla, formaron ante el templo Arciprestal, con caras de circunstancias. En este ocasión es el nuevo vicario Eduardo Resa, el que ha tenido que tomar la decisión suspensiva. El pasado año 2018,  la composición frente a la iglesia fue completa y la decisión se tomó a última hora, pillando a todos los presentes de improviso. En esta ocasión la decisión se tomó con mucha anticipación, por lo que acudió mucha menos gente a presenciar la salida hasta la puerta del templo, de la imagen titular de Melilla.

            El mes de septiembre suele ser engañoso en lo que respecta a la climatología. Oficialmente es un mes de verano, pero la luz es ya escasa a las ocho de la tarde. La salida de la procesión una hora antes, y el acortamiento del recorrido, evitaría más de una suspensión. La pretensión del vicario Roberto Rojo era traer a La Victoria al templo del Sagrado Corazón para la novena y sufragios, e iniciar en él la procesión. Ese fue el motivo y el origen de la revuelta, el «casus belli».

             Este proyecto debería ser adoptado y llevado a cabo por el nuevo Vicario, Eduardo Resa. La Virgen de La Victoria es un símbolo que pertenece al pueblo de Melilla, a todos y todas sin distinción. Aquí radica el mal, y es esto contra lo que se rebela la climatología y la sagrada efigie.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2018/09/09/suspension-cautelar-de-la-victoria/