Archivo diario: 7 mayo, 2016

La oportunidad perdida


           En Melilla todo existe hasta que se pregunta por ello. Es posible descargarse colecciones completas de periódicos y revistas de la Biblioteca Nacional, incluso de la homóloga de Francia, pero no es posible tener una copia digital de un determinado año del Telegrama del Rif. Se puede acceder a catálogos digitales con fotografías de cualquier parte del mundo, pero es imposible  acceder a catálogos fotográficos de la ciudad, que no sean los comunes que circulan por las redes sociales. Se da también la circunstancia de que los archivos personales, están más nutridos que los públicos y repletos de materiales inéditos. Se pueden obtener decenas de fotografías de excavaciones arqueológicas de cualquier lugar de España, pero ni una sola del “muerto” hallado en el 4º Recinto defensivo de Melilla, que se protege cual si fueran las fotografías de los extraterrestres estrellados en el desierto de Arizona.

                El resultado de una búsqueda individual y libre suele acercarse al cero absoluto, un concepto que existe en el plano teórico, pero que es imposible alcanzar de modo físico. En el cero absoluto, la energía del sistema es la más baja posible, y el movimiento nulo.

                    Cuento esto por una experiencia vivida recientemente, en la que me negaron la existencia de unas fotografías que ya tenía, y que me habían ofrecido como muestra hace dos años, al interesarme por ellas en el momento presente. La disponibilidad de los trabajadores que atienden es máxima, pero el resultado suele ser infructuoso, debido quizá a que existen “máximas no explicitas”, de no facilitar o reconocer la existencia de cierto tipo de materiales. Una de esas fotografías muestras el sector remodelado, en el tiempo actual, de la plaza Héroes de España, tal y como se encontraba en el pasado, década de 1930. Lo fotografía muestra un espacio diáfano, que no rompía la armonía de la avenida principal de Melilla con sus calles adyacentes, algo que sí hace el feo mamotreto franquista, que el Gobierno de la ciudad ha decidido mantener en su posición.

                       El monumento lleva rompiendo la línea estética de la avenida, desde 1941, en que fue inaugurado. Ahora se ha remodelado la plaza, pero manteniendo el desproporcionado adefesio  franquista. Para colmo, en vez de crear un espacio diáfano y armónico, se han añadido unos enormes bancos o futuras fuentes (existen dudas sobre qué función realizarán), que rompen el espacio arrebatado a los vehículos y crean una sensación de apelmazamiento, relacionado eso sí, con la brutal estética fascista del mamotreto, dicen que diseñado por Enrique Nieto.

                       Es una oportunidad más, perdida por la ciudad de Melilla para crear entornos agradables, armónicos y de futuro para los ciudadanos/as. Los gobernantes de la ciudad, siguen mirando hacia un pasado extinto y que representa a unos pocos, en vez de crear una imagen de futuro, con elementos comunes, y que represente a todos y todas. Otra fotografía, difundida en internet, muestra la desproporción del mamotreto, con respecto a la plaza remodelada, y que se adueña del espacio existente. No sabemos si será demasiado pedir, que también se busque un nuevo nombre para la plaza, aunque esto parece lejos de los alcances de mira que predominan en este tiempo presente.

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