La paz de las ánimas


Las ánimas y otros cultos paganos en Melilla

   En días pasados corrió el rumor de que en el llamado “campo de las ánimas”, del cementerio de Melilla, y en algunas de las sepulturas que conforman la “trinidad pagana” del cementerio, se estaban depositando exvotos y otros objetos, relacionados con la magia negra y la santería. Testigos afirmaban haber visto cosas, restos de rituales, difíciles de describir.

      Es verdad que en estos lugares se depositan imágenes, cartas, exvotos, prendas, pequeños objetos; relacionados con la intermediación que estas ánimas, habrían realizado a petición de las personas que allí acuden con una ruego, urgencia, o necesidad vital. Esto ocurre no solo aquí, sino en muchos santuarios del mundo católico, en donde se llegan a dejar prótesis, y otros objetos relacionados con enfermedades que han padecido quienes hicieron esos ruegos. Quien deja una fotografía, se supone que solicita la ayuda para la persona en cuestión, o su venturoso camino hacia el más allá, en el caso de que haya fallecido. Siempre debe solicitarse un favor, y no un mal (ese sería el terreno de la magia negra), y podría volverse contra quien utiliza ese recurso, según dicen los manuales.

          El exorcista del Vaticano el padre Gabrielle Amorth, fallecido el pasado día 16, afirmaba lo siguiente: No existe distinción entre magia blanca y magia negra. Cuando la magia funciona, siempre es obra del diablo. Todas las formas de ocultismo, como este gran regreso hacia las religiones de Oriente, con sus sugestiones esotéricas, son puertas abiertas para el diablo. Y el diablo entrará.

              Así pues, decidimos verificar con nuestros propios ojos y medios la situación, con el riesgo que supone de dar más pábulo a estos hechos, y aventar las pavesas del rumor, e incluso de fomentarlos. Sin embargo siempre es preferible la comprobación directa, disolver la duda y el error, que vivir sumergidos en el rumor. Miramos minuciosamente los lugares indicados: Campos de Ánimas, sepultura del Soldado de los Milagros, y del curandero Antonio Moreno, y no vimos rastro ni resto alguno de sortilegio, hechizo o ritual negro. Todo parece estar en paz, como corresponde a quienes ya han fallecido.

   Las redes sociales y los sistemas modernos de comunicación, que han cambiado nuestras vidas, son muy útiles par ala difusión instantánea de cualquier noticia. La parte mala es que si lo que se propaga en un bulo, una noticia falsa, o una mentira, no hay manera de atajarla. Las personas suelen creer lo que está escrito, y hay mucha información falsa distribuida a lo largo y ancho dela red.

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2 Respuestas a “La paz de las ánimas

  1. Llevo muchos años acudiendo al cementerio. Observo que, el camposanto melillense puede convertirse en un gran basurero. Allí, puede uno encontrar garrafas y botellas de plástico vacias, botes de cristal con publicidad de varias marcas, escobas viejas, trapos varios, balletas y gamuzas, macetas inservibles y rotas, otras con las plantas secas…
    Ciñéndome al contenido de este artículo, también he observado que en las dos parcelas militares, a la que la piedad popular ha denominado “Las Ánimas”, podemos encontrar imágenes de santos, crucifijos, cuadros con láminas de vírgenes y santos varios, botellas de aceite, lámparas de cera encendidas, cintas de varias patronas de provincias españolas, etc.
    No dudo de la buena voluntad que anima a las personas que se dedican a llevar estos objetos al cementerio, pero si nadie se encarga de ir retirándolos, según se deterioran, el cementerio puede convertirse en un gran depósito de objetos que estorban en nuestras casas.
    Y lo más lamentable, sobre la lápida rotulada con el texto de “HÉROES ANÓNIMOS”, se empeñan en colocar flores, objetos varios, e incluso una cruz de mármol, “Por un milagro.” Creo, modestamente, que alguien debería poner orden.
    Algo parecido ocurre con la parcela denominada “Cementerio viejo.” Allí, también se acumulan cantidad de objetos.

  2. ¡Qué cosas dice el exorcista!

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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