Historias del aparcamiento magno


 

          La historia se forma con los grandes acontecimientos y con los pequeños, los que pasan desapercibidos, y más con estos últimos que con los primeros. Lo que nos encontramos a diario, en la vida cotidiana es lo que da forma a nuestro devenir. El aparcamiento público de Isla de Talleres es la historia de una gran ruina, con 14 millones de euros adelantados a la empresa Magna Melilla a cambio de 707 plazas de aparcamiento, de las que apenas se utilizan 100. Sin embargo hay muchas más, hasta 3200. Todas las cifras de este lugar son mareantes y también existen leyendas. Hay quien cuenta que alguien pensó dar con el negocio de su vida, y que ahora se arruina en la oscuridad; pero esto no puede comprobarse.

      Había otra historia oculta, poco conocida, que hablaba de la venta de automóviles en su interior. Es cierto que Melilla está llena de coches, pero que no circulan, solo están aparcados, en venta en las calles. Sin letreros, sin anuncios. Son los negocios que no se anuncian, pero que existen. Durante dos años, el aparcamiento público de Isla de Talleres o Aparcamiento Magno, fue gratuito, para que cogiésemos la costumbre de pagar por aparcar, pero no nos acostumbramos.

     Las dos plantas útiles de aparcamiento se llenaron a rebosar, pero de compra y venta de coches. No son tantos los vehículos que circulan en Melilla, ni la gente esa tanto el coche como se cree. Solo hay que esperar al domingo para comprobar que en nuestra ciudad solo se coge el coche cuando se necesita. Quieren vendernos otra cosa pero para promocionar otras actuaciones millonarias. Algunos confunden obstaculizar la circulación con peatonalizar las calles, como el absurdo giro que han impedido alrededor de la Cruz de los Caídos, en la avenida de la Duquesa de la Victoria.

       Emvismesa (la empresa pública de Melilla) está arruinada. La ciudad está arruinada, pero eso quizá se vea a partir de 2019. En los días en los que ni siquiera tengo ganas de buscar aparcamiento, he utilizado el parking magno, y en la única planta abierta al pública, la otra permanece en estado fantasmal, pude ver dos coches con cepo y uno de ellos con un número de teléfono. Era la prueba que necesitaba, la confirmación de que la venta de vehículos en el mayor aparcamiento del mundo era cierta. Algún día, quizá, nos enteremos de la verdad de todo.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/05/24/el-aparcamiento-magno/

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Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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