Gobernar Melilla


                           Entre socialistas y Ciudadanos
Un funcionario de policía ya jubilado, gran lector y amigo del Alminar desde su origen, nos manifestó lo siguiente hace ya algunos años: “Me gusta leer El Alminar, aunque no coincida con tus planteamientos, porque desde la primera línea se sabe lo que piensas y dejas clara tu posición, sin que queden dudas”. Como otros muchos melillenses este viejo amigo ya no está en la ciudad. El éxodo es constante y continuo porque las oportunidades no son iguales para todos.
En aras de esa claridad que alababa este lector, vamos a decir una cosa: Melilla, en la situación actual, y después de una gestión pésima, tienes escasas posibilidades de futuro de proseguir la senda actual. Prolongar esta agonía cuatro años más sería una irresponsabilidad inadmisible. ¿Pueden reciclarse el discurso racial de Miguel Marín o el de Vox?, ¿Puede transformarse la actual gestión en otra distinta con los mismos nombres en el gobierno?. El caso PPL y la acción de la diputada Paz Velázquez han demostrado que no.
Hace 4 años existió una posibilidad y se desaprovechó, porque el partido Populares en Libertad decidió entregarse sin condiciones a la lista más votada, la del Partido Popular, firmando un pacto del que no se cumplió una sola línea. Pasado este tiempo la situación es mucho peor que entonces. Con el dinero recibido desde el Estado en los últimos 10 años, Melilla podría ser casi Andorra, de haberse invertido el dinero de una manera equilibrada. Como ejemplo baste decir, que se ha tardado una década en construir una sola calle (Marqués de Montemar) del mismo estilo de las que pueden verse a decenas en cualquier ciudad de España, pero por el precio de todas.
La mayor parte de los barrios de la ciudad se encuentran en una situación de gran deterioro. El derroche sigue produciéndose en cada actuación y se paga, con cargo al erario público, un gobierno de magnitud desproporcionada. Una pléyade de altos cargos y de libre designación consumen grandes cantidades del presupuesto , mientras el paro y la ausencia de oportunidades laborales sumen en la desesperación a una parte importante de la población, y en la incertidumbre al resto. ¿Podría Ciudadanos, un partido que desde su aparición criticó de modo implacable la gestión del Partido Popular y el presidencialismo del gobierno Imbroda, favorecer ahora un pacto con los populares?. La respuesta es igualmente no.
Los resultados electorales
En 2015 ya escribimos que fueron más los melillenses que votaron a partidos que querían el cambio, que los inmovilistas. Sin embargo, la aritmética de D’Hont y las dificultades de formar un gobierno cuatripartito, propiciaron una continuidad no deseada por la mayoría. En 2019 la situación es la misma, pero la necesidad de renovación es ya una urgencia. “El progreso consiste en renovarse”, decía Miguel de Unamuno, en una cita recogida por Victor Corcoba, un antiguo colaborador. Lo contrario sería el estancamiento y el fin.
El voto depositado en urna vuelve a expresarse en la misma dirección. En 2015 redujo los escaños populares de 15 a 12, y ahora de 12 a 10. ¿Va a seguir gobernando la misma lista y así ad aeternum?. Dos décadas de la misma gestión desconsiderada ya es suficiente. La oposición, Ciudadanos en este caso, solo debe recordar cuál ha sido el trato recibido por su formación en los 4 últimos años, desde el primer hasta el último miembro del gobierno.
En 2015 y en un artículo que ahora rescatamos, opinábamos esto: “El futuro estable de la ciudad, pasaría ya por pactar cualquier gobierno, o conformar cualquier alternativa política, con Coalición por Melilla. Cuanto más se tarde en aceptar esta realidad, peor será”. En 2019 y después de los 10 120 votos y 8 escaños obtenidos por CPM, lo que antes era recomendación, ahora es ya casi una exigencia.
Los nombres dan igual, los importantes son Melilla y el Pueblo.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/07/07/gobernando-con-su-enemigo/

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5 Respuestas a “Gobernar Melilla

  1. Niego una de las mayores. La del mayor de todos, por cierto.
    El PP no ha tenido una victoria legítima, aunque sea la tónica. Y Cs lo sabe. Tanto, que lo ha denunciado y lo sigue haciendo. La ley electoral y el fraude le han dado 10 escaños. Y no en ese orden.
    ¿Intentará ahora Eduardo de Castro convencernos de lo contrario, por mucho que haya intentado empezar a parapetarse en “lo que diga Madrid”? Sería para echarlos a los bloques para siempre, porque en las próximas elecciones serán tan creíbles y útiles como PPL.
    Ciudadanos se juega su futuro en Melilla.

  2. Elocuente silencio. ¿Habrá dificultades en justificar una nueva traición al electorado?

  3. Las 20 monedas de plata ya tintinean en la bolsa. Ninguno llegará a 2023.

¡Bendita perseverancia la del borrico en la noria!. Siempre al mismo paso, siempre las mismas vueltas.

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