El misterio de la carta desaparecida


El muyahidín contra la Delegada Sabrina Moh

A primeras horas de la mañana, las alertas de noticias en la red, informaba de un violente ataque público de la Comisión Islámica de Melilla, contra la Delegada del Gobierno Sabrina Moh, en la que se llegaba a poner en tela de juicio «su moralidad» para el cargo que ostenta. La Constitución Española prohíbe el cuestionamiento público de aspectos religiosos, ideológicos o personales. Sin embargo la carta lo hacía claramente, con supuestas alusiones a Maquiavelo, Tito Livio y Benjamín Constant, que al parecer escribieron en algún momento, que Sabrina Moh nunca podría ser Delegada del Gobierno en Melilla.

En una clara intromisión en datos personales, la carta desaparecida aireaba el currículum académico de la Delegada del Gobierno, y publicaba incluso su sueldo. Una cosa es que estos datos sean accesibles en el portal de transparencia, y otra que puedan ser divulgados de modo libre en medios de comunicación, con intenciones descalificadoras y denigratorias. Nosotros no vamos a mencionar ninguno de esos datos, aunque sí diremos que las profesiones de los anteriores delegados del gobierno en Melilla han sido: funcionario civil, experto en mercadotecnia y relaciones laborales, comisario de policía, abogado, administrativo, oftalmólogo y neurólogo.

Mencionamos la relación de profesiones, por la extraña relación que hacía el redactor de la carta, y la supuesta idoneidad para el cargo, que por lo leído, sí es incompatible con la profesión de músico y con saber tocar instrumentos musicales. Tampoco puede ser delegado del gobierno en Melilla quien confiese que es seguidor del Real Madrid. Uno de los reproches lanzados contra la Delegada Sabrina Moh es haber recibido o visitado a Florentino Pérez, cuando el Real Madrid jugó en nuestra ciudad la eliminatoria de copa en noviembre de 2018. No alude el autor al durísimo trato que el conjunto madridista dio a al equipo titular de la ciudad, nuestra UD. Melilla, a la que derrotó por 0-4.

Una carta contra la convivencia

No podemos revelar nada más de lo escrito, ni siquiera el nombre del supuesto autor, para no incurrir en un presunto delito de revelación de datos personales, y también para no dar pábulo a este tipo de descalificaciones persontales. Además, ya hemos dicho que desapareció de las redes, a las pocas horas de ser publicada por El Faro de Melilla. La carta es o era terrible, tanto por lo que decía como por lo que sugería o quería dar a entender. Estaba dirigida hacia las bases de lo que constituye la convivencia en la ciudad, y rebasaba todos los límites de lo publicable, e incluso de los de la Libertad de Expresión, que protege incluir esos cuestionamientos en el debate público.

La carta en sí misma ya no está en las redes. Desconocemos si alguien se atreverá a publicarla en los próximos días. En El Alminar tenemos las descargas y los enlaces, como media Melilla. El redactor se expresaba en plural, como si estuviera escrita en nombre de la Comisión Islámica de Melilla, cosa que al parecer no era correcta. Se trataba de una carta individual de un integrante de la Ejecutiva que preside el doctor Hassan Laboudi, del que imaginamos que ofrecerá alguna explicación a lo largo de la semana.

El misterio de la carta abortada y desaparecida creará, si no ha creado ya, un terremoto en la propia CIM, porque se trata de un ataque personal y a una representante del Estado, que excede por cualquier lado el ámbito de actuación de esta entidad.

Nota: la carta ha sido publicada hoy, día 28/03/2022, con una nota al margen de la CIM, en la que se desmarca del autor, en lo que considera opiniones personales.