Santa Fe, alfa y omega en España


Hay pocos lugares en España que sean «ex nihilo», que provengan de la nada, sin pasado ancestral anterior. Uno de ellos, quizá casi único, es Santa Fe, municipio granadino edificado con piedra y ladrillo en 1491, para el asalto final a la capital nazarí. Su origen se sitúa en 1483, como campamento militar y base de operaciones para la conquista del Reino de Granada. Solo Madrid y León, junto con Santa Fe, tienen su génesis en una instalación militar permanente. Existen más, pero no que se hayan transformado en ciudades habitadas. También, es la única ciudad atribuible en su fundación, a la Reina Isabel la Católica, cuyo culto está necesitado de lugares emblemáticos. Este no es solo enteramente nuevo, sino que además la Reina castellana residió aquí hasta la rendición completa del Reino de Granada.

En Santa Fe firmó Boabdil la capitulación de Granada, el 25 de noviembre de 1491, festividad de santa Catalina. En contra de esa afirmación sobre la mala defensa de su Reino, hay que decir que Boabdil se enfrentó al primer ejército del mundo, y que se mantuvo en esa posición al menos dos siglos más. Málaga había caído en 1487, y el precio de su resistencia, fue el completo asolamiento de la ciudad. Eso es la razón de casi total ausencia de restos árabes, salvo la alcazaba, en la capital malacitana. Boabdil no quería un final así para su ciudad. Tras resistir dos años en soledad, tras la rendición de Almería en 1489, el último rey nazarí decidió ahorrar sufrimientos a la población, y la pervivencia de su ciudad. Santa Fe ejemplifica el final de la presencia y dominio musulmán en España, que había comenzado en 711. Es su omega.

Santa Fe se edificó con una planta netamente castellana, similar o igual a la de Briviesca. El nuevo urbanismo de los conquistadores era despejado y de grandes espacios, frente al abigarramiento y laberíntico urbanismo musulmán. Así sucedió en la nueva ciudad de Úbeda (1212), ciudad del Santo Reino de Jaén, que fue la gran ciudad del sur, hasta la conquista de Granada. La Úbeda musulmana fue explanada tras la conquista, y edificada de nuevo.

Pero como se dice en el evangelio de Juan: «Y ahora el final es el principio». Y así la nueva ciudad católica, acogerá en su regazo, la firma de las universalmente conocidas como Capitulaciones de Santa Fe, entre los Reyes Católicos y el marino Cristóbal Colón, el 17 de abril de 1492. Realmente, nadie podía esperar que el almirante de la Mar Océana volviera de ningún lado, así que le entregaron «la mitad de las posesiones que descubriera», que era nada, en principio, y algunos títulos honoríficos. Lo que nadie podía esperar es que en abril de 1493, las naves colombinas arribaran a Barcelona en donde encontrados a los Reyes. El regreso fue tan sorprendente, que las crónicas no registran el día. Cristóbal Colón llegó antes a Portugal, el 4 de marzo en Cascáis, que a España. Mientras tanto, La Pinta apareció en Bayona el 1 de marzo.

Un destino sorprendente convirtió a la nueva ciudad de Santa Fe, de la primera edificación del nuevo Reino, a la primera del Nuevo Mundo. Todo se firmó entre el perímetro de sus muros. Se ubica apenas a 11 kilómetros de la capital granadina, lo que hace a veces difícil tomar la decisión de su visita. Pero cuando se decide visitarla, sorprende por su luminosidad, planta y hechuras. En el momento de descubrirla hace apenas una semana, estaba muy afectada en su casco histórico, por la serie de terremotos de Granada, tanto la presente de 2026, como la anterior en 2021.

  El domingo 13 será testigo del paso de la última etapa de la Vuelta Ciclista a España del año en curso. No siempre se encuentran lugares enteramente nuevos.  Santa Fe es uno de ellos.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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