Historias de dos ciudades


 

        Hay dos ciudades.  Hay dos ciudades en cualquier ciudad.  Una parte de Melilla se pregunta si se ha nacido para el golf, mientras la otra rebusca comida en la basura, o hace arder contenedores y mobiliario urbano para llamar la atención sobre la falta de salidas sociales y laborales. No tengo nada en contra del golf, pero sí mucho en contra del derroche y de la ostentación impúdica de la riqueza. Hay un inmenso muro invisible que separa a las dos ciudades, como en un Ecuador imaginario. Una parte de la ciudad busca como llenar, al menos una vez al mes, el inmenso e injustificable derroche del faraónico Teatro Kursaal, y un ciudadano de la otra apedrea La Comisaría , porque le prometieron un campo de fútbol en su barrio y no lo han cumplido. Hay dos ciudades y también dos mundos.

        Cuando se gasta 14.400€ en caramelos para la Cabalgata de Reyes, o 3750€ en una comilona para los 30 colaboradores del desfile, y ni un solo euro en evitar que «menores» o personas, rebusquen entre los desperdicios, es que algo está pasando. Cuando ya nadie se molesta o siente vergüenza de mostrar a los demás lo bien que le va en la vida, protegido por cuantiosas subvenciones y contratos públicos, es que algo está fallando desde la misma base. Y vuelvo a insistir que no tengo nada en contra del golf. Solo  pretendo llamar la atención sobre el contraste.

    Cada cual puede hacer con su dinero, poco o mucho lo que quiera. Sin embargo, cuando las aficiones personales se pagan y mantienen con dinero público, entonces tenemos el derecho y el deber de exigir explicaciones.

El culto al soldado de los milagros en Melilla


                     Una antigua foto de la tumba del soldado Benito,

       En una de las tardes de las reuniones familiares navideñas, se abren cajas de fotografías y se rebusca en el pasado. En una de esas tardes en las que no se sale de casa, apareció esta vieja fotografía de la tumba del soldado Benito López Franco, muerto en Melilla en extrañas circunstancias en 1950, en las dependencias del cuartel del Regimiento de Infantería de Melilla. Hoy ya está fuera de toda duda que Benito, murió como consecuencia de una paliza, propinada como castigo o disuasión por sus posibles relaciones con la hija de algún oficial de la guarnición de la ciudad. Quizá la paliza se les fue de las manos y tuvo las fatales consecuencias conocidas, aunque en el parte de fallecimiento conste solo la palabra «suicidio».

      El soldado Benito, o soldado de los milagros, murió el 17 de enero de 1950. El pasado 17 de enero, una comentarista, Elsa, escribió este texto en una de las fotos que tengo colocadas en El Alminar: Que tu alma inunde el mundo eternamente de tu luz Benito. Hasta hoy no he caído en que el comentario está escrito en el día de su fallecimiento, fecha a la que no se le suele prestar atención informativa de ningún tipo.

     A la historia del soldado de Cetina el falta absolutamente todo. Conocemos el final, pero no el por qué.  El inicio de su culto,  su consolidación a lo largo de los años y otro buen número de preguntas siguen sin encontrar quién las responda. Su posible novia, o incipiente amor, o quienes sepan qué ocurrió todavía pueden estar vivas/os. Estoy seguro que todavía hay quienes guarden las llaves que abran la caja del secreto mejor guardado de Melilla. Hay una cosa que es cierta, en lo que dice Elsa. La luz de la historia de Benito López Franco recorre el mundo y quizá, gracias al alcance de internet, de su poder de comunicación, y del anonimato que facilita, todavía estemos a tiempo de resolver si no todo, sí parte del misterio.

    PD: La familia del soldado benito edita años tras años estampas que reparten en nuestra ciudad y tiene los derechos de imagen en su propiedad, pero también hay ciudadanos que elaboran las suyas, con motivo devocional o para dar cumplimiento a promesas. También puede verse una pequeña y rústica capillita, hecha en madera, con la imagen del soldado de los milagros, del que se han cumplido 54 años de su muerte o asesinato.                                                           Nota: La fotografía puede ser de la década de 1980.

   (1) https://elalminardemelilla.com/2011/09/14/el-soldado-de-los-milagros/

           

El falo de Melilla


No lo decimos nosotros, son los vecinos de la calle Duquesa de La Victoria los que han calificado de «falo» a este poste inservible en el primer número de la acera de los pares de la calle. En junio del presente año, El Alminar fue advertido por el blog amigo de La Otra Melilla, y escribimos acerca de este poste telefónico que ya no tenía utilidad alguna y que seguía estando en medio de la acera. Estudiamos toda la zona y seguimos minuciosamente el recorrido de todos los cables, y pese a las apariencias, ninguno de ellos (telefónicos y eléctricos) llegaba hasta este poste, que calificamos como de «tendido cero». Las obras de la nueva rotonda han puesto de manifiesto su absoluta inutilidad, y la enorme molestia que causa, porque la acera se ha estrechado por causa de los trabajos que se llevan a cabo en la zona. Este no es el primer cartel que colocan los vecinos, el primero de ellos tenía el siguiente texto: Soy un monumento, me quieren quitar. Este nuevo cartel lo califica como: monumento al falo de Melilla. Quizá esta vez lo quiten. Quizá ya alguien sienta vergüenza.

El falo incomparable de Franco

Tampoco es del Alminar la frase, ni una invención nuestra, ni refleja ninguna obsesión con la figura del Caudillo. En 1937, un exaltado escritor franquista, Ernesto Giménez Caballero, calificó de esta estrambótica forma a la pluma estilográfica del Generalísimo, la misma con la que firmaba una pena de muerte detrás de otra. Con la acción de estos vecinos de Duquesa de La Victoria, me ha sido imposible evitar traer al Alminar esta historia, que demuestra la bajeza de la adulación a la que fueron capaces de llegar algunos. La comparación no gustó ni siquiera al propio e invicto Generalísimo, y el escritor, por decirlo de algún modo, fue postergado.

Notar: https://elalminardemelilla.com/2013/06/02/poste-de-tendido-cero/

Dos barcos y un solo puerto


Tenemos la Estación Marítima más moderna de todo el Mediterráneo. Hoy ha llegado un «presunto crucero» y ya nadie le ha hecho caso. Estamos tan enfrascados con las diversas actuaciones  judiciales que ya a nadie le importa que venga a vernos un crucero más. Hoy había temporal de poniente y los barcos deben atracar en la zona de carga, en la parte trasera del puerto, en donde atraca el barco que llena nuestra ciudad de contenedores de mercancías.

Tenemos dos estaciones marítimas, una vieja que quieren tirar abajo porque dicen que está desvencijada, y otra nueva que costó lo que tres, pero que solo puede albergar un barco cada vez. El asunto es que cuando llega un barco distinto a los habituales, y Acciona tiene preferencia en la Estación Marítima, que no tiene nombre, debe atracar en un muelle que ni siquiera tiene pasarela para pasajeros, aunque van a construir una que va a costar mucho dinero y que no sabemos a dónde llegará, porque el edificio antiguo va a ser demolido para que quepan más contenedores. En días pasados se anunció la suspensión de la visita de otro crucero y tampoco le importó a nadie. Ya no recordamos ni el nombre.

Cuando hay «fuerte temporal de poniente», que no tienen un nombre tan bélico como «el fuerte viento de levante», los barcos deben atracar en el muelle de carga, que tiene mayor calado y protege mejor de las corrientes.

Es solo una imagen y un comentario, de un crucero completamente ignorado. El ciudadano de Melilla ya vive sobresaltado. El lunes había muchos coches oficiales en la puerta del Ayuntamiento y ya nadie pensaba que podía tratarse de una visita protocolaria. Todo el que pasaba por allí tenía la sensación de que iban a llevarse a alguien detenido.

La torre desmochada


Hace unos días (https://elalminardemelilla.com/2013/10/09/la-torre-vencida/), dábamos cuenta de una torre o atalaya ya vencida porque cualquier torre, hasta la más alta y fuerte puede caer, desde la histórica torre de Babel. Luego, detrás de ella fueron las ciudades de La Pentápolis, entre las que se encontraban Sodoma y Gomorra como las más recordadas, pero fueron cinco, de ahí el término griego de «penta». Apenas ha pasado un mes desde la denuncia pública, solo efectuada en El Alminar, y la torre ya está siendo desmochada. ¿Cuántas guardias y vigilias ha albergado esa torre, cuantos centinelas habrán pasado por ella?. En unos días más, solo ser un recuerdo. Es un éxito más del Alminar, es verdad,  y demuestra muchas cosas. La principal es que los que siguen cobrando los sueldo por gobernar, son ellos. Los que nos paseamos por la ciudad, vemos y denunciamos las cosas, nosotros. Algo no está en su sitio y esto también puede ser interpretado como  una parábola.

La torre ha pasado de estar vencida a ser desmochada en tan solo un mes.

El secreto de Los Secretos


La última noche de los conciertos de «Música a la Luna» escondía un secreto, que no era la presencia del grupo Los Secretos, sino la del presidente Imbroda. Nos fuimos a la parte más alta de la Plaza de Armas y nos demoramos mucho charlando con amigos y conocidos y dejando que las niñas jugaran y corretearan por la zona. Salimos entre los últimos grupos de público asistente y al pasar por el túnel de la plaza, que da acceso al foso del Hornabeque, me fijé en que delante de nosotros, y en coincidencia no forzada, iba el presidente Imbroda, acompañado por dos consejeros de su gobierno (Mateo y Villena), y por su esposa y concejala Paqui Conde. Salvo en muy contadas ocasiones y descartados las artículos y entrevistas hagiográficas, y los únicamente descalificatorios, son contadas las personas que se han atrevido a analizar algún aspecto del «ejercicio del Poder» por parte de Juan José Imbroda.

El caso es que caminé detrás de él, sin atreverme a adelantar a su grupo, y a los dos escoltas que le cubrían la espalda. La providencia había hecho un nuevo regalo al Alminar, pues una imagen casual del Presidente de Melilla, supone una subida inmediata de audiencia. No podía alertar al grupo de mi presencia con la luz del flash, así que tuve que esperar la ocasión en la que la luz del entorno me ayudase. Esta se produjo en el foso del Hornabeque, poco antes de entrar en el túnel de San Fernando. No era mal símbolo, el presidente justo antes de entrar en el túnel.

                                     ¿Cuál es la naturaleza del Poder?

Mucho se ha reflexionado sobre esto. El Poder es algo temporal y se debe estar siempre dispuesto a dejarlo, pero como el ser humano no es capaz de hacerlo por sí mismo, y su ejercicio, aunque sea en Democracia, otorga innumerables beneficios y privilegios, lo normal sería limitar su mandato, en cualquier situación, a un máximo de dos o tres periodos legislativos. Da igual que sea en gobiernos nacionales, autonómicos o municipales. Los mandatos también deberían ser limitados en partidos políticos y sindicatos. Es la única manera de evitar las dañinas nomenclaturas, y el surgimiento de redes clientelares y cortesanas.
                                              Retirarse a tiempo

Es uno de los asuntos más difíciles. Decidir cuando la propia obra personal ha concluido. En España, el caso más ejemplar de esta actitud fue la del más grande de todos los monarcas, el también emperador Carlos I. En cuanto a etapas democráticas está el ejemplo del almeriense Nicolás Salmerón, que dimitió como presidente de La I República, con solo unos meses en el cargo, por negarse a firmar unas condenas de muerte.
Un gran final, en el momento oportuno, elimina la mayor parte de los errores que se hayan podido cometer, y la situación inversa también. Un mal final, puede arruinar todo lo bueno que se haya hecho por una ciudad, nación, o región. En 1970, el diario Madrid publicó un artículo con este titulo y referido al General De Gaulle. Franco entendió el mensaje y ordenó a su ministro Manuel Fraga el cierre del periódico y la demolición del edificio en el que se ubicaba. Ocurre también que después del poder ya no se es nada, y la situación de los ex presidentes los convierte casi en «espectros» vivientes: Felipe González, José María Aznar o Rodríguez Zapatero. Solo uno de ellos designó su propio final, pero coincidió con el peor momento posible, no supo escogerlo. Los otros no lograron hacerlo a tiempo y fueron devorados por su propio éxito el primero, y por su propio fracaso el segundo. En todos destacó la extraordinaria resistencia al cambio en sus ministros y colaboradores, y acabaron pagando los errores de todos ellos. Hay muchas lecciones que extraer de todo, pero todavía no se ha aprendido ninguna.
Todos prefieren ser derrotados, antes que irse por propia voluntad. Todo eso se eliminaría con la limitación temporal de los mandatos. Así, cada mandatario quedaría enfrentado únicamente a sus obras. Uno comete sus errores, pero no los de los demás.

Expulsión en el paraiso homeless



Esta mañana se producía la expulsión en el paraíso homeless del nº 7 de la Carretera de Alfonso XIII, de al menos 10 varones argelinos, que vivían allí refugiados desde la expulsión del Centro de Inmigrantes. Solo han pasado cuatro días desde la denuncia efectuada en El Alminar. La reacción, en este caso, ha sido inmediata por parte de las autoridades competentes. Esta tarde ya se estaba procediendo a la demolición de la vivienda y a la explanación de toda la zona. En pocos días todo será convertido en un solar. Salvo esta pequeña vivienda y el patio trasero, toda la zona está llena de almacenes vacíos, resto de antiguos pasados industriales. Los argelinos abandonaban el refugio camino de la nada. Salían con sus colchones y pertrechos sin rumbo determinado, igual que en la maldición bíblica: «Y vagaréis errantes por toda La Tierra».Lo que queda claro es que nuestra ciudad se encuentra a merced de la inercia. Ya no hay una gestión que esté por delante de los acontecimientos. La situación es la contraria, o sea, que se reacciona según suceden o se denuncian las cosas. No tenía hoy previsto volver a sacar este tema.

PD: Al repasar las fotografías, me he dado cuenta de que en el ángulo inferior derecho, puede verse a personas durmiendo, son los inmigrantes homeless.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/09/06/del-abandono-al-refugio-improvisado/