El requisito de un banco


 

 

         Estamos en la plaza de Adolfo Suárez, en el nombre sin plaza. La existencia de la plaza ha saltado al conocimiento de los melillenses con ocasión del fallecimiento del que fuera el primer presidente constitucional de esta etapa histórica. Este lugar resulta de la confluencia de cuatro calles y avenidas de Melilla. Hasta hace no mucho no era ni una plaza ni tenía nombre, porque no estaba catalogada como tal. Quizá dentro de algún tiempo sí sea una plaza, aunque de momento ya tiene nombre.

                Es un lugar con buena sombra. Sus ficus se tocan por la copas y proporciona una sensación térmica agradable en el inicio de la rigurosa canícula melillense. Un día indeterminado aparecieron allí estos artefactos, que según el diccionario de la Real Academia podrían ser bancos, porque según su definición, la condición para ser un banco no es tener respaldo, sino asiento.

               Está claro que lo que se pretende no es la comodidad del ciudadano, sino que no se detenga en lugar alguno y no cree problemas, como charlar, beber cerveza, jugar los niños/as o conspirar contra el gobierno en ejercicio.

        Nota:  http://laotramelilla.blogspot.com.es/2012/09/no-habia-otros-bancos-mas-comodos.html

El Cristo del Mercado de Segovia


                           

                                    La Cofradía del fuego verde

          En Castilla las costumbres se convierten en tradiciones y estas acaban haciéndose leyes. Siempre hay que buscar cosas distintas, porque en todas las cofradías españolas hay imágenes de Cristo o de la Virgen. La estación de Alta Velocidad de Segovia está a varios kilómetros de la capital segoviana, por esas inexplicables circunstancias de la gestión política, mientras que en otras capitales este tipo de trenes llegan hasta el mismo centro de la ciudad. El caso es que en mi último viaje a Segovia dispuse de media hora de tiempo para ver algo distinto, o incrementar el tiempo de espera en la Estación de Segovia-Guiomar.

                                                  La ermita del Cristo del Mercado

           Cuando me fui de Segovia en 1979, esta pequeña ermita  situada en la entrada de la ciudad por la carretera de Madrid,  ya estaba cerrada. Su antigüedad y el mal estado del edificio, hicieron que los actos de culto se trasladaran a las dependencia parroquiales que están situadas en los bajos de un edificio de la misma plaza. Con posterioridad fue restaurada la ermita, que data del siglo XVII. El culto ordinario sigue celebrándose en los salones parroquiales, y la ermita solo se abre con ocasión de las solemnidades. Toda esta explicación sirve para decir que desde entonces no había vuelto a entrar en el Cristo del Mercado hasta el presente año. Era jueves santo y la ermita estaba abierta por la mañana, la única de toda la semana santa segoviana.

             Los integrantes, hombres y mujeres, de la Cofradía de la Esclavitud del Santo Cristo del Mercado, estaban preparando los enseres para la procesión de ese día. Resulta muy curioso ver el faldón característica con el que cubre la imagen de Cristo, que data de las las primeras décadas del 1500. La traza de la talla  es muy parecida a la del Cristo melillense de la Veracruz.

             Las cofradías en Segovia se enraízan en el  barrio. Cada barrio tiene su iglesia, y uno/a pertenece a ella desde que nace, hasta el momento en que muere, independientemente de que pueda estar viviendo en otro lugar de la ciudad, o en otra distinta. La diferencias con las semanas santas que se celebran cruzando la línea del Tajo hacia el Sur son muchas. Aquí no hay costaleros ni porteadores. A los integrantes de un paso se les llaman cargadores, y los pasos procesionales suelen ser pequeños, pues se portan sobre andas. Las cofradías no suelen tener las repercusiones mediáticas y sociales de las de Andalucía. Los recorridos son igualmente largos y el clima suele ser  frío por estas fechas, por lo que estar muchas horas en la calle puede acarrear consecuencias para la salud. Todos los pasos entran sin problemas en la Catedral de Segovia, que es en donde acaban los recorridos procesionales.

                                                                El fuego verde

          Aparte del Cristo y su faldón, la característica más llamativa de esta cofradía es el fuego verde, que se puede realizar con dos compuestos químicos distintos; y que rodea el paso en cuatro tulipas situadas en las esquinas. Mantener el fuego verde durante las horas que dura la procesión no es tarea fácil, requiere de una fórmula y de un tratamiento determinado. Tienen un secreto, el de su composición y mezcla, que solo posee una persona, en este caso el hermano mayor, que en su momento lo transmitirá a quién el crea mas adecuado. Así son las cosas en la vieja Castilla.

         El Hermano Mayor de la Cofradía se nombra anualmente y corresponde por riguroso turno al cofrade más antiguo, tanto hombres como mujeres. Es una oportunidad que iguala a todos sus integrantes, y que evita otros espectáculos poco edificantes para la Fe, que ofrecen algunas cofradías en las luchas por este tipo de cargos de representación.

           Nota: http://www.semanasantasegovia.com/escalavitudcristodelacruz.html

Frente a la inmensa presencia del Cautivo


                Iglesia de San Pablo, barrio de La Trinidad de Málaga. Viernes de Dolores, día anterior al traslado del Cautivo a su trono procesional. Voy en busca de una imagen, cuyo solo nombre ya resulta atractivo.  Su campo magnético alcanza a mucha distancia, como las ondas gravitacionales, que no se ven pero son la fuerza más poderosa. El Cautivo es para Málaga mucho más de lo que puede llegar a escribirse nunca, mucho más de la inmensidad que ya hay escrita acerca de él.  Su magnetismo rebasa el humilde templo que lo alberga y atrae a personas de toda índole y nivel cultural y económico. Una vez que se le ve, ya no puede borrarse su imagen. Atrapa aun cuando no se sea creyente, aun cuando uno pretenda acercarse hasta su talla desde la distancia. Allí, en torno a él, hay algo casi imposible de explicar con palabras. Aproximarse a este fenómeno, que mueve a una ciudad entera,  es una tarea complicada, escribir algo desde una perspectiva distinta, resulta una de la labores más exigentes. No caer en los tópicos es casi tan difícil como escapar a la fuerza de la gravedad.

                                           ¿Qué es El Cautivo?

            He visto tallas artísticas primorosas a lo largo de la geografía española. He estado en catedrales y templos suntuosos. He conocido las magníficas mezquitas de Estambul y la incomparable sobriedad de la catedral de Santa Sofía. Sin embargo, todo eso queda difuminado por un templo, el de San Pablo, que sin albergan nada fuera de  lo común, aloja una talla artísticamente  correcta, que por sí sola y sin nada que la destaque por encima de ninguna otra, llena todo el espacio existente. Al Cautivo se llega mucho antes de que se esté ante la imagen. El Cautivo llama a su presencia.

                    Antes de verle ya se le intuye, pues se encuentra situado en una capilla inmediatamente a la izquierda de la entrada. Uno se encuentra de frente con los fieles que miran en una dirección opuesta a la de la entrada. Era la media tarde del viernes, no sé si por esa causa toda la nave de la iglesia estaba saturada de incienso. La densidad del ambiente provocaba una extraña sensación acogedora. Di un amplio giro por todo el templo antes de acercarme hasta él, y fotografiarle de frente, envuelto en la humareda del incienso.

              Hay miles de fotografías del Cautivo recorriendo el mundo. Es imposible buscar ángulos distintos o imágenes definitivas, porque ninguna satisface del todo, ninguna llegar a definir lo que allí sucede. Dentro de las ricas y poderosas cofradías de Málaga, destaca esta iglesia por la ausencia absoluta de lujos, aunque el verdadero lujo es la imagen. En otros templos  el oro y la magnificencia saltan  a la vista, pero aquí, la humildad del entorno  es completa. No es una cofradía rica dentro de una iglesia modesta, que las hay y mucho en la capital malacitana. Ese es un contraste que aquí no se observa, que no choca. La Trinidad es un barrio humilde.

                ¿Qué es pues El Cautivo?. Como decía Wittgenstein: lo inexpresable es lo místico. En ese punto, en donde ya nada puede decirse, es en donde empieza la verdad del Cautivo. ¿Qués es lo diferente?. Los chorros de incienso partiendo los rayos solares sobre la imagen, sobre los fieles y sobre el templo.

              PD: La primera persona que me habló de todo esto fue Pepe Vacca en 2006, quien ya dejó una rendija abierta en mi curiosidad. A partir de 2012, una colaboradora, Cruz de Malta, me proveyó de abundante información y fotografías sobre El Cautivo.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/10/30/las-manos-atadas-del-cautivo/

En la plaza Martinez Campos, del Rastro


 

                                          Tras el rastro del pescado y del deterioro urbano

                  La plaza Martínez Campos del Rastro es parte del centro de la ciudad. Sin embargo su estado es lamentable. La Empresa Municipal de la Vivienda sigue levantando edificios, pese a que más de la mitad de las viviendas edificadas hasta ahora siguen vacías y sin posibilidad de venta. Claro que las aves no piensan lo mismo y acuden, día tras día, tras el rastro del pescado que se vende en sus calles. Nada parece tener solución en Melilla. Como tampoco parece tenerla el deterioro constante del mobiliario urbano. Del problema del tráfico en la zona ya se ha escrito en El Alminar de modo constante. La circulación de vehículos en sus calles hace que se la confunda con el caótico tráfico de El Cairo. Todo el barrio, que es muy comercial, huele a pescado, sensación olfativa que se incrementará con la llegada del calor. De las posibilidades de aparcar mejor es no escribir nada, salvo que uno vaya por las tardes, a las horas en las que casi nadie necesita ir allí. Los comerciantes de la zona se quejan de modo constante de la suciedad, de los problemas de inseguridad que padece, pese a ser uno de los motores económicos de la ciudad. El menudeo de la droga está instalado en algunas de sus principales calles. El entorno no es seguro a partir de unas determinadas horas, pese a que hay locales de comidas populares y la gran cantidad de establecimientos comerciales existentes en él. En teoría, El Rastro es uno de los posibles reclamos turísticos de la ciudad, con la Mezquita de García Cabrelles, la fuente del Bombillo y algunos edificios modernistas, como principales focos de atracción. Todo esto hace inexplicable que se encuentre en tan lamentable estado. Es un entorno decadente y en ruina constante. No existe un plan de desarrollo uniforme para la ciudad. La mayor parte del dinero solo se emplea en las mismas zonas de la ciudad, olvidando otras de modo constante. El Rastro es una de ellas.

               Es igual el número de veces que se haya escrito sobre algo, y el tiempo desde que se haya escrito la última vez. En Melilla todo sigue siempre igual, en el mejor de los casos; si no peor, lo que suele también ocurrir con bastante frecuencia. El único modo de no saber en qué estado se encuentran las cosas, es no pasar por ellas. Eso es algo que no puede hacer alguien que trabaja y tiene su medio de vida en la zona o quien reside en ella.

            Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/15/en-el-rastro-de-emvismesa/

El parque infantil Duquesa de La Victoria


                        El parque que antes era erial

       Una erial, según el diccionario de La Real Academia Española, es una tierra o campo sin cultivar ni labrar. El patio trasero de lo que fue el hospital de Cruz Roja nunca fue eso, era en un principio un jardín modernista, lleno de vegetación, que luego se convirtió en un jardín abandonado, eso sí, durante muchos años. Antes había vegetación, era un espacio verde, Ahora es cemento puro y duro, sin sombra, eso sí, con un parque infantil.

        Afortunadamente existe la memoria y las fotografías, para mostrar las cosas como eran, y como son ahora, o en qué las han transformado, para que las personas vean y comparen por sí mismas, sin la propaganda, sin los titulares esplendorosos que encubren una realidad muy gris, como la del cemento, la que ha asolado y enlosado un bello y fresco jardín abandonado.

                                    El estado del nuevo parque

       El nuevo parque infantil lleva inaugurado solo un mes y ya le faltan los columpios y la mesita Tuti Fruttii. No hay ni una pizca de sombra. Todo lo que se ha publicado es solo propaganda. Es un enorme enlosado, una víctima más de la especulación urbanística, disfrazada de atención y servicios al ciudadano. El suelo de goma, cuando llega el verano y el Sol cae a plomo sobre él, se torna hirviente y el olor a caucho quemado resulta hasta desagradable. Allí no hay protección ni para niños ni para adultos. Algunos o no saben lo que es un erial, o jamás se pasaron por el patio trasero del antiguo hospital de Cruz Roja.

        El jardín abandonado no era un erial, pero ésto tampoco es un parque ni una zona verde. Alguien intenta confundir a los ciudadanos, haciéndoles creer que lo que vemos es una cosa distinta de lo que en realidad es. Las fotos dan testimonio de lo que había, y de lo que hay.

 Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/02/14/cruz-roja-el-jardin-perdido/. (2)

http://elfarodigital.es/index.php?option=com_content&view=article&id=139691:la-magnifica-plaza-de-cruz-roja-deja-de-ser-un-paisaje-desolador&catid=141:sociedad&Itemid=882

La librería Internacional



                        Donde duermen los libros

            Es un lugar diferente, propio de la personalidad de su propietario. La librería Internacional estuvo en sus orígenes en la calle del General Buceta. Es un lugar de intercambio de libros, también de compraventa, al menos nació con esa intención hace 6 años, pero la crisis arrasó con todo y se detuvo tanto la compra, como la venta. En este momento se encuentra situada en la calle de Carlos Rodríguez de Arellano, aunque no tiene nombre alguno que la identifique. En realidad es la librería de Wally o de Mohamed, según como se prefiera llamarle. Es un lugar único que frecuento con irregular asiduidad. Allí dejo libros que ya no voy a utilizar y también me llevo otros que me interesan en la actualidad. Además de rebuscar entre la pilas de libro o las estanterías, se charla y se debate con Oualid sobre el estado del Mundo, y más sobre su futuro que sobre su pasado, pues éste último lo conocen en mayor o menor medida casi todas las personas, y sobre el futuro poco se sabe. Aquí siempre se encuentra algo interesante o inesperado y también se pasa un rato desconectado de las prisas de la ciudad.

                                                               La estantería de las vanidades

                 Denomino por este nombre a la estantería en donde se agrupan todos los libros sobre Melilla o editados en la ciudad. No hay libro que se edite y no acabes aquí pasados algunos meses o años. Esta estantería es un buen indicador del interés que suscitan las publicaciones editadas en la ciudad. Si un libro no aparece, es que nadie se ha deshecho de él. A veces aparecen libros de los que ya nadie se acuerda, como el primer premio de poesía  Carmen Conde, la escritora y académica que residió en Melilla, titulado En el Jardín del Diván Dorado. Casi todas las obras de los que en su día fueron calificados como «poetas menores», los premiados del certamen Encarna León, e incluso gran parte de los de los galardonados con el premio Internacional de Poesía pueden encontrarse aquí. También he encontrado la obra del periodista Ricardo Crespo, que en su momento causó un gran revuelo en la ciudad, llegando a casi a ser calificado como persona non grata. Hoy, hojeadas sus páginas, no se entiende aquel gran alboroto.

                Todo pasará casi de igual manera. El manto del tiempo se extenderá y cubrirá con su silencio cualquier cosa que hoy nos parezca inolvidable y trascendental. Solo muy pocas cosas conseguirán atravesarlo y permanecer. De nada sirve alterarse ante una situación, por muy insoportable que nos parezca. El mundo permanecerá siempre y solo nos acabaremos nosotros. Lo que hoy es un escándalo no será recordado en el futuro, y lo que hoy es un éxito de ventas, se convertirá, tarde o temprano en un libro viejo, aunque algunos ya lo son, nada más publicarse; otros no.

Ntra. Sra. del Rosario de Huebro


Huebro es un lugar mágico y magnético. No recuerdo cuando fue la primera vez que subí hasta sus alturas, situadas a casi 700 metros de altitud. Desde aquella primera visita he ido cada vez que he podido y he realizado excursiones, separadas en el tiempo, con mis sobrinas e hijas. La verdad es que son senderos y riscos para las cabras, pero aun así, no hemos dejado de acudir, pese a la corta edad de las excursionistas. Los antiguos aljibes árabes son hoy refugios para las cabras, por eso se han preservado casi mil años después de su construcción. Sólo existen dos modos de proteger las cosas, por el olvido o por el uso, pese a que éste sea distinto de su concepción original. En la parte más alta de la montaña existe el resto de un castillo almohade, que fue expugnado en la última revuelta morisca del siglo XVII. Esa fue la época en que la antigua mezquita cambió de manos y de culto, pasando a ser la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, advocación reciente por aquella época, tras la batalla de Lepanto en 1571.

                Como en esas estribaciones de Sierra Alhamilla hubo una batalla, y feroz, es de suponer que todo fue arrasado hasta los cimientos, por lo que de la antigua mezquita no debió quedar más que el emplazamiento. Lo que si está claro es que se quedaron los obreros musulmanes, bajo el nombre de mudéjares, que reconstruyeron la iglesia con artesonado y estilo mudejar, aunque todo eso se perdió en sucesivas ruinas e incendios. Queda, eso sí, un emplazamiento magnífico, que hipnotiza, desde el que se ve todo el valle y la comarca de Nijar, la del Cortijo del Fraile, la de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca.

              Huebro apenas cuenta con 30 habitantes. En este viaje tuve la suerte de encontrar a la señora Ángeles, que solicita y amablemente nos abrió la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que nunca había visto. Allí me encontré con una cruz hospitalaria, una imagen de Juan el evangelista, con una bella iglesia y con una bonita imagen de la Virgen del Rosario. La original, datada en 1690, fue quemada en 1936.

                En un lugar de clima especial y abundantes manantiales y albercas que se rellena de modo constante. Huebro se cierra al Oeste por un alto pico, que hace que la luz del Sol caiga dos horas antes que en el resto del valle, lo que le convierte en un lugar frío incluso en verano. La villa de Huebro está enmarcada en la «ruta del agua» y protegida por un reglamento específico.

            Nota: http://www.huebro.es/index.htm