El requisito de un banco


 

 

         Estamos en la plaza de Adolfo Suárez, en el nombre sin plaza. La existencia de la plaza ha saltado al conocimiento de los melillenses con ocasión del fallecimiento del que fuera el primer presidente constitucional de esta etapa histórica. Este lugar resulta de la confluencia de cuatro calles y avenidas de Melilla. Hasta hace no mucho no era ni una plaza ni tenía nombre, porque no estaba catalogada como tal. Quizá dentro de algún tiempo sí sea una plaza, aunque de momento ya tiene nombre.

                Es un lugar con buena sombra. Sus ficus se tocan por la copas y proporciona una sensación térmica agradable en el inicio de la rigurosa canícula melillense. Un día indeterminado aparecieron allí estos artefactos, que según el diccionario de la Real Academia podrían ser bancos, porque según su definición, la condición para ser un banco no es tener respaldo, sino asiento.

               Está claro que lo que se pretende no es la comodidad del ciudadano, sino que no se detenga en lugar alguno y no cree problemas, como charlar, beber cerveza, jugar los niños/as o conspirar contra el gobierno en ejercicio.

        Nota:  http://laotramelilla.blogspot.com.es/2012/09/no-habia-otros-bancos-mas-comodos.html

Un comentario en “El requisito de un banco

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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