Feliz Navidad desde El Alminar de Melilla


        Desde un lugar especial, como es la capilla del Centro Asistencial de Melilla, en el que se instala todos los años un tradicional Belén, queremos desear a todos los lectores y lectoras del Alminar unas Felices Navidades del año 2014. Nuestra intención y deseo es que  reine la luz en todos los corazones y en todos los espíritus, y prometemos seguir dedicando todos nuestros esfuerzos a que la tiniebla, en la que se sumergen muchas personas y en la que caen muchos espíritus, sigan teniendo un coto en nuestro entorno. Son cuatro años de dura lucha por mantener encendida esta pequeña luz, este pequeño faro, en medio de la oscuridad imperante y que sigue intentando ganar cada día más terreno.

             En todo este esfuerzo y camino, ha sido y es fundamental la presencia y actividad de los comentaristas que nos han acompañado en todo este tiempo. Son más de 12.00 comentarios registrados en El Alminar y su comunidad. Agradecemos a todos aquellos que han dejado aquí parte de sus ideas, de sus opiniones y que nos han mostrado su apoyo a lo largo de todo este tiempo. Muchos han cambiado, algunos permanecen y otros ya no están, pero sabemos e intuimos que siguen acudiendo a visitarnos diariamente, aunque ya no dejen comentarios.  A todos/as, tanto aquellos que se dejan ver como a los que prefieren la intimidad de la visita anónima, muchas gracias, les deseamos una Feliz Navidad en compañía de la familia y también un próspero Año Nuevo.

Napoleón y La Grande Armée


       Es cierto que resulta curiosa la existencia en nuestra ciudad de una calle dedicada al Gran Corso, a Napoleón. Un melillense afincado ya en Málaga mantiene una larga batalla para desposeer al general y Emperador francés de es honor en el callejero melillense. Es algo de lo que ya hemos escrito. En el puente de La Constitución, pude fotografiar el Arco de Triunfo que Napoleón erigiera a La Grande Armée, el ejército con el que pretendió liberar a Europa de las últimas tinieblas medievales que todavía reinaban en Europa, y que fue finalizado con posterioridad a la derrota de Waterloo. El arco abre el paso a los jardines de Las Tullerías.

      En realidad Francia desencadenó una gran guerra europea, casi un antecedente de la I Guerra Mundial. Derrotado en Rusia, en el paso del Beresina, en Bailén, y finalmente en Waterloo, Napoleón fue desterrado a la isla de Elba.

             Su acción demostró cosas de las que todavía puede sacarse lecciones, la primera es que no se puede trasladar sistemas sociales, como La Democracia, a otros pueblos o países mediante la guerra. Cada pueblo, cada sociedad, necesita su evolución. La política de la Comunidad Internacional ha demostrado en Iraq, Afganistán, Libia, Siria y en tantos otros lugares, que nada se ha aprendido de los errores de Napoleón. Muchas veces, como en el caso de España en (1808-1814), los pueblos demuestran que prefieren sus tinieblas (Fernando VII), que las pretendidas luces que ofrecen los invasores (José Bonaparte).

           La otra lección, es que la victoria y la derrota se deciden en un estrecho margen, como en el caso de Waterloo. A veces sucede también que quien pierde acaba ganando, y quien cree haber vencido acaba perdiendo. Hay una última cosa y es que para vencer no es condición necesaria tener razón, ni defender la causa justa. Solo es cuestión de dinero y apoyos. Esto ya lo dijo el español más valiente, Miguel de Unamuno, frente a Franco y Astray en 1936: «Venceréis pero no convenceréis, venceréis porque habéis demostrado tener suficiente fuerza bruta». Hay que sacudirse estas tinieblas que tenemos encima. Las fuerzas de La Ilustración, parecen darnos una nueva oportunidad.

La función del Alminar


             Un alminar, un torre, un faro, un campanario,  deben verse desde lejos. Cumplen funciones variadas, desde la de defensa, hasta la de orientación y guía. Incluso también desde los campanarios y alminares se invoca a aquello que está, o debería estar por encima de nosotros. Está concluyendo el año cuarto de la existencia del Alminar, concebido y creado con las mismas funciones que tiene ahora (servir de altavoz a todos aquellos a los que no tienen voz, ver y mostrar las cosas de otra manera y servir de protección y guía todos/as  los que quieren acercarse hasta sus inmediaciones o formar parte de su comunidad.  Si el alminar es alto, o  la torre, o el campanario, llama la atención de todos, tanto de los amigos como de los adversarios.  Cuanto más alto, más se le conoce e incluso se le respeta. Cuantas más personas se congreguen en torno a él, otorgará más protección, y causará también más temor a los enemigos.

         Todos los humanos ascienden y caen, cualquier torre por muy alta que sea puede caer, pero también, si alguien se empeña en derribar algo muy alto, deberá llevar a cabo un mayor esfuerzo. Cualquiera que sepa algo de tácticas militares, sabe que es mucho más difícil y requiera más constancia e inteligencia un asedio, que una defensa. Uno puede llevar a cabo una defensa eficaz, con pocos medios y  efectivos.

       Estamos en el último día de la semana quincuagésima del año, en la que hemos vuelto a rebasar por segunda vez en apenas dos meses, las 12.000 visitas en el conjunto de la semana y superado por tercera vez en nuestros 1300 días de existencia, las 5000 visitas en una sola jornada. Son unas cifras que estremecen, pero que no nos mueven de nuestra pretensión de objetividad y modestia absoluta. Cuanto más alto subimos, más precavidos nos volvemos, porque cada vez la atención que recae sobre El Alminar es mayor. Cuanto más alto se está, el campo de visión es mayor, pero hay que tener siempre un cuidado extremo, porque la distancia que separa  la victoria de la derrota es muy estrecha.

Frente al mar azul


 

 

El mar de Melilla

El mar de Melilla

                A lo lago de cuatro siglos, en la larga noche de los 400 años, Melilla solo tuvo esta perspectiva como toda esperanza. Por la punta del promontorio de Tres Forcas llegaban los suministros, los barcos de socorro o incluso el relevo de la guarnición. El mar es inmenso, su intenso tono azul es hermoso, pero siempre hay algo de amenazante en el agua. De  los cuatro elementos de la naturaleza, el agua es siempre y será el más temido, el más difícil de dominar. La vida surgió del agua, pero es un elemento hostil a la vida humana.  No se puede vivir sobre el agua.

                           El año cuarto  en El Alminar

             Todavía quedan casi dos meses para acabar el año, pero ese es solo un final convencional. Un año puede acabar o empezar en diferentes momentos. El año de Alminar está ya cumplido, aunque todavía resten muchas cosas por  por ver que y por escribir. Desde su origen en 2011, El Alminar ha incrementando de modo constante su número de visitas, hasta aproximarse en torno al límite de las 250.000 visitas anuales. Este año ese límite no solo está cerca en el presente año, sino que por primera vez será rebasado. Un comentarista escribía días atrás que «el excesivo» número de entradas podía influir negativamente sobre el número de comentarios, que es la otra parte imprescindible del blog.

                A día de hoy, no creo que el número de entradas influya sobre los comentaristas. Creo que el que exista un  mayor diversidad de temas y de propuestas sobre las que escoger, es el único modo posible de estimular la participación.  Si no hay movimiento no hay opciones, seguirá habiendo visitas, porque un blog está permanentemente expuesto, pero no generará comentarios. Aun así, el comentarista se rige por otras leyes y motivaciones. Las entradas se mantienen de modo constante en El Alminar, las visitas también, pero la participación externa es otra cosa, depende de factores que no están a nuestro alcance conocer, aunque sí intuir.

                 Melilla aguantó frente a ese mar azul y en un entorno hostil durante 400 años. En El Alminar seguiremos esa senda, mirando siempre hacia el norte. Si seguimos existiendo, podremos seguir contado cosas. A lo largo de este tiempo hemos escrito cosas, que de otro modo estarían ya irremisiblemente perdidas. Es otro modo de ver las cosas, pero es el nuestro. Toda luz, por muy pequeña que sea, detiene la oscuridad en torno suyo.

El Mausoleo del General Margallo


            Nunca había entrado en el interior de este lugar, el Mausoleo del General Margallo, personaje del que existe numerosas hagiografías y que ha sido ensalzado hasta el paroxismo en Melilla. No es hora ya de preguntarse sobre el por qué de la absurda Guerra de Margallo en 1893, que culminó con la destrucción del santuario de Sidi Ouariach, o sobre las circunstancias de su muerte, sin que quepa explicación posible a que un General pudiera exponerse al fuego de los rifeños de una manera tan abierta. En todo importa siempre el final, porque el del General Margallo tapó para siempre cualquier error cometido durante su mando.

                 Los que recibieron honores en vida, o tras su muerte no son objeto de nuestra atención, porque ya tuvieron o gozan de esos honores. Los que nos ocupan serán siempre «los forzados héroes anónimos» de todas esas guerras. Todo aquellos que murieron (a la fuerza en su mayoría),  al igual que los renombrados y nunca olvidados héroes. De estos últimos ya se ocupan libros, fotografías y placas honoríficas; mientras que  los primeros, reciben como máximo una losa colectiva bajo el epígrafe de anónimos.

                 Esto es lo que hemos encontrado en el Mausoleo de la Guerra de Margallo, la lápida de «los héroes anónimos del Barranco del Lobo», el terrible  nombre que sacudió a La Nación, y que nunca más fue olvidado.

Nota: http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2012/09/panteon-general-margallo-cementerio.html

En octubre de 2014


Balsa de Las Adelfas

                  Octubre era el mes octavo de los romanos. La inclusión de los meses dedicados a Julio Cesar y a Octavio Augusto alteró todo le calendario. Octubre fue el mes de la Revolución Rusa, con el asalto al Palacio del Zar en San Petersburgo, un 25 de octubre de 1917.  La celebración del Congreso de Podemos en este mes no  parece una elección casual. Ocurre que ya nadie se acuerda de la lejana revolución de octubre, porque octubre es un mes rojo. No he visto referencias a esta coincidencia, que sí creo que es importante.

                             Las 34.000 visitas de octubre

       Octubre suele ser tiempo de reflexión en El Alminar.  En octubre siembra y cubre, dice el refrán. Lo que vaya a pasar en el año entrante está guardado y oculto bajo la tierra. Un 25 de octubre de 2011, rebasamos por primera vez la frontera de las 500 visitas. Han pasado tres años y esa cifra se ha duplicado en la media diaria (1100) y se han rebasado por segunda vez en 40 meses, la cifra de las 30.000 visitas.

          Hasta este momento, el mes del Alminar había sido marzo, con tres picos máximos de visitas en los años 2012, 2013 y 2014. En el presente mes, y en el último día la cifra de visitas rebasan las 34.200, superando a las 32811 de marzo de 2013.

          Resulta interesante recordar la entrada de octubre de 2011, por lo que suponía de intuición para el futuro y para el propio Alminar (https://elalminardemelilla.com/2011/10/26/25-de-octubre-525-visitas/). Casi todo lo escrito entonces sigue siendo vigente, aparte de tener su pequeño punto profético. Lo importante es que seguimos en donde estábamos. En lo esencial no hemos cambiado. Tampoco hay que decir más.

La Casta y la Clase política


                 

 

                                Clase y Casta

                  La Clase política, miembros pertenecientes a los  partidos políticos y a los sindicatos, no son lo mismo que La Casta. El concepto de casta para referirse a la clase política nace desde sectores de la ultraderecha, con la única intención de desprestigiar el sistema de partidos y acabar con los sindicatos de clase. Al meter a todos en el mismo saco se hace daño a La Democracia y a aquellos partidos y políticos individuales, que nunca se han convertido en una clase y que tampoco pertenecen a la casta.

             Hasta ahora, que se sepa, solo un partido político, el Partido Popular, tenía un sistema homogéneo y extendido para financiarse irregularmente en todo el Estado, y lucrarse personalmente en algunos casos. n el pasado fue el Partido Socialista al que le ocurrió eso (Filesa), pero en una escala que ni siquiera puede compararse con la actual.  Entre los sindicatos, solo la UGT  ha tenido un sector claramente corrompido (Andalucia), mientras que en izquierda Unida o Comisiones Obreras, que se sepa, solo hay contaminación esporádica. Por tanto no podemos afirmar que todos son lo mismo, por mucho que sea del gusto de los ya corrompidos, y de los desencantados con el sistema de partidos, que son/somos muchos. Decir que todos son iguales no es progresista, ni sinónimo de rebeldía social. No podemos ni siquiera afirmarlo dentro de un mismo partido. En el Partido Popular o en el Partido Socialista, no todos conforman la clase política, ni todos pertenecen a la casta.

                Lo que sí estamos viendo es que familias y clanes se adueñan de partidos y sindicatos, formando nomenclaturas, acaparando puestos de representación durante décadas, y que se transmiten el poder dentro de la familia (política o sanguínea) e impiden la regeneración y el relevo. Hay clanes políticos familiares antiguos y nuevos, más en un partido que en otro, en ciudades y en comunidades autónomas. El caso más espectacular es el del clan Pujol Ferrusola, pero los hay en cualquier ciudad, ayuntamiento o comunidad. Esto es a lo que se llama la clase política, pero no todos pertenecen a ella. La mayor parte de los afiliados a partidos y sindicatos, son/somos meros comparsas. Hablamos del territorio «liberado».

                                     ¿Qué es la casta?

          La casta, como clase social, como élite dominante, son otros. La antaño denominada burguesía. Son las familias dueñas de latifundios, muchas de ellas tienen mas terreno que muchos municipios, y que rigen la actividad económica del País (electricidad, obras públicas, industrias, medios de comunicación, sanidad,  transportes, banca). Son familias dueñas de todo desde hace  siglos. Estos sí conforman la casta y algunos de los miembros de La Casta sí participan en política, generalmente dentro de partidos de derechas, para defender sus negocios e intereses.

        ¿Qué buscan?. Mantener esos negocios, esos intereses dominantes, esos privilegios y ampliarlos todo lo posible. ¿Cómo lo consiguen?. Intentando que la actividad económica y política responda a sus intereses y eso solo hay dos formas de lograrlo. Una mediante un partido que les represente; lo tienen,  y la otra corrompiendo al resto del espectro político; casi  lo han conseguido.

          El discurso contra La Casta que solo atañe a La Clase política

        Los líderes de Podemos son muy hábiles y están muy bien formados ideológicamente (Iglesias y Monedero). Es un discurso de mínimos regeneradores con el que coincido plénamente,  pero sobre todo, son políticos de izquierda, muy de izquierdas y con las ideas muy claras. Que nadie se confunda con ellos. Están recogiendo el desencanto generado por el sistema de partidos. Esto traerá la paradoja de que muchos votantes de derecha y de centro, les apoyen para que lleven a cabo un programa nétamente  de izquierdas, cosa que a mí no me asusta, ni me desagrada, más bien al contrario.

           Todo el mundo está encantado con el discurso contra la casta, pero La Casta sigue intocable e intocada, por eso es casta, mientras que a los que les está cayendo el chaparrón (muy merecido) es a la clase política, a la que no todos pertenecen ni son parte de ella. No todos son lo mismo, no todos son iguales.

 Nota: http://podemos.info/