Frente al mar azul


 

 

El mar de Melilla

El mar de Melilla

                A lo lago de cuatro siglos, en la larga noche de los 400 años, Melilla solo tuvo esta perspectiva como toda esperanza. Por la punta del promontorio de Tres Forcas llegaban los suministros, los barcos de socorro o incluso el relevo de la guarnición. El mar es inmenso, su intenso tono azul es hermoso, pero siempre hay algo de amenazante en el agua. De  los cuatro elementos de la naturaleza, el agua es siempre y será el más temido, el más difícil de dominar. La vida surgió del agua, pero es un elemento hostil a la vida humana.  No se puede vivir sobre el agua.

                           El año cuarto  en El Alminar

             Todavía quedan casi dos meses para acabar el año, pero ese es solo un final convencional. Un año puede acabar o empezar en diferentes momentos. El año de Alminar está ya cumplido, aunque todavía resten muchas cosas por  por ver que y por escribir. Desde su origen en 2011, El Alminar ha incrementando de modo constante su número de visitas, hasta aproximarse en torno al límite de las 250.000 visitas anuales. Este año ese límite no solo está cerca en el presente año, sino que por primera vez será rebasado. Un comentarista escribía días atrás que “el excesivo” número de entradas podía influir negativamente sobre el número de comentarios, que es la otra parte imprescindible del blog.

                A día de hoy, no creo que el número de entradas influya sobre los comentaristas. Creo que el que exista un  mayor diversidad de temas y de propuestas sobre las que escoger, es el único modo posible de estimular la participación.  Si no hay movimiento no hay opciones, seguirá habiendo visitas, porque un blog está permanentemente expuesto, pero no generará comentarios. Aun así, el comentarista se rige por otras leyes y motivaciones. Las entradas se mantienen de modo constante en El Alminar, las visitas también, pero la participación externa es otra cosa, depende de factores que no están a nuestro alcance conocer, aunque sí intuir.

                 Melilla aguantó frente a ese mar azul y en un entorno hostil durante 400 años. En El Alminar seguiremos esa senda, mirando siempre hacia el norte. Si seguimos existiendo, podremos seguir contado cosas. A lo largo de este tiempo hemos escrito cosas, que de otro modo estarían ya irremisiblemente perdidas. Es otro modo de ver las cosas, pero es el nuestro. Toda luz, por muy pequeña que sea, detiene la oscuridad en torno suyo.

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8 Respuestas a “Frente al mar azul

  1. Resulta agradable volver a ver esa zona de la costa. Es la última imagen que conservo de la ciudad. Ese inmenso mar azul era también la vía de conexión entre la Hispania y el norte de África, en donde el comercio marítimo entre los dos puntos suponía todo un recurso económico. El puerto de Melilla también sirvió de base para operaciones navales de cartagineses y romanos. Pudiera ser la ciudad más antigua, o una de ellas, de todo el Mediterraneo occidental.

  2. Durante la época de las Guerras de Marruecos, esto era la puerta del infierno, probablemente la visión más temida de toda España. Hoy todo está en calma, pero aquí se modificó nuestra historia. Quien pudo salir de aquí, no regresó jamás.

    • También los hubo que se quedaron, pudiendo haber salido, con la intención de modificar la historia, y con la esperanza de un futuro mejor, y sin embargo, jamás regresaron. Con ellos se fueron muchas cosas, lo más importante sus propias vidas.

  3. No siempre dispongo del tiempo suficiente para asomarme a este blog, aunque intento leer las entradas por la vía que sea, y no siempre puedo detenerme a leer todos los comentarios, pero me resultan gratas las diferentes aportaciones, de las que aprendo continuamente. Obviamente algunas más que otras, como todo.
    Tienes mi apoyo hermano hospitalario, aunque te daría alguna sugerencia también.

  4. La luz del Alminar no es pequeña, a la vista está cuánto atrae. Lo que me dice mi intuición es que tod@s somos conscientes del trabajo que requiere y por eso hemos respetado tu descanso por unos días.

  5. Gracias Isa. Ya veo que estas atenta a todo.

  6. Suceden muchas cosas, todas dignas de mencionarse, pero hay que escoger, a menudo, de modo constante y el tener que decidir, también cansa. No solo es escribir, es también para qué y cómo.

  7. En la selva social en la que han convertido esta sociedad, cualquier amenaza, por pequeña que sea, puede acabar con cualquiera. No solo mata el depredador, sino un simple mosquito o un arácnido.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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