Merche Melilla y la mujeres fotógrafas


              Todas las épocas tienen su retratista, o su narrador. Todos los imperios o reinados tuvieron a su pintor de corte. Algunos, muchos, casi todos, desaparecieron con los monarcas a cuya sombra vivieron. Solo unos pocos, los muy grandes, consiguieron ir más allá, con su nombre, de aquellos a quienes sirvieron. Melilla ha sido siempre una ciudad de fotógrafos, casi todos masculinos. La historia de Melilla está llena de esos nombres que todos conocen y recuerdan. El mayor experto y conocedor del mundo de la fotografía en Melilla es Juan Díez Sánchez.
En un mundo de hombres, es difícil abrirse paso siendo mujer. Pocos son los ejemplos en nuestra ciudad. Tenemos apenas unos pocos nombres de mujeres, uno es Manoli Ferre, hija de fotógrafos, o Carmen Vanesa Vicedo, mujer fotógrafa hecha a sí misma.
El «imbrodismo» es un modo de hacer política, vigente en la ciudad desde hace 13 años, y cuyo nombre se ha extendido más allá del propio origen del término, que no es otro que el propio presidente Juan José Imbroda. Escribimos sin matiz peyorativo, intentando que los términos sean solo descriptivos. El «imbrodismo» tiene a su gran retratista, una mujer, Merche Melilla, que de momento ha conseguido que su nombre sea una marca.
En cualquier evento social, político o cultural que se lleva a cabo en la ciudad, lo normal es encontrarse a Merche Melilla haciendo fotos, a cientos, del acontecimiento, sea el que sea. Lo normal es que sea ella la que te haga una fotografía, antes de que se haya tenido tiempo a reaccionar. Es muy buena y muy rápida. Se mueve a una gran velocidad. En el sentido fotográfico de la expresión, yo he sido cazado por sus objetivos en al menos dos veces. Es una guerra de «francotiradores» que me recuerda a la película de «Enemigo a las puertas».
No es fácil seguirla, y mucho menos retratarla en plena acción. Hay que estar muy atento y vigilante, como Vassili Zaitsev. El otro día conseguí fotografiarla en la procesión de La Virgen del Carmen, el pasado 16 de julio. Así compensé cuando yo fui cazado por sus objetivos, el día de la cuestación contra El Cáncer, junto a la mesa de las mujeres miembros del Gobierno de Melilla. Todavía tiene una en su favor, cuando me pilló sentado en el bordillo, el día del concierto de los músicos Carmona y Pardo.
A Merche Melilla le quedan por superar algunas cosas, una es abrirse al mundo en un blog, y otra, quizá la más importante, sobrevivir a la actual situación política, y prolongar su nombre y trabajo, al margen de la adscripción a una determinada ideología, o modo de hacer las cosas.

Perseverancia


Desde que sale el Sol, hasta el ocaso

¡Bendita perseverancia la del borrico de noria! -Siempre el mismo paso. Siempre las mismas vueltas. -Un día y otro: todos iguales. Sin eso no hay madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín. Lleva este pensamiento a tu vida interior. San José María Escrivá, Camino, 998

             Son muchas las preguntas que escucho en mi entorno últimamente. El Alminar no está solo, tiene un Consejo de Redacción (CREA), tiene colaboradores e incluso consultores. Es un espacio al que se acude a ver que se dice en él, o solo por pasar el rato. Después de lo que ha ocurrido y de lo que ya hemos escrito (demanda en contra del Alminar), la pregunta más frecuente es: ¿merece esto la pena, cerramos y nos vamos, les dejamos todo el campo libre?. Antes de responder a esas preguntas, si es que tiene respuesta, hay que decir que todo el campo libre que se les deje a «los oscuros», se adueñan y apropian de él, y lo peor es que ya no lo devuelven.
En las dos primeras décadas de La Democracia en España, las personas estaban muy activas y movilizadas, tanto en las asociaciones de vecinos, como en partidos políticos, sindicatos, asociaciones culturales, medios de comunicación. Luego, viendo lo que se vio, la gente se fue desencantado y abandonando todos esos espacios. Hoy las asociaciones vecinales no son nada, y las culturales suelen ser prolongaciones de partidos políticos, sirven a sus amos, o a quien les subvenciona, que viene a ser lo mismo. partidos y sindicatos crearon sus propias nomenclaturas y también dejaron de ser centros de debate y transformación de la sociedad. Por último, los medios de comunicación se convirtieron en medios de propaganda, y al final no quedó nada.
Con internet llegó la posibilidad de acceso a la información rápida y a la comunicación, e incluso con los blogs, se abrió una nueva puerta a la libertad de expresión. Lo que los periódicos y medios de comunicación no publican, se puede divulgar a través de estos formatos. El Poder, que reacciona rápido y va muy por delante de lo que nosotros alcanzamos a darnos cuenta, inició el control y espionaje de servidores de internet, de correos privados y de todo aquello que sea objeto y susceptible de ser controlado y vigilado. Todo se almacena, todo se fiscaliza y controla. Hay muchísima menos libertad de la que nos creemos.
El martillo golpea sobre el clavo que asoma la cabeza, y me refiero únicamente a aquellos que utilizan estos medios nuevos, para poner en conocimiento público situaciones, ideas, hechos; e intentan crear estados de opinión y espacios de libertad. Siempre hay alguien detrás de todo, tanto del que crea, como del que ataca.
Nota: utilizo texto e imágenes religiosas porque me gustan, porque me apetece, porque quiero; porque aunque se hayan adueñado también de ese espacio, no son los propietarios ni los únicos representantes del mismo.
PD: de momento voy a dejar todas las preguntas sin respuesta.

Frente a la Torre de La Justicia


Torre Judicial de Melilla

        El 18 de julio, al mediodía, Imparcial y Hospitalario debíamos comparecer en la Torre Norte, esta que se ve en la fotografía, y que alberga a casi toda la Administración de Justicia de Melilla. Estábamos citados para el «acto de conciliación», previo a la demanda que ya nos anunciaban, en el texto que recibimos, en nuestros domicilios. No hemos acudido de modo físico, pero sí estábamos representados por nuestro abogado. La conciliación es un paso procesal, que queda en un mero trámite, cuando la reparación que se exige, multiplica por 10 el supuesto o presunto agravio causado.
Voy a poner un ejemplo. Lo publicado y dicho por Imparcial y Hospitalario no transcendió fuera del Alminar. Todo se dijo y comentó aquí, sin embargo, se nos exigía una rectificación en todos los medios escritos, audiovisuales y radiofónicos de la ciudad. Aceptar eso supone amplificar la importancia del suceso, darle una trascendencia distinta a la que por sí tiene.
Aun así, el ofrecimiento que se ha enviado desde El Alminar, es el de la publicación de una carta o texto de la persona que se sintió afectada, y a la que nunca se mencionó por su nombre, para que explique o exponga sus razones y nuestros errores o equívocos, si es que él los considera así. Nunca hubo la intención de causar daño, y mucho menos la de asociar a nadie, con la comisión de delitos, que eso es la calumnia, y que no hemos cometido en ningún caso, ni en ningún momento. Todo puede aclararse, siempre hay una última explicación, como decía Wittgenstein. Es más, ofrecemos incluso la posibilidad de que no haya comentarios, para que no se entienda que se aprovecha la oportunidad de la carta, para llenarla de apostillas y explicaciones que inflen un globo, lleno únicamente de aire. Queremos que esto sea Alfa y Omega con respecto a este tema.
Hay muchas más cosas en el anuncio de la demanda, pero no queremos escribir sobre ellas, porque sería farragoso, y porque no es la intención de ampliar el objeto de la discrepancia, que no es otra cosa. Es una discrepancia, completamente dentro de los márgenes de la libertad de expresión, del derecho a la información y a la libre emisión de opiniones, sobre un hecho que se está produciendo en una determinada asociación religiosa de la ciudad (a la que pertenecen El Alminar y Hospitalario) y que tampoco queremos identificar, para que no se nos diga que queremos menoscabar la fama y el honor histórico de la no mencionada asociación. Todavía se está a tiempo de no llegar al trámite procesal de «toma de declaraciones, presentación de pruebas» y apertura de juicio oral».
Ofrecemos la reparación, en el mismo lugar en el que presuntamente se produjo el agravio, aun considerando que no existió, ni en la intención, ni en la concreción del mismo. Retirarse a tiempo, pude ser una victoria, en todos los casos.

El volcán social


Altercado en la Consejería de Servicios Sociales

Los volcanes antes de entrar en erupción suelen anunciarlo, mediante movimientos sísmicos o con largas y prolongadas fumarolas. Hoy ha sido un día extraño. El calor, que tantos deseaban, embota los sentidos y licua las mentes. Esta mañana un hombre hacía un desesperado intento de llamar la atención sobre su propia causa, llevando a cabo un in intento de quemarse a lo bonzo en el Palacio de la Asamblea de Melilla. Apenas unas horas después, un matrimonio o pareja, a quienes los Servicios Sociales habían retirado, ¿temporalmente?, la custodia de uno de sus hijos, protagonizaba un tremendo altercado en la puerta de la Consejería de Servicios Sociales. El padre, preso de la desesperación y la ansiedad, se propinó un brutal cabezazo contra las rejas de una de las ventanas de La Consejería. La gente se está quedando sin recursos, mientras los gestores políticos parecen seguir viviendo en otro mundo y en otra realidad. No es la primera vez que hablamos de la desesperación de la gente en aquí, y tampoco será la última.
Como decían en la Rusia de Stalin, unos se quedaron con la hoz de la siega, y al resto solo le tocó el martillo.
Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/26/melilla-desesperacion-en-las-calles/

La antigua Estación Marítima de Melilla


Acción contra el derribo de la antigua Estación Marítima


La antigua Estación Marítima de Melilla ha sido santo y seña de la ciudad durante décadas. Ahora, desde hace un año, la quieren derribar porque sí. No hay otro objeto que el de apilar contenedores de mercancías. ¿Se puede permitir cualquier cosa en una ciudad, por personajes ajenos a la misma, incluso de ella, que no entienden la historia de la ciudad, y que la abandonarán, probablemente, en cuanto acaben aquí su vida laboral?. Se ha permitido el derribo de casi todo. La ciudad está despersonalizada y sin referentes. Todo es ladrillo nuevo y cemento. Este edificio siguen siendo útil, entre otras cosas porque la nueva, flamante y mil millonaria Estación Marítima de nuevo cuño, solo permite el atraque de una barco de mediano calado. Las dependencias de la estación marítima que se quiere derribar, sigue alojando servicios portuarios y podría tener un nuevo eso, o servir para otros menesteres. como zona de ocio, o comercial. Melilla no puede quedarse sin su emblemática torre del reloj, que ha visto tantos y tantos desembarcos, solo porque alguien quiera apilar allí contenedores.
Una de dos, o el pueblo de Melilla no tiene ya carácter, o se lo han ido arrancando poco a poco. No puedo entender tanta indolencia y desentendimiento acerca de lo que ocurre y están haciendo con esta ciudad.
En El Alminar tendremos la oriflama de la libertad levantada, hasta que acaben con ella. El asalto ya ha empezado.

La caída de los mercados en Melilla


La visita, recomendada por el Gobierno de Melilla, a los mercados de la ciudad produce una impresión desoladora. La ciudad oficial y la de la propaganda gozan de muy buena salud, la real se hunde poco a poco y sin remedio. La venta de pescados, frutas, verduras, e incluso pan, en las calles lleva años agujereando como una termita a la red de mercados de Melilla: Central, Real, Barrio de La Victoria, Cabrerizas y Buen Acuerdo, Todos tienen cada día más mármol libre y disponible. Solo resiste todavía parte de la venta de pescado, algunas fruterías y puestos de verduras y las carnicerías. En este último sector se está produciendo una gran inversión, pues cada vez proliferan más la carnicerías «halal», las de productos de carne tratada según el rito islámico, y resulta cada vez más difícil encontrar una carnicería en donde se pueda encontrar productos del cerdo, animal impuro para las otras religiones del Libro. Las carnicerías «cristianas» están ubicadas en los mercados o en los supermercados, salvo tres que están en el centro de la ciudad, por lo que a la mitad de la tarde, resulta una odisea encontrar un «hueso de jamón» para hacer un caldo.
Hay una ausencia de control sobre determinados sectores económicos, en donde se permite el florecimiento constantes de «fruterías», con bajísimos márgenes de beneficios, en detrimento de las tiendas o puestos de los mercados municipales, y de las tiendas de barrio. Hay también una ausencia de control sobre el comercio que es objeto de la licencia, que inicialmente es una cosa, y con el paso del tiempo acaba vendiendo absolutamente de todo, lo que supone una competencia desleal con respecto a la pequeña tienda o el puesto de mercado, que solo vende aquel producto para el que tiene la licencia en vigor.
La venta de alimentos en la calle resulta un mal imposible de erradicar, es más, incluso parece haberse tirado ya la toalla en este aspecto. La situación del Rastro y de sus calles es tercermundista, en lo que respecta a la venta y el corte de pescado en la vía pública. Nada de esto es propio del tipo de ciudad que se intenta ofrecer al mundo. Hay que recordar que la fuente del Bombillo y la Mezquita Central, son lugares de visita turística. Hay situaciones dantescas en los alrededores de estos dos emblemáticos lugares.
Yo soy un usuario y comprador en los mercados, de todos. Jamás he comprado un solo kilogramo de nada en las calles y he de reconocer que «las cañaillas» que se venden junto al mercado del Real, son una de las mayores tentaciones existentes. Sin la cañailla, el producto sin el cual no hubiese existido Rusadir, no hubiese venido nadie hasta aquí, y menos un pueblo tan comercial como los fenicios.
La cañailla debería ser uno de los emblemas de la ciudad y figurar en su escudo. El color púrpura debería ser también parte de la bandera de la ciudad. Es el auténtico sabor de Melilla, por encima del invento del «rape a la rusadir».

Las luces del Ramadán


El Ramadán es el mes sagrado de los musulmanes, tiempo de ayuno, sacrificio y reflexión. El calendario musulmán se rige por la luna, de modo que su ciclo dura 32 años ( cada ese tiempo, el Ramadán vuelve a coinncidir con el calendario occidental), y se adelanta unos 13 días cada año, con respecto al calendario solar, vigente en el mundo desde la época de los romanos, aunque antes que ellos los egipcios y los persas, también se regían por el calendario solar.
El sacrificio del ayuno (no se puede comer ni beber nada), se realiza desde la salida del Sol a las 06h 56´, hasta su puesta, marcada por el rezo de la tarde o al Magrib, a las 21h 47´, momento en el que se realiza la ruptura del ayuno. En éste mes, se debe reflexionar sobre la propia vida, y también sobre las de los más desfavorecidos. Especialmente en el mes del Ramadán, las mezquitas, sobre todo la Central, ofrecen cientos de platos de comida para los pobres, a partir de «la ruptura del ayuno». Empresarios panaderos ofrecen gratis el pan, y otras personas hacen donaciones monetarias, unas de las obligaciones de los musulmanes, junto con los rezos diarios y el viaje a La Meca.
Hace años, exactamente 32, los mismo que han pasado desde que llegué a Melilla, todo el ambiente del Ramadán se concentraba en El Rastro. Hace esos años, la población melillense no estaba tan mezclada y el desarrollo de los barrios no era el mismo. La vida nocturna del Ramadán se concentra hoy en el barrio del Real, en las mezquitas, abarrotadas en el rezo de la noche o al isha, y en la casas.
Es hora de pensar también en los pobres. No se trata de dar limosna solo en determinada época, o de hacerlo solo por que queda bien. La pobreza, hablar de ella, no es demagogia. Hay ricos muy ricos, que deberían ser generosos, pero no solamente un día, o dar de lo que sobra. Eso no es nada, es solo un acto, pero nada más. No se trata solo de cumplir la letra de la ley, sin ni siquiera llegar hasta el fondo.