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La colina del sílex en Melilla


                                                    El país berebere

               El país berebere, como acertara a llamarle Angelo Ghirelli, ocupaba toda la parte norte de África, desde el mar Rojo, hasta el océano Atlántico. A lo largo de muchos años, Ghirelli recorrió todo el norte de Marruecos documentando la presencia humana, reconocible claramente desde el Paleolítico. Paul Pallary, arqueólogo francés, estuvo por la zona en el principio del siglo XX, visitando la isla del Congreso e incluso la comarca de Melilla. En Chafarinas concluyó que la falta de agua  solo podía llevar a la conclusión de que las islas fueron habitadas antes de su separación del continente, o que los nativos de la zona tenían medios y capacidad para acceder hasta ellas y llevar agua. En la isla recogió muchas abundantes muestras de sílex tallado.

               En Melilla, Pallary encontró jaspes y sílex tallados también en una cantidad abundante, tanto en la propia ciudad, como en las colinas circundantes, en torno a los cauces del río de Oro y sus arroyos y en dirección al monte Gurugú. La región es rica en basaltos, jaspes y calcedonia, materiales fáciles de extraer y de tallar. En el lecho del río encontró un hacha de ofita.

                                            Sidi Guariach, la colina del sílex

                  Sidi Guariach no tenía hace varios miles de años el aspecto actual, probablemente formaría una colina de mayor volumen, con cavidades naturales, y con un arroyo en las inmediaciones, llamado ahora de Alfonso XIII. La guerra, los desmontes posteriores y la apertura de carreteras alteraron la zona. Sin embargo, esas alteraciones pueden sacar a la luz yacimientos ocultos, como la cantera de sílex de Sidi Guariach, citada por José Mª Tomassetti, soldado de reemplazo en Melilla en 1992. Esta investigación y trabajo de campo,  publicada por la UNED de Melilla en 1996, fue sin embargo la última. Nadie más ha parecido interesarse por las “industrias líticas en sílex” de la comarca de Melilla.

                    El conjunto de Sidi Guariach es descrito por Tomassetti como un conjunto de dos cerros y un amplio abastecimiento de agua, con la presencia de hasta cuatro pozos y un arroyo. “El cerro está modelado sobre calizas/molasas pliocenas que se asientan sobre un profundo paquete de traquiandesitas, también pliocenas”. En esa época, 1992, identifica la existencia de restos arqueológicos, no conservados posteriormente, y de los que no se ha vuelto a tener noticia. La acción erosiva y humana, alteraciones del terreno, propician el afloramiento de restos y de materiales sin necesidad de excavación previa. José Mª Tomassetti también identificó la existencia de dos fallas, en dirección al colector principal, en dirección E/W.

                   Pasados 25 años de estas prospecciones, la zona está todavía más alterada, por la urbanización y parcelación del terreno para nuevas urbanizaciones. Sin embargo, en una de esas parcelas, delimitada por la calle de Carlota O´Neill en su borde superior, afloran a simple vistas grandes piedras de esa primitiva cantera de sílex. Algunos bloques podrían estar desplazados, pero otros no, pues están fijados al terreno. Además, las parcelas están en niveles diferentes, y las curvas muestran claramente la distinta composición geológica del terreno. Los grandes fragmentos de sílex están en la parte más baja, o sea la más antigua geológicamente.

                                            La industria lítica

      Todo el material extraído en 1992, hasta 825 fragmentos, “estaban fabricados en el sílex local, de calidad media y con frecuentes inclusiones cristalinas y fosilíferas, en estado natural de color marrón e intensidad variable”. Del total de las piezas halladas, se descartaron 318, dadas sus alteraciones o fragmentaciones múltiples. El conjunto se encuadraba en dos amplios grupos, los restos de talla y los útiles propiamente dichos.                Esto que mostramos son los restos de la cantera, visibles gracias al gran deterioro del terreno. La abundancia del sílex hallado, los restos de las fallas, e incluso el agrupamiento (natural o artificial) de grandes bolos de basalto en una de las franjas, harían que mereciese la pena una exploración arqueológica exhaustiva, antes de su irreversible pérdida final.

          Entre los restos de talla y lascas de sílex encontrados, destaca uno que por su forma pudiera tratarse de un bifaz de tipo Achelense, en opinión de un experto. Este útil prehistórico estuvo en uso hasta el Paleolítico medio, lo que podría documentar una presencia constante de población mauritana en la comarca de Melilla, de tierras fértiles y abundante agua.

         Toda esta investigación coincide con la publicación en Ceuta de un libro sobre la obra de Angelo Ghirelli, por el doctor en Historia Antigua Enrique Gozalbes Cravioto, que además es autor de la obra “La ciudad antigua de Rusadir”, obra imprescindible sobre la evolución histórica de Melilla.

 

 

 

 

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La ciudad antigua de Rusadir


                   

                       El Gobernador 2017: basuras púnicas

       La Ciudad Antigua de Rusadir es el único libro publicado acerca de la posible historia antigua de Rusadir. Escrito por el catedrático Enrique Gozalbes Cravioto, que intenta desde el estudio científico de la historia, una aproximación al pasado de Melilla, alejado de los mitos y leyendas con los que se ha construido la historia de la ciudad. Además, Enrique Gozalbes es uno de los mayores especialistas en historia antigua y medieval. Hace poco, descubrió una antigua mezquita utilizada como cortijo en la localidad malacitana de Antequera.

        La historia de Rusadir es imposible de relatarse sin relación con su entorno. Esto quiere decir que si en algún momento llegaron los fenicios a esta costa, es porque existían asentamientos autóctonos, indígenas, o mauritanos en la terminología romana. Los fenicios iniciaban relaciones comerciales con poblaciones ya existentes, nunca sobre la nada. Quien pretenda hallar a fenicios, romanos o griegos, encontrará siempre huellas de las poblaciones bereberes.

        Melilla es un territorio muy movido, batido por la guerra,  y por las constantes reconstrucciones. Otro elemento importante es la reutilización de materiales, por lo que resulta muy dificultoso, si no imposible,  encontrar restos fenicios o púnicos puros, como parece ser la pretensión.

         Hay zonas no holladas, y siempre en dirección hacia el 4º recinto, hacia el cerro del parque Lobera. Para buscar y excavar hay dos caminos, uno es seguir una idea preconcebida y descartar todo lo demás, barriéndolo del mapa y enterrándolo en el caso de que no ofrezca el resultado apetecido. Esto es lo que ha sido el triple lema hasta la fecha (se oculta, se destruye, se tapa). Melilla está llena de restos bereberes descartados y ocultos bajo el pavimento de la Plaza de Armas, dentro de las murallas, bajo el suelo del “museo arqueológico”, bajo los chalets de la Alcazaba, o enterrados en el parque Lobera.. El único planteamiento admisible es el de buscar, excavar, y sacar a la luz todo lo que se encuentre, sea lo que sea. Todo lo demás es hurtar la verdadera historia a la investigación y al futuro. Quedará bonito, pero no dejará de ser una falsificación histórica.

         Hay una norma escrita que dice que una vez que se abre un yacimiento, hay que completar la excavación. En caso contrario, los agentes ambientales alteran el yacimiento y sus conclusiones son inservibles. El Gobernador está abandonado desde 2111. En 2017 su estado es el que se ve. No esperábamos volver aquí, no pensábamos volver a escribir sobre esto, no esperábamos ver esto, en este estado. En cualquier lugar, estas fotografías provocarían ceses fulminantes y un vuelco en el modo de afrontar la cultura y el pasado en la ciudad. ¿Dónde está todo el material desenterrado, cómo se clasifica, qué se piensa hacer con él, quién se está haciendo cargo de esas miles de piezas?.

           Se podría decir de todo, pero estas imágenes valen más que cualquier argumento que si diga. Total, ¿para qué?.

            Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/07/25/yacimiento-del-gobernador/