Un año después


  Juan José Imbroda y Sabrina Moh, frente a frente

Si hubiésemos escrito lo que sugería esta foto del 25 de octubre de 2025, nos hubiésemos equivocado. En aquel momento buscábamos el signo o la señal del sucesor, que era claramente Miguel Marín. En política todo es efímero, las declaraciones, las intenciones, e incluso las verdad. La verdad política es solo flor de ese día, válida para ese instante. Transcurría la procesión extraordinaria de la Soledad. El vicepresidente Marín y el presidente Imbroda charlaban con confianza y cruzaban miradas intensas, de complicidad. Un pequeño círculo estaba atento a ellos, a sus charlas. El mundo estaba en desorden sin descontrolar, para luego irse todo definitivamente al traste. Las feroces guerras de Ucrania, Palestina y Sudán proseguían en sus atroces exterminios de población, ante la impotencia de la Comunidad de Naciones. EEUU no había iniciado todavía la guerra contra Irán, mientras que el Israel de Netanyahu no daba por concluida nunca su devastación de la Franja de Gaza.

En España todo estaba mal o bien, según las Cadenas de televisión que se escogiesen, o los medios de comunicación a consultar. Pero la tensión, la angustia y la crispación iban in crescendo. En Melilla Juan José Imbroda meditaba su posible retiro, pero sin signos de ansiedad política. Todo se encaminaba a una sucesión tranquila. Sus cifras sobrecogen a cualquier analista político. Ha militado en 3 partidos políticos distintos, desde el centro a la derecha clásica. Teniendo cargo de alta representación en cualquier gobierno que se haya formado en la ciudad, desde 1977 hasta la actualidad. Dos veces vicepresidente (UCD y UPM), 23 años como Presidente de Melilla y 20 años como senador del Estado. Lo que nos da medio siglo de actividad política ininterrumpida. Hemos consultado todos los registros históricos melillenses y solo hay dos registros parecidos, el de Antonio Villalba y Angulo (1732-1757), 23 años y 8 meses como alcaide de Melilla, y Antonio de Tejada (1571-1595), con un total de 24 años como regidor de la ciudad. Es el selectísimo club del cuarto de siglo, en el lugar de gestión más volátil de todos los existentes en la historia de Melilla.

Pero ya lo dice el poema de Andrés Fernández de Andrada, del siglo XVI: «Fabio, las esperanzas cortesanas, prisiones son do el ambicioso muere y donde al más activo nacen canas. EI que no las limare o las rompiere, ni el nombre de varón ha merecido, ni subir al honor que pretendiere. EI ánimo plebeyo y abatido elija, en sus intentos temeroso, primero estar suspenso que caído; que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. Más triunfos, más coronas dio al prudente que supo retirarse, la fortuna, que al que esperó obstinada y locamente. Esta invasión terrible e importuna de contrarios sucesos nos espera, desde el primer sollozo de la cuna». Versión RAE (Real Academia Española).

Sin embargo, en 2026 nos esperaban dos sucesos de gran conmoción social. El primero fue el accidente ferroviario de Adamuz, el 18 de enero, que sobrecogió a toda la nación, por la violencia del impacto de dos trenes de alta velocidad, con una gran cantidad de víctimas mortales (46), que se incrementó con el tren perdido durante una hora, y con los pasajeros autorrescatándose y auxiliándose unos a otros. El ministerio de Fomento está lastrado desde entonces. El otro suceso de gran conmoción y perturbación social y política, fue la invasión de Ceuta, en los días 30 y 31 de julio pasados, en la que 100.000 personas asaltaron la frontera de España con Marruecos, y colapsaron la ciudad. Esta hecho sigue provocando cambios en la política española, y ha sido determinante, entre otros, para provocar el adelanto electoral del próximo mes de noviembre, no pensado y negado hasta este suceso, al que se unió del de la crisis de la vivienda.

La consecuencia más importante para ambas ciudades, fue la de recibir por primera vez, la visita del Rey Felipe VI . Sin que puede vaticinarse nada, nos espera en poco más de medio año, el gran duelo político entre Juan José Imbroda y Sabrina Moh.

¿Coloso o gigante con pies de barro?


             

               ¿ Ubinam gentium sumus ?, ¿entre qué gente estamos?

                 El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, lleva 12 años en el cargo y cuando finalice este mandato en el lejano 2015, acumulará 15 años en la cima del poder político, convirtiéndose así en el 3er regidor con más tiempo de permanencia en el poder de toda la historia de Melilla, y estamos hablando  de más de 5 siglos.  ¿Estamos pues ante un coloso político o ante un gigante con los pies de barro?.

            Si se habla con sus numerosos partidarios (16820),  responden invariablemente la 1ª opción, la del coloso, y si se habla con sus detractores, que son algunos menos ( 12.180)*, afirman lo contrario, la del gigante, aunque no se vea el barro por ningún sitio, y sí mucho cemento a sus pies, los del coloso. Es un chiste sencillo pero apropiado.

            En los pasillos del poder, que como dijera el gran Lope: «Tapices tienen oídos y paredes tienen lengua». De ellos se  dice  que se hablan,  murmuran y escuchan todo tipo de cosas, pero que luego no se concretan en nada.  Existen decenas de leyendas sobre inminentes caídas de consejeros, de viceconsejeros, de sustituciones, de nuevos nombramientos, que tampoco llegan materializarse.

            El presidente Imbroda solo tiene un reto, y es buscar en su círculo íntimo a su sucesor, tal y como afirmara en una entrevista a un diario local poco antes de las elecciones municipales de mayo de 2011. En la entrevista hablaba de que «lo había conseguido todo en Melilla y que ya era hora de retirarse para disfrutar de lo conseguido y de un merecido descanso». En aquellas declaraciones, dejaba entrever que su retirada se produciría antes de que acabase la presente  legislatura.  Ocurre que Imbroda, lector del tiempo y del momento político, como muy pocos, sabe que designar al sucesor antes de tiempo, es exponerlo a la cuchillería palaciega, y también hay muchos que desaparecerán de la escena política con él, porque solo existen en torno suyo. ¿Mérito propio o demérito de los rivales?. Probablemente hay la mitad de cada cosa. 

      Es verdad que el poder tiene sus propias reglas y que a veces tiene leyes que el propio Imperator debe cumplir, pero si se estudian con atención los últimos nombramientos, se detecta una fina línea que mueve todos los hilos, y como en las partidas de ajedrez, es importante hacer el movimiento preciso en el momento adecuado. A veces gana solo el que no comete errores. La posibilidad de que alguien altere la partida no parece probable, y es que el final de la misma en 2015 parece muy lejano.

                    ¿Cuál es la situación real de Melilla?

           ¿Estamos arruinados o los ríos de dinero corren caudalosos por las arcas municipales?. Esta es la otra pregunta a la que resulta imposible dar respuesta. Sus partidarios hablan de la situación más saneada desde la fundación española de Melilla y sus detractores de una deuda oculta que se tragará hasta los visillos. Yo pienso que le favorece la coyuntura  política y económica, pese a que estamos frente a un gobierno muy derrochón y que ha gastado a espuertas.  La recaudación por IPSI, junto con las aportaciones del Estado,  aportan un maná al erario local que hacen sostener este, aparente o real, estado de dispendio. Da la sensación de que se recortan gastos, como el de la última  Semana Náutica, por pura estética, pero que igualmente se pudiera seguir gastando  a raudales.  

           La coyuntura política también le favorece, porque el estado de ruína económica de España es tal, que si un ayuntamiento puede pagarse sus gastos y sobrevivir, como el melillense, nadie se va a molestar en  sugerirle que haga cambios. El presidente Imbroda solo tiene un rival y es el tiempo. El horizonte de 2015 es lejano y si la coyuntura económica aguanta con las recaudaciones, podrá hacer su  transición política y personal con toda tranquilidad. 

             Cualquier otra cosa está en manos del destino, pero es que a  eso estamos expuestos todos, desde el monarca hasta el último servidor allende de palacio.    El coloso de Rodas, solo cayó abatido por un terremoto y como dijera el anónimo poeta: «Fabio, las esperanzas cortesanas, prisiones son donde el ambicioso muere, y al más astuto nacen canas». Nuestra batalla y nuestra lucha es otra y a ella vamos a dedicar todo nuestro empeño.

         * Cifras de las últimas elecciones municipales. Está sumado el conjunto de los votos que componen  la oposición política.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/05/26/un-hombre-una-ciudad-un-partido/