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Clarines y trompetas de semana santa


                Comienzan los ensayos de las banda para semana santa, ésta es la de la Cofradía de Jesús Cautivo de Medinaceli y Mª Santísima del Rocío de Melilla. Una banda musical aficionada. Tiene el recorrido más largo  de todas y sacan a la Virgen del Rocío dos veces, viernes y domingo. Van y vuelven del templo a la calle. Es el mayor esfuerzo de la semana santa melillense, pero lo aguantan, año tras año. El Jueves Santo salen con el Cautivo a la calle y liberan al preso, como a Barrabás. Semana Santa es tiempo de oración, y de descanso, pero huele a incienso y suena la música de  clarines, trompetas y tambores. En semana santa cada uno puede encontrar aquello que quiera. Estos son los ensayos en el lugar conocido como “patio del cura”.

 

Trompetas y tambores del Cautivo


 

             La Banda de trompetas y tambores del Cautivo ha iniciado sus ensayos en el solar conocido como el patio del cura.  Antaño fue un una zona de esparcimiento del barrio de La Victoria, y su último uso fue como centro educativo.  Está formada por 40 personas, entre hombres y mujeres. Todos son voluntarios y autodidactas. Los que llevan años en La Banda del Cautivo, desde 1996,  y saben de música, enseñan a los que menos saben y a los nuevos. Tienen suficientes tambores y bombos y ahora quieren incrementar los instrumentos de viento, trompetas y cornetas, que son los que exigen más esfuerzo, más dedicación y aprendizaje y también lo que da mayor vistosidad y lustre a una banda. Las trompetas y cornetas cortan el silencio en las procesiones y lo transforman en vibrantes sonidos que sugieren todo tipo de sensaciones, de sentimientos. El ritmo de los tambores son aldabonazos dirigidos a la conciencia o al espíritu. El incienso es la corriente que conecta todos los sentidos. Nada hay más evocador que los olores, son una sopa cuántica que activa todo tipo de recuerdos y sentidos.  Durante unos segundos o minutos, la combinación de música y el embriagante aroma del incienso procesional y litúrgico, parecen transportarnos a un situación atemporal  en la que no hay problemas, incertidumbre o angustia.  El tiempo se detiene aunque solo sea por un instante fugaz.  No hace falta ser creyente para sentir esa sensación. El no creyente, el agnóstico, al que le gusta el ambiente y la ceremonia de la Semana, percibe unos matices distintos.  Dejarse mecer por los sones suaves y bamboleantes acordes de las trompetas, dejarse transportar por las sensaciones que de ellas emanan. Nada es exclusivo de nadie.

              La Banda del Cautivo, sin local de ensayo      

             Es a todas luces un lugar inadecuado, sin sonoridad alguna, con dos bloques de viviendas familiares rodeándolos, con un hospital y un centro educativo colindantes. Ellos, los 40 del Cautivo, inician sus ensayos a las 7 de la tarde y hasta las 9 de la noche.  El año pasado lo hacían a las cinco de la tarde, en la hora de la siesta, pero las quejas de los vecinos les obligaron a retrasar la hora hasta la actual. También ha protestado la dirección del Hospital, porque hay gente enferma en sus instalaciones.  Si en las inmediaciones de un centro hospitalario no se puede tocar una bocina, mucho menos una docena de trompetas  y otra de tambores, y están todos los días de buen tiempo, de lunes a sábado.

                                   El extraño caso del Patio del Cura

          Lo contamos todo hace un año, el 26 de septiembre de 2011. Un solar y unas instalaciones cedidas por el Estado a la ciudad y que incomprensiblemente, fue vuelto a ceder por el Gobierno de Melilla, mediante decreto de la entonces Consejería de Hacienda, en manos de Juan José Imbroda,  siendo Presidente de Melilla Enrique Palacios.  A eso se llama hacer favores y caridad con la Iglesia, con el dinero y las propiedades de todos los melillenses. En la ciudad en la que se derrocha el dinero  a manos llenas, en donde tenemos muchas cosas duplicados (pabellones deportivos, palacios de congresos, auditorium al aire libre o se pagan estaciones marítimas al precio de tres), 40 muchachos y muchachas de la Banda del Cautivo, no tienen un solo local en donde ensayar,  a cubierto de las inclemencias temporales y sin incomodar a nadie.

       PD:   http://youtu.be/R-ppUtnqL5o

                    http://youtu.be/kgAXntvYYfQ

  Notas:  https://elalminardemelilla.com/2011/09/26/el-extrano-caso-del-patio-del-cura-2/

                            http://www.marchasdeprocesion.com/

El extraño caso del patio del cura


        El llamado Patio del Cura, amplísimo solar en la parte trasera de la iglesia de Sta. Mª Micaela, finca registral 12252, fue cedida por el Estado a la Ciudad Autónoma en 1996, según RD 339/96 de 26 de febrero.
         Ese inmenso solar consta de un edificio, zona arbolada, patio y campo de deportes. El edificio ha tenido varios usos a lo largo de las décadas. Allí se hacían la fiestas del Barrio de La Victoria, los bailes, competiciones deportivas
         El Estado se lo dio a la Ciudad, a Ignacio Velázquez  en 1996.         
         En 1999, Juan José Imbroda (Consejero de Economía del Gobierno cuatripartito), presidido por Enrique Palacios) cede gratuitamente todo el solar, inmueble y zona forestal al Obispado de Málaga.

       Es usual que las Administraciones no suelan saber qué hacer con solares transferidos y menos la de Ignacio Velázquez en 1996, en plena descomposición y muy acosada por entonces la Unión del Pueblo Melillense, que le acusaba de corrupción, de despilfarro, de prepotencia, de excesivos sueldos, de exceso de altos cargos. El solar queda abandonado durante 1996 y 1997. En 1998 Velázquez convoca el “abortado Pleno de la censura”, y cae como presidente de la Ciudad Autónoma.

      Enrique Palacios se hace cargo del Gobierno más funesto de la historia de Melilla, el llamado “cuatripartito” y las Consejerías se convierten en Taifas, en las que nadie sabía lo que hacía el otro, pero tampoco se  preguntaba. En 1999 el Consejero de Economía Imbroda. sorprendió a propios y extraños, presentando un expediente de cesión al Obispado. Tres años después de la cesión del Estado a la Ciudad de Melilla, el terreno es regalado al Obispado de Málaga sin obtener una sólo peseta (era la moneda de la época) de beneficio y los melillenses y el Barrio de La Victoria perdimos una zona de esparcimiento, en la que incluso se podría haber construido un nuevo colegio, una guardería amplia o cualquier otra cosa que sirviese a todos.

       Las fotos son de 2009. Hoy el patio solo se usa para entrar a las zonas en donde se imparte la catequesis. El deterioro, dos años después, debe ser mucho mayor. ¿Todo es extraño y sin explicación lógica en Melilla?. Tras muchos años de seguimiento, de investigación, de colaboración y de aportaciones a la realidad política, cultural y social de nuestra ciudad, empiezo a pensar que sí, que lo inexplicable es intrínseco a las acciones de nuestros gobiernos. Que nada es lo que parece y que siempre hay una razón oculta detrás de decisiones aparentemente transparentes. Esta no tiene explicación alguna once años después.