Archivo diario: 7 agosto, 2012

Retiran el monolito de Monte Arruit


          Se cumplen 91 años de la hecatombe de Monte Arruit

     El día 7 de agosto de 1921, el General Navarro recibió las instrucciones para aceptar la rendición de las tropas acontonadas en Monte Arruit. Eran los restos del ejército español que había sido aniquilado en las llanuras de Annual y el desfiladero de Izumar. Las negociaciones se materializaron el día 8 de agosto con los jefes cabileños Ben Chel-lal, Burrabay y Abib Lel-Lach, pactándose para el día siguiente, el 9 de agosto, la rendición de las tropas y la entrega del armamento.. En la mañana de aquel aciago día, y bajo un sol abrasador, las indefensas, inermes y exhaustas tropas españolas empezaron a salir del recinto de la posición de Monte Arruit y a deponer las armas en el suelo. Fue en ese momento, cuando miles de cabileños, recuperando sus escondidas armas, entonaron sus célebres y atemorizantes alaridos de guerra,  cayendo a saco sobre una tropa desmoralizada y desarmada.

          Haber resistido en condiciones penosas desde el día 26 de julio, fecha en la que se inició el asedio de Monte Arruit, no había servido al final para  nada. El Expediente Picasso cifra en unas 3000 personas las allí refugiadas, de hecho, la cifra de muertos, calculada según las calaveras halladas suele cifrarse en 2996. Muchos, casi un millar, habrían muerto en los días del asedio, pero parece probable que en la matanza del 8 de agosto de 1921, los cabileños acabaran con la vida de unas 2000 personas.

       Hoy, después de un año de lucha y de denuncia, iniciada por Uno de Melilla, la Ciudad Autónoma de Melilla ha retirado el monolito de Monte Arruit, tras un largo y penoso deterioro. Es curioso como una piedra, un monolito, puede llegar a reproducir, casi 100 años después, la historia de aquello de lo que formó parte.

       ¿Han buscado la coincidencia de la fecha?. Quizá sí, y encierre un secreto homenaje a todas las víctimas de aquella hecatombe. Quizá no, y sea uno de esos insólitos guiños que el destino hace a veces a las personas. Me inclino por la segunda de las posibilidades.

El Fuerte de Rostrogordo


       Todos los antiguos fuertes defensivos de Melilla guardan entre sus paredes historias lóbregas de guerras, de prisioneros y de muertes. Todos son lugares abandonados (Mª Cristina, San Francisco), dedicados a museos (Cabrerizas Altas), o cedidos a asociaciones (Camellos). Pese a todos los esfuerzos por presentarlos como algo atractivo, está claro que son lugares casi malditos. Los edificios, a la larga, no pueden sustarerse a la historia de la que formaron parte. Hay leyendas e historias lúgubres sobre ellos. Pese a todos los esfuerzos y dinero empleado en ellos, son lugares que no logran remontar. Su historia los lastra de modo irremisible.

                                  El Fuerte de Rostrogordo

        El fuerte de Rostrogordo fue recpecionado por la ciudad de Melilla en la mitad de la década de 1990 y ya fue refundado como lugar de ocio por el gobierno del Popular Ignacio Velázquez con motivo dle V Centenario de Melilla. Padeció una gestión caótica en la que desaparecieron colchones, calentadores de agua y todo tipo de mobiliario. Quedó sumido en un estado de abandono del que fue rescatado durante el gobierno de Juan José Imbroda. En la actualidad está en un estado incial de decadencia. Está claro que conoció mejores días y también mucho peores.

           Esos días peores fueron tan malos, que ni siquiera son recordados en lo libros o dípticos turíticos o de información. En la placa en la que se conmemora la inauguración por el gobierno actual del Partido Popular, ni siquiera se alude a la existencia de una etapa anterior. A nadie importa su vida anterior. Hay que decir que los trabajadores y cuidadores del Complejo de Ocio y Deporte hacen una labor encomiable, manteniendo las instalaciones en una situación digna, pero no pueden evitar su lenta decadencia.   El lugar es muy tranquilo y tiene una temperatura algo más fresca que el resto de la ciudad cuando cae la tarde. Ese punto decadente le da cierto aire atractivo en las tardes de estío.

                          Complejo de Ocio y Deporte

       Las instalaciones se deterioran y en verano se usa sobre todo la piscina, que está reservada a los socios. Lo que no se entiende es que los amplios aseos y duchas de la zona de baños no dispongan de agua caliente, mientras que los más pequeños y que usan los usuarios de las pistas de padel si dispongan de calentadores de agua, cuando estos usuarios no son socios de las instalaciones, teniendo en cuenta que la piscina se usa solo cuatro meses al año, entre mayo y septiembre.

           El chiringuito situado junto a la piscina solo funcionó los dos primeros años, lo que impide el poder quedarse a comer allí, tomarse un refresco o una cerveza, o un simple café. La gestión actual del restaurante se concedió a la empresa Hostemel, bajo patrocinio a amparo de la firma melillense de Antonio Moreno. Hace unos años había veladas nocturnas que tampoco llegaron a cuajar. El complejo se sostiene con las cuotas de los socios, el uso de las pistas de padel y de los usuarios del gimnasio. También es el lugar de los campamentos de veranos y de los intercambios vacacionales con otras provincias españolas.

                         Memoria histórica

         Rostrogordo, Mª Cristina, Victoria Grande, Camellos; son lugares vinculados a la memoria de Melilla y también a la represión sufrida por los ciudadanos melillenses durante la Guerra Civil y el franquismo. No se trata de recordar solo cosas luctuosas, pero hay lugares en los que la memoria es obligada. aquí, en Rostrogordo, pasaban su última noche todos aquellos destinados a ser ejecutados en la esplanada próxima. Alguna placa debería conmemorar y recordar el sufrimiento de todos los que aquí pasaron los últimos instantes de sus vidas. Sería obligado detenerse ante esa placa y dedicar , aunque solo fuese unos segundos, a la memoria de aquellos que murieron por defender el Régimen democrático de La República. Hace años se pidió que este Fuerte llevase el nombre del Comandante General Manuel Romerales Quintero, fusilado por permanecer leal a La República.

         A fuerza de no recordar absolutamente nada, la historia de Melilla resulta absolutamente falsa.