Archivo diario: 23 agosto, 2012

Bellos rincones descuidados en Melilla


               Una zona con sombra resulta ser un pequeño paraíso en los meses de julio y agosto.  En todas las ciudades se cuidan y mantienen las zonas de sombra. Melilla tiene rincones  bellos y que resultan agradables, tanto por su situación como por la existencia de sombra. Después de achicharrarnos en los últimos años con nuevas plazas ( San Lorenzo, Las Culturas), pero sin el menor rastro de la sombra, tan necesaria en ciudades como Melilla, uno busca refugio cuando transita por ciudad, en rincones como este, que data del año 1991, y que se encuentra situado junto al antiguo Hospital Militar, en el inicio de la calle del General Astilleros.

                       La sombra de los ficus, del drago, de la palmera, resultan perfectas, el lugar es muy refrescante y es utilizado con frecuencia por los transeúntes. Una zona con sombra supone un alivio inmediato y el descenso de al menos dos grados en la temperatura ambiente. Sin embargo el aspecto que ofrece es el de descuido, como el de casi toda la ciudad. La cerámica, firmada en Málaga en 1991 está muy deteriorada en el caso del escudo de España, aunque el de Melilla se conserva en mejor estado. La zona central del jardín es un calvero y sirve como “cagadero” para los perros. Todas las luces de adorno del lugar están desaparecidas hace años y los cables pelados y expuestos sin protección alguna.

                   En Melilla se gasta mucho dinero pero el aspecto de la ciudad es muy deslucido. Se inaugura todo,  pero no se mantiene nada. Todo se deteriora de modo irremisible. La ciudad es pequeña, casi todo el caso urbano puede considerarse como parte del centro de la urbe. La cosas no pueden ofrecer este aspecto. Esto es un jardincillo que no puede costar mucho el mantenerlo en perfecto estado. La externalización de servicios no funciona. Se entregan grandes cantidades de dinero para un mantenimiento al que no se le ve el resultado apetecido.

                    Empieza a notarse un problema en la gestión de las ciudades. La falta de dinero empieza a notarse en todos lados. Se han hecho demasiadas cosas o no se sabe mantener las que se han hecho. La gestión racional no existe y los “cargos de libre designación” siguen proliferando. Cada uno de esos cargos supone el salario de 4 trabajadores. Algunos todavía no parecen darse cuenta de lo que está sucediendo. Sigo sin ver la más mínima medida de austeridad, en los miembros del Gobierno que están reduciendo, mes a mes, los derechos y los salarios de los trabajadores.