Archivo diario: 26 agosto, 2012

El Estrecho de Yebel Tariq


 

            Todos decimos, escribimos y le llamamos Gibraltar, que no es más que la evolución fonética de Yebel Tariq ( el monte de Tariq ). Hasta ese momento era conocido como el estrecho o el paso de Las Columnas de Hércules. Más allá se suponía que no había nada. Los fenicios navegaron por la costa africana en dirección sur, pero nadie, que se sepa se aventuraba hacia el frente o en dirección Oeste. Existe un impresionante trabajo de investigación que parece indicar que una expedición china, en 1421 llegó a aventurarse en el océano Atlántico y llegar a algún lugar de la costa americana.

            Según los relatos de Homero, en algún punto de esta zona se encontraba la mítica Atlántida y también Tartesos. El océano se llama Atlántico y en la zona de  Cádiz hay una determinada parte que se denomina como Atlanterra. Todo esto pueden ser sólo reflejos posteriores de aquel eco histórico.

              El caso es que en 711 Musa ben Nusayr y el bereber Tariq ben Ziyab cruzaron el Estrecho desde Ceuta ( la línea blanca en la zona central de la foto), y desembarcaron en alguna zona de la costa sur ibérica. En un principio venían solo a ayudar a una de las facciones en lucha del Reino Visigodo. La realidad es que efectuado el desembarco, con alguna escaramuza reflejada en antiguas crónicas árabes, en el campo de La Janda, junto a Conil de La Frontera, se enfrentaron las huestes de Rodrigo y el ejército arabo-beberer de Tariq y Musa.

                    Ante los recién llegados se abría un panorama totalmente nuevo y que no habían previsto. La ciudadanía hispano-romana estaba, por lo general, bastante hastiada de los visigodos y de sus luchas intestinas y que nunca habían llegado a constituir un Estado. Eso explica que salvo en ciudades muy concretas, las élites gobernantes recibieran con ausencia de temor a los recién llegados. En la mayor parte de las ciudades hispanas, se pactó el cambio de gobierno y la llegada de nuevos gobernadores. Tan solo tres años después del desembarco, las fuerzas de Tariq y Musa ya habían ocupado la ciudad de Astorga. Las sucesivas oleadas de población procedentes del norte de África y la llegada de nuevos contingentes militares y de élites árabes, fueron completando la conquista de la abandonada Hispania visigoda. Nadie echó de menos al Reino caído.

                  Del desembarco que cambió la historia de España se cumplieron el año pasado 1300 años, también se cumplieron 400 de la expulsión definitiva de la población hispano musulmana o morisca. Del segundo de los hechos históricos mencionados he leído y comprado algunos libros y también se han escrito algunos artículos en los periódicos. De la primera de las efemérides no he visto demasiadas cosas, tan solo un libro del algecireño y doctor en Filosofía Antonio Torremocha, titulado: Tariq y Musa, conquistadores de Al Andalus.

                  Sin embargo, los dos hombres que dirigieron la conquista de Hispania y cuyos nombres quedaron grabados para siempre, en montes como el de Gibraltar, sufrieron un amargo final. Tanto Tariq como Musa habían desobedecido al califa de Bagdag, en cuyo nombre se realizaban todas las conquistas. No estaban autorizados para conquistar la península ibérica. Tariq ben Ziyab fue obligado a realizar la peregrinación a La Meca y dicen las crónicas árabes que la muerte le sorprendió en la ciudad santa de Medina. En cuanto a Musa ben Nusayr, que ya había tenido enfrentamientos con los califas de Bagdag, se cree, que acabó sus días pidiendo limosna en la ciudad de Damasco. Su final, en cualquier caso fue muy oscuro. El destino, sin embargo, les otorgó la gloria inmortal a ambos.

                   Cuando el tiempo pasa y transcurren los siglos, todas las querellas humanas se olvidan. Los viejos rencores y rencillas desaparecen. La historia barre todo eso como hojarasca seca y concede, en algunos casos, la inmortalidad del nombre.

 

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