Archivo diario: 9 agosto, 2012

La doble cruz del capitán Casado Escudero


      Historia de un superviviente de Igueriben, fusilado por Franco

    En 1999, en absoluta soledad, frente a la fría tiniebla del franquismo me decidí a publicar “La historia nunca contada de la sublevación de Julio en Melilla”. Cuando empezé a publicar la historia de lo sucedido, no sabía lo que me iba a encontrar. Contaba solo con el apoyo de mi mujer y un libro titulado: “Historia de una mujer en la Guerra de España”, de Carlota O´Neill. No tenía ningún plan previsto, ni siquiera un guión. Rescataba nombres, datos, semana a semana y cada cual era distinta a la anterior. Apenas repasaba lo publicado, había acumulado cierta cantidad de expedientes militares y poco más. Consultaba el Registro del Cementerio de Melilla día a día y hacía las anotaciones en papel reciclado, con lápiz y bolígrafo.

                                  Luis Casado Escudero

       Un amigo me habló del capitán Luis Casado Escudero,natural de Pontevedra, superviviente de Igueriben en 1921, militar de ideas avanzadas, abogado, propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, concesión que por supuesto le fue rechazada. Los militares africanistas, profundamente resentidos, se la negaron siempre, como al Regimiento de Cazadores de Alcántara. Una deuda ha sido resuelta este año, la del capitán Casado sigue pendiente.

        En el cementerio de Melilla consta que sus restos mortales fueron entregados en la mañana del día 23 de julio de 1936, supuestamente fue fusilado junto a los también militares Virgilio Leret Ruíz (comandante de Aviación) y los alféreces del mismo cuerpo Luis Calvo Calavia y Armando González Corral, aunque este extremo nunca ha podido ser comprobado.

                Carta de despedida del Capitan Casado (23/07/1936)*

                     Sr. D. José Mendez, mis hijos y su esposa y toda familia.

          ¡ Queridos padres, hijos y hermanos !

   Es la hora de la verdad pues dentro de unas horas me van a fusilar. Nunca se avergüencen de mí. Muero inocente y pensando en vds, a los que tanto he querido y quiero: Muero henchido de gratitud y cariño para todos vds., pensando en mi Finucha (apelativo de su esposa Serafina fallecida en 1934), que es la única mujer a la que he querido. Cuidad a esos niños a los que quise y quiero con locura, que se acuerden siempre de mí. Recojan todo lo que aquí tengo en la Casa de Baños y mi último ruego. Cuando sea el tiempo oportuno recojan mis restos y llevenlos al lado de mi Finucha y que mis hijos me lleven flores. Es una injusticia lo que conmigo hacen y para qué más. No se olviden de llevar los restos al lado de mi Finucha. Adios, hasta siempre, acuérdense de quien los quiso y los quiere. Muero pensando en Tito y Adelina; (sus hijos).

  Nota: La carta de despedida me fue entregada por José Mª Lagunilla, yerno del capitán Casado, en 1999. Es de las pocas que se conservan y la primera que fue publicada. Por supuesto que los vengativos militares franquista nunca cumplieron su última voluntad. En estos días en los que se rememora lo sucedido en Annual, no he podido evitar acordarme del capitán Casado, el que nunca será homenajeado, héroe verdadero de Igueriben, junto al comandante Julio Benítez. Esta es la vergüenza de la historia de España.